Seis jueces del Segundo Circuito de Apelaciones cuestionaron duramente los argumentos de dos de sus colegas en una disputa sobre la política de ICE que busca mantener detenidos a determinados inmigrantes sin una audiencia para determinar si pueden salir bajo fianza.
La nueva disputa surgió cuando el tribunal rechazó volver a examinar en pleno el caso de Ricardo Aparecido Barbosa da Cunha, un ciudadano brasileño detenido por las autoridades migratorias. El documento oficial del tribunal señala que no hubo una mayoría a favor de conceder una nueva revisión del caso.
El caso tiene como antecedente una decisión de abril en la que un panel del Segundo Circuito determinó que la administración no podía aplicar de esa manera una disposición de la ley migratoria para mantener automáticamente detenido a Barbosa da Cunha sin una audiencia de fianza. El tribunal sostuvo entonces que la sección 1226(a), y no la 1225(b)(2)(A), era la norma aplicable a personas que ya se encuentran en Estados Unidos y que no fueron detenidas al momento de ingresar o poco después.
Barbosa da Cunha llevaba más de 20 años viviendo en Estados Unidos. De acuerdo con el fallo de abril, tenía una solicitud de asilo pendiente desde 2016, autorización para trabajar, una vivienda, una empresa de construcción y no contaba con antecedentes penales.
La fuerte respuesta contra los jueces disidentes
Los jueces Joseph F. Bianco y Alison J. Nathan, junto con Eunice C. Lee, Beth Robinson, Myrna Pérez y Sarah A. L. Merriam, coincidieron en rechazar la solicitud de revisión presentada después del fallo de abril. El documento del 25 de septiembre identifica además opiniones separadas de los jueces Matthew A. Schwartz, Richard J. Sullivan, Steven J. Menashi y Michael H. Park.
En su opinión, Bianco y Nathan calificaron de “incorrecto y extremo” uno de los argumentos planteados por Menashi sobre el procedimiento de hábeas corpus utilizado por Barbosa da Cunha.
También cuestionaron que Schwartz planteara alternativas para que el gobierno pudiera implementar la política de detención sin fianza. Según la opinión citada en los documentos del caso, los jueces señalaron que no correspondía a los magistrados aconsejar al gobierno sobre cómo reducir las consecuencias de su posición legal.
La discusión ocurre mientras el gobierno federal mantiene el litigio sobre el alcance de sus facultades de detención migratoria. La administración llevó el caso de Barbosa da Cunha hasta la Corte Suprema, donde el expediente fue distribuido para una conferencia prevista para el 28 de septiembre de 2026.
Un equipo de estudiantes de la Universitat Politècnica de València (UPV) trabaja en una plataforma concebida para producir alimentos utilizando agua de mar y energía solar, una combinación con la que pretende reducir la dependencia agrícola del agua dulce y del suelo fértil. El proyecto, denominado Eden Blue, todavía se encuentra entre la prueba de concepto y la validación de sus componentes en laboratorio. Su planteamiento parte de una dificultad cada vez más visible en determinadas zonas costeras: disponer del mar a pocos metros no significa poder utilizar directamente esa enorme reserva de agua para cultivar.
La iniciativa está liderada por Mario Ribelles, estudiante del doble grado en Biotecnología y Química de la UPV, y reúne actualmente a 16 alumnos de distintas titulaciones. Su origen está en una pregunta formulada por el propio Ribelles: “¿Por qué seguimos haciendo depender la producción de alimentos de dos recursos cada vez más limitados, como el agua dulce y el suelo fértil, cuando tenemos dos recursos extraordinariamente abundantes, el mar y el sol?”. A partir de esa idea, el equipo comenzó a diseñar un sistema que conectase tecnologías que normalmente funcionan de manera independiente.
La propuesta de Eden Blue pasa por desarrollar a largo plazo plataformas modulares flotantes capaces de generar agua dulce, mantener cultivos vegetales y aprovechar los residuos creados durante la desalación. Ribelles define el problema como la “paradoja costera”: territorios sometidos a estrés hídrico pueden encontrarse junto a grandes masas de agua que no sirven directamente para regar. “La innovación de Eden Blue no está en una única tecnología, sino en la integración”, explica el impulsor del proyecto.
