Category: Salud

  • El extraño caso de una mujer que quedó embarazada de dos hombres al mismo tiempo (y qué descubrieron los científicos colombianos que lo estudiaron)

    El extraño caso de una mujer que quedó embarazada de dos hombres al mismo tiempo (y qué descubrieron los científicos colombianos que lo estudiaron)

    Una mujer en avanzado estado de embarazo se hace una ecografía.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Los científicos del Instituto de Genética de la Universidad Nacional de Colombia descubrieron un caso de superfecundación heteropaternal.

    • Tiempo de lectura: 6 min

    En 2018, una mujer llegó al Laboratorio de Genética de Poblaciones e Identificación de la Universidad Nacional de Colombia con una petición: había tenido dos hijos varones mellizos hacía dos años y quería confirmar su paternidad.

    Hicieron la prueba de rutina y luego la volvieron a hacer. Es que el resultado era tan sorprendente que querían estar seguros: los mellizos eran hijos de la misma madre pero de diferentes padres.

    Se trata de un fenómeno extremadamente poco frecuente conocido como superfecundación heteropaternal. De este, se han reportado en artículos científicos una veintena de casos a nivel mundial.

    Aunque sabían que algo así era posible, los expertos de la Universidad Nacional nunca se habían encontrado un caso de primera mano.

    Y, por supuesto, despertó su interés científico.

    Cómo lo averiguaron

    Electroforesis.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Los científicos del Instituto de Genética utilizan una técnica que permite obtener el perfil genético de una persona en un formato similar a un código de barras.

    Para determinar la paternidad de cualquier persona, los científicos del Laboratorio de Genética de Poblaciones e Identificación de la Universidad Nacional de Colombia utilizan una tecnología llamada “marcadores microsatélites”.

    Esta consiste, a grandes rasgos, en analizar pequeñísimos fragmentos de ADN del niño, la mamá, y el supuesto padre, y compararlos.

    “Tomamos el ADN de cada uno de ellos, miramos entre 15 y 22 puntos, que se llaman microsatélites, y los comparamos uno a uno”, explica el profesor William Usaquén, director del laboratorio, a BBC Mundo.

    Pero el proceso no es tan simple como poner el ADN bajo un potente microscopio y observarlo.

    Después de tomar las muestras de sangre con un pinchazo en el dedo, los científicos realizan un procedimiento químico para separar el ADN de lo que no lo es.

    Luego, toman el ADN, que es extremadamente pequeño, y lo pasan por un equipo especializado para amplificarlo.

    El líquido que resulta de esto lo mezclan con elementos fluorescentes para marcar de 15 a 22 puntos (microsatélites) que quieren observar, y lo pasan por otra máquina, capaz de leer los microsatélites en cada una de las muestras y convertirlos en una secuencia numérica. Ese proceso se denomina electroforesis.

    Finalmente, con las secuencias numéricas en mano, los investigadores hacen un análisis probabilístico para descartar o no que el hombre sea el padre del bebé.

    Cuando la mitad del perfil genético del niño coincide con el de la madre y la otra mitad con el del supuesto padre, se confirma la paternidad.

    Una pieza promocional de la serie Simplemente Alicia muestra a los actores Verónica Orozco, Michel Brown y Sebastián Carvajal.

    Fuente de la imagen, Netflix

    Pie de foto, En la serie de Netflix “Simplemente Alicia”, la protagonista queda embarazada a la vez de los dos hombres con los que ha estado casada en secreto.

    En el caso de los mellizos de diferente padre que descubrieron en 2018, los científicos del Instituto de Genética de la Universidad Nacional de Colombia analizaron 17 microsatelites en el ADN de la madre, los dos bebés y el presunto padre que se presentó a la prueba.

    Y encontraron que el ADN del presunto padre coincidía con el de uno de los niños, pero no con el del otro.

    Se trataba de un resultado, a todas luces, extraordinario.

    “Yo soy director del laboratorio desde hace 26 años, y es el primer caso que hemos visto, y hasta ahora el único”, señala William Usaquén.

    “Habíamos escuchado por otros reportes que esos casos sí se observaban en muy baja frecuencia en el mundo”, dice por su parte Andrea Casas, experta en genética e investigadora del Instituto de Genética.

    Como establece el protocolo, repitieron la prueba desde el inicio para descartar que se tratara de un error en el proceso o una confusión de las muestras.

    El resultado fue el mismo que la primera vez.

    Por qué es tan poco común

    Un artículo de 2014 publicado por científicos de un laboratorio en Baltimore, en Estados Unidos, señalaba que en una base de datos con información sobre 39.000 pruebas de paternidad se encontraron apenas tres casos de superfecundación heteropaternal (mellizos de diferentes padres).

    El profesor William Usaquén explica a qué se debe que sea un evento biológico que se da con tan poca frecuencia:

    “Primero, la señora debe tener dos parejas sexuales. Segundo, tiene que tener relaciones con los dos hombres en un breve periodo de tiempo. Además, tiene que haber habido una poliovulación (es decir, la liberación de dos o más óvulos en un mismo ciclo menstrual). Y, por último, las dos veces tiene que quedar fecundada”.

    “Es un evento raro sumando a otro evento raro, más otro evento raro, más otro evento raro. Lastimosamente, no apostamos a la lotería”, bromea Usaquén.

    Cabe aclarar que, en ningún caso, los mellizos de diferente padre pueden ser gemelos idénticos, pues estos últimos se desarrollan a partir de un solo óvulo y espermatozoide.

    Una mujer con dos hombres.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    La intimidad de las personas

    Por lo general, en los casos en los que la mujer libera más de un óvulo, cuando uno solo es fecundado, el otro o los otros envejecen y mueren rápidamente.

    Por eso también es rara la superfecundación: porque la segunda fecundación ocurre antes de que el óvulo no fecundado muera.

    Según estiman los científicos del Instituto de Genética, ambas fecundaciones tienen que ocurrir en un lapso de entre 24 y 36 horas, que es el tiempo que los óvulos permanecen viables luego de ser liberados.

    Sin embargo, explica Andrea Casas, “puede que no necesariamente salgan los óvulos al mismo tiempo”.

    “A veces, un trompa libera un óvulo, y a los dos o tres días, libera el otro […]”, lo cual aumenta la probabilidad de que ocurran fecundaciones en dos momentos distintos, agrega.

    Por supuesto, otra de las razones por las que se conocen tan pocos casos de mellizos de padres diferentes es que la enorme mayoría de de personas no se hacen una prueba de paternidad.

    De hecho, se ha sugerido en la literatura científica que en el futuro este dejará de ser un fenómeno tan atípico “gracias a la disponibilidad actual de métodos moleculares y a la popularidad y el número creciente de pruebas de paternidad”, señalan los científicos del Instituto de Genética en el artículo que publicaron reportando el caso que lograron comprobar.

    A pesar del interés biológico que puedan tener los académicos en conocer las circunstancias en las que se dio una superfecundación heteropaternal, la ética de la investigación les impide preguntar por la vida íntima de las personas que acuden a la prueba.

    “Las pruebas de filiación se hacen siempre propendiendo por la integridad y la intimidad de las personas”, explica Usaquén.

    Línea gris

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  • La Secretaría de Salud y la OPS inauguran curso regional sobre CIE-11 para fortalecer las capacidades técnicas de los países de las Américas

    La Secretaría de Salud y la OPS inauguran curso regional sobre CIE-11 para fortalecer las capacidades técnicas de los países de las Américas

    Ciudad de México, 21 de abril – La Organización Panamericana de la Salud (OPS), en coordinación con la Secretaría de Salud de México, a través de la Dirección General de Información en Salud (DGIS) y el Centro Mexicano para la Clasificación de Enfermedades (CEMECE), inauguraron el Curso para la formación de codificadores de la CIE-11 y sus herramientas: componente mortalidad para la Región de las Américas. 

    El director de Información en Salud y del CEMECE, Christian Zaragoza Jiménez, destacó que hoy, más que nunca, los sistemas de información en salud deben evolucionar hacia esquemas más robustos, interoperables y estandarizados. La implementación de la CIE-11 representa precisamente ese salto cualitativo: una herramienta que no solo moderniza la clasificación, sino que fortalece la consistencia, comparabilidad y oportunidad de los datos.

    Agregó, “este curso responde a una necesidad concreta: contar con capacidades técnicas instaladas en nuestros países para garantizar que cada dato que se genera sea útil, confiable y accionable…fortalecer las competencias en codificación de mortalidad no solo mejora los indicadores, sino que impacta directamente en la planeación, evaluación y orientación de las políticas públicas en salud”.

    Mensaje del titular de la Dirección General de Información en Salud (DGIS) y el Centro Mexicano para la Clasificación de Enfermedades (CEMECE)

    Mensaje de Christian Zaragoza, titular de la Dirección General de Información en Salud (DGIS) y el Centro Mexicano para la Clasificación de Enfermedades (CEMECE).

    Durante la reunión, que convocó a personal de Institutos de Estadística y Ministerios de Salud de 17 países de la región, el representante de la OPS/OMS en México, José Moya Medina dio la bienvenida a las y los participantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y de 30 estados de la República Mexicana.

