Un equipo de estudiantes de la Universitat Politècnica de València (UPV) trabaja en una plataforma concebida para producir alimentos utilizando agua de mar y energía solar, una combinación con la que pretende reducir la dependencia agrícola del agua dulce y del suelo fértil. El proyecto, denominado Eden Blue, todavía se encuentra entre la prueba de concepto y la validación de sus componentes en laboratorio. Su planteamiento parte de una dificultad cada vez más visible en determinadas zonas costeras: disponer del mar a pocos metros no significa poder utilizar directamente esa enorme reserva de agua para cultivar.
La iniciativa está liderada por Mario Ribelles, estudiante del doble grado en Biotecnología y Química de la UPV, y reúne actualmente a 16 alumnos de distintas titulaciones. Su origen está en una pregunta formulada por el propio Ribelles: “¿Por qué seguimos haciendo depender la producción de alimentos de dos recursos cada vez más limitados, como el agua dulce y el suelo fértil, cuando tenemos dos recursos extraordinariamente abundantes, el mar y el sol?”. A partir de esa idea, el equipo comenzó a diseñar un sistema que conectase tecnologías que normalmente funcionan de manera independiente.
La propuesta de Eden Blue pasa por desarrollar a largo plazo plataformas modulares flotantes capaces de generar agua dulce, mantener cultivos vegetales y aprovechar los residuos creados durante la desalación. Ribelles define el problema como la “paradoja costera”: territorios sometidos a estrés hídrico pueden encontrarse junto a grandes masas de agua que no sirven directamente para regar. “La innovación de Eden Blue no está en una única tecnología, sino en la integración”, explica el impulsor del proyecto.
Agua de mar para cultivar
El funcionamiento previsto comienza con una unidad que utilizaría energía solar para desalar agua de mar. El agua dulce obtenida podría destinarse posteriormente al cultivo de plantas mediante sistemas que reduzcan la necesidad de disponer de suelo agrícola, mientras que la corriente salina generada durante el proceso seguiría teniendo utilidad dentro de la propia plataforma. La intención consiste en crear una cadena en la que cada etapa alimente a la siguiente y disminuya la cantidad de recursos desperdiciados.
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Uno de los puntos diferenciales está precisamente en el tratamiento de la salmuera procedente de la desalación. En lugar de considerarla únicamente un residuo, el equipo plantea utilizarla para cultivar microorganismos halófilos, adaptados a entornos con elevadas concentraciones de sales y capaces de generar compuestos de interés. De este modo, la plataforma combinaría desalación, agricultura y biotecnología marina dentro de una misma infraestructura, con una lógica de aprovechamiento sucesivo de los subproductos.
El sistema también incorporaría sensores y tecnología IoT para controlar el funcionamiento de los distintos módulos. Esa monitorización permitiría seguir variables asociadas al agua y a los cultivos y comprobar cómo responden los diferentes componentes cuando operan de forma conectada. La automatización adquiere especial relevancia porque la futura plataforma está concebida para funcionar sobre el mar, aunque esa fase todavía queda lejos del estado actual del proyecto y dependerá de los datos obtenidos durante las pruebas.
Primer prototipo a finales de 2026
Eden Blue todavía no es una plataforma agrícola marina operativa. El equipo ya ha diseñado la primera unidad destinada a obtener agua dulce y ha comenzado su montaje, al tiempo que prepara un protocolo experimental para comparar sustratos, sistemas de riego y microorganismos beneficiosos en el módulo vegetal. El siguiente paso consistirá en realizar una prueba integrada a escala de banco: producir agua de forma constante, utilizarla en un ensayo vegetal y conducir después la salmuera real hacia un fotobiorreactor.
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La previsión es presentar públicamente ese primer prototipo integrado a finales de 2026. “No buscamos que ese primer prototipo sea bonito ni comercial; buscamos que produzca datos fiables”, sostiene Ribelles. El proyecto, tutorizado por la profesora del campus de Gandia de la UPV Claudia Palloti Sagripanti, ha recibido el Premio Talento Joven de la Comunitat Valenciana en la categoría de Ciencia y ha sido seleccionado como Proyecto Innovador Ciudad de Gandia 2026. El reto inmediato será comprobar si la combinación de agua de mar, energía solar, cultivos y biotecnología puede funcionar de manera estable antes de plantear su despliegue fuera del laboratorio.
Un equipo de estudiantes de la Universitat Politècnica de València (UPV) trabaja en una plataforma concebida para producir alimentos utilizando agua de mar y energía solar, una combinación con la que pretende reducir la dependencia agrícola del agua dulce y del suelo fértil. El proyecto, denominado Eden Blue, todavía se encuentra entre la prueba de concepto y la validación de sus componentes en laboratorio. Su planteamiento parte de una dificultad cada vez más visible en determinadas zonas costeras: disponer del mar a pocos metros no significa poder utilizar directamente esa enorme reserva de agua para cultivar.

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