Category: Salud

  • Honduras fortalece capacidades para la prevención del Gusano Barrenador bajo enfoque Una Salud

    Honduras fortalece capacidades para la prevención del Gusano Barrenador bajo enfoque Una Salud

    Tegucigalpa, abril de 2026. Como parte del Proyecto del Fondo para Pandemias en Honduras, el país avanza en el fortalecimiento de sus capacidades intersectoriales para prevenir y responder a amenazas zoonóticas, mediante el curso “Gusano Barrenador del Ganado: Prevención y Control”, una iniciativa orientada a mejorar la vigilancia, detección temprana y respuesta coordinada frente al resurgimiento de esta enfermedad en la región.

    La capacitación reunió a personal técnico de la Secretaría de Salud (SESAL), el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (SENASA), el Instituto de Conservación Forestal (ICF) y la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA), reflejando un esfuerzo articulado entre los sectores de salud humana, sanidad animal y ambiente. La actividad contó con el acompañamiento de UNICEF y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como agencias implementadoras del Proyecto del Fondo para Pandemias en el país.

    El gusano barrenador representa un riesgo significativo no solo para la sanidad animal y los medios de vida rurales, sino también para la salud pública y la economía, especialmente en contextos donde la interacción entre personas, animales y ecosistemas es estrecha. Ante este escenario, el curso fortaleció competencias técnicas clave para la prevención, control y notificación oportuna de casos, promoviendo protocolos comunes y una comprensión compartida del riesgo entre las distintas instituciones involucradas.

    Este proceso formativo se desarrolla bajo el enfoque Una Salud, que reconoce la interdependencia entre la salud humana, animal y ambiental como base para una respuesta más efectiva y sostenible frente a amenazas emergentes y reemergentes. Al integrar conocimientos y roles de diferentes sectores, Honduras avanza hacia mecanismos de respuesta más coordinados en territorio, capaces de anticiparse a brotes y reducir su impacto en las comunidades.

    Las acciones impulsadas en el marco del Proyecto del Fondo para Pandemias contribuyen a robustecer la preparación del país ante eventos sanitarios de origen zoonótico, reforzando la cooperación interinstitucional y el desarrollo de capacidades técnicas como pilares fundamentales para la seguridad sanitaria nacional.

  • “Tuve que huir descalza con mi vestido de novia”: el traumático recuerdo de la última boda en Chernóbil a 40 años del accidente nuclear

    “Tuve que huir descalza con mi vestido de novia”: el traumático recuerdo de la última boda en Chernóbil a 40 años del accidente nuclear

    Iryna y Serhiy, fotografiados en 2026, miran a la cámara y sonríen. Iryna tiene el pelo oscuro hasta la barbilla y lleva gafas; sostiene una flor rosa. Serhiy tiene el pelo canoso y sostiene una foto de ambos juntos en su boda.

    Fuente de la imagen, BBC/Jack Garland

    Pie de foto, “No podemos vivir el uno sin el otro”, dice Iryna después de 40 años de matrimonio.

    Era poco después de medianoche. Iryna Stetsenko había terminado de arreglarse las uñas para su boda, abrió la puerta del balcón y luchaba contra los nervios para conciliar el sueño.

    En un apartamento cercano, repleto de invitados, su prometido, Serhiy Lobanov, dormía en un colchón en la cocina.

    De repente “un estruendo” rompió la tranquilidad, cuenta Iryna.

    “Era como si muchos aviones sobrevolaran la zona; todo vibraba y los cristales de las ventanas temblaban”, relata.

    Serhiy dijo que “sintió un temblor, como si pasara una ola”, se preguntó si se trataba de un terremoto leve y volvió a dormirse.

    La joven maestra en prácticas de 19 años y el ingeniero de la central eléctrica, de 25, esperaban con ilusión su vida de casados en la recién construida ciudad soviética de Pripyat. No tenían ni idea de que el peor accidente nuclear de la historia se estaba desarrollando a menos de cuatro kilómetros de distancia.

    Vista de la central nuclear de Chernóbil el 29 de abril de 1986, tres días después de la explosión. El edificio que alberga el reactor número 4 presenta graves daños, con escombros ennegrecidos bajo una chimenea roja y blanca.

    Fuente de la imagen, SHONE/GAMMA/Gamma-Rapho via Getty Images

    Pie de foto, Durante unas pruebas, el reactor número 4 de la central de Chernóbil estalló y liberó grandes cantidades de sustancias tóxicas.

    El reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, en lo que hoy es el norte de Ucrania, explotó, liberando material radiactivo que se esparció por amplias zonas de Europa.

    40 años después, los restos altamente radiactivos de la central se encuentran en una zona de guerra.

    La pareja vive ahora en Berlín (Alemania), tras haber dejado atrás sus vidas por segunda vez, esta vez para escapar de un conflicto, no de un desastre nuclear.

    Pero la mañana del 26 de abril de 1986, Serhiy recuerda haberse despertado sobre las seis de la mañana, lleno de emoción, y haber descubierto que el día de su boda había amanecido con un sol radiante.

    El novio tenía que hacer algunos recados: llevar la ropa de cama al apartamento de un amigo donde él e Iryna planeaban pasar la noche, y comprar unas flores.

    Vista exterior del abandonado Palacio de la Cultura Enerhetyk en la plaza central de Pripyat, óblast de Kiev, Ucrania, el 1 de mayo de 2025. Grandes árboles verdes crecen frente a él y se ve contra un cielo azul con nubes blancas.

    Fuente de la imagen, Global Images Ukraine via Getty Images

    Pie de foto, El Palacio de Cultura de Pripyat, donde la pareja se casó, se encuentra hoy en ruinas.

    Pero vio a soldados con máscaras antigás en el exterior y hombres limpiando la calle con una solución espumosa. Algunos compañeros de trabajo de la central nuclear le comentaron que los habían llamado con urgencia porque “algo había ocurrido”, pero desconocían qué.

    Desde el apartamento de su amigo, en un rascacielos, vio humo que salía del reactor cuatro.

    Más tarde se supo que los bomberos y los trabajadores de la central eléctrica habían pasado la noche exponiéndose a dosis letales de radiación para combatir un enorme incendio tóxico.

    “Me sentí un poco ansioso”, dice.

    Aprovechando su entrenamiento, tomó un trozo de tela, lo humedeció y lo colocó en la entrada del apartamento como medida de precaución para contener el polvo radiactivo, añade.

    Luego corrió al mercado. Estaba inusualmente para un sábado por la mañana. Escogió cinco tulipanes para el ramo y se marchó.

    Iryna, que se alojaba con su madre en el apartamento familiar, cuenta que el teléfono no dejó de sonar durante la noche. Su madre parecía “alarmada”, dice, porque los vecinos llamaban para decirle que había ocurrido “algo terrible”. Pero ninguno daba muchos detalles.

    La información estaba estrictamente controlada en la Unión Soviética. Encendieron la radio, pero no mencionaban ningún incidente.

    Por la mañana, su madre llamó a las autoridades: “Le dijeron que no se preocupara, que todos los eventos programados en la ciudad debían seguir adelante”.

    Oficialmente, todo transcurrió con normalidad. Los niños fueron al colegio.

    Collage de distintas foto de la boda de Iryna y Serhiy, ocurrida horas después del accidente en la planta de Chernóbil.

    Fuente de la imagen, Cortesía de Iryna y Serhiy Lobanov

    Pie de foto, Iryna y Serhiy cuentan que se sintieron nerviosos e inseguros durante su boda.

    Siguiendo con los planes

    Más tarde, los novios y sus invitados se dirigieron en fila india al Palacio de la Cultura, conocido por albergar tanto ceremonias como discotecas populares.

    Intercambiaron sus votos sobre una tela bordada con sus nombres y luego se dirigieron con sus invitados a una cafetería cercana.

    Pero el banquete de bodas se sintió “triste”, no festivo, reconoce Serhiy.

    “Todos entendieron que algo había sucedido, pero nadie sabía los detalles”, agrega.

    Para su primer baile, habían ensayado un vals tradicional. Pero al darse cuenta de que se avecinaba una tragedia, “desde los primeros pasos perdimos el ritmo”, recuerda Iryna.

    “Simplemente nos abrazamos y nos movimos en el abrazo”, rememora.

    Iryna y Serhiy bailan el día de su boda. Ella lleva un sombrero blanco, un vestido blanco vaporoso y zapatos blancos sin cordones de tacón bajo. Él lleva un traje oscuro. La mira a los ojos, pero con expresión inquieta.