    “Este curso de formación técnica en la Clasificación Internacional de Enfermedades, en su undécima revisión, la CIE-11, enfocada en el componente de mortalidad, fortalece las capacidades de nuestros países y de la región”, dijo. En su discurso reconoció el liderazgo de la DGIS y el CEMECE, que también es un Centro Colaborador de la OPS/OMS.

    El curso se desarrollará entre abril y julio de 2026, con una duración de 15 semanas y un total de 91 horas de formación. Inició con una fase presencial intensiva del 20 al 24 de abril en la Ciudad de México, seguida de sesiones virtuales sincrónicas por zoom hasta el 24 de julio. 

    La capacitación está dirigida a personal de ministerios de salud e institutos de estadística que realizan labores de codificación de mortalidad, responsables de sistemas de información en salud y puntos focales nacionales para la transición hacia la CIE-11. Los participantes que concluyan satisfactoriamente el curso obtendrán acreditación como codificadores especializados en mortalidad, con competencias para aplicar las reglas de la CIE-11 y determinar la causa básica de defunción.

    Foto grupal de las y los participantes el Curso para la formación de codificadores de la CIE-11 y sus herramientas: componente mortalidad para la Región de las Américas.

    Participantes del Curso para la formación de codificadores de la CIE-11 y sus herramientas: componente mortalidad para la Región de las Américas.
  • OPS invitó a actores clave del sistema de salud a un café de trabajo

    OPS invitó a actores clave del sistema de salud a un café de trabajo

    Caracas, 21 de abril de 2026 (OPS/OMS).- La sede de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sirvió de punto de encuentro con actores clave del ecosistema de salud en Venezuela, quienes participaron en un café de trabajo donde se facilitó el diálogo en favor de promover la salud universal como derecho, el Estado como garante y prácticas que refuercen la ética profesional, la salvaguarda del paciente y la atención inclusiva en el sistema público nacional.

    En este diálogo participaron diputados de las comisiones de Salud y Desarrollo Social de la Asamblea Nacional, directivos de dos universidades (Universidad Central de Venezuela y Universidad de Ciencias de la Salud), directivos y trabajadores de MinSalud y MinComunas, de PDVSA Salud, del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, de tres hospitales de la capital (Universitario, Magallanes y Psiquiátrico), de la Federación de Enfermería y Damas Salesianas. Asimismo, estuvieron presentes la viceministra de Igualdad y no Discriminación de MinMujer Nancy Ortuño, la presidenta del Instituto Nacional de Higiene Luisana Melo, el director de Salud Indígena del Instituto de Salud Pública del estado Bolívar Donald Martínez, el presidente de Venemergencia Andrés Simón González y la presidenta del Instituto de Senología de Aragua Karellys Lugo. 

    La integridad y el cuidado no se limitan a un conjunto de intervenciones técnicas, sino que incorporan como elementos centrales la calidad de la atención el trato digno, el respeto, la empatía, la comunicación y la confianza; reconocen la obligación ética del sistema de salud de responder de manera adecuada, sensible y culturalmente pertinente a las necesidades de todas las personas y consideran que para su integración se requiere la transversalización de estos conceptos en todos los componentes estructurantes del sistema de salud desde la organización y gobernanza, la fuerza de trabajo y el modelo de provisión de servicios. 

    La discusión giró en torno a temas relacionados con el enfoque de integridad en el cuidado del paciente y se articuló en tres mesas de trabajo que abordaron temas transversales como los desafíos sistémicos en la aplicación de este enfoque, la salvaguarda y mitigación del abuso de poder y la eliminación de barreras de acceso, inclusión y equidad en la atención en salud.

    En las tres mesas hubo mucha participación y se exploraron oportunidades de avanzar con esta agenda en campos como la revisión legislativa y la adecuación de protocolos y procedimientos.

    Este fue el primero de una serie de encuentros que la OPS aspira a organizar entre actores del sistema de salud, con el fin de alinear esfuerzos que permitan materializar el derecho constitucional a la salud universal, pasando de un enfoque en salud centrado en la enfermedad a otro centrado en la persona. 

  • Guatemala robustece la respuesta al sarampión con microplanificación territorial basada en evidencia

    Guatemala robustece la respuesta al sarampión con microplanificación territorial basada en evidencia

    Ciudad de Guatemala, 15 de abril de 2026 — En un contexto regional donde los brotes de enfermedades prevenibles por vacunación representan un desafío creciente, Guatemala avanza en una respuesta estructurada al sarampión y posiciona la microplanificación territorial como un eje estratégico para la toma de decisiones y la implementación efectiva de intervenciones.

    El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), con la cooperación técnica de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), desarrolla jornadas de organización y microplanificación en el departamento de Guatemala, priorizado por la situación epidemiológica del brote. Estas acciones corresponden a una primera fase organizada por grupos territoriales —central, noroccidente, sur y nororiente—, lo que permite una preparación operativa progresiva y focalizada para la implementación de la campaña de vacunación de contención contra el sarampión.

    En este contexto, la microplanificación constituye el núcleo operativo de la estrategia, al permitir el diseño de tácticas diferenciadas de vacunación según las características de cada comunidad. Entre estas se incluyen la instalación de puestos móviles en espacios públicos y en sitios de alta concentración poblacional —como empresas, fábricas, centros comerciales, mercados, iglesias, establecimientos educativos y universidades—, así como el despliegue de brigadas casa a casa, basadas en el conocimiento territorial de los equipos de salud y el involucramiento de líderes comunitarios.

    Este proceso de microplanificación en contexto de brote se sustenta en instrumentos técnicos previamente desarrollados, como el Protocolo Operativo de Respuesta al Sarampión, el cual establece lineamientos para la organización territorial de la respuesta, la priorización de intervenciones y la estandarización de acciones en escenarios de transmisión activa. En este sentido, la microplanificación permite operacionalizar estos lineamientos en el nivel local, facilitando su aplicación efectiva en los distritos municipales de salud.

    “Es la planificación a nivel local, basada en el conocimiento del contexto, que permite definir cómo y dónde vacunar de manera estratégica”, señaló Mariana Landa, asesora de inmunizaciones de OPS/OMS en Guatemala.

    Como parte de este proceso, Guatemala ha iniciado la implementación progresiva de una herramienta estandarizada de microplanificación en los distritos municipales de salud de Guatemala Central y Noroccidente, fortaleciendo una respuesta basada en evidencia, con articulación interinstitucional y enfoque territorial. Esta estrategia contribuye a la contención del brote, al cierre de brechas de cobertura y al fortalecimiento de las capacidades nacionales para la preparación y respuesta ante emergencias sanitarias.

    En este marco, la OPS/OMS reitera su compromiso de continuar brindando cooperación técnica al país, acompañando al Ministerio de Salud en el fortalecimiento de sus capacidades y en la implementación de estrategias orientadas a proteger la salud de la población.

  • Argentina es referente en el abordaje de las transiciones de adolescentes a servicios de salud de adultos

    Argentina es referente en el abordaje de las transiciones de adolescentes a servicios de salud de adultos

    Buenos Aires, 20 de abril de 2026 (OPS). Argentina compartió sus experiencias en la transición de la atención en salud de la población adolescente hacia los servicios de adultos en el marco de la continuidad de la atención a lo largo del curso de vida, y en respuesta a una invitación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en República Dominicana y del Ministerio de Salud Pública de ese país.

    Del encuentro participaron integrantes de la OPS en Argentina, del Ministerio de Salud de la Nación, y de tres hospitales nacionales pioneros en este proceso: el Hospital de Pediatría Garrahan, el Hospital Nacional Posadas y el Hospital El Cruce. Asimismo, se destacó la experiencia subnacional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a través del Programa de Adolescencia del Ministerio de Salud de CABA.

    “Nos llena de orgullo apoyar a República Dominicana en su objetivo de acompañar la transición de los pacientes pediátricos hacia la atención en la adultez. En este proceso progresivo que promueve la autonomía y el ejercicio de derecho es importante contar con equipos de salud capacitados que trabajen interdisciplinariamente y puedan estar junto al adolescente y su familia en cada una de las etapas de la vida”, expresó Eva Jane Llopis, representante de la OPS en Argentina.

    Por su parte, el asesor de Familia, Promoción de la Salud y Curso de Vida de OPS en República Dominicana, Bernardino Vitoy, afirmó: “Queremos agradecer el tiempo de todos los colegas de Argentina que nos brindaron información pertinente sobre este tema, su experiencia nos sirve de guía para potenciar el trabajo que llevamos a cabo en República Dominicana y que la transición sea exitosa”.

    El equipo del Hospital Garrahan detalló que el proceso de transición forma parte del servicio de adolescencia. A partir de los 14 años, los usuarios, que suelen vivir con enfermedades crónicas complejas, comienzan a recibir orientación sobre autonomía y autocuidado con el fin de que comiencen a familiarizarse con estos conceptos. Idealmente la transferencia a servicios de atención de adultos se concreta a los 18 años.