Agua de mar para cultivar
El funcionamiento previsto comienza con una unidad que utilizaría energía solar para desalar agua de mar. El agua dulce obtenida podría destinarse posteriormente al cultivo de plantas mediante sistemas que reduzcan la necesidad de disponer de suelo agrícola, mientras que la corriente salina generada durante el proceso seguiría teniendo utilidad dentro de la propia plataforma. La intención consiste en crear una cadena en la que cada etapa alimente a la siguiente y disminuya la cantidad de recursos desperdiciados.
Uno de los puntos diferenciales está precisamente en el tratamiento de la salmuera procedente de la desalación. En lugar de considerarla únicamente un residuo, el equipo plantea utilizarla para cultivar microorganismos halófilos, adaptados a entornos con elevadas concentraciones de sales y capaces de generar compuestos de interés. De este modo, la plataforma combinaría desalación, agricultura y biotecnología marina dentro de una misma infraestructura, con una lógica de aprovechamiento sucesivo de los subproductos.
El sistema también incorporaría sensores y tecnología IoT para controlar el funcionamiento de los distintos módulos. Esa monitorización permitiría seguir variables asociadas al agua y a los cultivos y comprobar cómo responden los diferentes componentes cuando operan de forma conectada. La automatización adquiere especial relevancia porque la futura plataforma está concebida para funcionar sobre el mar, aunque esa fase todavía queda lejos del estado actual del proyecto y dependerá de los datos obtenidos durante las pruebas.
Primer prototipo a finales de 2026
Eden Blue todavía no es una plataforma agrícola marina operativa. El equipo ya ha diseñado la primera unidad destinada a obtener agua dulce y ha comenzado su montaje, al tiempo que prepara un protocolo experimental para comparar sustratos, sistemas de riego y microorganismos beneficiosos en el módulo vegetal. El siguiente paso consistirá en realizar una prueba integrada a escala de banco: producir agua de forma constante, utilizarla en un ensayo vegetal y conducir después la salmuera real hacia un fotobiorreactor.
Recreación 3D de otra de las plataformas sobre el mar (UPV/Eden Blue Project)
La previsión es presentar públicamente ese primer prototipo integrado a finales de 2026. “No buscamos que ese primer prototipo sea bonito ni comercial; buscamos que produzca datos fiables”, sostiene Ribelles. El proyecto, tutorizado por la profesora del campus de Gandia de la UPV Claudia Palloti Sagripanti, ha recibido el Premio Talento Joven de la Comunitat Valenciana en la categoría de Ciencia y ha sido seleccionado como Proyecto Innovador Ciudad de Gandia 2026. El reto inmediato será comprobar si la combinación de agua de mar, energía solar, cultivos y biotecnología puede funcionar de manera estable antes de plantear su despliegue fuera del laboratorio.
Un equipo de estudiantes de la Universitat Politècnica de València (UPV) trabaja en una plataforma concebida para producir alimentos utilizando agua de mar y energía solar, una combinación con la que pretende reducir la dependencia agrícola del agua dulce y del suelo fértil. El proyecto, denominado Eden Blue, todavía se encuentra entre la prueba de concepto y la validación de sus componentes en laboratorio. Su planteamiento parte de una dificultad cada vez más visible en determinadas zonas costeras: disponer del mar a pocos metros no significa poder utilizar directamente esa enorme reserva de agua para cultivar.
Naciones Unidas/Ciudad de Guatemala, 25 sep (EFE).- Guatemala abogó este viernes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas por el cese de los conflictos armados y pidió una mujer latinoamericana como próxima secretaria general de la ONU.
En el marco del debate general del 81.° período de sesiones, el ministro de Relaciones Exteriores guatemalteco, Carlos Ramiro Martínez, enfatizó la urgencia de priorizar la diplomacia y el multilateralismo frente a las tensiones geopolíticas actuales.
El jefe de la diplomacia guatemalteca subrayó la experiencia de su nación, que se encamina a conmemorar tres décadas de la firma de los acuerdos de paz que pusieron fin a un conflicto armado interno de 36 años (1960-1996), un enfrentamiento que dejó cientos de miles de víctimas y profundas secuelas en la sociedad.
“No podemos acostumbrarnos a la guerra, no podemos aceptar que la violencia se convierta en una condición permanente en nuestro tiempo y que generaciones enteras crezcan pensando que la fuerza es la única manera de resolver nuestras diferencias”, aseveró Martínez ante el plenario.
Asimismo, el canciller exigió acciones firmes contra el crimen organizado transnacional y el narcotráfico, calificándolos como amenazas directas a la democracia.