    Fuente de la imagen, Cortesía de Iryna y Serhiy Lobanov

    Pie de foto, La pareja admite que el ambiente en su boda no era de celebración, sino de preocupación.

    Luego, exhaustos pero finalmente marido y mujer, regresaron al apartamento de un amigo.

    Pero en la madrugada del domingo, otro amigo llamó a la puerta y les dijo que corrieran a tomar un tren de evacuación que saldría a las 5 de la mañana, narra Serhiy.

    La única ropa de repuesto que Iryna llevaba consigo era un vestido ligero para el segundo día de las celebraciones, así que se volvió a poner su vestido de novia para regresar rápidamente al apartamento de su madre a cambiarse. Además, los zapatos le habían provocado ampollas.

    “Llevaba un vestido de novia y corría descalza por los charcos”, dice Iryna.

    Todavía estaba oscuro cuando vieron el resplandor del reactor colapsado desde el tren.

    “Era como mirar al ojo de un volcán”, dice Serhiy.

    El anuncio oficial, cuando llegó, describía la evacuación como “temporal”.

    “Nos fuimos por tres días, pero al final nos quedamos para siempre”, añade.

    Nikolai Solovyov, ingeniero jefe de la sala de turbinas en el momento del accidente, fotografiado frente a una imagen del reactor destruido, en el museo de Slavutych. Tiene el pelo canoso, lleva una sudadera de color gris verdoso y mira a la cámara con expresión seria.

    Fuente de la imagen, BBC/Jack Garland

    Pie de foto, “Vimos cómo se derrumbaba el techo”, cuenta Nikolai Solovyov, que estaba de turno en la central cuando explotó el reactor.

    400 veces peor que Hiroshima

    La Unión Soviética fue duramente criticada por su lentitud al revelar la magnitud del desastre.

    Solo dos días después de la explosión -tras detectarse radiación en Suecia- reconoció que había ocurrido un accidente. Más de dos semanas después el entonces líder soviético Mijaíl Gorbachov habló públicamente al respecto.

    Una prueba de seguridad había salido terriblemente mal.

    Una estimación citada por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que la explosión liberó 400 veces más material radiactivo que la bomba de Hiroshima.

    Nikolai Solovyov trabajaba como ingeniero jefe en la sala de turbinas en aquel momento.

    “Fue como un terremoto bajo nuestros pies”, recuerda.

    “Vimos cómo se derrumbaba el techo… una ráfaga de aire nos llegó y levantó todo ese polvo negro… Y sonó la sirena”, agrega.

    Cuenta que él y sus compañeros corrieron hacia el lugar pensando que había explotado un generador, sin imaginar que pudiera ser el reactor.

    Uno de ellos revisó los monitores y dijo que los niveles de radiación estaban “por las nubes”, recuerda Nikolai.

    Según cuenta, encontraron a otro compañero de pie sobre una de las turbinas, aparentemente ileso pero vomitando, síntoma de la enfermedad por radiación.

    “Fue uno de los primeros en morir”, afirma.

    Vista de una escultura en la ciudad abandonada de Pripyat.

    Fuente de la imagen, BBC/Jack Garland

    Pie de foto, La ciudad de Pripyat, construida para albergar a los trabajadores de la central nuclear de Chernóbil, fue una vez una ciudad vibrante.

    La cifra oficial de fallecidos por el incidente es de 31 personas: dos murieron por la explosión, 28 por la enfermedad aguda por radiación y una por un paro cardíaco en las semanas posteriores.

    El impacto general del desastre es objeto de debate y resulta difícil de determinar. En aquel momento no se llevó a cabo ningún estudio médico exhaustivo a largo plazo.

    En 2005, un estudio realizado por varias agencias de Naciones Unidas concluyó que 4.000 personas podrían morir como consecuencia del accidente. Otras estimaciones sugieren que la cifra podría ascender a decenas de miles.

    Se puso en marcha una operación para detener la emisión de radiación del reactor expuesto.

    Helicópteros arrojaron arena y otros materiales sobre el reactor. Las autoridades movilizaron a cientos de miles de personas de toda la Unión Soviética para contener el desastre. Los llamaban liquidadores.

    En el museo de Chernóbil, en Kyiv, un televisor muestra un documental sobre los liquidadores. Enmarcada por los bordes negros de un televisor antiguo, la imagen muestra a dos hombres con delantales de plomo, cascos de obra y máscaras respiratorias, cargando palas.

    Fuente de la imagen, SERGEI SUPINSKY/AFP via Getty Images

    Pie de foto, Numerosos trabajadores, apodados “liquidadores” fueron enviados desde distintas partes de la URSS para apagar el incendio.

    Los niveles extremos de radiación provocaron averías en la maquinaria, por lo que parte del trabajo tuvo que realizarse manualmente.

    Jaan Krinal y Rein Klaar fueron enviados desde Estonia, entonces parte de la Unión Soviética, y formaban parte de un grupo destinado a retirar los escombros del techo del reactor tres.

    “Llevábamos placas de plomo: una delante, una en la espalda y otra entre las piernas. Pesaban mucho, 20 kg o más”, cuenta Jaan.

    “En la cabeza: un casco de construcción soviético estándar; gafas, guantes y un dosímetro (para medir la radiación) en el bolsillo”, añade.

    Rein recuerda que los enviaban a trabajar en turnos de un minuto para limitar su exposición.

    “Nadie sabía distinguir qué era qué… No había tiempo para pensar”, afirma.

    Rein Klaar (izquierda) y Jaan Krinal (derecha) fotografiados en Estonia. Llevan abrigos de invierno de colores oscuros con la nieve de fondo. Rein tiene la capucha puesta y lleva guantes gruesos.

    Fuente de la imagen, BBC/Jack Garland

    Pie de foto, Rein Klaar (a la izquierda) y Jaan Krinal fueron enviados a trabajar en turnos breves en el tejado del reactor.

    La encrucijada

    Cuando comenzaron las labores de limpieza, Iryna y Serhiy se alojaban en casa de su abuela, a unos 300 kilómetros de distancia, en la región de Poltava, al este de Kyiv.

    Pocos días después de su llegada, los médicos que controlaban la radiación de los evacuados les dieron una noticia inesperada: Iryna estaba embarazada de tres meses.

    Recuerda haber llorado al descubrir que los médicos advertían que la exposición a la radiación podría haber afectado a los bebés nonatos y aconsejaban a las mujeres expuestas que abortaran.

    “Tenía miedo de tener un bebé y miedo de abortar”, confiesa.

    Pero una doctora comprensiva la animó a seguir adelante con el embarazo, e Iryna dio a luz a una niña sana, Katya. Décadas después, ella misma se ha convertido en madre y Serhiy e Iryna tienen ahora una nieta de 15 años.

    Fotografía en blanco y negro de Iryna y Serhiy con la pequeña Katya. Serhiy lleva una camisa oscura y sostiene a la niña, que tiene el pelo oscuro y mira a la cámara. Iryna lleva una blusa de flores.

    Fuente de la imagen, Cortesía de Iryna y Serhiy Lobanov

    Pie de foto, Apenas días después de ser evacuada, Iryna descubrió que estaba embarazada.

    La pareja cree que el accidente nuclear ha afectado su salud, aunque los médicos no lo han confirmado.

    Iryna ha tenido que someterse a una operación de reemplazo de ambas rodillas y cree que la radiación puede haber debilitado sus huesos. También piensan que la radiación podría ser un factor en el infarto que sufrió Serhiy en 2016, una semana después de visitar su ciudad natal, Pripyat.

    Jaan, que dirige una organización para antiguos liquidadores estonios, dice que algunos han tenido problemas de salud, pero no han visto “cáncer por todas partes”, como temían inicialmente.

    Según cuenta, en 1991 murieron 51 liquidadores estonios, 17 de ellos por suicidio.

    Nikolai, el ingeniero de turbinas, estaba casado y tenía dos hijos en el momento del accidente. Regresó a trabajar en la central y se jubiló recientemente. Su hijo menor se unió al ejército ucraniano tras la invasión rusa a gran escala en 2022, pero se encuentra desaparecido desde septiembre de 2023.

    Vista interior del Palacio de la Cultura, en la que se aprecian paredes de ladrillo visto y suelos de hormigón. Queda parte de un colorido mural, y en el suelo hay baldosas sueltas y otros escombros.