    Los profesionales del Hospital Posadas destacaron que a partir de los 14 años de vida se comienzan a evaluar las capacidades para la transición, y entre los 16 y los 18 años se planifica la transferencia. Identificar a los profesionales antes de la derivación y que el usuario los conozca, así como facilitar la gestión de turnos son factores que hacen más sencillo el traspaso.

    A diferencia del Garrahan -que al ser un hospital pediátrico debe derivar a los usuarios a otro establecimiento-, en el Posadas y El Cruce este proceso suele realizarse dentro de la misma institución, aunque además se reciben pacientes derivados de otros centros del país. En esos casos, el equipo del centro de alta complejidad de Florencio Varela subrayó que la telemedicina es una herramienta clave, ya que agiliza el intercambio y la optimización de la información sobre el usuario a través de un trabajo colaborativo entre las instituciones involucradas y las familias.

    Al respecto, Mercedes Ibero, directora de Abordaje por Curso de Vida de la cartera sanitaria nacional, señaló que “desde el Ministerio de Salud de la Nación entendemos las transiciones como procesos integrales que forman parte del continuo de la atención a lo largo del curso de vida. No se trata solo de derivar de un servicio a otro, sino de garantizar la continuidad del cuidado. En este sentido, hemos desarrollado herramientas que acompañan a los equipos de salud en la planificación de transiciones cuidadas, oportunas y centradas en las personas”.

    La Organización Panamericana de la Salud impulsa el fortalecimiento de políticas y programas que garanticen la continuidad de la atención de la salud a lo largo de la vida. Esta perspectiva comprende la salud en el contexto actual, enfocándose en cómo se perpetúan y transmiten las inequidades sociales, y cómo se pueden mitigar o aliviar a lo largo de las generaciones. En los últimos años, Argentina avanzó en el desarrollo de marcos conceptuales y herramientas operativas, incluyendo lineamientos nacionales que promueven un abordaje integral y con enfoque de derechos, lo que convirtió al país en referente en esta temática.
     

  • 4 beneficios para la salud de salir afuera mientras está lloviendo, según la ciencia

    4 beneficios para la salud de salir afuera mientras está lloviendo, según la ciencia

    Mujer bajo la lluvia

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La lluvia puede desencadenar estados de ánimo afines a la relación y la felicidad.

    Desde su aroma inconfundible hasta los iones negativos que libera, la lluvia ofrece beneficios fascinantes para nuestro organismo, especialmente en lo que respecta a nuestro estado de ánimo.

    Era el sexto día consecutivo en que el índice de calor superaba los 38°C en New Milford, Connecticut, cuando el cielo adquirió un inquietante tono púrpura.

    Yo dirigía un taller de teatro al aire libre y noté que los excursionistas observaban boquiabiertos una ominosa nube de varios kilómetros de extensión, que avanzaba sobre nuestras cabezas.

    De repente, un trueno sacudió el suelo y un relámpago se extendió por el firmamento como una telaraña irregular.

    Oímos la lluvia antes de sentirla. Luego, de improviso, quedamos empapados bajo un torrente de gruesas gotas. Nadie lograba oír a los demás, así que señalé una plataforma techada cercana, donde se guardaban las bolsas de lavandería, y mis alumnos y yo echamos a correr hacia ella.

    Empapados y riendo, nos dejamos caer sobre el montón de ropa sucia y observamos cómo la tormenta seguía desatada. Unos 30 minutos después, el cielo se despejó y el aire se percibía asombrosamente limpio y fresco.

    El aroma intenso e inconfundible de la lluvia resultaba abrumador.

    Mientras regresábamos caminando al lugar del ensayo, la hierba y los árboles parecían, de algún modo, más verdes y saludables.

    Todos se veían más ligeros, sonreían con mayor facilidad, y yo sentí como si una niebla mental se hubiera disipado por fin. ¿Se debió acaso a que la ola de calor había remitido o a la adrenalina de la carrera hacia el refugio? ¿O tuvo la lluvia alguna influencia en nuestro mejor estado de ánimo colectivo?

    Resulta que, tras décadas de estudiar los elementos relacionados con la capacidad potencial de la lluvia para mejorar el estado de ánimo, los científicos han hallado pruebas sólidas que respaldan esta idea.

    Y este no es el único beneficio de la lluvia: las investigaciones demuestran que también elimina sustancias nocivas del aire, mientras que su olor podría incluso potenciar nuestra memoria.

    Mujer bajo la lluvia

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Hay beneficios derivados de la exposición a iones negativos en el aire, los cuales también son generados por la lluvia.

    1. El impulso de serotonina

    La razón principal podría residir en que la lluvia libera iones negativos en el aire: moléculas de oxígeno con un electrón adicional que se forman cuando las gotas de lluvia chocan entre sí o impactan contra una superficie y se fragmentan.

    Se sabe que, en concentraciones elevadas, estos iones estimulan la producción de serotonina y las ondas alfa en el cerebro, propiciando un estado de mayor felicidad y relajación.

    Cuando las gotas de lluvia golpean el suelo, pueden salpicar y liberar iones negativos en la atmósfera; un proceso conocido como efecto Lenard.

    Por lo tanto, si deseas recibir una dosis considerable de iones negativos, esos potenciadores de la serotonina, intenta dar un paseo durante una tormenta lluviosa. Eso sí, asegúrate de buscar refugio en el interior si observas relámpagos, por precaución.

    Algunos científicos sostienen que estos efectos positivos podrían deberse a que los iones negativos del aire aumentan los niveles de oxígeno en la sangre, lo cual genera una mejora en el estado de ánimo similar a la que se experimenta tras realizar ejercicio intenso.

    No obstante, aún no existe evidencia concluyente que explique con exactitud qué mecanismo fisiológico interviene para producir estos efectos.

    Pam Dalton, científica cognitiva del Centro Monell de Sentidos Químicos en Pensilvania, Estados Unidos, señala que todavía no se comprende bien por qué los iones negativos ejercen efectos como alteraciones en el estado de ánimo, así como influencia en la fatiga, el estado cardiovascular y la presión arterial.

    “Si bien resulta intrigante, no existe un gran consenso respecto a los beneficios fisiológicos. Y se sabe menos aún sobre los posibles mecanismos mediante los cuales los iones negativos podrían desencadenar estos efectos”, afirma Dalton.

    Las investigaciones sobre los efectos de los iones negativos en el estado de ánimo comenzaron en la década de 1950. Pero los resultados permanecieron inconclusos hasta que, en la década de 1990, se dispuso de ionizadores de alto voltaje más avanzados, capaces de generar iones negativos con mayor eficiencia.

    En un destacado estudio realizado en 1995, los investigadores descubrieron que los participantes que padecían trastorno afectivo estacional (TAE) y recibieron sesiones diarias con ionizadores de alto voltaje mostraron una probabilidad mucho mayor de experimentar una reducción significativa de sus síntomas, en comparación con aquellos que recibieron un tratamiento de baja intensidad.

    Según Michael Tehan, profesor de la Universidad de Columbia y director del estudio, las lluvias intensas generan niveles de iones negativos en el aire similares a los producidos por los ionizadores de alto voltaje empleados por su equipo.

    Sin embargo, señala que hasta la fecha ningún estudio ha demostrado este hecho de manera directa, ni ha establecido una correlación directa entre el tiempo de exposición a la lluvia y las variaciones en el estado de ánimo.

    Lluvia

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    Pie de foto, Las gotas de lluvia limpian los agentes contaminantes del aire.

    2. Un aire más limpio

    Los iones negativos generados por la lluvia parecen purificar el aire, al eliminar partículas en suspensión tales como contaminantes y alérgenos, lo cual facilita la respiración.

    Este efecto podría repercutir en el estado de ánimo y en la salud: dado que la mala calidad del aire se asocia con un aumento de la ansiedad y con un mayor riesgo de desarrollar trastornos de salud mental de mayor gravedad, resulta lógico inferir que un aire más limpio propiciaría el efecto contrario.

    “Existen pruebas razonablemente sólidas de que los iones negativos son capaces de eliminar el polvo, las bacterias, los alérgenos y otras partículas del aire, lo cual puede tener un efecto positivo en su salud respiratoria para muchas personas”, afirma Dalton.

    Hasta hace aproximadamente una década, no estaba del todo claro cuán eficaces son los iones negativos para la limpieza.

    En un estudio de 2015, unos investigadores replicaron esta capacidad a escala reducida al inyectar distintos tipos de partículas en una cámara de vidrio diseñada para generar gotas de lluvia.

    Una vez que las gotas se habían evaporado, los investigadores recolectaron las partículas remanentes, registrando su posición para determinar si las partículas habían sido atraídas por las gotas.

    Descubrieron que las gotas de lluvia de menor tamaño eran particularmente eficaces para atraer estas partículas suspendidas en el aire.

    Niños corriendo bajo la lluvia

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    Pie de foto, Dar un paseo bajo la lluvia permite recibir una dosis considerable de iones negativos, que potencian la serotonina.

    Cuando las gotas de lluvia caen al suelo, esencialmente “barren” las diminutas partículas suspendidas en el aire que encuentran a su paso, afirma Dan Cziczo, coautor del estudio y profesor de Ciencias Terrestres, Atmosféricas y Planetarias en la Universidad de Purdue en Indiana, Estados Unidos.

    La carga eléctrica (los iones) presente en el interior de la gota de lluvia actúa como un imán para estas partículas, dando lugar a un proceso de barrido conocido como coagulación.

    Cziczo compara este fenómeno con lo que ocurre cuando un equipo de construcción rocía con agua una obra polvorienta: el polvo en suspensión es empujado de nuevo hacia el suelo, dejando el aire más limpio.

    La intensidad de la lluvia también influye.

    “Cuanto más intensa sea la lluvia, mayor será el efecto de limpieza que se obtendrá en la atmósfera”, señala Cziczo. Esto incluye la reducción de la cantidad de iones positivos en el aire, los cuales han sido asociados con la irritabilidad y un aumento de la ansiedad.

    La próxima vez que haya una lluvia intensa, considera abrir las ventanas justo después de que cese.

    Es probable que notes que el aire parece más limpio y, si la lluvia se produjo inmediatamente después de un frente frío (como suele ocurrir con las precipitaciones intensas), el viento que la acompaña podría introducir parte de ese aire puro en nuestro hogar, mejorando así la calidad del aire.

    Avenida lluviosa en Nueva Delhi

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    Pie de foto, La intensidad de la lluvia influye en su capacidad de limpiar el aire.

    3. El aroma que estimula la memoria

    El aroma inconfundible de la lluvia también puede tener un impacto psicológico.

    Conocido como petricor, este olor emana del suelo tras una tormenta y a menudo se describe como penetrante y terroso, aunque de algún modo es limpio.

    “El petricor surge cuando la lluvia libera aerosoles del suelo”, afirma Phil Stevenson, profesor de química vegetal en la Universidad de Greenwich y responsable de la investigación sobre características de plantas y hongos en los Jardines de Kew, en el Reino Unido.

    “Durante los periodos de sequía, las moléculas orgánicas procedentes de plantas, animales y del propio suelo se acumulan en las superficies. Cuando las gotas de lluvia impactan, estas moléculas -incluidos los aceites vegetales volátiles- se fragmentan, convirtiéndose en partículas suspendidas en el aire”.

    Se cree que el olor a “limpio” se debe al ozono, el cual puede ser arrastrado hacia la tierra por las corrientes descendentes de las tormentas.

    Otra parte del aroma proviene de la geosmina, un compuesto químico que producen las actinobacterias al formar esporas en el suelo.

    “La lluvia libera las esporas y la geosmina, creando ese aroma familiar de ‘la primera lluvia tras una sequía’, el cual resulta más perceptible durante las estaciones cálidas”, afirma Stevenson.

    Esto podría explicar por qué los seres humanos somos tan sensibles a él. De hecho, somos más sensibles que los tiburones ante el olor de la sangre.

    Los científicos plantean la hipótesis de que evolucionamos para comprender que el petricor -el aroma de la lluvia sobre la tierra seca- señalaba la renovada abundancia de agua dulce, un hecho que probablemente ayudó a nuestros antepasados ​​a sentirse seguros y en calma.

    Se ha demostrado que estos olores provocan cambios distintivos en la actividad de las ondas alfa y beta del cerebro, los cuales están asociados a un estado de mayor calma y relajación.

    Además, gracias a su olor único y a la drástica transformación que opera en el entorno, la lluvia puede convertirse también en un poderoso detonante de la nostalgia.

    Mi experiencia con la tormenta en el campamento tuvo lugar hace más de 20 años. Sin embargo, cada vez que llueve, mi mente recrea la imagen de aquel día con una claridad asombrosa.

    “Una experiencia sensorial, como el olor de la lluvia que se aproxima o el aroma que perdura tras ella, puede erigirse como el telón de fondo o el contexto que queda indisolublemente ligado a nuestros recuerdos de lugares o emociones muy diversos”, señala Dalton, quien ha dedicado gran parte de su labor investigadora a estudiar el significado psicológico del olfato.

    Ella explica que cualquier olor tiene la capacidad de activar la amígdala, la estructura cerebral encargada de procesar las emociones y los recuerdos con una fuerte carga afectiva.

    Precisamente esa conexión con nuestro epicentro emocional es lo que explica por qué los recuerdos asociados a determinados olores tienden a arraigarse en el cerebro y a conservar su viveza a lo largo del tiempo.

    Por consiguiente, resulta irrelevante si percibimos un olor -como el de la lluvia- como algo bueno o malo; lo verdaderamente determinante y evocador es el contexto en el que experimentamos esa sensación olfativa.

    Así que, la próxima vez que llueva, asómate por una ventana abierta o sal a dar un paseo tras el aguacero y percibe el aroma. Observa qué detalles de momentos lejanos del pasado afloran en tu memoria.

    Perro bajo la lluvia

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El olor único de la lluvia hace que pueda ser un poderoso desencadenante de la nostalgia.

    4. El sonido relajante

    Sin embargo, no es solo el acto de oler e inhalar la lluvia lo que puede hacernos sentir bien, sino también el escucharla. Por ello, a menudo se incluyen pistas de sonido de lluvia en las máquinas de relajación sonora.

    Una lluvia constante puede reducir los niveles de cortisol, induciendo una sensación de calma, además de enmascarar los ruidos molestos.

    “Los sonidos del agua se han asociado con la activación del sistema nervioso parasimpático, la rama del sistema nervioso encargada de la relajación y la recuperación”, afirma Amy Sarow, audióloga clínica que ejerce en un centro de atención ambulatoria en Southfield, Michigan.

    “Cuando este sistema se activa, podemos observar efectos fisiológicos tales como una disminución de la frecuencia cardíaca y una reducción de las respuestas al estrés#.

    Un estudio reciente reveló que el sonido de la lluvia resultaba más eficaz dentro del rango de los 40 a 50 decibelios (equivalente a una lluvia suave y ligera), reduciendo los niveles de estrés hasta en un 65%.

    Una lluvia intensa, que se sitúa en la frecuencia aún más baja del “ruido marrón”, puede resultar más envolvente y brindar una mayor sensación de arraigo, señala Sarow, además de enmascarar los ruidos molestos para favorecer el sueño.

    Ambos niveles pueden resultar relajantes, a menudo todo se reduce a una cuestión de preferencia personal, advierte Sarow.

    “Si alguien escucha estos sonidos de manera intencionada como parte de una rutina de relajación, la experiencia puede empezar a asemejarse a las prácticas de atención plena o meditación, en las que el sonido actúa como un anclaje para la atención y la relajación”.

    Si bien mi tormenta no me sumió exactamente en un estado zen, sí logró hacerme sentir mejor y más conectada con el momento presente.

    Ahora, cada vez que cae un aguacero, procuro dedicar un poco más de tiempo a sumergirme en esa experiencia. La próxima vez que veas lluvia en el pronóstico del tiempo, considera sintonizar con esa experiencia. Podrías llevarte una grata sorpresa.

    Aquí puedes leer la versión original de esta nota en inglés.

    Línea gris

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  • 4 beneficios para la salud de salir bajo la lluvia, según la ciencia

    4 beneficios para la salud de salir bajo la lluvia, según la ciencia

    Mujer bajo la lluvia

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La lluvia puede desencadenar estados de ánimo afines a la relación y la felicidad.

    Desde su aroma inconfundible hasta los iones negativos que libera, la lluvia ofrece beneficios fascinantes para nuestro organismo, especialmente en lo que respecta a nuestro estado de ánimo.

    Era el sexto día consecutivo en que el índice de calor superaba los 38°C en New Milford, Connecticut, cuando el cielo adquirió un inquietante tono púrpura.

    Yo dirigía un taller de teatro al aire libre y noté que los excursionistas observaban boquiabiertos una ominosa nube de varios kilómetros de extensión, que avanzaba sobre nuestras cabezas.

    De repente, un trueno sacudió el suelo y un relámpago se extendió por el firmamento como una telaraña irregular.

    Oímos la lluvia antes de sentirla. Luego, de improviso, quedamos empapados bajo un torrente de gruesas gotas. Nadie lograba oír a los demás, así que señalé una plataforma techada cercana, donde se guardaban las bolsas de lavandería, y mis alumnos y yo echamos a correr hacia ella.

    Empapados y riendo, nos dejamos caer sobre el montón de ropa sucia y observamos cómo la tormenta seguía desatada. Unos 30 minutos después, el cielo se despejó y el aire se percibía asombrosamente limpio y fresco.

    El aroma intenso e inconfundible de la lluvia resultaba abrumador.

    Mientras regresábamos caminando al lugar del ensayo, la hierba y los árboles parecían, de algún modo, más verdes y saludables.

    Todos se veían más ligeros, sonreían con mayor facilidad, y yo sentí como si una niebla mental se hubiera disipado por fin. ¿Se debió acaso a que la ola de calor había remitido o a la adrenalina de la carrera hacia el refugio? ¿O tuvo la lluvia alguna influencia en nuestro mejor estado de ánimo colectivo?

    Resulta que, tras décadas de estudiar los elementos relacionados con la capacidad potencial de la lluvia para mejorar el estado de ánimo, los científicos han hallado pruebas sólidas que respaldan esta idea.

    Y este no es el único beneficio de la lluvia: las investigaciones demuestran que también elimina sustancias nocivas del aire, mientras que su olor podría incluso potenciar nuestra memoria.

    Mujer bajo la lluvia

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Hay beneficios derivados de la exposición a iones negativos en el aire, los cuales también son generados por la lluvia.

    1. El impulso de serotonina

    La razón principal podría residir en que la lluvia libera iones negativos en el aire: moléculas de oxígeno con un electrón adicional que se forman cuando las gotas de lluvia chocan entre sí o impactan contra una superficie y se fragmentan.

    Se sabe que, en concentraciones elevadas, estos iones estimulan la producción de serotonina y las ondas alfa en el cerebro, propiciando un estado de mayor felicidad y relajación.

    Cuando las gotas de lluvia golpean el suelo, pueden salpicar y liberar iones negativos en la atmósfera; un proceso conocido como efecto Lenard.

    Por lo tanto, si deseas recibir una dosis considerable de iones negativos, esos potenciadores de la serotonina, intenta dar un paseo durante una tormenta lluviosa. Eso sí, asegúrate de buscar refugio en el interior si observas relámpagos, por precaución.

    Algunos científicos sostienen que estos efectos positivos podrían deberse a que los iones negativos del aire aumentan los niveles de oxígeno en la sangre, lo cual genera una mejora en el estado de ánimo similar a la que se experimenta tras realizar ejercicio intenso.

    No obstante, aún no existe evidencia concluyente que explique con exactitud qué mecanismo fisiológico interviene para producir estos efectos.

    Pam Dalton, científica cognitiva del Centro Monell de Sentidos Químicos en Pensilvania, Estados Unidos, señala que todavía no se comprende bien por qué los iones negativos ejercen efectos como alteraciones en el estado de ánimo, así como influencia en la fatiga, el estado cardiovascular y la presión arterial.

    “Si bien resulta intrigante, no existe un gran consenso respecto a los beneficios fisiológicos. Y se sabe menos aún sobre los posibles mecanismos mediante los cuales los iones negativos podrían desencadenar estos efectos”, afirma Dalton.

    Las investigaciones sobre los efectos de los iones negativos en el estado de ánimo comenzaron en la década de 1950. Pero los resultados permanecieron inconclusos hasta que, en la década de 1990, se dispuso de ionizadores de alto voltaje más avanzados, capaces de generar iones negativos con mayor eficiencia.

    En un destacado estudio realizado en 1995, los investigadores descubrieron que los participantes que padecían trastorno afectivo estacional (TAE) y recibieron sesiones diarias con ionizadores de alto voltaje mostraron una probabilidad mucho mayor de experimentar una reducción significativa de sus síntomas, en comparación con aquellos que recibieron un tratamiento de baja intensidad.

    Según Michael Tehan, profesor de la Universidad de Columbia y director del estudio, las lluvias intensas generan niveles de iones negativos en el aire similares a los producidos por los ionizadores de alto voltaje empleados por su equipo.

    Sin embargo, señala que hasta la fecha ningún estudio ha demostrado este hecho de manera directa, ni ha establecido una correlación directa entre el tiempo de exposición a la lluvia y las variaciones en el estado de ánimo.

    Lluvia

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Las gotas de lluvia limpian los agentes contaminantes del aire.

    2. Un aire más limpio

    Los iones negativos generados por la lluvia parecen purificar el aire, al eliminar partículas en suspensión tales como contaminantes y alérgenos, lo cual facilita la respiración.

    Este efecto podría repercutir en el estado de ánimo y en la salud: dado que la mala calidad del aire se asocia con un aumento de la ansiedad y con un mayor riesgo de desarrollar trastornos de salud mental de mayor gravedad, resulta lógico inferir que un aire más limpio propiciaría el efecto contrario.

    “Existen pruebas razonablemente sólidas de que los iones negativos son capaces de eliminar el polvo, las bacterias, los alérgenos y otras partículas del aire, lo cual puede tener un efecto positivo en su salud respiratoria para muchas personas”, afirma Dalton.

    Hasta hace aproximadamente una década, no estaba del todo claro cuán eficaces son los iones negativos para la limpieza.

    En un estudio de 2015, unos investigadores replicaron esta capacidad a escala reducida al inyectar distintos tipos de partículas en una cámara de vidrio diseñada para generar gotas de lluvia.

    Una vez que las gotas se habían evaporado, los investigadores recolectaron las partículas remanentes, registrando su posición para determinar si las partículas habían sido atraídas por las gotas.

    Descubrieron que las gotas de lluvia de menor tamaño eran particularmente eficaces para atraer estas partículas suspendidas en el aire.

    Niños corriendo bajo la lluvia

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Dar un paseo bajo la lluvia permite recibir una dosis considerable de iones negativos, que potencian la serotonina.

    Cuando las gotas de lluvia caen al suelo, esencialmente “barren” las diminutas partículas suspendidas en el aire que encuentran a su paso, afirma Dan Cziczo, coautor del estudio y profesor de Ciencias Terrestres, Atmosféricas y Planetarias en la Universidad de Purdue en Indiana, Estados Unidos.

    La carga eléctrica (los iones) presente en el interior de la gota de lluvia actúa como un imán para estas partículas, dando lugar a un proceso de barrido conocido como coagulación.

    Cziczo compara este fenómeno con lo que ocurre cuando un equipo de construcción rocía con agua una obra polvorienta: el polvo en suspensión es empujado de nuevo hacia el suelo, dejando el aire más limpio.

    La intensidad de la lluvia también influye.

    “Cuanto más intensa sea la lluvia, mayor será el efecto de limpieza que se obtendrá en la atmósfera”, señala Cziczo. Esto incluye la reducción de la cantidad de iones positivos en el aire, los cuales han sido asociados con la irritabilidad y un aumento de la ansiedad.

    La próxima vez que haya una lluvia intensa, considera abrir las ventanas justo después de que cese.

    Es probable que notes que el aire parece más limpio y, si la lluvia se produjo inmediatamente después de un frente frío (como suele ocurrir con las precipitaciones intensas), el viento que la acompaña podría introducir parte de ese aire puro en nuestro hogar, mejorando así la calidad del aire.

    Avenida lluviosa en Nueva Delhi

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La intensidad de la lluvia influye en su capacidad de limpiar el aire.

    3. El aroma que estimula la memoria

    El aroma inconfundible de la lluvia también puede tener un impacto psicológico.

    Conocido como petricor, este olor emana del suelo tras una tormenta y a menudo se describe como penetrante y terroso, aunque de algún modo es limpio.

    “El petricor surge cuando la lluvia libera aerosoles del suelo”, afirma Phil Stevenson, profesor de química vegetal en la Universidad de Greenwich y responsable de la investigación sobre características de plantas y hongos en los Jardines de Kew, en el Reino Unido.

    “Durante los periodos de sequía, las moléculas orgánicas procedentes de plantas, animales y del propio suelo se acumulan en las superficies. Cuando las gotas de lluvia impactan, estas moléculas -incluidos los aceites vegetales volátiles- se fragmentan, convirtiéndose en partículas suspendidas en el aire”.

    Se cree que el olor a “limpio” se debe al ozono, el cual puede ser arrastrado hacia la tierra por las corrientes descendentes de las tormentas.

    Otra parte del aroma proviene de la geosmina, un compuesto químico que producen las actinobacterias al formar esporas en el suelo.

    “La lluvia libera las esporas y la geosmina, creando ese aroma familiar de ‘la primera lluvia tras una sequía’, el cual resulta más perceptible durante las estaciones cálidas”, afirma Stevenson.

    Esto podría explicar por qué los seres humanos somos tan sensibles a él. De hecho, somos más sensibles que los tiburones ante el olor de la sangre.

    Los científicos plantean la hipótesis de que evolucionamos para comprender que el petricor -el aroma de la lluvia sobre la tierra seca- señalaba la renovada abundancia de agua dulce, un hecho que probablemente ayudó a nuestros antepasados ​​a sentirse seguros y en calma.

    Se ha demostrado que estos olores provocan cambios distintivos en la actividad de las ondas alfa y beta del cerebro, los cuales están asociados a un estado de mayor calma y relajación.

    Además, gracias a su olor único y a la drástica transformación que opera en el entorno, la lluvia puede convertirse también en un poderoso detonante de la nostalgia.

    Mi experiencia con la tormenta en el campamento tuvo lugar hace más de 20 años. Sin embargo, cada vez que llueve, mi mente recrea la imagen de aquel día con una claridad asombrosa.

    “Una experiencia sensorial, como el olor de la lluvia que se aproxima o el aroma que perdura tras ella, puede erigirse como el telón de fondo o el contexto que queda indisolublemente ligado a nuestros recuerdos de lugares o emociones muy diversos”, señala Dalton, quien ha dedicado gran parte de su labor investigadora a estudiar el significado psicológico del olfato.

