Jacqueline Sepúlveda: “Tenemos en las universidades muchos estudiantes medicados y académicos, también”

Written by

in

Químico-farmacéutica de profesión, María Jacqueline Sepúlveda Carreño (Talca, 62 años) es la primera mujer que llega el sillón de rectoría en los 107 años de existencia de su alma mater, la Universidad de Concepción (UdeC). Desde mayo pasado, dirige los destinos de la tercera universidad chilena más antigua y la primera en fundarse fuera de Santiago de Chile.

Este último dato no es un decir en uno de los países más centralizados de la OCDE, y la rectora tiene plena conciencia de ello, como lo dejó ver el pasado martes con EL PAÍS, aunque no en Concepción -capital de la región homónima- sino en las oficinas que su universidad tiene en un tercer piso de la calle Marchant Pereira, equidistante de las avenidas Providencia y Nueva Providencia, sector oriente de la capital chilena.

Firme, directa y de lo más convencida, cuenta que ha estado haciendo “conexiones” y “buscando más aliados” para las distintas iniciativas que empuja su casa de estudios; que llegó la noche anterior y que en pocas horas parte de vuelta a Concepción, a unos 450 kilómetros al sur de Santiago. También, que en medio de tanta actividad concedió una entrevista para un libro acerca de las rectoras que integran -hoy, más que nunca antes- el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas.

Pregunta. Mucho o poco, a Santiago hay que venir, ¿no?

Respuesta. Hay que venir cada cierto tiempo, pero eso es parte de lo que queremos: demostrar que el rol público de las universidades también se ve desde regiones y que el impacto económico y social de las actividades de nuestra universidad no se ha visibilizado lo suficiente. A veces es necesario, cuando no nos conocen, generar esta confianza en una fase inicial, estar presentes acá.

P. ¿Cómo se las ve con el centralismo?

R. La Universidad de Concepción es una universidad ciudadana, que nace a pesar del centralismo imperante. A nivel central había una fuerte oposición a crear una universidad que no fuera estatal y que estuviese fuera de Santiago. Y la fundación de la UdeC fue un acto de rebeldía: no íbamos a permitir que el centralismo nos impidiera tener un sueño ciudadano.

P. ¿Lo dice en el sentido de la rebeldía penquista [natural de Concepción, capital del Reino de Chile entre 1565 y 1575] frente al poder central?

R. Sí, porque tenemos las capacidades y las competencias para resolver los problemas de la región. Por supuesto, cuando se requiera colaboración la solicitaremos, pero las cosas se podrían hacer más rápido si no tuviésemos que estar tan pendientes de las decisiones del nivel central. Estoy hablando de mayores recursos en investigación y desarrollo para las universidades regionales.

Concepción siempre ha tenido un sello muy regionalista. Se habla de la mentalidad penquista, pero también la región de Ñuble [desgajada de la de Concepción] está en la misma, así como Aysén: hay varias regiones alzando la voz, porque son preocupantes los pocos recursos para el desarrollo científico y tecnológico en las regiones.

P. Usted destaca la movilidad social que genera la UdeC…

R. Nos sentimos orgullosísimos de eso. Nuestra universidad busca atraer y retener talento, pero del más diverso. Tenemos estudiantes de todos los quintiles. Más de un 60% de nuestros estudiantes estudia con gratuidad. Ahora, cuando una persona aspira a ser profesional, esa aspiración no es solo de esa persona: es de una familia que ve que nuestra universidad puede transformar vidas. A eso se refiere el rol público en nuestra universidad.

P. ¿Y cómo ve ese encaminamiento en medio de las circunstancias adversas de hoy?

R. Por muchos años las universidades han esperado que los recursos destinados a investigación y desarrollo provengan del Estado. Eso ya no puede continuar. Sabemos que las necesidades son múltiples y que los recursos son escasos. Tenemos que vincularnos fuertemente con el sector productivo.

P. ¿Público y privado?

R. Público y privado. Tenemos que lograr que el sector productivo invierta en investigación y desarrollo. Para eso se requiere confianza: conocer los problemas del sector productivo y ver cómo la universidad coloca a disposición de este sus capacidades, su infraestructura y sus competencias para resolverlos. Estamos reuniéndonos con distintos ámbitos del sector productivo, trabajando colaborativamente, impulsando iniciativas como el doctorado tecnológico.

Por años, Chile desarrolló fuertemente los programas de doctorado, algunos de ellos muy [propios] de la ciencia básica, que es ciencia por curiosidad que busca generar conocimiento. Nosotros vamos a mantener eso, porque es importante, pero tenemos que dar un salto a la transferencia de ese conocimiento para resolver problemas y mejorar la calidad de vida de las personas. Y ahora tenemos que hacer ver que podemos mejorar la competitividad del sector productivo, agregando valor a sus productos y ayudándolos a internacionalizarlos. Muchas universidades, probablemente, ya estamos en eso: cómo convocamos al sector productivo de manera concreta a apoyar el desarrollo científico-tecnológico de las regiones y del país. Pero por ahora estamos en una fase piloto.

P. ¿No lo había hecho antes la UdeC?

R. Sí. La diferencia es que ahora queremos insertar a través de los programas de doctorado tecnológico a sus miembros en el sector productivo. Abrimos una ventana para que quienes trabajan en una industria productiva, agroalimentaria o cualquier otra, avancen en la búsqueda de soluciones para los problemas tecnológicos del sector productivo. Por supuesto, seguiremos teniendo nuestros doctorados de siempre, pero estamos buscando la mejor estrategia de acercamiento al sector productivo, porque no basta con conversar y decirle, yo te ayudo: la idea es la co-construcción de un nuevo ecosistema de investigación y desarrollo para la región.

P. ¿En qué sentido piensa en la universidad como reserva ética?

R. ¿Cuáles son las instituciones de mayor credibilidad en Chile? Además de la PDI y otras pocas, las universidades. Y eso hay que cuidarlo. Las personas confían en las universidades, y por eso somos la reserva ética: somos capaces de dar respuestas confiables basadas en evidencia científica.

P. A propósito de la experiencia de los estudiantes universitarios, subraya que los fracasos son parte del crecimiento.

R. Creo que en Chile se busca mucho el éxito y se habla poco de los fracasos. Eso es lo primero, y va en paralelo con un fenómeno mundial de deterioro de la salud mental. Como buscamos constantemente el éxito y tenemos poca tolerancia a la frustración, somos vulnerables desde el punto de vista de la salud mental. Tenemos [en las universidades] muchos estudiantes medicados y muchos académicos también. Tenemos estudiantes a quienes les cuesta mucho hacer una presentación, por ejemplo. Eso está en la agenda de todos los rectores y rectoras de Chile.

P. Y usted tuvo otra experiencia como estudiante…

R. Cuando uno estudiaba, no era tema si había tres, cuatro, cinco pruebas el mismo día. Y si un profesor quería hacer una interrogación oral, la iba a hacer. Hoy, nuestros estudiantes están más sensibles a eso, y si uno los aprieta [les exige más que lo habitual], se estresan. Y eso impacta en la autoestima incluso, porque empiezan a sentir que probablemente no son capaces, o que algo está fallando.

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *