Jared Isaacman, administrador de la NASA, ha situado la Luna como el gran campo de pruebas para preparar futuras misiones humanas a Marte. La estrategia de la agencia estadounidense pasa por desarrollar una presencia estable cerca del polo sur lunar, una región especialmente codiciada por sus depósitos de hielo y por determinadas zonas elevadas con acceso prolongado a la luz solar. “Queremos ir allí para perfeccionar las habilidades necesarias para viajar a Marte”, aseguró Isaacman durante una intervención ante responsables militares y representantes de la industria aeroespacial estadounidense.
El responsable de la NASA considera que esta zona de la Luna puede proporcionar las condiciones necesarias para ensayar tecnologías, operaciones y sistemas que posteriormente deberán funcionar mucho más lejos de la Tierra. Los depósitos de hielo localizados en cráteres permanentemente oscuros podrían emplearse para obtener agua, aire y combustible para cohetes, recursos que resultarían esenciales para sostener una base lunar. Cerca de esas reservas también existen crestas que reciben luz solar durante largos periodos y que podrían facilitar la generación de energía.
La disponibilidad de esas localizaciones es, precisamente, uno de los argumentos con los que Isaacman defiende acelerar el programa lunar estadounidense. “Es una Luna grande, con la superficie de África”, señaló antes de comparar el polo sur con Washington D. C. por la existencia de un número limitado de accesos y ubicaciones especialmente atractivas. El administrador de la NASA sostiene que China pretende operar en las mismas regiones y que esa coincidencia obliga a EEUU a avanzar con rapidez si quiere utilizar este entorno como preparación para futuras expediciones marcianas.
La carrera por el polo sur lunar
Isaacman también ha vinculado este nuevo escenario con una revisión de las alianzas internacionales de la NASA. Su criterio es que los socios deben aportar capacidades que aceleren realmente las misiones y no limitarse a participar por razones diplomáticas. Como ejemplo destacó el acuerdo alcanzado con Italia, que contempla una inversión superior a 5.000 millones para desarrollar uno de los primeros módulos habitables destinados a la superficie lunar. A cambio, según explicó, dos astronautas italianos tendrían la oportunidad de viajar a la Luna.
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Patricia Ruiz Guevara
Japón constituye otro de los modelos señalados por Isaacman. El país se ha comprometido a desarrollar un vehículo presurizado para transportar astronautas por la superficie lunar, un proyecto valorado en varios miles de millones y acordado con EEUU en 2024. “Esa es la expectativa que fijamos para todos”, afirmó el administrador, que reclama contribuciones capaces de cubrir necesidades concretas de la futura base. La estrategia también afecta a la Agencia Espacial Europea, cuyo papel debe redefinirse después de que la NASA cancelara el proyecto de la estación lunar Gateway para concentrar recursos en una presencia permanente sobre la superficie.
La presión sobre los calendarios también alcanza a proyectos como el módulo de carga Argonaut de la Agencia Espacial Europea, capaz de transportar hasta 1,5 toneladas métricas hasta la Luna. Isaacman cuestionó la utilidad de propuestas que lleguen cuando otras potencias ya puedan estar operando en las zonas prioritarias del polo sur. “Tenemos que entrar en contacto con la realidad y hacer contribuciones significativas a lo que la NASA y el mundo libre están intentando conseguir con nuestras ambiciones espaciales”, afirmó. Para la agencia estadounidense, la Luna deja así de ser únicamente un destino y pasa a convertirse en el lugar donde pretende aprender a vivir y trabajar antes de intentar llevar seres humanos hasta Marte.
Jared Isaacman, administrador de la NASA, ha situado la Luna como el gran campo de pruebas para preparar futuras misiones humanas a Marte. La estrategia de la agencia estadounidense pasa por desarrollar una presencia estable cerca del polo sur lunar, una región especialmente codiciada por sus depósitos de hielo y por determinadas zonas elevadas con acceso prolongado a la luz solar. “Queremos ir allí para perfeccionar las habilidades necesarias para viajar a Marte”, aseguró Isaacman durante una intervención ante responsables militares y representantes de la industria aeroespacial estadounidense.

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