    Ella explica que cualquier olor tiene la capacidad de activar la amígdala, la estructura cerebral encargada de procesar las emociones y los recuerdos con una fuerte carga afectiva.

    Precisamente esa conexión con nuestro epicentro emocional es lo que explica por qué los recuerdos asociados a determinados olores tienden a arraigarse en el cerebro y a conservar su viveza a lo largo del tiempo.

    Por consiguiente, resulta irrelevante si percibimos un olor -como el de la lluvia- como algo bueno o malo; lo verdaderamente determinante y evocador es el contexto en el que experimentamos esa sensación olfativa.

    Así que, la próxima vez que llueva, asómate por una ventana abierta o sal a dar un paseo tras el aguacero y percibe el aroma. Observa qué detalles de momentos lejanos del pasado afloran en tu memoria.

    Perro bajo la lluvia

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El olor único de la lluvia hace que pueda ser un poderoso desencadenante de la nostalgia.

    4. El sonido relajante

    Sin embargo, no es solo el acto de oler e inhalar la lluvia lo que puede hacernos sentir bien, sino también el escucharla. Por ello, a menudo se incluyen pistas de sonido de lluvia en las máquinas de relajación sonora.

    Una lluvia constante puede reducir los niveles de cortisol, induciendo una sensación de calma, además de enmascarar los ruidos molestos.

    “Los sonidos del agua se han asociado con la activación del sistema nervioso parasimpático, la rama del sistema nervioso encargada de la relajación y la recuperación”, afirma Amy Sarow, audióloga clínica que ejerce en un centro de atención ambulatoria en Southfield, Michigan.

    “Cuando este sistema se activa, podemos observar efectos fisiológicos tales como una disminución de la frecuencia cardíaca y una reducción de las respuestas al estrés#.

    Un estudio reciente reveló que el sonido de la lluvia resultaba más eficaz dentro del rango de los 40 a 50 decibelios (equivalente a una lluvia suave y ligera), reduciendo los niveles de estrés hasta en un 65%.

    Una lluvia intensa, que se sitúa en la frecuencia aún más baja del “ruido marrón”, puede resultar más envolvente y brindar una mayor sensación de arraigo, señala Sarow, además de enmascarar los ruidos molestos para favorecer el sueño.

    Ambos niveles pueden resultar relajantes, a menudo todo se reduce a una cuestión de preferencia personal, advierte Sarow.

    “Si alguien escucha estos sonidos de manera intencionada como parte de una rutina de relajación, la experiencia puede empezar a asemejarse a las prácticas de atención plena o meditación, en las que el sonido actúa como un anclaje para la atención y la relajación”.

    Si bien mi tormenta no me sumió exactamente en un estado zen, sí logró hacerme sentir mejor y más conectada con el momento presente.

    Ahora, cada vez que cae un aguacero, procuro dedicar un poco más de tiempo a sumergirme en esa experiencia. La próxima vez que veas lluvia en el pronóstico del tiempo, considera sintonizar con esa experiencia. Podrías llevarte una grata sorpresa.

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  • 4 beneficios de salir bajo la lluvia, según la ciencia

    4 beneficios de salir bajo la lluvia, según la ciencia

    Mujer bajo la lluvia

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La lluvia puede desencadenar estados de ánimo afines a la relación y la felicidad.

    Desde su aroma inconfundible hasta los iones negativos que libera, la lluvia ofrece beneficios fascinantes para nuestro organismo, especialmente en lo que respecta a nuestro estado de ánimo.

    Era el sexto día consecutivo en que el índice de calor superaba los 38°C en New Milford, Connecticut, cuando el cielo adquirió un inquietante tono púrpura.

    Yo dirigía un taller de teatro al aire libre y noté que los excursionistas observaban boquiabiertos una ominosa nube de varios kilómetros de extensión, que avanzaba sobre nuestras cabezas.

    De repente, un trueno sacudió el suelo y un relámpago se extendió por el firmamento como una telaraña irregular.

    Oímos la lluvia antes de sentirla. Luego, de improviso, quedamos empapados bajo un torrente de gruesas gotas. Nadie lograba oír a los demás, así que señalé una plataforma techada cercana, donde se guardaban las bolsas de lavandería, y mis alumnos y yo echamos a correr hacia ella.

    Empapados y riendo, nos dejamos caer sobre el montón de ropa sucia y observamos cómo la tormenta seguía desatada. Unos 30 minutos después, el cielo se despejó y el aire se percibía asombrosamente limpio y fresco.

    El aroma intenso e inconfundible de la lluvia resultaba abrumador.

    Mientras regresábamos caminando al lugar del ensayo, la hierba y los árboles parecían, de algún modo, más verdes y saludables.

    Todos se veían más ligeros, sonreían con mayor facilidad, y yo sentí como si una niebla mental se hubiera disipado por fin. ¿Se debió acaso a que la ola de calor había remitido o a la adrenalina de la carrera hacia el refugio? ¿O tuvo la lluvia alguna influencia en nuestro mejor estado de ánimo colectivo?

    Resulta que, tras décadas de estudiar los elementos relacionados con la capacidad potencial de la lluvia para mejorar el estado de ánimo, los científicos han hallado pruebas sólidas que respaldan esta idea.

    Y este no es el único beneficio de la lluvia: las investigaciones demuestran que también elimina sustancias nocivas del aire, mientras que su olor podría incluso potenciar nuestra memoria.

    Mujer bajo la lluvia

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Hay beneficios derivados de la exposición a iones negativos en el aire, los cuales también son generados por la lluvia.

    1. El impulso de serotonina

    La razón principal podría residir en que la lluvia libera iones negativos en el aire: moléculas de oxígeno con un electrón adicional que se forman cuando las gotas de lluvia chocan entre sí o impactan contra una superficie y se fragmentan.

    Se sabe que, en concentraciones elevadas, estos iones estimulan la producción de serotonina y las ondas alfa en el cerebro, propiciando un estado de mayor felicidad y relajación.

    Cuando las gotas de lluvia golpean el suelo, pueden salpicar y liberar iones negativos en la atmósfera; un proceso conocido como efecto Lenard.

    Por lo tanto, si deseas recibir una dosis considerable de iones negativos, esos potenciadores de la serotonina, intenta dar un paseo durante una tormenta lluviosa. Eso sí, asegúrate de buscar refugio en el interior si observas relámpagos, por precaución.

    Algunos científicos sostienen que estos efectos positivos podrían deberse a que los iones negativos del aire aumentan los niveles de oxígeno en la sangre, lo cual genera una mejora en el estado de ánimo similar a la que se experimenta tras realizar ejercicio intenso.

    No obstante, aún no existe evidencia concluyente que explique con exactitud qué mecanismo fisiológico interviene para producir estos efectos.

    Pam Dalton, científica cognitiva del Centro Monell de Sentidos Químicos en Pensilvania, Estados Unidos, señala que todavía no se comprende bien por qué los iones negativos ejercen efectos como alteraciones en el estado de ánimo, así como influencia en la fatiga, el estado cardiovascular y la presión arterial.

    “Si bien resulta intrigante, no existe un gran consenso respecto a los beneficios fisiológicos. Y se sabe menos aún sobre los posibles mecanismos mediante los cuales los iones negativos podrían desencadenar estos efectos”, afirma Dalton.

    Las investigaciones sobre los efectos de los iones negativos en el estado de ánimo comenzaron en la década de 1950. Pero los resultados permanecieron inconclusos hasta que, en la década de 1990, se dispuso de ionizadores de alto voltaje más avanzados, capaces de generar iones negativos con mayor eficiencia.

    En un destacado estudio realizado en 1995, los investigadores descubrieron que los participantes que padecían trastorno afectivo estacional (TAE) y recibieron sesiones diarias con ionizadores de alto voltaje mostraron una probabilidad mucho mayor de experimentar una reducción significativa de sus síntomas, en comparación con aquellos que recibieron un tratamiento de baja intensidad.

    Según Michael Tehan, profesor de la Universidad de Columbia y director del estudio, las lluvias intensas generan niveles de iones negativos en el aire similares a los producidos por los ionizadores de alto voltaje empleados por su equipo.

    Sin embargo, señala que hasta la fecha ningún estudio ha demostrado este hecho de manera directa, ni ha establecido una correlación directa entre el tiempo de exposición a la lluvia y las variaciones en el estado de ánimo.

    Lluvia

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Las gotas de lluvia limpian los agentes contaminantes del aire.

    2. Un aire más limpio

    Los iones negativos generados por la lluvia parecen purificar el aire, al eliminar partículas en suspensión tales como contaminantes y alérgenos, lo cual facilita la respiración.

    Este efecto podría repercutir en el estado de ánimo y en la salud: dado que la mala calidad del aire se asocia con un aumento de la ansiedad y con un mayor riesgo de desarrollar trastornos de salud mental de mayor gravedad, resulta lógico inferir que un aire más limpio propiciaría el efecto contrario.

    “Existen pruebas razonablemente sólidas de que los iones negativos son capaces de eliminar el polvo, las bacterias, los alérgenos y otras partículas del aire, lo cual puede tener un efecto positivo en su salud respiratoria para muchas personas”, afirma Dalton.

