El banco digital Plata anunció este miércoles un nuevo levantamiento de capital por 405 millones de dólares para alcanzar una valoración de 5.000 millones de dólares. El unicornio financiero cerró su serie C con la participación de un grupo diverso de inversores, entre los que destaca Bicycle Capital, el fondo de riesgo del boliviano Marcelo Claure.
La ronda también contó con la participación de Qatar Investment Authority (QIA), BTG Pactual y Valor Capital Group. “La base de inversionistas de Plata ahora incluye fondos soberanos, gestores de activos globales, firmas de capital de riesgo y endowments (fondos de dotación) de universidades estadounidenses”, dijo la empresa en un comunicado. Plata asegura que, con la nueva operación, se convirtió en el banco privado mejor valorado de Latinoamérica.
El mapa de la banca digital en América Latina es claramente asimétrico. Por un lado están los gigantes como Nubank, cuya valoración de mercado ronda los 58.000 millones de dólares, o Mercado Pago, la fintech de Mercado Libre, que como ecosistema se acerca a los 95.000 millones de dólares. Por el otro lado compite el resto de la industria de los neobancos, que aún lucha por consolidarse como unicornios con presencia regional.
Banco Plata recibió en febrero su licencia bancaria en México, lo que le permitió evolucionar su oferta de productos financieros. El año pasado también aterrizó en Colombia. La compañía informó de que en tres años de operación ha superado los 3,5 millones de clientes activos de tarjeta de crédito, de los cuales más de 750.000 recibieron su primera tarjeta emitida por la entidad. La empresa añadió que la viralidad le ha permitido alcanzar dicho crecimiento.
El neobanco, que no tiene sucursales físicas, alcanzó unos 600 millones de dólares en ingresos anualizados y una cartera de crédito de 800 millones de dólares, impulsados por modelos de riesgo gestionados con inteligencia artificial (IA).
El auge de los neobancos en México responde tanto a su disrupción tecnológica como a las carencias del sistema financiero tradicional: altos costes, trámites engorrosos y una amplia población excluida del crédito formal. Las plataformas han capitalizado ese vacío con productos sin comisiones, apertura de cuentas digitales en minutos y modelos de riesgo más flexibles, apoyados en tecnología. El país mantiene una alta penetración de teléfonos inteligentes pero baja bancarización: siete de cada diez adultos mexicanos tienen acceso al menos a un producto financiero, pero siete de cada diez pagos menores de 400 pesos aún se realizan en efectivo, según la última Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF).

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