Corea del Sur mete café en un reactor de plasma a 900 ºC y tarda 90 segundos en convertirlo en una alternativa al carbón

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Un equipo del Korea Institute of Geoscience and Mineral Resources ha probado un sistema capaz de transformar posos de café húmedos en biocarbón energético en apenas 90 segundos. La investigación, publicada en Chemical Engineering Journal, describe una tecnología de plasma que evita el secado previo y convierte un residuo cotidiano en un material con rendimiento comparable al carbón antracita.

El proceso es bastante espectacular. Los restos de café cargados de humedad entran en un reactor y, tras recibir el impacto de llamas de plasma, salen convertidos en un producto carbonoso de alto valor energético. El avance resulta relevante porque uno de los grandes obstáculos de la biomasa es precisamente el agua que contiene.


El sistema ha recibido el nombre de Flame Plasma Pyrolysis. Su funcionamiento se basa en llamas de plasma generadas mediante la combustión de gas licuado de petróleo y aire comprimido. Estas llamas alcanzan temperaturas aproximadas de entre 799 °C y 899 °C, suficientes para tratar directamente residuos orgánicos húmedos sin una fase adicional de deshidratación.

La humedad cambia de papel

La clave técnica está en que el agua deja de ser un problema y pasa a actuar como parte del proceso. Cuando la humedad atrapada en las partículas de café se transforma de golpe en vapor, se genera presión interna y aparecen pequeñas rupturas en la estructura del material. Los investigadores describen este fenómeno como un efecto palomita, puesto que fragmenta la biomasa, abre poros y acelera la carbonización.

Gracias a esta dinámica, el equipo logró completar la conversión en 90 segundos bajo condiciones optimizadas. La diferencia con otros métodos es notable: la carbonización hidrotermal puede requerir entre una y seis horas, mientras que la torrefacción suele necesitar 30 minutos o más. Aquí, el tratamiento se concentra en menos de dos minutos y prescinde de dispositivos de plasma con alto consumo eléctrico.

El resultado obtenido también destaca por su capacidad como combustible. El biocarbón de café alcanzó un poder calorífico de 29,0 MJ/kg, alrededor de un 33% más que los posos sin tratar. Además, el contenido de carbono fijo casi se triplicó, al pasar del 15,6% al 46,2%, una mejora que explica por qué los investigadores lo comparan con el carbón antracita.

Más que un combustible

El proceso eliminó por completo los compuestos de azufre, un dato importante porque puede reducir la formación de dióxido de azufre durante la combustión. También generó menos humo y alquitrán que otros tratamientos convencionales de biomasa. A esto se suma un fuerte aumento de la superficie específica, lo que deja un material muy poroso con posibles usos en filtros, adsorción industrial y producción de carbón activado.

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La investigación se ha centrado en posos de café usados, pero el equipo cree que la misma tecnología podría aplicarse a residuos alimentarios, lodos de depuradora y restos agrícolas con mucha humedad. El autor principal, Taejun Park, defendió que “esta tecnología ofrece una nueva forma de ver los residuos orgánicos”: no como un problema de eliminación, sino como una fuente potencial de energía y materiales de carbono valiosos.

Un equipo del Korea Institute of Geoscience and Mineral Resources ha probado un sistema capaz de transformar posos de café húmedos en biocarbón energético en apenas 90 segundos. La investigación, publicada en Chemical Engineering Journal, describe una tecnología de plasma que evita el secado previo y convierte un residuo cotidiano en un material con rendimiento comparable al carbón antracita.

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