Durante años, la normativa sobre emisiones se ha preocupado solo de lo que sale por el tubo de escape. Pero esto va a cambiar con la nueva Euro 7, la norma europea que, a partir de noviembre de 2026, establecerá por primera vez requisitos para las emisiones por desgaste de frenos y neumáticos. Ventra nace en ese contexto y no solo emite menos partículas de desgaste que otros coches eléctricos, sino que también las absorbe y las elimina de la carretera.
Un coche eléctrico no emite gases nocivos para el medio ambiente, pero los neumáticos, frenos y asfalto se desgastan igual y sueltan una nube casi invisible de partículas. “Que no haya emisiones por el tubo de escape no significa que no haya emisiones”, dice Tim Spencer, director del proyecto. Además, asegura, el problema puede ser incluso mayor que en un coche de combustión, porque los eléctricos suelen pesar más y fuerzan más el neumático al acelerar.
Parte de ese polvo es tan pequeño que puede llegar a los pulmones de las personas y, según su tamaño y composición, al torrente sanguíneo. Inhalar este polvo está relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias.
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El Ventra está diseñado para luchar contra este tipo de polución. Se trata del último prototipo de TU/ecomotive, el equipo de estudiantes neerlandeses de la Universidad Tecnológica de Eindhoven. Anteriormente, ya construyeron prototipos capaces de retirar CO2 del aire mientras circulan, otros construidos con residuos recuperados del océano y uno diseñado para durar toda la vida.
El del año pasado presentaron ARIA (Anyone Repairs It Anywhere, “cualquiera puede repararlo en cualquier lugar”), un eléctrico modular que sus propietarios pueden arreglar ellos mismos. Sarp Gürel, responsable de marketing del proyecto, explicó a Novaceno a propósito de ARIA que el objetivo del equipo es “crear un concepto de coche sostenible e inspirar a la industria con un nuevo coche cada año”.
Limpia lo que ensucia.
El sistema no se limita a filtrar el aire, sino que actúa sobre la nube de partículas que rodea cada rueda, que es donde se forman estas emisiones, y da una carga eléctrica a las partículas. Después las atrae hacia una superficie conectada a tierra, es decir, unida al suelo para que la carga se disipe, y allí quedan pegadas. Es el mismo principio que hace que un globo, tras frotarlo en el jersey, atraiga el pelo.
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Esa superficie se limpia luego con un aspirador o con agua, y lo recogido se puede reciclar. De hecho, el equipo ha reutilizado ese desecho como material para fabricar el habitáculo del coche.
Las cifras de las simulaciones realizadas por el equipo indican que a una velocidad entre 50 y 80 km/h, el 24% de las partículas acaban en el depósito. A velocidades más bajas, el 42%. Aun así, más de la mitad del polvo se escapa.
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Esas partículas perdidas han animado a los estudiantes a crear un coche que genere menos emisiones desde el propio diseño. El chasis está hecho en buena parte con paneles termoplásticos reforzados con fibra de carbono, que, según el equipo, restan casi 100 kilos. Menos masa implica menos presión sobre los neumáticos y, por tanto, menos desgaste.
A eso se suma un sistema llamado Clean Drive, que analiza cómo se conduce y muestra avisos en la pantalla que animan al piloto a suavizar aceleraciones, frenadas y giros. Seguir estos consejos evitaría los acelerones que aumentan el desgaste sobre los neumáticos y los frenazos que exigen más a los frenos.
Como sus antecesores, este nuevo prototipo de TU/Ecomotive pretende plantear una pregunta incómoda a la industria. “Con Ventra queremos mostrar qué soluciones son posibles y animar a la industria del automóvil a mirar más allá del tubo de escape en lo que a emisiones se refiere”, dice Spencer. La respuesta dependerá del siguiente paso: llevar la idea de las simulaciones a la carretera.
Durante años, la normativa sobre emisiones se ha preocupado solo de lo que sale por el tubo de escape. Pero esto va a cambiar con la nueva Euro 7, la norma europea que, a partir de noviembre de 2026, establecerá por primera vez requisitos para las emisiones por desgaste de frenos y neumáticos. Ventra nace en ese contexto y no solo emite menos partículas de desgaste que otros coches eléctricos, sino que también las absorbe y las elimina de la carretera.

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