    Fuente de la imagen, BBC/Jack Garland

    Pie de foto, El Palacio de Cultura, donde Iryna y Serhiy se casaron hace cuatro décadas, hoy es una ruina.

    Un peligro latente

    La central nuclear requiere monitoreo y mantenimiento constantes.

    Después del accidente, se construyó un sarcófago de hormigón sobre el reactor cuatro en tan solo siete meses. Sin embargo, este se volvió inestable y, en 2016, se instaló un nuevo escudo metálico de US$ 1.800 millones para contener las fugas.

    Los niveles de radiación en gran parte de la “zona de exclusión” alrededor de la central son ahora lo suficientemente bajos como para permitir visitas seguras durante períodos limitados, pero nadie tiene permiso legal para residir allí.

    Todavía existen zonas con niveles de radiación peligrosamente altos, tanto dentro como en las inmediaciones del reactor destruido, y en lugares como el “Bosque Rojo”, que resultó gravemente contaminado.

    Los edificios de Pripyat, otrora símbolo del optimismo juvenil y la tecnología soviética, ahora se yerguen en ruinas y abandonados, incluido el Palacio de la Cultura donde Serhiy e Iryna se casaron.

    Dentro del nuevo escudo, la chimenea del reactor cuatro es una ruina desoladora, recubierta por una tosca capa de hormigón gris, bajo la brillante cúpula metálica lo suficientemente alta como para albergar la Estatua de la Libertad.

    El gran escudo metálico curvado que cubre el reactor cuatro, fotografiado con poca luz, con llamas saliendo de un agujero en uno de sus lados, donde fue alcanzado por un dron el 14 de febrero de 2025. Se observan luces rojas en la parte superior de la cúpula y luces amarillas alrededor de los edificios más bajos situados cerca de ella.

    Fuente de la imagen, IAEA HANDOUT/EPA-EFE/REX/Shutterstock

    Pie de foto, Un dron ruso golpeó en 2025 el costoso escudo que recubre el sarcófago construido sobre el averiado reactor.

    En 2022, las fuerzas rusas irrumpieron en el complejo de la central eléctrica con tanques, tomando como rehenes al personal durante cinco semanas, colocando minas y cavando trincheras.

    El año pasado, un dron abrió una brecha en el nuevo escudo. Ucrania acusó a Rusia de atacar la central eléctrica, acusación que el Kremlin negó. Los niveles de radiación no aumentaron, pero el OIEA afirma que el escudo ha perdido su “función de seguridad primaria”.

    Serhiy e Iryna se mudaron a Alemania en 2022 después de que el apartamento de su hija en Kyiv fuera alcanzado por un misil. Su matrimonio, que comenzó en medio de la incertidumbre y la tragedia, sigue siendo un consuelo.

    “Creo que tuvimos que pasar por algunas dificultades en la vida para comprender que… realmente no podemos ser uno sin el otro”, dice.

    “Después de 40 años, puedo decir con certeza que somos como un hilo en una aguja”, dice Iryna.

    “Lo hacemos todo juntos”, remata.

    Con información adicional de Paul Harris y Ellie Jacobs

    raya gris

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  • Por qué los mamíferos no podemos regenerar partes del cuerpo enteras como otros animales

    Por qué los mamíferos no podemos regenerar partes del cuerpo enteras como otros animales

    un doctor le coloca una protésis a una mujer con el brazo amputado. no se ven los rostros

      • Autor, Francisco José Esteban Ruiz y Oscar H. Ocaña Terraza
      • Título del autor, The Conversation*
    • Tiempo de lectura: 5 min

    Hay aspectos de nuestra biología que asumimos como inevitables. Por ejemplo, que si perdemos un brazo o una pierna, no volverán a crecer.

    Sin embargo, no ocurre lo mismo en todo el reino animal. Hay gusanos capaces de regenerar su cuerpo completo, peces que reconstruyen sus aletas –e incluso órganos como el corazón– y anfibios, como las salamandras, en los que crecen patas enteras tras una amputación.

    En cambio, los mamíferos apenas logramos cerrar una herida y, cuando lo hacemos, suele ser a costa de formar una cicatriz. Aunque existe cierta capacidad de regeneración en las extremidades de los mamíferos, incluidos los humanos, esta se limita prácticamente a la punta de los dedos, y solo cuando la lesión se produce en condiciones muy concretas.

    Pero esta aparente limitación podría no ser tan definitiva. Dos trabajos publicados recientemente en Science, junto con una perspectiva que los integra, apuntan a que los mamíferos podrían conservar una capacidad regenerativa latente que está bloqueada por su entorno.

    El tejido decide: cicatriz o regeneración

    Durante mucho tiempo se ha pensado que la capacidad de regenerar estructuras complejas dependía fundamentalmente de los genes. Según esta idea, los mamíferos habríamos perdido, a lo largo de la evolución, los programas necesarios para reconstruir tejidos completos.

    Sin embargo, los nuevos resultados obligan a replantear este enfoque. La regeneración no sería solo una propiedad genética, sino el resultado de la interacción entre las células y el entorno en el cual se encuentran. En otras palabras, el contexto tisular puede determinar si una herida cicatriza o si inicia un proceso regenerativo.

    Uno de los estudios se centra en el modelo de la regeneración de la punta del dedo en un ratón. Los investigadores observaron que los tejidos que cicatrizan son rígidos y están dominados por colágeno, mientras que los tejidos capaces de regenerar presentan una matriz extracelular más laxa y rica en moléculas como el ácido hialurónico.

    Estas diferencias biomecánicas no son triviales, dado que condicionan directamente el comportamiento celular y la activación de programas genéticos de reparación. De hecho, cuando los investigadores modificaron experimentalmente el entorno tisular para estabilizar la cantidad de ácido hialurónico, observaron una reducción de la fibrosis y una promoción de la regeneración, incluso en zonas donde normalmente no se produce.

    Esto apunta a una idea clave: en determinados modelos experimentales, la cicatriz podría no ser el destino inevitable de una herida, sino una consecuencia del entorno en el que se repara.

    Una mujer le pone una tirita o curita en la rodilla a un niño

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, De acuerdo con las nuevas investigaciones, la regeneración sería el resultado de la interacción entre las células y el entorno en el cual se encuentran.

    El oxígeno como interruptor biológico

    El segundo estudio aborda la regeneración desde otra perspectiva, pero llega a una conclusión complementaria. Dado que los renacuajos de rana viven en ambientes con menor disponibilidad de oxígeno que los mamíferos terrestres, los investigadores analizaron el papel de este factor en la regeneración.

    Al comparar las extremidades en desarrollo de ambas especies, encontraron que los niveles de oxígeno actúan como un auténtico interruptor biológico. En condiciones de bajo oxígeno (hipoxia), se activa el factor HIF1A, lo que favorece la proliferación y migración celular y facilita la expresión de genes asociados a la regeneración.

    Ajolote

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El ajolote mexicano es el único animal capaz de regenerar extremidades amputadas y órganos y tejidos lesionados.

    Por el contrario, en condiciones normales de oxígeno, características de los mamíferos, estos procesos quedan bloqueados. Además, el oxígeno también influye en la estructura del ADN mediante cambios epigenéticos que determinan si los genes regenerativos están activos o silenciados.

    En este contexto experimental, basado en extremidades embrionarias in vitro, los autores muestran que es posible activar respuestas tempranas asociadas a la regeneración en tejidos de mamífero, más que inducir una regeneración completa.

    Ambos trabajos apuntan en la misma dirección: los mamíferos podrían no carecer completamente de los programas regenerativos. Más bien estos no se estarían activando en las condiciones habituales en las que viven, un entorno biológico que favorece la cicatrización frente a la regeneración.

    Un nuevo paradigma en biología

    El cambio conceptual que sugieren estos resultados es importante. La regeneración no sería una capacidad completamente ausente en los mamíferos, sino un estado dinámico que depende de factores como la rigidez del tejido, la composición de la matriz extracelular, la disponibilidad de oxígeno y la regulación epigenética.

    No obstante, conviene ser cautos. En estos estudios no se ha logrado la regeneración completa de extremidades en mamíferos. Los trabajos se centran en modelos experimentales –como la regeneración de la punta del dedo o de tejidos cultivados en laboratorio– y analizan principalmente las fases iniciales del proceso.

    Implicaciones médicas

    Mujer mostrando una cicatriz en la parte superior del brazo.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Si el entorno tisular puede modificarse de forma controlada, podrían abrirse nuevas vías en medicina regenerativa, como mejorar la cicatrización evitando la fibrosis.

