EEUU encuentra los vestigios de una “piscina de la muerte” a 1.700 metros en el mar Rojo y descubre que podría tener la clave del origen de la vida

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Una antigua piscina de salmuera del mar Rojo, localizada a gran profundidad durante una expedición científica, está ofreciendo nuevas pistas sobre cómo pudieron sobrevivir algunos de los primeros microorganismos de la Tierra. El estudio, publicado en AGU Advances, analiza estos ambientes extremos para reconstruir formas de obtención de energía anteriores a la abundancia de oxígeno en la atmósfera. Los investigadores compararon una piscina activa con otra estructura que conserva las señales geológicas de haber albergado condiciones similares en el pasado. Ese contraste permitió rastrear procesos microbianos que podrían remontarse, en términos evolutivos, a etapas muy primitivas de la vida terrestre.

El trabajo fue desarrollado por científicos vinculados a la Universidad de Miami y a la organización OceanX, que realizaron tres expediciones entre 2020 y 2023 a bordo del buque de investigación R/V OceanXplorer. El equipo estudió cinco piscinas de salmuera y centró buena parte de sus análisis en dos puntos del mar Rojo. Uno de ellos, denominado NEOM, continúa activo a unos 1.770 metros de profundidad en el golfo de Aqaba. El segundo, conocido como Hume, se encuentra aproximadamente a 1.370 metros bajo la superficie y conserva numerosas huellas de una antigua piscina de características comparables.


Hume llamó especialmente la atención porque presenta muchos de los rasgos propios de estos lagos submarinos hipersalinos, pero ya no contiene la salmuera que debería ocupar la depresión. Los sedimentos muestran capas ricas en esqueletos de carbonato cálcico pertenecientes a pequeños organismos multicelulares y una zona del fondo marino fuertemente coloreada. Según los investigadores, su aspecto recuerda a las franjas microbianas que rodean la piscina NEOM. La ausencia de la masa de agua extremadamente salada llevó al equipo a considerar a Hume como una piscina de salmuera extinta.

Microbios capaces de vivir casi sin oxígeno

Durante décadas, estos entornos fueron considerados zonas prácticamente incompatibles con la vida debido a su elevada salinidad y a la escasez de oxígeno. El análisis de NEOM ha mostrado un escenario mucho más complejo. Mediante técnicas de metagenómica y metatranscriptómica, los científicos examinaron tanto el material genético de los microorganismos como la manera en la que expresan sus genes. Los resultados apuntan a que determinados microbios extremófilos obtienen energía mediante procesos relacionados con la oxidación de minerales, una estrategia metabólica que permite sobrevivir con un acceso muy limitado al oxígeno disponible en otros ecosistemas.

Entre los microorganismos identificados aparecen formas del filo Myxococcota, bacterias del género Nitrospira y grupos como Candidatus Brocadiae. Su metabolismo parece estar relacionado con la transformación de manganeso y hierro, elementos presentes en estos sedimentos. El interés científico va más allá de describir organismos capaces de soportar condiciones extremas: procesos semejantes podrían haber proporcionado energía a formas primitivas de vida antes del llamado Gran Evento de Oxidación, ocurrido mucho después de que aparecieran los primeros microorganismos terrestres. El estudio plantea así estas piscinas como posibles análogos de ambientes que existieron durante una etapa muy temprana de la historia del planeta.

Un archivo químico bajo el mar Rojo

La composición de los sedimentos añade otra pieza a la investigación. Los análisis geoquímicos detectaron concentraciones elevadas de manganeso, hierro, molibdeno y cobre dentro de las zonas asociadas a las piscinas de salmuera. En determinados casos, la cantidad de estos metales superaba en más de 100 veces la observada en sedimentos situados fuera de ellas. Los autores consideran que la actividad de los microorganismos podría favorecer esa acumulación y ayudar a explicar cómo ciertos metales quedan concentrados en ambientes hipersalinos. Esta relación entre microbiología y geoquímica permite estudiar simultáneamente la supervivencia extrema y la transformación mineral del fondo oceánico.

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La comparación entre la piscina activa de NEOM y el antiguo sistema de Hume permite reconstruir qué puede quedar cuando uno de estos ecosistemas desaparece. Los científicos estiman que los microorganismos asociados a la piscina actualmente extinta habitaron allí entre hace unos 2.000 y 16.000 años, dejando señales químicas y sedimentarias que todavía pueden estudiarse. Ese registro convierte las profundidades del mar Rojo en una referencia para buscar otras piscinas extinguidas y para comprender cómo organismos capaces de obtener energía sin depender de abundante oxígeno pudieron prosperar en ambientes parecidos a los de la Tierra primitiva.

Una antigua piscina de salmuera del mar Rojo, localizada a gran profundidad durante una expedición científica, está ofreciendo nuevas pistas sobre cómo pudieron sobrevivir algunos de los primeros microorganismos de la Tierra. El estudio, publicado en AGU Advances, analiza estos ambientes extremos para reconstruir formas de obtención de energía anteriores a la abundancia de oxígeno en la atmósfera. Los investigadores compararon una piscina activa con otra estructura que conserva las señales geológicas de haber albergado condiciones similares en el pasado. Ese contraste permitió rastrear procesos microbianos que podrían remontarse, en términos evolutivos, a etapas muy primitivas de la vida terrestre.

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