Dos aeronaves militares aterrizaron en el estacionamiento de la embajada de Estados Unidos en Caracas, convertido en pista aeronáutica. Entraron y salieron dos veces por el valle de Caracas hasta la colina, donde permanece izada la bandera estadounidense desde que una intervención de fuerzas especiales capturó a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores y los Gobiernos restablecieron relaciones.
Las ráfagas de viento que levantaron los enormes aparatos con sus hélices derribaron las ramas de los árboles de los alrededores. De las naves descendieron unos veinte soldados estadounidenses. En tierra se movilizaron camiones de bomberos, ambulancias y patrullas policiales. Sin más, en una mañana nublada, se concretó el simulacro de evacuación por emergencia solicitado por Estados Unidos y anunciado con antelación por la Cancillería de Venezuela.
Las maniobras ante “eventuales situaciones médicas o contingencia catastrófica” habían sido adelantadas el jueves por el canciller venezolano, Yván Gil, quien dijo fueron autorizadas por el Gobierno. El anuncio, sin embargo, generó críticas entre sectores de izquierda que rechazan el tutelaje de Donald Trump en el país. En particular, el Partido Comunista Venezuela, opositor al chavismo, hizo una pequeña manifestación en Caracas con pancartas que decían “Yankee go home”.
Durante el operativo, según se supo después gracias a un mensaje en las redes sociales de la embajada estadounidense, también se concretó la segunda visita oficial del general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de EE UU. El funcionario bajó de uno de los aviones que formaron parte del simulacro y fue recibido por el encargado de negocios de la embajada, John Barrett. También se reunió con representantes del Gobierno venezolano y el pie de fuerza que ha desplegado Washington los últimos meses en el país, como parte de la tutela directa sobre el Gobierno chavista que quedó a cargo tras la captura de Maduro.
En estos momentos se está llevando a cabo un ejercicio de respuesta militar estadounidense en la Embajada de los Estados Unidos en Caracas. Garantizar la capacidad de respuesta rápida del ejército es un componente clave de la preparación de la misión, tanto aquí en Venezuela como… pic.twitter.com/PpEwghap8r
— Embajada de los EE.UU. en Caracas (@usembassyve) May 23, 2026
“Seguimos comprometidos con garantizar la implementación del plan de tres fases del presidente de Estados Unidos, particularmente la estabilización de Venezuela, y con la importancia de la seguridad compartida en todo el hemisferio occidental. Estados Unidos está comprometido con una Venezuela libre, segura y próspera para el pueblo venezolano, Estados Unidos y el hemisferio occidental”, agregaron en un mensaje oficial desde la embajada. El funcionario ya había estado en febrero, el mes siguiente a los ataques.
El evento no atrajo a muchos más que los curiosos y vecinos habituales del mirador de Valle Arriba, la urbanización del sureste de la ciudad donde están la sede diplomática de Estados Unidos y las de otros países. Los medios de comunicación y agencias de noticias, en cambio, instalaron desde temprano sus lentes más largos para captar a los dos MV-22B Osprey de los Marines sobre Caracas. “Yo pensé que un avión como ese solo lo iba a ver en películas”, comentó un joven que hizo una parada con sus amigos para ver la maniobra. La conversación de la gente llevó a la madrugada del 3 de enero, cuando decenas de naves, esa vez artilladas, entraron a una ciudad que por primera vez vivió un ataque militar extranjero. El simulacro de este sábado nada tuvo que ver con lo vivido esa noche y, ante lo inexplicable que se ha vuelto Venezuela desde entonces, el humor salvó una vez más en medio de la incertidumbre. “Estos son aviones de transporte”, dijo uno. “De repente el embajador pidió una parrilla por delivery al portaviones”, fantaseó otro y desató carcajadas.
A la par de la operación se desplegó nuevamente el buque Iwo Jima junto con el crucero lanzamisiles Lake Erie en aguas venezolanas, a unos 11 kilómetros de la costa. Entre agosto pasado y enero de este año, Estados Unidos movilizó su flota de guerra al Caribe como parte de una operación contra los carteles de droga en las que fueron destruidas más de 30 lanchas con más de un centenar de fallecidos. En el Iwo Jima aterrizaron Maduro y su esposa luego de ser extraídos y apresados en su residencia en Fuerte Tiuna. Ese barco fue su primer lugar de detención, antes de llegar a la cárcel de Brooklyn, donde están actualmente. Los equipos se han mantenido en la zona y se han sumado otros, mientras Donald Trump ha enfilado sus amenazas de intervención hacia Cuba.

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