    Aun con estas limitaciones, las implicaciones son relevantes. Si el entorno tisular puede modificarse de forma controlada, podrían abrirse nuevas vías en medicina regenerativa, como mejorar la cicatrización evitando la fibrosis, favorecer la regeneración ósea o tratar enfermedades asociadas a alteraciones en la reparación de tejidos, como ocurre en la diabetes.

    En definitiva, el problema quizá no sea que los mamíferos no podamos regenerar, sino que aún no sabemos cómo crear las condiciones para hacerlo. Como recordaba el médico y ensayista Lewis Thomas, “somos profundamente ignorantes sobre la naturaleza”. Tal vez estemos empezando a entender que algunas de nuestras aparentes limitaciones biológicas no son tan definitivas como creíamos.

    *Francisco José Esteban Ruiz es profesor titular de Biología Celular, Universidad de Jaén. Oscar H. Ocaña Terraza es profesor contratado Doctor en el Departamento de Biología Experimental de la Universidad de Jaén, España.

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  • Comunidades y academia articulan esfuerzos para incidir en políticas públicas sobre resistencia antimicrobiana en Bolivia

    Comunidades y academia articulan esfuerzos para incidir en políticas públicas sobre resistencia antimicrobiana en Bolivia

    El 21 de noviembre, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) fue sede del seminario “El rol de la academia frente a la resistencia a los antimicrobianos (RAM)”, un espacio de análisis y diálogo orientado a abordar la situación actual de la RAM en Bolivia. El encuentro reunió a docentes de la Facultad de Medicina, organizaciones de la sociedad civil y referentes comunitarios, con el objetivo de avanzar hacia un enfoque integral que articule conocimiento académico, acción comunitaria e incidencia en políticas públicas.

    Durante la jornada se promovió la construcción colectiva de un proyecto conjunto entre la universidad y las comunidades, poniendo especial énfasis en los sectores más vulnerables del país. Las discusiones destacaron la necesidad de fortalecer el rol de la academia no solo en la generación de evidencia científica, sino también en la formulación de propuestas que contribuyan de manera efectiva a la prevención y contención de la resistencia antimicrobiana desde una perspectiva social y territorial.

    Los participantes coincidieron en que la articulación entre la academia y las comunidades resulta clave para vincular el conocimiento científico con las realidades locales, reconociendo saberes, prácticas cotidianas y contextos culturales en el cuidado de la salud. Este enfoque permite superar modelos tradicionales de intervención y avanzar hacia respuestas más situadas, participativas y sostenibles.

    Al integrar a las comunidades como actores activos —y no únicamente como destinatarias de políticas— se fortalecen las capacidades colectivas para la prevención, el uso responsable de los antimicrobianos y la incidencia en la agenda pública. Este tipo de iniciativas refuerza el empoderamiento comunitario y contribuye a una respuesta más eficaz, inclusiva y democrática frente a uno de los principales desafíos sanitarios de la actualidad.

  • Países de América Latina fortalecen el uso de datos para mejorar la toma de decisiones en inmunización

    Países de América Latina fortalecen el uso de datos para mejorar la toma de decisiones en inmunización

    Bogotá, Colombia, 24 de abril de 2026. Con la participación de representantes de 14 países de América Latina, se llevó a cabo el Taller regional sobre triangulación de datos de inmunización, una iniciativa conjunta de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), orientada a fortalecer las capacidades técnicas para el análisis y uso estratégico de la información en los programas de inmunización.

    Durante tres días de trabajo, los equipos nacionales de los Programas Ampliados de Inmunización (PAI) intercambiaron experiencias y profundizaron en metodologías innovadoras para integrar distintas fuentes de información, incluyendo datos administrativos de cobertura, encuestas, sistemas de vigilancia epidemiológica y evaluaciones de calidad de datos.

    El taller permitió avanzar en un objetivo clave para la Región: transformar los datos disponibles en decisiones informadas y acciones concretas en terreno. A través de ejercicios prácticos, los participantes aplicaron herramientas de triangulación para identificar brechas de inmunidad, detectar inconsistencias en los datos y priorizar territorios y poblaciones con mayor riesgo.

    “Fortalecer el uso de los datos no es solo un desafío técnico, sino una condición esencial para proteger a nuestras poblaciones frente a enfermedades prevenibles por vacunación”, destacó la Doctora Gina Tambini, Representante de la OPS/OMS en Colombia.

    Entre los principales resultados del encuentro, se destacan:

    • El fortalecimiento de capacidades para analizar, interpretar y visualizar datos de inmunización de manera integrada.
    • La incorporación de herramientas prácticas para mejorar la calidad y consistencia de la información utilizada en la gestión de los programas.
    • La identificación de brechas de cobertura y poblaciones no vacunadas o subvacunadas, con énfasis en enfoques de equidad.
    • El desarrollo de insumos iniciales para la toma de decisiones programáticas y la planificación de acciones específicas en los países.

    Esta iniciativa se enmarca en los esfuerzos regionales para avanzar hacia los objetivos de la Agenda de Inmunización 2030 y del Plan de Acción Regional de Inmunización (RIAP2030), que promueven sistemas de salud más equitativos, resilientes y basados en evidencia.

    La integración y uso estratégico de múltiples fuentes de información —administrativas, epidemiológicas, encuestas, demográficas, de estadísticas vitales y geoespaciales— son una base para el fortalecimiento del desempeño de los programas de inmunización y la toma de decisiones basada en evidencia.

    La OPS/OMS reafirma su compromiso de continuar apoyando a los países en el fortalecimiento de sus sistemas de información y en el uso estratégico de los datos como herramienta fundamental para prevenir brotes, cerrar brechas de inmunización y no dejar a nadie atrás.

  • OPS impulsa la formación de capacidades en CIE-11 y expande el conocimiento en codificación de mortalidad en la Región

    OPS impulsa la formación de capacidades en CIE-11 y expande el conocimiento en codificación de mortalidad en la Región

    Ciudad de México, 22 de abril de 2026.– Con la participación de autoridades, especialistas internacionales y representantes de países de la Región, dio inicio en la Ciudad de México el curso “Formación de codificadores de la CIE-11 y sus herramientas: componente de mortalidad para las Américas”, una iniciativa orientada a fortalecer las capacidades técnicas para la implementación de la nueva Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) en el registro y análisis de la mortalidad. 

    La apertura del curso reunió al Dr. Christian Zaragoza, Director General de Información en Salud de la Secretaria de Salud y jefe del Centro Colaborador de la Familia de Clasificaciones Internacionales de la OMS en México ministro de Salud de México, el Dr. José Moya, Representante de OPS/OMS en México; y el Dr. Robert Jakob, Jefe del de Clasificaciones, Terminologías y Estándares del Departamento de Estadísticas e Información en Salud de la OMS. 

    La formación se lleva a cabo en modalidad híbrida y en idioma español, combinando una fase presencial —realizada del 20 al 24 de abril en la Ciudad de México— con una fase virtual que se extenderá hasta julio de 2026. La etapa presencial convoca a un grupo acotado de profesionales con experiencia en codificación de causas de defunción, con el objetivo de que puedan luego replicar los conocimientos adquiridos y liderar procesos de transición hacia la CIE-11 en sus países.

    Autoridades dan inicio al curso de “Formación de codificadores de la CIE-11 y sus herramientas: componente de mortalidad para la

    Autoridades dan inicio al curso de “Formación de codificadores de la CIE-11 y sus herramientas”.

    Por su parte, la fase virtual permitirá ampliar el alcance de la capacitación a un mayor número de participantes de toda la Región, a través de sesiones semanales que abordarán los aspectos técnicos clave de la CIE-11 y sus herramientas, con especial énfasis en el componente de mortalidad y el uso de la herramienta DORIS.

    El curso reúne a representantes de gobiernos y centros colaboradores de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y 30 estados de la República Mexicana. 

    Participantes en el encuentro presencial del curso de “Formación de codificadores de la CIE-11 y sus herramientas"

    Participantes en el encuentro presencial del curso de “Formación de codificadores de la CIE-11 y sus herramientas”

    Esta iniciativa se inscribe en el Plan de Acción para el Fortalecimiento de los Sistemas de Información para la Salud 2030 de la OPS y constituye un paso clave para mejorar la calidad, comparabilidad y uso de los datos de mortalidad en la Región, fundamentales para orientar políticas públicas y decisiones en salud.

