Francia estudia cómo utilizar drones para transportar desfibriladores hasta personas que sufren un paro cardíaco fuera de un hospital, una carrera contra el tiempo en la que cada minuto puede determinar las posibilidades de supervivencia. Investigadores franceses han analizado miles de emergencias registradas en el área metropolitana de París para comprobar hasta qué punto una red aérea podría complementar los desfibriladores automáticos externos que ya están instalados.
El equipo estudió la ubicación de 28.349 paros cardíacos extrahospitalarios registrados entre 2011 y 2024 y la comparó con los 1.893 desfibriladores automáticos externos disponibles en las zonas administrativas analizadas, excluido el centro de París. Los resultados muestran una cobertura muy desigual: solo el 30% de los casos se produjo a menos de 500 metros del desfibrilador fijo registrado más cercano.
Ampliar esa infraestructura únicamente mediante dispositivos instalados en tierra exigiría un despliegue considerable. Según los cálculos de los investigadores, serían necesarios 910 desfibriladores fijos adicionales para alcanzar una cobertura del 84,5% de los casos estudiados. Para llegar al 100%, la cifra aumentaría hasta 1.712 nuevos equipos, mientras que los drones permitirían plantear una red diferente, con bases capaces de operar en un radio aproximado de 3.900 metros.
Una cobertura superior al 97%
El modelo cambia de forma sustancial cuando entran en juego las aeronaves. Con 100 bases de drones y 26 desfibriladores fijos adicionales, más del 97% de los paros cardíacos analizados habrían quedado a menos de 500 metros de un desfibrilador convencional o dentro del radio de aproximadamente cuatro kilómetros de una base aérea. Con 200 bases y únicamente cuatro nuevos dispositivos fijos, la cobertura calculada habría superado el 99%.
La velocidad es el principal argumento de esta estrategia. Los investigadores señalan que cada minuto sin reanimación cardiopulmonar y desfibrilación reduce alrededor de un 10% las posibilidades de supervivencia. Actualmente, solo entre el 30% y el 40% de los casos estudiados se encontraban lo bastante cerca de un desfibrilador existente como para permitir un trayecto de ida y vuelta inferior a cinco minutos. Matthieu Heidet, profesor de medicina de urgencias del Hospital Universitario Henri-Mondor de Créteil, añadió que en Francia solo el 8% de los pacientes recibe un desfibrilador público antes de que lleguen los servicios de emergencia.
La propuesta, de momento, procede de una simulación. El modelo contempla bases situadas en lugares como emplazamientos actuales de desfibriladores, parques de bomberos o unidades móviles de cuidados intensivos. En un sistema operativo, una llamada de emergencia activaría el dron desde el centro de coordinación, que seguiría una ruta automatizada mientras un piloto supervisaría la aproximación final y la entrega. El estudio todavía no ha sido revisado por pares y está previsto que se presente en el European Emergency Medicine Congress de París.
Francia estudia cómo utilizar drones para transportar desfibriladores hasta personas que sufren un paro cardíaco fuera de un hospital, una carrera contra el tiempo en la que cada minuto puede determinar las posibilidades de supervivencia. Investigadores franceses han analizado miles de emergencias registradas en el área metropolitana de París para comprobar hasta qué punto una red aérea podría complementar los desfibriladores automáticos externos que ya están instalados.

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