Una Tierra representada en forma más igualitaria: eso propone la proyección Equal Earth, que fue respaldada por las Naciones Unidas con 164 votos a favor y solo uno en contra, el de Estados Unidos. Impulsada por Togo y países africanos, busca corregir las distorsiones que se observan en la proyección del cartógrafo Gerardus Mercator, usada desde el siglo XVI. En ese mapa, cuya finalidad era orientar la navegación, aparece África especialmente disminuida en tamaño, en relación con regiones del hemisferio norte que se ven desproporcionadamente grandes.
Groenlandia, por ejemplo, se ve casi del mismo tamaño que África, siendo que este continente es catorce veces mayor. Esto se debe a que, en la necesidad de representar una esfera en una superficie plana, todo lo que se ubica cercano a los polos aparece estirado, mientras que los países cercanos al ecuador se ven más pequeños. Asimismo, en la medida en que el encuadre prioriza el hemisferio norte, este aparenta ser más grande, mientras que en el hemisferio sur, que tiene más océano y menos tierras, los países parecen disminuidos.
Buscando corregir esta representación, Equal Earth, con su esquema pseudocilíndrico, no solo hace justicia a África. América Latina también parece “crecer” en este nuevo mapa, que se ajusta mejor a los kilómetros cuadrados de cada país. Volviendo al caso de Groenlandia, en el mapa de Mercator muestra una superficie aparentemente mayor que toda América del Sur, pero en realidad es mucho menor. De hecho, es más pequeña que Argentina y cabe cuatro veces en Brasil.
El globo terráqueo ha sido usado durante años en el aprendizaje escolar de la geografía mundial.Michael Bihlmayer/CHROMORANGE/picture alliance
Según el académico, se trata de un debate que cobra relevancia, como ocurrió con el cambio de nombre del Golfo de México a Golfo de América, decretado por el presidente estadounidense, Donald Trump, y que muestra que “la cartografía deja de ser un asunto meramente técnico”. A nivel global, en tanto, se refuerza el movimiento de comunidades y colectivos que desarrollan procesos colaborativos de cartografías sociales, con el objetivo de “descolonizar las formas hegemónicas a través de las cuales se ha representado el mundo en los mapas”, indica Ospina.Desde comunidades indígenas en Canadá hasta América Latina y el Caribe, buscan representar y mapear territorios o poblaciones que han sido invisibilizados.
Para la región latinoamericana, estima Ospina, el reconocimiento de Equal Earth por parte de la ONU, “es una oportunidad de seguir fortaleciendo esa lucha e implementar esa nueva imagen del mundo, un poco más equitativa y más justa. No es un asunto menor que estos territorios se hayan representado en términos de tamaño más pequeños que los otros. Eso hace parte de una representación del imaginario colectivo como naciones minimizadas, subdesarrolladas, sin mayor legitimidad en su lugar en el mundo”.
Será cosa de tiempo ver cómo se incorpora la proyección Equal Earth y qué consecuencias tiene: “Su uso inmediato no va a reemplazar todo un imaginario que tenemos construido en base a los mapas de proyección Mercator, pero se espera que esa relación automática entre tamaño y poderío, fuerza y dominio, se vea resignificada o por lo menos cuestionada”, concluye Lois.
(cp)
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