    El curso cuenta con el apoyo de Data for Health (D4H) Bloomberg Philanthropies así como con la colaboración del Centro Mexicano para la Clasificación de Enfermedades (CEMECE). La coordinación general está a cargo de la Unidad de Sistemas de Información y Salud Digital de la OPS, en conjunto con responsables de contenido de México, Chile y Canadá. 

  • “Tuve que huir descalza con mi vestido de novia”: el traumático recuerdo de la última boda en Chernóbil a 40 años del peor accidente nuclear de la historia

    “Tuve que huir descalza con mi vestido de novia”: el traumático recuerdo de la última boda en Chernóbil a 40 años del peor accidente nuclear de la historia

    Iryna y Serhiy, fotografiados en 2026, miran a la cámara y sonríen. Iryna tiene el pelo oscuro hasta la barbilla y lleva gafas; sostiene una flor rosa. Serhiy tiene el pelo canoso y sostiene una foto de ambos juntos en su boda.

    Fuente de la imagen, BBC/Jack Garland

    Pie de foto, “No podemos vivir el uno sin el otro”, dice Iryna después de 40 años de matrimonio.

    Era poco después de medianoche. Iryna Stetsenko había terminado de arreglarse las uñas para su boda, abrió la puerta del balcón y luchaba contra los nervios para conciliar el sueño.

    En un apartamento cercano, repleto de invitados, su prometido, Serhiy Lobanov, dormía en un colchón en la cocina.

    De repente “un estruendo” rompió la tranquilidad, cuenta Iryna.

    “Era como si muchos aviones sobrevolaran la zona; todo vibraba y los cristales de las ventanas temblaban”, relata.

    Serhiy dijo que “sintió un temblor, como si pasara una ola”, se preguntó si se trataba de un terremoto leve y volvió a dormirse.

    La joven maestra en prácticas de 19 años y el ingeniero de la central eléctrica, de 25, esperaban con ilusión su vida de casados en la recién construida ciudad soviética de Pripyat. No tenían ni idea de que el peor accidente nuclear de la historia se estaba desarrollando a menos de cuatro kilómetros de distancia.

    Vista de la central nuclear de Chernóbil el 29 de abril de 1986, tres días después de la explosión. El edificio que alberga el reactor número 4 presenta graves daños, con escombros ennegrecidos bajo una chimenea roja y blanca.

    Fuente de la imagen, SHONE/GAMMA/Gamma-Rapho via Getty Images

    Pie de foto, Durante unas pruebas, el reactor número 4 de la central de Chernóbil estalló y liberó grandes cantidades de sustancias tóxicas.

    El reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, en lo que hoy es el norte de Ucrania, explotó, liberando material radiactivo que se esparció por amplias zonas de Europa.

    40 años después, los restos altamente radiactivos de la central se encuentran en una zona de guerra.

    La pareja vive ahora en Berlín (Alemania), tras haber dejado atrás sus vidas por segunda vez, esta vez para escapar de un conflicto, no de un desastre nuclear.

    Pero la mañana del 26 de abril de 1986, Serhiy recuerda haberse despertado sobre las seis de la mañana, lleno de emoción, y haber descubierto que el día de su boda había amanecido con un sol radiante.

    El novio tenía que hacer algunos recados: llevar la ropa de cama al apartamento de un amigo donde él e Iryna planeaban pasar la noche, y comprar unas flores.

    Vista exterior del abandonado Palacio de la Cultura Enerhetyk en la plaza central de Pripyat, óblast de Kiev, Ucrania, el 1 de mayo de 2025. Grandes árboles verdes crecen frente a él y se ve contra un cielo azul con nubes blancas.

    Fuente de la imagen, Global Images Ukraine via Getty Images

    Pie de foto, El Palacio de Cultura de Pripyat, donde la pareja se casó, se encuentra hoy en ruinas.

    Pero vio a soldados con máscaras antigás en el exterior y hombres limpiando la calle con una solución espumosa. Algunos compañeros de trabajo de la central nuclear le comentaron que los habían llamado con urgencia porque “algo había ocurrido”, pero desconocían qué.

    Desde el apartamento de su amigo, en un rascacielos, vio humo que salía del reactor cuatro.

    Más tarde se supo que los bomberos y los trabajadores de la central eléctrica habían pasado la noche exponiéndose a dosis letales de radiación para combatir un enorme incendio tóxico.

    “Me sentí un poco ansioso”, dice.

    Aprovechando su entrenamiento, tomó un trozo de tela, lo humedeció y lo colocó en la entrada del apartamento como medida de precaución para contener el polvo radiactivo, añade.

    Luego corrió al mercado. Estaba inusualmente para un sábado por la mañana. Escogió cinco tulipanes para el ramo y se marchó.

    Iryna, que se alojaba con su madre en el apartamento familiar, cuenta que el teléfono no dejó de sonar durante la noche. Su madre parecía “alarmada”, dice, porque los vecinos llamaban para decirle que había ocurrido “algo terrible”. Pero ninguno daba muchos detalles.

    La información estaba estrictamente controlada en la Unión Soviética. Encendieron la radio, pero no mencionaban ningún incidente.

    Por la mañana, su madre llamó a las autoridades: “Le dijeron que no se preocupara, que todos los eventos programados en la ciudad debían seguir adelante”.

    Oficialmente, todo transcurrió con normalidad. Los niños fueron al colegio.

    Collage de distintas foto de la boda de Iryna y Serhiy, ocurrida horas después del accidente en la planta de Chernóbil.

    Fuente de la imagen, Cortesía de Iryna y Serhiy Lobanov

    Pie de foto, Iryna y Serhiy cuentan que se sintieron nerviosos e inseguros durante su boda.

    Siguiendo con los planes

    Más tarde, los novios y sus invitados se dirigieron en fila india al Palacio de la Cultura, conocido por albergar tanto ceremonias como discotecas populares.

    Intercambiaron sus votos sobre una tela bordada con sus nombres y luego se dirigieron con sus invitados a una cafetería cercana.

    Pero el banquete de bodas se sintió “triste”, no festivo, reconoce Serhiy.

    “Todos entendieron que algo había sucedido, pero nadie sabía los detalles”, agrega.

    Para su primer baile, habían ensayado un vals tradicional. Pero al darse cuenta de que se avecinaba una tragedia, “desde los primeros pasos perdimos el ritmo”, recuerda Iryna.

    “Simplemente nos abrazamos y nos movimos en el abrazo”, rememora.

    Iryna y Serhiy bailan el día de su boda. Ella lleva un sombrero blanco, un vestido blanco vaporoso y zapatos blancos sin cordones de tacón bajo. Él lleva un traje oscuro. La mira a los ojos, pero con expresión inquieta.

    Fuente de la imagen, Cortesía de Iryna y Serhiy Lobanov

    Pie de foto, La pareja admite que el ambiente en su boda no era de celebración, sino de preocupación.

    Luego, exhaustos pero finalmente marido y mujer, regresaron al apartamento de un amigo.

    Pero en la madrugada del domingo, otro amigo llamó a la puerta y les dijo que corrieran a tomar un tren de evacuación que saldría a las 5 de la mañana, narra Serhiy.

    La única ropa de repuesto que Iryna llevaba consigo era un vestido ligero para el segundo día de las celebraciones, así que se volvió a poner su vestido de novia para regresar rápidamente al apartamento de su madre a cambiarse. Además, los zapatos le habían provocado ampollas.

    “Llevaba un vestido de novia y corría descalza por los charcos”, dice Iryna.

    Todavía estaba oscuro cuando vieron el resplandor del reactor colapsado desde el tren.

    “Era como mirar al ojo de un volcán”, dice Serhiy.

    El anuncio oficial, cuando llegó, describía la evacuación como “temporal”.

    “Nos fuimos por tres días, pero al final nos quedamos para siempre”, añade.

    Nikolai Solovyov, ingeniero jefe de la sala de turbinas en el momento del accidente, fotografiado frente a una imagen del reactor destruido, en el museo de Slavutych. Tiene el pelo canoso, lleva una sudadera de color gris verdoso y mira a la cámara con expresión seria.

    Fuente de la imagen, BBC/Jack Garland

    Pie de foto, “Vimos cómo se derrumbaba el techo”, cuenta Nikolai Solovyov, que estaba de turno en la central cuando explotó el reactor.

