La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, viajará a La Haya (Países Bajos), donde se están celebrando las audiencias ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por la disputa que mantiene el país con Guyana por la región fronteriza del Esequibo. La mandataria asumirá personalmente la defensa de la posición venezolana ante el tribunal. En un primer momento, Rodríguez anunció su viaje de forma misteriosa, sin decir adónde iría en “las próximas horas” para “defender” los derechos de su país, hasta que fuentes conocedoras de la misión confirmaron el destino final.
La presidenta encargada de Venezuela está sancionada por la UE y tiene prohibido viajar a su territorio, pero Rodríguez cuenta con una exención, el llamado waiver. Se trata de una autorización excepcional para realizar una actividad que normalmente estaría prohibida por las sanciones. Este será su primer viaje internacional —fuera del Caribe— desde que asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro por EE UU en enero de 2026.
“A mí me toca viajar en las próximas horas a defender a nuestra patria, y cuando he tenido que hacerlo, ustedes no saben el orgullo que me da, el orgullo profundo de defender los derechos irrenunciables de Venezuela, defenderlos sin descanso, porque es honrar nuestra historia”, dijo Rodríguez este sábado. Aunque Venezuela ha rechazado que la controversia se resuelva en la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia, mantiene su defensa en esa instancia. En 2024, Rodríguez ya estuvo en La Haya por última vez, cuando entregó cajas de papeles en los que presentaba sus argumentos de Venezuela para defender como suyo el territorio.
Venezuela mantiene una disputa histórica con Guayana para determinar el límite de la frontera entre ambos países. En conflicto está la región del Esequibo, un territorio de unos 160.000 kilómetros cuadrados que representa cerca de dos tercios del actual territorio de Guyana. Venezuela reivindica esta zona, rica en petróleo y otros recursos naturales bajo administración guyanesa desde hace más de un siglo.
Una porción del Esequibo formó parte del territorio venezolano durante el siglo XIX, pero Guyana —entonces bajo dominio británico— fue expandiendo progresivamente sus fronteras, atraída por la riqueza de sus yacimientos de oro y bauxita, hasta absorber la totalidad de la región. Venezuela agotó las vías internacionales sin obtener resultado alguno: un arbitraje celebrado en 1899 falló a favor de los británicos. Diversos historiadores venezolanos han argumentado que aquella decisión fue fraudulenta, producto de la manipulación cartográfica perpetrada por un explorador.
Entre el 4 y el 11 de mayo, la CIJ celebra audiencias para estudiar la validez de ese Laudo Arbitral del 3 de octubre de 1899, que fijó los límites entre la entonces Guayana Británica y Venezuela.
La del Esequibo se convirtió en una de las grandes banderas del chavismo, una disputa con la que siempre ha amenazado con llevar hasta el final. En 2023, Venezuela creó una entidad administrativa sobre la franja en disputa con una capital en territorio venezolano. Lo hizo luego de someter a un referendo cuyos resultados y nivel de participación quedaron en entredicho. Pero el movimiento casi desató un conflicto regional, en el que tuvieron que intervenir Brasil y la Caricom, la Comunidad del Caribe.
Tras la creación del estado del Esequibo en 2023, Venezuela actualizó su cartografía oficial incorporando ese territorio a sus mapas, a pesar de que la disputa continúa dirimiéndose ante los tribunales internacionales. La medida encendió las alarmas en Guyana y, desde entonces, las tensiones entre ambos países no han hecho más que escalar. La crispación ha llegado a extremos llamativos: hace apenas unas semanas, el presidente guyanés, Irfaan Alí, expresó su malestar por el broche que lucía en su solapa la presidenta encargada venezolana, un broche dorado con la silueta del país que incluía el Esequibo como propio.
Hoy la batalla se da con distintos aliados de Venezuela, que han cambiado después del 3 de enero. Es clave ahora la posición de Estados Unidos, que ejerce una especie de tutela sobre el Gobierno de Delcy Rodríguez, y que se pondrá a prueba en este nuevo capítulo. Históricamente, Estados Unidos ha respaldado la posición de Guyana e incluso ha ofrecido apoyo militar cuando han escalado las tensiones entre los dos países. Guyana fue uno de los países que apoyó el despliegue militar estadounidense en el Caribe, que precedió a la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
El pasado viernes, el canciller venezolano, Yván Gil, quien forma parte de la delegación que viajó a La Haya, consideró que la disputa terminará con una negociación directa sin intervención de terceros, y rechazó los argumentos finales de Guyana presentados en la CIJ, al calificarlos de “negacionistas” y “repetitivos”. El ministro de Exteriores insistió en que la única vía para resolver la disputa es el Acuerdo de Ginebra de 1966, un instrumento jurídico para alcanzar una solución mutuamente aceptable, informa EFE.

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