    Hasta hace aproximadamente una década, no estaba del todo claro cuán eficaces son los iones negativos para la limpieza.

    En un estudio de 2015, unos investigadores replicaron esta capacidad a escala reducida al inyectar distintos tipos de partículas en una cámara de vidrio diseñada para generar gotas de lluvia.

    Una vez que las gotas se habían evaporado, los investigadores recolectaron las partículas remanentes, registrando su posición para determinar si las partículas habían sido atraídas por las gotas.

    Descubrieron que las gotas de lluvia de menor tamaño eran particularmente eficaces para atraer estas partículas suspendidas en el aire.

    Niños corriendo bajo la lluvia

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Dar un paseo bajo la lluvia permite recibir una dosis considerable de iones negativos, que potencian la serotonina.

    Cuando las gotas de lluvia caen al suelo, esencialmente “barren” las diminutas partículas suspendidas en el aire que encuentran a su paso, afirma Dan Cziczo, coautor del estudio y profesor de Ciencias Terrestres, Atmosféricas y Planetarias en la Universidad de Purdue en Indiana, Estados Unidos.

    La carga eléctrica (los iones) presente en el interior de la gota de lluvia actúa como un imán para estas partículas, dando lugar a un proceso de barrido conocido como coagulación.

    Cziczo compara este fenómeno con lo que ocurre cuando un equipo de construcción rocía con agua una obra polvorienta: el polvo en suspensión es empujado de nuevo hacia el suelo, dejando el aire más limpio.

    La intensidad de la lluvia también influye.

    “Cuanto más intensa sea la lluvia, mayor será el efecto de limpieza que se obtendrá en la atmósfera”, señala Cziczo. Esto incluye la reducción de la cantidad de iones positivos en el aire, los cuales han sido asociados con la irritabilidad y un aumento de la ansiedad.

    La próxima vez que haya una lluvia intensa, considera abrir las ventanas justo después de que cese.

    Es probable que notes que el aire parece más limpio y, si la lluvia se produjo inmediatamente después de un frente frío (como suele ocurrir con las precipitaciones intensas), el viento que la acompaña podría introducir parte de ese aire puro en nuestro hogar, mejorando así la calidad del aire.

    Avenida lluviosa en Nueva Delhi

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La intensidad de la lluvia influye en su capacidad de limpiar el aire.

    3. El aroma que estimula la memoria

    El aroma inconfundible de la lluvia también puede tener un impacto psicológico.

    Conocido como petricor, este olor emana del suelo tras una tormenta y a menudo se describe como penetrante y terroso, aunque de algún modo es limpio.

    “El petricor surge cuando la lluvia libera aerosoles del suelo”, afirma Phil Stevenson, profesor de química vegetal en la Universidad de Greenwich y responsable de la investigación sobre características de plantas y hongos en los Jardines de Kew, en el Reino Unido.

    “Durante los periodos de sequía, las moléculas orgánicas procedentes de plantas, animales y del propio suelo se acumulan en las superficies. Cuando las gotas de lluvia impactan, estas moléculas -incluidos los aceites vegetales volátiles- se fragmentan, convirtiéndose en partículas suspendidas en el aire”.

    Se cree que el olor a “limpio” se debe al ozono, el cual puede ser arrastrado hacia la tierra por las corrientes descendentes de las tormentas.

    Otra parte del aroma proviene de la geosmina, un compuesto químico que producen las actinobacterias al formar esporas en el suelo.

    “La lluvia libera las esporas y la geosmina, creando ese aroma familiar de ‘la primera lluvia tras una sequía’, el cual resulta más perceptible durante las estaciones cálidas”, afirma Stevenson.

    Esto podría explicar por qué los seres humanos somos tan sensibles a él. De hecho, somos más sensibles que los tiburones ante el olor de la sangre.

    Los científicos plantean la hipótesis de que evolucionamos para comprender que el petricor -el aroma de la lluvia sobre la tierra seca- señalaba la renovada abundancia de agua dulce, un hecho que probablemente ayudó a nuestros antepasados ​​a sentirse seguros y en calma.

    Se ha demostrado que estos olores provocan cambios distintivos en la actividad de las ondas alfa y beta del cerebro, los cuales están asociados a un estado de mayor calma y relajación.

    Además, gracias a su olor único y a la drástica transformación que opera en el entorno, la lluvia puede convertirse también en un poderoso detonante de la nostalgia.

    Mi experiencia con la tormenta en el campamento tuvo lugar hace más de 20 años. Sin embargo, cada vez que llueve, mi mente recrea la imagen de aquel día con una claridad asombrosa.

    “Una experiencia sensorial, como el olor de la lluvia que se aproxima o el aroma que perdura tras ella, puede erigirse como el telón de fondo o el contexto que queda indisolublemente ligado a nuestros recuerdos de lugares o emociones muy diversos”, señala Dalton, quien ha dedicado gran parte de su labor investigadora a estudiar el significado psicológico del olfato.

    Ella explica que cualquier olor tiene la capacidad de activar la amígdala, la estructura cerebral encargada de procesar las emociones y los recuerdos con una fuerte carga afectiva.

    Precisamente esa conexión con nuestro epicentro emocional es lo que explica por qué los recuerdos asociados a determinados olores tienden a arraigarse en el cerebro y a conservar su viveza a lo largo del tiempo.

    Por consiguiente, resulta irrelevante si percibimos un olor -como el de la lluvia- como algo bueno o malo; lo verdaderamente determinante y evocador es el contexto en el que experimentamos esa sensación olfativa.

    Así que, la próxima vez que llueva, asómate por una ventana abierta o sal a dar un paseo tras el aguacero y percibe el aroma. Observa qué detalles de momentos lejanos del pasado afloran en tu memoria.

    Perro bajo la lluvia

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El olor único de la lluvia hace que pueda ser un poderoso desencadenante de la nostalgia.

    4. El sonido relajante

    Sin embargo, no es solo el acto de oler e inhalar la lluvia lo que puede hacernos sentir bien, sino también el escucharla. Por ello, a menudo se incluyen pistas de sonido de lluvia en las máquinas de relajación sonora.

    Una lluvia constante puede reducir los niveles de cortisol, induciendo una sensación de calma, además de enmascarar los ruidos molestos.

    “Los sonidos del agua se han asociado con la activación del sistema nervioso parasimpático, la rama del sistema nervioso encargada de la relajación y la recuperación”, afirma Amy Sarow, audióloga clínica que ejerce en un centro de atención ambulatoria en Southfield, Michigan.

    “Cuando este sistema se activa, podemos observar efectos fisiológicos tales como una disminución de la frecuencia cardíaca y una reducción de las respuestas al estrés#.

    Un estudio reciente reveló que el sonido de la lluvia resultaba más eficaz dentro del rango de los 40 a 50 decibelios (equivalente a una lluvia suave y ligera), reduciendo los niveles de estrés hasta en un 65%.

    Una lluvia intensa, que se sitúa en la frecuencia aún más baja del “ruido marrón”, puede resultar más envolvente y brindar una mayor sensación de arraigo, señala Sarow, además de enmascarar los ruidos molestos para favorecer el sueño.

    Ambos niveles pueden resultar relajantes, a menudo todo se reduce a una cuestión de preferencia personal, advierte Sarow.

    “Si alguien escucha estos sonidos de manera intencionada como parte de una rutina de relajación, la experiencia puede empezar a asemejarse a las prácticas de atención plena o meditación, en las que el sonido actúa como un anclaje para la atención y la relajación”.

    Si bien mi tormenta no me sumió exactamente en un estado zen, sí logró hacerme sentir mejor y más conectada con el momento presente.

    Ahora, cada vez que cae un aguacero, procuro dedicar un poco más de tiempo a sumergirme en esa experiencia. La próxima vez que veas lluvia en el pronóstico del tiempo, considera sintonizar con esa experiencia. Podrías llevarte una grata sorpresa.

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  • El cuerpo humano no es una obra maestra del diseño, sino un mosaico de compromisos evolutivos

    El cuerpo humano no es una obra maestra del diseño, sino un mosaico de compromisos evolutivos

    Siluetas en fondo azul con árbol y primates que se van transformando en un hombre moderno

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Nuestros cuerpos son un archivo viviente de la evolución.

      • Autor, Lucy E. Hyde
      • Título del autor, The Conversation*
    • Tiempo de lectura: 7 min

    El cuerpo humano suele describirse como una maravilla de “diseño perfecto”: elegante, eficiente y finamente ajustado a su propósito.

    Sin embargo, al observarlo con más detenimiento, emerge una imagen muy diferente.

    Lejos de ser una máquina impecable, el cuerpo se asemeja más a un mosaico de compromisos moldeados por millones de años de experimentación evolutiva.

    La evolución no diseña estructuras desde cero, sino que modifica lo que ya existe.

    En consecuencia, muchos aspectos de la anatomía humana son soluciones simplemente “suficientemente buenas”: funcionales, pero lejos de ser perfectas.

    Algunos de los problemas y dolencias médicas más comunes surgen directamente de estas limitaciones heredadas.