    400 veces peor que Hiroshima

    La Unión Soviética fue duramente criticada por su lentitud al revelar la magnitud del desastre.

    Solo dos días después de la explosión -tras detectarse radiación en Suecia- reconoció que había ocurrido un accidente. Más de dos semanas después el entonces líder soviético Mijaíl Gorbachov habló públicamente al respecto.

    Una prueba de seguridad había salido terriblemente mal.

    Una estimación citada por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que la explosión liberó 400 veces más material radiactivo que la bomba de Hiroshima.

    Nikolai Solovyov trabajaba como ingeniero jefe en la sala de turbinas en aquel momento.

    “Fue como un terremoto bajo nuestros pies”, recuerda.

    “Vimos cómo se derrumbaba el techo… una ráfaga de aire nos llegó y levantó todo ese polvo negro… Y sonó la sirena”, agrega.

    Cuenta que él y sus compañeros corrieron hacia el lugar pensando que había explotado un generador, sin imaginar que pudiera ser el reactor.

    Uno de ellos revisó los monitores y dijo que los niveles de radiación estaban “por las nubes”, recuerda Nikolai.

    Según cuenta, encontraron a otro compañero de pie sobre una de las turbinas, aparentemente ileso pero vomitando, síntoma de la enfermedad por radiación.

    “Fue uno de los primeros en morir”, afirma.

    Vista de una escultura en la ciudad abandonada de Pripyat.

    Fuente de la imagen, BBC/Jack Garland

    Pie de foto, La ciudad de Pripyat, construida para albergar a los trabajadores de la central nuclear de Chernóbil, fue una vez una ciudad vibrante.

    La cifra oficial de fallecidos por el incidente es de 31 personas: dos murieron por la explosión, 28 por la enfermedad aguda por radiación y una por un paro cardíaco en las semanas posteriores.

    El impacto general del desastre es objeto de debate y resulta difícil de determinar. En aquel momento no se llevó a cabo ningún estudio médico exhaustivo a largo plazo.

    En 2005, un estudio realizado por varias agencias de Naciones Unidas concluyó que 4.000 personas podrían morir como consecuencia del accidente. Otras estimaciones sugieren que la cifra podría ascender a decenas de miles.

    Se puso en marcha una operación para detener la emisión de radiación del reactor expuesto.

    Helicópteros arrojaron arena y otros materiales sobre el reactor. Las autoridades movilizaron a cientos de miles de personas de toda la Unión Soviética para contener el desastre. Los llamaban liquidadores.

    En el museo de Chernóbil, en Kyiv, un televisor muestra un documental sobre los liquidadores. Enmarcada por los bordes negros de un televisor antiguo, la imagen muestra a dos hombres con delantales de plomo, cascos de obra y máscaras respiratorias, cargando palas.

    Fuente de la imagen, SERGEI SUPINSKY/AFP via Getty Images

    Pie de foto, Numerosos trabajadores, apodados “liquidadores” fueron enviados desde distintas partes de la URSS para apagar el incendio.

    Los niveles extremos de radiación provocaron averías en la maquinaria, por lo que parte del trabajo tuvo que realizarse manualmente.

    Jaan Krinal y Rein Klaar fueron enviados desde Estonia, entonces parte de la Unión Soviética, y formaban parte de un grupo destinado a retirar los escombros del techo del reactor tres.

    “Llevábamos placas de plomo: una delante, una en la espalda y otra entre las piernas. Pesaban mucho, 20 kg o más”, cuenta Jaan.

    “En la cabeza: un casco de construcción soviético estándar; gafas, guantes y un dosímetro (para medir la radiación) en el bolsillo”, añade.

    Rein recuerda que los enviaban a trabajar en turnos de un minuto para limitar su exposición.

    “Nadie sabía distinguir qué era qué… No había tiempo para pensar”, afirma.

    Rein Klaar (izquierda) y Jaan Krinal (derecha) fotografiados en Estonia. Llevan abrigos de invierno de colores oscuros con la nieve de fondo. Rein tiene la capucha puesta y lleva guantes gruesos.

    Fuente de la imagen, BBC/Jack Garland

    Pie de foto, Rein Klaar (a la izquierda) y Jaan Krinal fueron enviados a trabajar en turnos breves en el tejado del reactor.

    La encrucijada

    Cuando comenzaron las labores de limpieza, Iryna y Serhiy se alojaban en casa de su abuela, a unos 300 kilómetros de distancia, en la región de Poltava, al este de Kyiv.

    Pocos días después de su llegada, los médicos que controlaban la radiación de los evacuados les dieron una noticia inesperada: Iryna estaba embarazada de tres meses.

    Recuerda haber llorado al descubrir que los médicos advertían que la exposición a la radiación podría haber afectado a los bebés nonatos y aconsejaban a las mujeres expuestas que abortaran.

    “Tenía miedo de tener un bebé y miedo de abortar”, confiesa.

    Pero una doctora comprensiva la animó a seguir adelante con el embarazo, e Iryna dio a luz a una niña sana, Katya. Décadas después, ella misma se ha convertido en madre y Serhiy e Iryna tienen ahora una nieta de 15 años.

    Fotografía en blanco y negro de Iryna y Serhiy con la pequeña Katya. Serhiy lleva una camisa oscura y sostiene a la niña, que tiene el pelo oscuro y mira a la cámara. Iryna lleva una blusa de flores.

    Fuente de la imagen, Cortesía de Iryna y Serhiy Lobanov

    Pie de foto, Apenas días después de ser evacuada, Iryna descubrió que estaba embarazada.

    La pareja cree que el accidente nuclear ha afectado su salud, aunque los médicos no lo han confirmado.

    Iryna ha tenido que someterse a una operación de reemplazo de ambas rodillas y cree que la radiación puede haber debilitado sus huesos. También piensan que la radiación podría ser un factor en el infarto que sufrió Serhiy en 2016, una semana después de visitar su ciudad natal, Pripyat.

    Jaan, que dirige una organización para antiguos liquidadores estonios, dice que algunos han tenido problemas de salud, pero no han visto “cáncer por todas partes”, como temían inicialmente.

    Según cuenta, en 1991 murieron 51 liquidadores estonios, 17 de ellos por suicidio.

    Nikolai, el ingeniero de turbinas, estaba casado y tenía dos hijos en el momento del accidente. Regresó a trabajar en la central y se jubiló recientemente. Su hijo menor se unió al ejército ucraniano tras la invasión rusa a gran escala en 2022, pero se encuentra desaparecido desde septiembre de 2023.

    Vista interior del Palacio de la Cultura, en la que se aprecian paredes de ladrillo visto y suelos de hormigón. Queda parte de un colorido mural, y en el suelo hay baldosas sueltas y otros escombros.

    Fuente de la imagen, BBC/Jack Garland

    Pie de foto, El Palacio de Cultura, donde Iryna y Serhiy se casaron hace cuatro décadas, hoy es una ruina.

    Un peligro latente

    La central nuclear requiere monitoreo y mantenimiento constantes.

    Después del accidente, se construyó un sarcófago de hormigón sobre el reactor cuatro en tan solo siete meses. Sin embargo, este se volvió inestable y, en 2016, se instaló un nuevo escudo metálico de US$ 1.800 millones para contener las fugas.

    Los niveles de radiación en gran parte de la “zona de exclusión” alrededor de la central son ahora lo suficientemente bajos como para permitir visitas seguras durante períodos limitados, pero nadie tiene permiso legal para residir allí.

    Todavía existen zonas con niveles de radiación peligrosamente altos, tanto dentro como en las inmediaciones del reactor destruido, y en lugares como el “Bosque Rojo”, que resultó gravemente contaminado.

    Los edificios de Pripyat, otrora símbolo del optimismo juvenil y la tecnología soviética, ahora se yerguen en ruinas y abandonados, incluido el Palacio de la Cultura donde Serhiy e Iryna se casaron.

    Dentro del nuevo escudo, la chimenea del reactor cuatro es una ruina desoladora, recubierta por una tosca capa de hormigón gris, bajo la brillante cúpula metálica lo suficientemente alta como para albergar la Estatua de la Libertad.

    El gran escudo metálico curvado que cubre el reactor cuatro, fotografiado con poca luz, con llamas saliendo de un agujero en uno de sus lados, donde fue alcanzado por un dron el 14 de febrero de 2025. Se observan luces rojas en la parte superior de la cúpula y luces amarillas alrededor de los edificios más bajos situados cerca de ella.