Ante una Asamblea General reunida bajo el lema “Restaurar la confianza, gestionar la transformación”, Guatemala reclamó mayor operatividad y una reforma profunda del Consejo de Seguridad.
Finalmente, el representante del Gobierno guatemalteco propuso que la próxima Secretaría General de la ONU sea asumida por una mujer latinoamericana, cerrando su intervención con un llamado a consolidar la cooperación regional y el cumplimiento estricto del derecho internacional.
“La región de América Latina y el Caribe está dispuesta y preparada para asumir su responsabilidad con la comunidad internacional. Es el momento de que una mujer latinoamericana asuma el cargo de secretaria general de las Naciones Unidas”, aseveró el canciller guatemalteco.
La costarricense Rebeca Grynspan volvió a ser, el pasado viernes, la más votada entre los candidatos a la secretaría general de la ONU en el tercer sondeo informal del Consejo de Seguridad, seguida de la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett.
El Ejército de Estados Unidos se está preparando para una posible acción militar en torno a Cuba, según publica este viernes (25.09.2026) el medio estadounidense CBS News tras tener acceso a un mensaje castrense interno.
La Reserva del Ejército de Estados Unidos está estudiando si puede proporcionar al Comando Sur de las Fuerzas Armadas refuerzos policiales, personal médico y otras unidades de apoyo en los próximos cuatro meses, según esta información.
La petición se encuadra en la planificación militar dirigida a Cuba, según explicaron varios funcionarios estadounidenses a la cadena estadounidense, pese a que el mensaje no contenía referencias directas a Cuba.
El documento, fechado la semana pasada, llega en un momento de intensa presión de la Administración del presidente Donald Trump sobre la isla caribeña.
Aunque no se especifica cuántas tropas serían necesarias ni consta que ninguna unidad haya recibido órdenes de despliegue, el mensaje sí pide a los comandos subordinados información sobre la disponibilidad de seis unidades que estarían bajo la autoridad del Comando Sur de los Estados Unidos y que se necesitarían en “90 a 120 días”.
Entre las unidades se encuentra un batallón de apoyo logístico de combate especializado en la coordinación de la logística, como el transporte, el mantenimiento, el combustible y las necesidades de suministro, junto con un batallón de ingenieros.
El documento también contempla la creación de una brigada médica para comandar y coordinar las unidades médicas.
Según CBS, un portavoz del Comando Sur de Estados Unidos declaró que, pese a que no dan detalles de sus operaciones por seguridad, esta unidad “se coordina continuamente con la Fuerza Conjunta para evaluar diversos requisitos potenciales en su área de responsabilidad en apoyo de las misiones asignadas”.
El último desencuentro entre Trump y las autoridades de las isla llegó esta semana en la Asamblea General de la ONU cuando la delegación cubana abandonó la sala en el momento en el que el mandatario estadounidense afirmó que Cuba es “un estado fallido”.
“Es un Estado que ha fracasado por completo. Está fracasando como nunca antes y acabará cayendo”, declaró Trump que afirmó que su Administración “busca un cambio fundamental en Cuba” y que, según dijo, está liderando su secretario de Estado, Marco Rubio.
jc (efe, CBS News)
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Conseguir una cita en el Consulado de España de La Habana se ha convertido durante los últimos años en una especie de carrera de resistencia para miles de cubanos. Revisar una página web varias veces al día, esperar la apertura de nuevas citas, reunir documentos, viajar hasta la capital y volver a empezar cuando el sistema no responde.
A partir del 5 de octubre, España intentará aliviar parte de esa presión con la apertura de un nuevo Centro de Solicitud de Visados en el municipio habanero de Playa. La oficina funcionará como una extensión operativa del sistema consular español y concentrará buena parte de los trámites relacionados con los visados.
El nuevo centro recibirá expedientes y documentación, atenderá a los solicitantes y entregará pasaportes y resoluciones una vez concluido cada proceso. La decisión final seguirá, sin embargo, en manos del Consulado General de España en La Habana. El centro podrá recibir documentos y organizar citas, pero no decidirá quién obtiene o no un visado.
Desde el 5 de octubre comenzarán a gestionarse allí los visados de corta estancia, incluidos los del espacio Schengen. A partir del 12 de octubre se sumarán los visados nacionales, como los de estudios, trabajo, residencia no lucrativa y profesionales altamente cualificados.