    La columna vertebral

    Imagen sobre fondo negro de cuerpo humano azul transparente con la columna vertebral iluminada

    Fuente de la imagen, Getty Images

    La columna vertebral humana es el mejor ejemplo de ello.

    Nuestra columna vertebral ha evolucionado poco con respecto a nuestros ancestros cuadrúpedos que habitaban en los árboles, donde funcionaba principalmente como una viga flexible para un movimiento suave de rama en rama, a la vez que protegía la médula espinal.

    Cuando los humanos adoptaron la marcha bípeda, la columna vertebral conservó estas funciones.

    Pero también se adaptó para la necesidad adicional de soportar nuestro peso corporal verticalmente y mantener nuestro centro de gravedad, al tiempo que nos permite la flexibilidad necesaria para movernos.

    Estas demandas opuestas generan tensión.

    Las curvas características de la columna vertebral humana ayudan a distribuir el peso, pero también nos predisponen al dolor lumbar, las hernias discales y los cambios degenerativos que afectan su función más importante: la protección de la médula espinal y los nervios circundantes.

    Estas afecciones son extraordinariamente comunes , no porque la columna vertebral sea intrínsecamente defectuosa, sino porque realiza una función para la que no fue diseñada originalmente.

    El cuello

    Ilustración científica de anatomía humana con etiquetas en latín/italiano: Nervio laríngeo recurrente

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Otro claro argumento en contra del diseño divino es el nervio laríngeo recurrente, que sigue un recorrido que sencillamente no tiene sentido inventar.

    Este nervio, que es una rama del nervio vago, controla principalmente las funciones de descanso y digestión de nuestros órganos (como la disminución de la frecuencia cardíaca y respiratoria).

    El nervio laríngeo también conecta el cerebro con la laringe, ayudando a controlar el habla y la deglución.

    Lógicamente, cabría esperar que utilizara la ruta más directa para conectar el cerebro con la laringe. En cambio, desciende desde el cerebro hasta el tórax, rodea una arteria principal y luego regresa a la laringe.

    Este desvío no es un diseño ingenioso, sino un vestigio histórico de nuestros ancestros parecidos a los peces, cuando el nervio seguía un camino directo alrededor de los arcos branquiales.

    A medida que los cuellos se alargaron con el tiempo evolutivo, el nervio se estiró en lugar de redirigirse.

    Esta ineficiencia puede aumentar nuestra vulnerabilidad a las lesiones durante una cirugía.

    Los ojos

    Dibujo de ojo verde

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Incluso los ojos reflejan un compromiso evolutivo .

    En los seres humanos y otros vertebrados, la retina (la capa sensible a la luz en la parte posterior del globo ocular) está conectada “al revés”.

    Esto significa que la luz debe pasar a través de capas de fibras nerviosas antes de llegar a los fotorreceptores, células especializadas responsables de detectar la luz y convertirla en un impulso nervioso que se envía al cerebro.

    El nervio óptico sale por la parte posterior de la retina, creando un punto ciego justo debajo del nivel horizontal del ojo, donde no es posible la visión.

    El cerebro compensa esta deficiencia sin problemas, por lo que rara vez la notamos.

    Así pues, si bien hemos desarrollado una visión increíble y células fotorreceptoras, esto ha ocurrido a costa de tener una laguna en nuestro campo visual.

    Los dientes

    Ilustración de dientes humanos sobre fondo azul

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Nuestros dientes nos recuerdan una vez más que la evolución prioriza la adecuación sobre la durabilidad.

    Los humanos desarrollamos dos conjuntos de dientes: dientes de leche y dientes permanentes, y eso es todo. Una vez que se pierden los dientes permanentes, no se reemplazan, a diferencia de los tiburones, que regeneran sus dientes continuamente a lo largo de su vida.

    En los mamíferos, el desarrollo dental está estrictamente regulado y vinculado al crecimiento complejo de la mandíbula y a las estrategias de alimentación. Este sistema funcionó bien para nuestros antepasados, pero a los humanos modernos nos deja vulnerables a la caries y a la pérdida de dientes.

    Las muelas del juicio son otro ejemplo de retraso evolutivo. Nuestros antepasados ​​tenían mandíbulas más grandes, adaptadas a dietas más duras que requerían masticar con intensidad.

    Con el tiempo , la dieta humana se suavizó y el tamaño de la mandíbula disminuyó. Sin embargo, el número de dientes no cambió con la misma rapidez.

    Muchas personas ya no tienen espacio para sus terceros molares, lo que provoca impactación, apiñamiento y, a menudo, la necesidad de extracción quirúrgica.

    Las muelas del juicio no son inútiles en principio, pero ya no caben cómodamente en los cráneos modernos.

    La pelvis

    Ilustración de pelvis de colores

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    El parto representa uno de los compromisos evolutivos más profundos.

    Al igual que la columna vertebral, la pelvis humana debe equilibrar dos exigencias contrapuestas: una marcha bípeda eficiente y el nacimiento de bebés con cerebros grandes.

    Una pelvis estrecha facilita la locomoción, pero limita el tamaño del canal del parto.

    Por otro lado, los bebés humanos tienen cabezas inusualmente grandes en relación con el tamaño de su cuerpo, lo que resulta en un parto difícil y, a veces, peligroso, que a menudo requiere asistencia externa.

    Esta tensión entre la movilidad y el tamaño del cerebro ha moldeado no solo la anatomía, sino también el comportamiento social, fomentando la cooperación en la atención y las adaptaciones culturales en torno al parto.

    Persistencia evolutiva

    Dibujo inspirado en el hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci

    Fuente de la imagen, Getty Images

    La evolución no necesariamente elimina las estructuras a menos que impongan una gran desventaja. Por lo tanto, algunas características anatómicas persisten a pesar de ofrecer un beneficio limitado.

    El apéndice, que antes se consideraba un vestigio evolutivo completamente inútil, ahora se cree que tiene funciones inmunitarias menores. Sin embargo, puede inflamarse y causar apendicitis, una afección potencialmente mortal.

    De igual modo, los senos paranasales tienen funciones aún no del todo claras. Podrían aligerar el cráneo o influir en la resonancia de la voz, e incluso podemos utilizar su tamaño y variabilidad para la identificación forense.

    Sin embargo, las vías de drenaje de los senos paranasales desembocan directamente en la nariz, lo que los hace propensos a obstrucciones e infecciones frecuentes, un efecto secundario del desarrollo más que una adaptación deliberada.

    Incluso los diminutos músculos que rodean las orejas dan pistas sobre nuestro pasado evolutivo.

    En muchos mamíferos, estos pequeños músculos permiten que el pabellón auricular gire, mejorando la audición direccional. Los humanos también tenemos estos músculos, pero la mayoría no podemos utilizarlos eficazmente.

    Nuestros cuerpos no están diseñados a la perfección, sino que son un archivo viviente de la evolución.

    La anatomía revela un registro histórico de adaptación, compromiso y contingencia. La evolución no busca la perfección; trabaja con lo que tiene a su alcance, modificando las estructuras paso a paso.

    Comprender la anatomía desde esta perspectiva evolutiva también puede ayudarnos a replantear nuestra visión de los problemas médicos comunes.

    El dolor de espalda, los partos difíciles, el apiñamiento dental y las infecciones sinusales no son desgracias fortuitas. Son, en parte, consecuencias de nuestra historia evolutiva.

    * Lucy E. Hyde es catedrática de Anatomía en la Universidad de Bristol, Inglaterra. Su artículo fue publicado en The Conversation, cuya versión original en inglés puedes leer aquí

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  • Nación garantiza el suministro de las vacunas de Calendario Nacional en colaboración con la OPS

    Nación garantiza el suministro de las vacunas de Calendario Nacional en colaboración con la OPS

    Buenos Aires 17 de abril (OPS). El Ministerio de Salud de la Nación y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) establecieron un cronograma de entregas de las vacunas de Calendario Nacional adquiridas por el país a través de los Fondos Rotatorios Regionales.  

    Las complejidades del contexto geopolítico actual han afectado la capacidad de transporte internacional, generando retrasos en los envíos programados, reconfiguración de rutas logísticas y un incremento significativo en los costos de flete.  

    Ante este escenario, el trabajo conjunto entre la cartera sanitaria nacional y la OPS ha permitido establecer acciones extraordinarias con los proveedores para agilizar los envíos y dar respuesta a las necesidades urgentes del país.  

    Con el objetivo de brindar certidumbre a las jurisdicciones y a la ciudadanía, ambos organismos informan que acordaron presentar un plan de entregas que se actualizará de manera periódica con las fechas estimadas y el avance de los envíos.  

    Por otro lado, se transparentarán los procesos de compra iniciados a través de los Fondos Rotatorios de la OPS, incluyendo instancias de intercambio técnico sobre tiempos, etapas e hitos operativos.

    De cara a las entregas previstas para el resto del año en curso, el Ministerio de Salud de la Nación ratifica la decisión de sostener el abastecimiento del cronograma establecido con la OPS.  

    Asimismo, se continuará trabajando de manera coordinada para fortalecer la previsibilidad de entregas y reducir el riesgo de situaciones similares en el futuro.