    Fuente de la imagen, IAEA HANDOUT/EPA-EFE/REX/Shutterstock

    Pie de foto, Un dron ruso golpeó en 2025 el costoso escudo que recubre el sarcófago construido sobre el averiado reactor.

    En 2022, las fuerzas rusas irrumpieron en el complejo de la central eléctrica con tanques, tomando como rehenes al personal durante cinco semanas, colocando minas y cavando trincheras.

    El año pasado, un dron abrió una brecha en el nuevo escudo. Ucrania acusó a Rusia de atacar la central eléctrica, acusación que el Kremlin negó. Los niveles de radiación no aumentaron, pero el OIEA afirma que el escudo ha perdido su “función de seguridad primaria”.

    Serhiy e Iryna se mudaron a Alemania en 2022 después de que el apartamento de su hija en Kyiv fuera alcanzado por un misil. Su matrimonio, que comenzó en medio de la incertidumbre y la tragedia, sigue siendo un consuelo.

    “Creo que tuvimos que pasar por algunas dificultades en la vida para comprender que… realmente no podemos ser uno sin el otro”, dice.

    “Después de 40 años, puedo decir con certeza que somos como un hilo en una aguja”, dice Iryna.

    “Lo hacemos todo juntos”, remata.

    Con información adicional de Paul Harris y Ellie Jacobs

    raya gris

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  • Por qué los mamíferos no podemos regenerar partes del cuerpo enteras como otros animales (y por qué esta limitación podría no ser tan definitiva)

    Por qué los mamíferos no podemos regenerar partes del cuerpo enteras como otros animales (y por qué esta limitación podría no ser tan definitiva)

    un doctor le coloca una protésis a una mujer con el brazo amputado. no se ven los rostros

      • Autor, Francisco José Esteban Ruiz y Oscar H. Ocaña Terraza
      • Título del autor, The Conversation*
    • Tiempo de lectura: 5 min

    Hay aspectos de nuestra biología que asumimos como inevitables. Por ejemplo, que si perdemos un brazo o una pierna, no volverán a crecer.

    Sin embargo, no ocurre lo mismo en todo el reino animal. Hay gusanos capaces de regenerar su cuerpo completo, peces que reconstruyen sus aletas –e incluso órganos como el corazón– y anfibios, como las salamandras, en los que crecen patas enteras tras una amputación.

    En cambio, los mamíferos apenas logramos cerrar una herida y, cuando lo hacemos, suele ser a costa de formar una cicatriz. Aunque existe cierta capacidad de regeneración en las extremidades de los mamíferos, incluidos los humanos, esta se limita prácticamente a la punta de los dedos, y solo cuando la lesión se produce en condiciones muy concretas.

    Pero esta aparente limitación podría no ser tan definitiva. Dos trabajos publicados recientemente en Science, junto con una perspectiva que los integra, apuntan a que los mamíferos podrían conservar una capacidad regenerativa latente que está bloqueada por su entorno.

    El tejido decide: cicatriz o regeneración

    Durante mucho tiempo se ha pensado que la capacidad de regenerar estructuras complejas dependía fundamentalmente de los genes. Según esta idea, los mamíferos habríamos perdido, a lo largo de la evolución, los programas necesarios para reconstruir tejidos completos.

    Sin embargo, los nuevos resultados obligan a replantear este enfoque. La regeneración no sería solo una propiedad genética, sino el resultado de la interacción entre las células y el entorno en el cual se encuentran. En otras palabras, el contexto tisular puede determinar si una herida cicatriza o si inicia un proceso regenerativo.

    Uno de los estudios se centra en el modelo de la regeneración de la punta del dedo en un ratón. Los investigadores observaron que los tejidos que cicatrizan son rígidos y están dominados por colágeno, mientras que los tejidos capaces de regenerar presentan una matriz extracelular más laxa y rica en moléculas como el ácido hialurónico.

    Estas diferencias biomecánicas no son triviales, dado que condicionan directamente el comportamiento celular y la activación de programas genéticos de reparación. De hecho, cuando los investigadores modificaron experimentalmente el entorno tisular para estabilizar la cantidad de ácido hialurónico, observaron una reducción de la fibrosis y una promoción de la regeneración, incluso en zonas donde normalmente no se produce.

    Esto apunta a una idea clave: en determinados modelos experimentales, la cicatriz podría no ser el destino inevitable de una herida, sino una consecuencia del entorno en el que se repara.

    Una mujer le pone una tirita o curita en la rodilla a un niño

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, De acuerdo con las nuevas investigaciones, la regeneración sería el resultado de la interacción entre las células y el entorno en el cual se encuentran.

    El oxígeno como interruptor biológico

    El segundo estudio aborda la regeneración desde otra perspectiva, pero llega a una conclusión complementaria. Dado que los renacuajos de rana viven en ambientes con menor disponibilidad de oxígeno que los mamíferos terrestres, los investigadores analizaron el papel de este factor en la regeneración.

    Al comparar las extremidades en desarrollo de ambas especies, encontraron que los niveles de oxígeno actúan como un auténtico interruptor biológico. En condiciones de bajo oxígeno (hipoxia), se activa el factor HIF1A, lo que favorece la proliferación y migración celular y facilita la expresión de genes asociados a la regeneración.

    Ajolote

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El ajolote mexicano es el único animal capaz de regenerar extremidades amputadas y órganos y tejidos lesionados.

    Por el contrario, en condiciones normales de oxígeno, características de los mamíferos, estos procesos quedan bloqueados. Además, el oxígeno también influye en la estructura del ADN mediante cambios epigenéticos que determinan si los genes regenerativos están activos o silenciados.

    En este contexto experimental, basado en extremidades embrionarias in vitro, los autores muestran que es posible activar respuestas tempranas asociadas a la regeneración en tejidos de mamífero, más que inducir una regeneración completa.

    Ambos trabajos apuntan en la misma dirección: los mamíferos podrían no carecer completamente de los programas regenerativos. Más bien estos no se estarían activando en las condiciones habituales en las que viven, un entorno biológico que favorece la cicatrización frente a la regeneración.

    Un nuevo paradigma en biología

    El cambio conceptual que sugieren estos resultados es importante. La regeneración no sería una capacidad completamente ausente en los mamíferos, sino un estado dinámico que depende de factores como la rigidez del tejido, la composición de la matriz extracelular, la disponibilidad de oxígeno y la regulación epigenética.

    No obstante, conviene ser cautos. En estos estudios no se ha logrado la regeneración completa de extremidades en mamíferos. Los trabajos se centran en modelos experimentales –como la regeneración de la punta del dedo o de tejidos cultivados en laboratorio– y analizan principalmente las fases iniciales del proceso.

    Implicaciones médicas

    Mujer mostrando una cicatriz en la parte superior del brazo.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Si el entorno tisular puede modificarse de forma controlada, podrían abrirse nuevas vías en medicina regenerativa, como mejorar la cicatrización evitando la fibrosis.

    Aun con estas limitaciones, las implicaciones son relevantes. Si el entorno tisular puede modificarse de forma controlada, podrían abrirse nuevas vías en medicina regenerativa, como mejorar la cicatrización evitando la fibrosis, favorecer la regeneración ósea o tratar enfermedades asociadas a alteraciones en la reparación de tejidos, como ocurre en la diabetes.

    En definitiva, el problema quizá no sea que los mamíferos no podamos regenerar, sino que aún no sabemos cómo crear las condiciones para hacerlo. Como recordaba el médico y ensayista Lewis Thomas, “somos profundamente ignorantes sobre la naturaleza”. Tal vez estemos empezando a entender que algunas de nuestras aparentes limitaciones biológicas no son tan definitivas como creíamos.

    *Francisco José Esteban Ruiz es profesor titular de Biología Celular, Universidad de Jaén. Oscar H. Ocaña Terraza es profesor contratado Doctor en el Departamento de Biología Experimental de la Universidad de Jaén, España.

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  • COSALFA 52 analiza avances regionales y pone el foco en la prevención y preparación ante crecientes riesgos globales de fiebre aftosa

    COSALFA 52 analiza avances regionales y pone el foco en la prevención y preparación ante crecientes riesgos globales de fiebre aftosa

    Georgetown, 23 de abril de 2026 (PANAFOTSA/SPV-OPS/OMS) – La 52ª Reunión Ordinaria de la Comisión Sudamericana de Lucha contra la Fiebre Aftosa (COSALFA) se desarrolló en Georgetown, Guyana, con la participación activa de los delegados de los sectores público y privado, así como de observadores internacionales. El encuentro tuvo un intercambio fluido entre los países y fortaleció la integración regional, destacando el papel estratégico de Guyana como punto de conexión entre América del Sur y el Caribe.