Finalmente, a partir del 19 de octubre, pasarán también al nuevo sistema las solicitudes de familiares de ciudadanos españoles y de ciudadanos de la Unión Europea, del Espacio Económico Europeo y de Suiza.
El cambio busca ordenar una demanda que hace tiempo dejó de ser excepcional. En Cuba, España no es solo uno de los principales destinos para emigrar. Para decenas de miles de familias representa también un vínculo directo con una historia migratoria que une a ambos países desde hace generaciones.
Una avalancha de expedientes
La aprobación de la Ley de Memoria Democrática, conocida popularmente como la ‘ley de nietos’, abrió la posibilidad de solicitar la nacionalidad española a descendientes de españoles que cumplían determinados requisitos. La respuesta fue inmediata.
Los datos oficiales permiten medir la dimensión de esa demanda. El Gobierno de España contabilizó 107.338 solicitudes de nacionalidad presentadas en el Consulado General de España en La Habana al amparo de la Ley de Memoria Democrática.
La cifra representa el 12,24% de todas las solicitudes registradas a nivel mundial en el periodo contabilizado y sitúa a Cuba entre los territorios con mayor volumen de expedientes vinculados a la norma. Se trata de solicitudes formalmente presentadas ante el Consulado.
Las calles de La Habana en plena crisis económica y energética. | Source: REUTERS/Ricardo Arduengo
Para muchos, en medio de la crisis económica cubana, obtener la nacionalidad española significa también ampliar sus posibilidades de estudiar, trabajar o emigrar. El plazo para presentar nuevas solicitudes al amparo de la ley terminó en Cuba el 22 de octubre de 2025. Pero el cierre no vació de inmediato los archivos del Consulado.
Quienes habían iniciado el procedimiento dentro del plazo podían continuar con las etapas pendientes. Miles de expedientes siguieron en tramitación y numerosos solicitantes todavía debían entregar documentación o esperar una resolución.
Durante meses, conseguir una cita consular fue uno de los temas recurrentes en grupos de Facebook, canales de Telegram y conversaciones familiares. Las preguntas se repetían: cuándo abriría el sistema, qué documento faltaba, cuánto tardaba una respuesta o qué hacer si la página no cargaba.
Casi 185.000 españoles en la isla
La magnitud del fenómeno se percibe también en el crecimiento de la comunidad española en Cuba. A finales de 2025, el Gobierno español señaló que el número de ciudadanos españoles inscritos en La Habana se aproximaba a los 185.000, casi el doble de los registrados poco más de una década antes. Una parte importante de ese aumento está relacionada con las nuevas vías de acceso a la nacionalidad para descendientes de españoles.
La consecuencia práctica es que cada nuevo ciudadano español genera también nuevas necesidades administrativas: pasaportes, inscripciones en el Registro Civil, certificados, renovaciones y otros trámites. Al mismo tiempo, continúan las solicitudes de cubanos que no tienen nacionalidad española pero quieren viajar a España para estudiar, trabajar, visitar familiares o instalarse allí.
La crisis energética multiplica las bicicletas y triciclos como medio de transporte y taxi. | Source: REUTERS/Ricardo Arduengo
Todo termina desembocando en el mismo punto: el sistema consular. Y en Cuba, llegar hasta ese sistema también cuesta.
La gestión tendrá un coste adicional de 17 euros, aparte de las tasas consulares correspondientes a cada tipo de visado. La cifra puede parecer modesta desde Europa, pero en Cuba tiene otro peso.
Este 23 de septiembre, un euro se cambia por alrededor de 820 pesos cubanos (CUP), en el mercado informal. Con esa referencia, la nueva tasa de gestión equivale a cerca de 14.000 CUP.
Los consulados con mayor presión
La sobrecarga consular cubana no es una impresión aislada. En documentación reciente presentada por la Abogacía del Estado español ante el Tribunal Supremo, La Habana aparece entre las oficinas con mayor volumen de expedientes pendientes vinculados a la Ley de Memoria Democrática.
El problema afecta también a otras ciudades con fuertes comunidades de descendientes de españoles, como Buenos Aires, Rosario, Ciudad de México, Caracas y Mendoza.
En conjunto, 16 oficinas consulares concentran 142.739 de las 168.896 inscripciones incluidas en ese procedimiento, más del 84% del total. La advertencia refleja un problema mayor: la Administración española recibió en pocos años una cantidad de solicitudes muy superior a la capacidad habitual de varias de sus representaciones en América Latina.
En Cuba, esa presión se cruza además con una crisis interna marcada por apagones, escasez de combustible y problemas de movilidad. La crisis económica de la Isla, la emigración sostenida de los últimos años, los lazos familiares con España y la expansión de la ciudadanía española entre los descendientes de emigrantes han convertido al Consulado de La Habana en uno de los puntos más activos de la red exterior española.
En Cuba, donde hacer un trámite puede significar pasar horas sin electricidad, recorrer cientos de kilómetros o esperar durante meses una respuesta, abrir una nueva oficina es solo una parte de la solución. Pero para miles de cubanos que llevan años mirando hacia España, cualquier ventanilla nueva es también una nueva posibilidad.
Una simulación matemática sobre los próximos 1.000 años de la humanidad ha explorado qué condiciones permitirían a una civilización tecnológica mantenerse activa frente a crisis ambientales, escasez de recursos o fallos tecnológicos. El trabajo, dirigido por la matemática Celia Blanco y publicado como preprint en arXiv, no pretende anticipar el futuro de la Tierra, sino estudiar cómo distintas formas de organización pueden alterar la supervivencia de sociedades avanzadas. La investigación conecta este problema con la paradoja de Fermi, la conocida pregunta sobre por qué todavía no hemos detectado otras civilizaciones inteligentes pese a la enorme extensión y antigüedad del universo.
Los investigadores plantean una posibilidad distinta a la desaparición definitiva: una civilización podría atravesar repetidamente etapas de expansión tecnológica, crisis, recuperación y nuevos periodos de desarrollo. Bajo esa hipótesis, el silencio cósmico no exigiría necesariamente que la inteligencia fuese excepcionalmente rara. Bastaría con que las sociedades tecnológicas permanecieran detectables durante intervalos relativamente breves. Para estudiar esta idea, el equipo construyó 10 escenarios de civilización con diferentes niveles de recursos, gobernanza, presión ambiental y capacidad para recuperarse después de una catástrofe.
Diez futuros posibles
Cada escenario fue sometido a 200 simulaciones que cubrían un horizonte de 1.000 años. Las sociedades podían continuar desarrollándose hasta agotar determinados recursos o sufrir un riesgo existencial generado de forma aleatoria, como una catástrofe ambiental o un fallo tecnológico. Después del colapso, algunas tenían capacidad para reconstruirse dependiendo de la tecnología, las infraestructuras y los recursos que hubiesen sobrevivido. Los autores utilizaron una medida denominada duty cycle, que representa la proporción del tiempo durante el cual una civilización conserva un nivel tecnológico suficientemente elevado como para permanecer activa.
Los resultados muestran comportamientos muy diferentes. Los escenarios denominados Golden Age y Out of Eden (Edad de Oro y Fuera del Edén) consiguieron completar las simulaciones sin experimentar colapsos, mientras que siete de los diez modelos terminaron cayendo en todas las ejecuciones realizadas. Otros futuros alternaron repetidamente crisis y reconstrucciones. Living with the Land (Vivir con la Tierra), una sociedad limitada por fuertes restricciones ecológicas, permaneció tecnológicamente activa alrededor del 38% del periodo simulado. Ouroboros, un modelo jerárquico que encadenaba expansión, colapso y recuperación, alcanzó aproximadamente un 87%.
La clave está en los recursos
El análisis permitió identificar dos variables especialmente sensibles: la velocidad a la que una sociedad consume sus recursos y la cantidad de recursos que conserva o recupera tras una crisis. Cambios relativamente pequeños alrededor de determinados umbrales provocaron diferencias importantes en la capacidad de una civilización para mantenerse activa durante largos periodos. A partir de esos resultados, los autores apuntan hacia estrategias como reducir el consumo, proteger conocimientos esenciales y diseñar infraestructuras distribuidas que faciliten una eventual reconstrucción. También plantean repositorios con información sobre agricultura, medicina, energía o comunicaciones, siguiendo una filosofía similar a la de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard.
La investigación tiene límites importantes. El modelo parte de sociedades inspiradas en la experiencia humana, supone un crecimiento tecnológico lineal y utiliza tasas de agotamiento de recursos previamente fijadas. Sus autores reconocen que una hipotética civilización extraterrestre podría organizarse de formas completamente diferentes y que el estudio todavía no ha pasado por revisión por pares. Tampoco demuestra que la humanidad vaya a sufrir un colapso ni permite predecir cuándo podría producirse. Su aportación consiste en mostrar que la continuidad tecnológica podría depender menos de evitar cualquier crisis que de conservar suficientes recursos, conocimientos e infraestructuras para recuperarse cuando una crisis llegue.
