La economía y el empleo han desplazado a la seguridad como la principal prioridad que los chilenos consideran que debe atender el Gobierno José Antonio Kast. El giro en las demandas ocurre, además, en medio de una caída de la popularidad del presidente de derechas después de que no contuviera el alza del precio de los combustibles, que incidió en la inflación de marzo, y mientras se prepara para ingresar al Congreso esta semana su reiteradamente anunciado Plan de Reconstrucción Nacional, un proyecto de unas 40 medidas que busca, entre otras cuestiones, una rebaja del impuesto corporativo del 27% al 23%.
El cambio de foco se refleja en las últimas encuestas en Chile. La de Cadem, difundida el fin de semana, muestra que un 65% de los consultados señala que la economía y el empleo deben ser la prioridad del nuevo Gobierno, superando por cuatro puntos —y por primera vez en años— a la seguridad. En la medición anterior, realizada en marzo, un 61% situaba en primer lugar la seguridad, la delincuencia y el narcotráfico; mientras que un 56% apuntaba a las urgencias económicas y laborales. El control de la inmigración, como principal preocupación de los chilenos, sufrió un desplome en el primer mes de Gobierno de Kast, pasando desde un 21% en marzo hasta el 10% en abril, según este sondeo.
Otra medición, la de Criteria, también indica que el 64% cree que la prioridad del país debe ser el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). El estudio señala que las expectativas económicas se han tornado mayoritariamente negativas respecto de una encuesta anterior, divulgada el 15 de marzo: un 43% de los encuestados cree que la situación del país empeorará en los próximos seis meses, una percepción que también se extiende a los hogares (36%) y al empleo (33%).
Kast llegó al Palacio de La Moneda el 11 de marzo con la promesa de encabezar un Gobierno de emergencia, orientado a enfrentar la delincuencia, contener la migración irregular y reactivar una economía de bajo crecimiento. Hoy, sin embargo, son el desempeño económico y la recuperación del dinamismo laboral (la tasa de desempleo se ubica en 8,3%) los que comienzan a definir el termómetro ciudadano y a reconfigurar el orden de las prioridades a las que debería poner foco La Moneda.
Pero los efectos de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán anticipan un escenario con escasos alivios para el bolsillo de los chilenos. En marzo, la inflación avanzó un 1% mensual —su mayor variación desde enero de 2025—, reflejando el primer impacto del alza en los combustibles, que no fue amortiguada por el Gobierno de Kast a través del mecanismo de estabilización financiado por el Estado, por lo que el incremento se está trasladando a los consumidores.
La Administración del ultraconservador, en paralelo, ha considerado subsidios acotados. El argumento de fondo, defendido por su ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, se resume en una consigna que se repite en el oficialismo: no hay margen fiscal. Es decir, no hay recursos suficientes en las arcas públicas y el país no puede seguir aumentando su nivel de endeudamiento. El aterrizaje recuerda al del presidente de Argentina, Javier Milei, muy cercano ideológicamente a Kast, en 2024, que repitió la frase “no hay plata”.
El deterioro de las expectativas económicas en Chile ha comenzado a erosionar la popularidad de Kast, según distintas encuestas. Con todo, este martes el Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó su previsión de crecimiento para Chile al 2,4%, casi medio punto por encima del 2% estimado previamente, en una señal que introduce algo de alivio en medio del enfriamiento del clima económico.

Leave a Reply