    Durante la reunión, se presentó el Plan de Acción 2026–2030 del Programa Hemisférico de Erradicación de la Fiebre Aftosa (PHEFA), el cual orientará la etapa final del proceso de erradicación en la Región. Los países subrayaron la importancia de su implementación operativa, incluyendo acciones específicas vinculadas a la situación de Venezuela, así como la necesidad de mantener y consolidar el estatus sanitario alcanzado por los países libres de fiebre aftosa.

    Asimismo, se analizó el contexto global de riesgo, caracterizado por una situación epidemiológica compleja y la circulación y expansión de distintos serotipos del virus de la fiebre aftosa. Este escenario refuerza la necesidad de mantener sistemas de vigilancia robustos, cooperación técnica continua y capacidades de respuesta coordinadas a nivel regional.

    En este marco, se destacó la importancia de fortalecer la comunicación de riesgo, tanto hacia los tomadores de decisión como hacia los productores, con el objetivo de mejorar la sensibilización y asegurar la alineación con las estrategias de prevención, vigilancia y detección temprana de la enfermedad.

    En la ceremonia de clausura, la Subdirectora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Dra. Rhonda Sealey-Thomas destacó que “la Región de las Américas se encuentra en un momento crucial. Estamos más cerca que nunca de lograr la erradicación de la fiebre aftosa.” “Al mismo tiempo, enfrentamos un contexto en el que los riesgos, aunque cada vez más localizados, requieren respuestas coordinadas, sostenidas y con visión de futuro. Las resoluciones adoptadas en la COSALFA 52 reflejan claramente esta transición: de la erradicación a la consolidación, la prevención y la preparación”, dijo.

    ""Dra Ronda Sealey-Thomas en la COSALFA52

    Por su parte, el Director Ejecutivo de la Autoridad de Desarrollo Ganadero de Guyana (GLDA), el Dr. Dwight Walrond, señaló que “en la presentación, el Presidente de Guyana enfatizó la importancia de ser una región resiliente y eso solo puede suceder si continuamos trabajando como un equipo, desarrollando todos los mecanismos necesarios que respalden este esfuerzo. Ahora estamos trabajando en un enfoque más preventivo para que podamos consolidar los éxitos que logramos en el pasado.”

    El Director de PANAFTOSA y Secretario ex officio de la COSALFA, el Dr. Manuel Sánchez enfatizó que “la COSALFA principalmente tiene que ser un foro de discusión y un espacio para analizar cómo seguir adelante” y subrayó que “la edición 52 ha tenido una apertura hacia el Caribe, hemos podido escuchar las intervenciones sobre los desafíos y preocupaciones de fiebre aftosa en esta región y ha sido un aprendizaje donde hemos podido compartir distantas experiencias”

    La reunión también incluyó la presentación de los avances del Banco Regional de Antígenos contra la Fiebre Aftosa (BANVACO), iniciativa que generó gran interés entre los participantes y fue reconocida como una herramienta estratégica para la preparación y respuesta ante emergencias sanitarias, al abrir la posibilidad de vacunación de emergencia.

    De igual forma, se subrayó la relevancia de fortalecer el uso de herramientas de modelaje y evaluación de riesgo como base para la toma de decisiones y la formulación de políticas en materia de vigilancia, prevención y preparación ante emergencias sanitarias.

    Finalmente, los delegados abordaron la necesidad de actualizar el modelo de la COSALFA, considerando la evolución del escenario epidemiológico regional. En este sentido, se discutió la posibilidad de ampliar la participación a otras subregiones de las Américas e incorporar nuevos actores del sector pecuario, incluyendo la academia y los profesionales veterinarios del ejercicio privado, con el fin de fortalecer aún más la gobernanza sanitaria regional.

    ""delegados de la COSALFA 52

  • El gobierno de Trump reclasifica la marihuana medicinal como una droga menos peligrosa

    El gobierno de Trump reclasifica la marihuana medicinal como una droga menos peligrosa

    Planta de cannabis.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Donald Trump busca ampliar las opciones del uso del cannabis como tratamiento médico.

      • Autor, Max Matza
      • Título del autor, BBC News
    • Tiempo de lectura: 4 min

    El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha reclasificado oficialmente la marihuana como menos peligrosa, lo que marca un cambio importante en la política de drogas del país.

    El Fiscal General Interino, Todd Blanche, cambió este jueves las clasificaciones de los productos que contienen marihuana y que están cubiertos por la Administración de Alimentos y Medicamentos o que han recibido una licencia estatal de marihuana medicinal. Pasarán de ser un narcótico de la Lista I, como la heroína, a un fármaco de la Lista III como el Tylenol con codeína.

    Blanche también convocó una audiencia para considerar la reclasificación de toda la marihuana.

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó a su gobierno el año pasado que iniciara el proceso de reclasificación, con el fin de aumentar el acceso y la investigación médica de la marihuana.

    La marihuana sigue siendo ilegal a nivel federal. A pesar de la prohibición federal, la mayoría de los estados de EE.UU. ha legalizado el uso médico o recreativo, y en muchos hay tiendas donde se puede comprar legalmente.

    La promesa de Trump

    “El Departamento de Justicia está cumpliendo la promesa del presidente Trump de ampliar el acceso de los estadounidenses a las opciones de tratamiento médico”, dijo Blanche en un comunicado anunciando el cambio.

    “Esta acción de reprogramación permite la investigación sobre la seguridad y eficacia de esta sustancia, proporcionando en última instancia a los pacientes una mejor atención y a los médicos información más confiable”.

    Según el anuncio, Blanche también ordenó que se celebrara una audiencia en junio como parte de un proceso de elaboración de normas para reclasificar toda la marihuana de manera más amplia.

    Una vez que el cambio se publique en el Registro Federal, deberán pasar 30 días hasta que entre en vigor. Durante ese tiempo, se puede impugnar legalmente, lo cual se espera, y se puede bloquear la implementación durante meses o incluso años.

    Donald Trump.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El presidente Donald Trump ordenó el año pasado iniciar el proceso de reclasificación.

    La orden de Blanche llega cinco días después de que Trump firmara una orden ejecutiva destinada a aumentar el acceso a drogas psicodélicas para tratamiento médico.

    Desde 1970, Estados Unidos ha clasificado la marihuana como una sustancia controlada de la Lista I, lo que significa que posee un “alto potencial de abuso” y no tiene “ningún uso médico aceptado”.

    Desde entonces, muchos estados han promulgado sus propias leyes para relajar las restricciones a la marihuana.

    Eso ha creado un mosaico de regulaciones del cannabis, y también un dolor de cabeza para las empresas de marihuana que todavía tienen que seguir las leyes fiscales y bancarias federales.

    Cambio “simbólico”

    La administración del presidente Joe Biden inició una revisión de la clasificación de la marihuana en 2022 y aproximadamente un año después, el Departamento de Salud de Estados Unidos recomendó un cambio por primera vez.

    En 2024, la Administración de Control de Drogas (DEA) solicitó audiencias, pero luego estas se pospusieron indefinidamente.

    El cambio de Trump es mayormente “simbólico”, dijo Morgan Fox, de la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes de Marihuana (Norml).

    Cannabis.

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    Pie de foto, Muchos estados del país han promulgado sus propias leyes para atenuar las restricciones a la marihuana.

    Más de dos tercios de los estadounidenses apoyan la legalización total del cannabis, según Fox, quien dijo que cambiar la clasificación abrirá la puerta a que los responsables políticos consideren seriamente el levantamiento de las restricciones.

    “Sacarlo de esa clasificación nos permite tener conversaciones políticas que no comienzan y terminan con esa definición”, dijo Fox. “Muchos responsables políticos siguen recurriendo a eso, y realmente ni siquiera discutirán el tema mientras el cannabis esté en el Anexo I”.

    Fox, sin embargo, dijo que su grupo y otros activistas continuarán presionando para la legalización federal completa.

    “La verdadera solución al problema consiste en desclasificar el cannabis a nivel federal —no simplemente trasladarlo a la Lista III— y, posteriormente, comenzar a modificar las leyes mediante mecanismos regulatorios que ofrezcan orientación, de modo que podamos lograr cierta uniformidad”, dijo Fox.

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