Inteligencia artificial e influenciadores: las movidas de las campañas presidenciales para seducir en redes sociales

Quien no tiene presencia en digital es como si no existiera en política. Y eso lo saben las campañas presidenciales, que han inundado internet con su publicidad y su contenido. Algunas han tenido éxito; otras, pese a que han logrando grandes alcances, no logran convencer al público.

En la recta final de la carrera electoral, todos compiten por la atención. Y eso se nota. En busca de cautivar nuevos públicos y de hacerse con la favorabilidad de los ciudadanos, casi todas han hecho uso de herramientas para optimizar sus publicaciones, como la inteligencia artificial. De ahí que hayamos visto las “frutinovelas” en TikTok, que la imagen de un tigre resalte en la mayoría de las publicaciones de Abelardo de la Espriella o que Mauricio Lizcano entretenga con un comercial de gatos.

Las redes también están redefiniendo la forma de conectar con los políticos. Quien se quede solo en difundir su contenido político, sin tener en cuenta el sentimiento y sin un objetivo claro, va a fracasar. “La política desde hace un buen tiempo es más de emociones que de propuestas, y estos videos entran en las lógicas. Y ahora se están ahorrando mucho dinero con la IA”, dice Juan Diego Castañeda, codirector de la fundación Karisma.

Eso lo ha entendido bien el candidato ultra Abelardo de la Espriella, que ha impulsado el patriotismo, con mensajes de orden y fuerza, en un lenguaje visual siempre coherente.

Por su parte, Iván Cepeda, líder en las encuestas, ha demostrado un músculo digital gracias a los usuarios y activistas que hacen de influenciadores y se encargan de hacer lo que él no hace: retoman sus mensajes y los traducen, simplifican y los adaptan para que sean virales. Todo esto de forma orgánica. “Es una estrategia que le funciona muy bien a la izquierda. El contenido orgánico siempre va a tener más simpatía y va a sonar mucho más auténtico que uno pautado. Y más cuando viene de unos influenciadores que ya tienen una comunidad digital bastante organizada. Le funcionó en su momento a Gustavo Petro y le está funcionando a Cepeda”, afirma Eugénie Richard, docente del Externado de Colombia.

En cambio, los candidatos que se ubican en el centro, como Sergio Fajardo o Claudia López, se han quedado atrás. A veces por falta de autenticidad, a veces porque tienen dificultades para adaptar sus discursos racionales a las distintas plataformas, a veces por problemas que van más allá de las redes sociales y la comunicación. “El centro se quedó sin voz y sin oxígeno porque las otras campañas atraparon todo el voto útil”, señala Richard. La académica resalta que aunque Fajardo ha desplegado una estrategia en TikTok, la gente conecta poco, lo ve ajeno: “hay un desfase entre el relato y el personaje de campaña”.

En el caso de Paloma Valencia, la candidata de la derecha tradicional que compite con De la Espriella por un cupo en segunda vuelta, se ha quedado con la comunicación, justamente, de la política tradicional. Ha sido su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, quien ha aportado un lenguaje nuevo. Todos conocen sus estrategia del “periodicazo”, su inmediata respuesta a las críticas y cómo aprovecha las redes para impulsar su figura.

Eso sí, las redes sociales no lo son todo. Si algo aprendimos de la Ola Verde de Mockus, en 2010, es que no basta con poner todos los esfuerzos ahí. Son un elemento más en la apuesta, que tiene que hacer sinergia con otros canales y otras estrategias, como los discursos, la presencia en plaza pública, y en los medios tradicionales. Este domingo veremos quién logra aterrizar la atención concentrada en las redes y la traduce en votos.

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