Una simulación matemática sobre los próximos 1.000 años de la humanidad ha explorado qué condiciones permitirían a una civilización tecnológica mantenerse activa frente a crisis ambientales, escasez de recursos o fallos tecnológicos. El trabajo, dirigido por la matemática Celia Blanco y publicado como preprint en arXiv, no pretende anticipar el futuro de la Tierra, sino estudiar cómo distintas formas de organización pueden alterar la supervivencia de sociedades avanzadas. La investigación conecta este problema con la paradoja de Fermi, la conocida pregunta sobre por qué todavía no hemos detectado otras civilizaciones inteligentes pese a la enorme extensión y antigüedad del universo.
El Gobierno de Irak anunció este sábado que está en contacto con Estados Unidos para obtener “exenciones” en algunos de sus aeropuertos y permitir vuelos de iraníes por razones humanitarias, después de que Washington amenazara con sancionar a toda entidad con relaciones comerciales con aerolíneas del país persa. La oficina del primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, dijo en un comunicado que su Ejecutivo “mantiene un diálogo abierto con Estados Unidos para obtener exenciones para ciertos aeropuertos iraquíes”, después de que los vuelos iraníes hayan sido suspendidos en varias instalaciones aeroportuarias del país, incluida la de Bagdad.
Estas exenciones permitirían “la reanudación de vuelos por razones humanitarias relacionadas con tratamiento médico, educación, peregrinaciones religiosas y los intereses de la población civil”, de acuerdo con la nota, que recordó que Bagdad está haciendo esfuerzos para reducir las tensiones en Oriente Medio. Asimismo, hizo un llamamiento tanto a Washington como a Teherán -sus dos principales aliados- para “entablar un diálogo y negociar para alcanzar soluciones que pongan fin a las crisis y conflictos actuales“, en un momento de máxima tensión marcada por la guerra iniciada por EE UU e Israel contra Irán a finales de febrero.
Operación “Paria Económico”
El secretario del Tesoro de EE UU, Scott Bessent, dijo a la cadena CNBC la semana pasada que “todas las aerolíneas iraníes quedarán paralizadas en todo el mundo” y “si aterrizan, no se les pueden suministrar combustible, no se les pueden prestar servicios de aterrizaje ni venderles billetes; de lo contrario, quedarán excluidas del sistema del dólar”.
Esto provocó la suspensión de vuelos iraníes en importantes aeropuertos de Irak, cuyo Gobierno responsabilizó a las compañías de servicios y asistencia en tierra de no operar “por temor a las sanciones” de Washington. Las autoridades emiratíes anunciaron también la suspensión de “todos los vuelos de aerolíneas iraníes” con destino y origen en Emiratos Árabes Unidos (EAU) “hasta nuevo aviso”. Las sanciones a las aerolíneas iraníes forman parte de la operación “Paria Económico” que lanzó Washington para aislar aún más financieramente a Teherán para tratar de doblegarlo en la guerra iniciada el pasado 28 de febrero, a lo que suma el bloqueo a puertos y buques iraníes.
El presidente ruso, Vladimir Putin, ha negado que Moscú esté preparando una acción militar contra Europa y ha acusado a los gobiernos europeos de exagerar deliberadamente la amenaza rusa para justificar el aumento del gasto en defensa y el apoyo a Ucrania. Sus palabras llegan en un momento de creciente tensión, marcado por una nueva oleada de ataques ucranianos con drones contra territorio ruso que, según Moscú, ha dejado víctimas y daños en instalaciones industriales.
“No nos estamos preparando para ningún tipo de combate con Europa. No tenemos planes de ese tipo y, lo que es más importante, no existen motivos reales que justifiquen un agravamiento de la situación”, afirmó Putin el viernes en San Petersburgo. El mandatario ruso rechazó así las advertencias lanzadas desde varios países de la OTAN sobre el riesgo de nuevas acciones híbridas o militares procedentes de Rusia. Reuters confirmó que Putin sostuvo además que todas las propuestas para una eventual negociación con Ucrania siguen sobre la mesa, aunque Moscú evaluará cualquier paso en función de sus propios intereses.
El Kremlin sostiene que los gobiernos europeos utilizan el temor a una eventual agresión rusa para reforzar sus planes de defensa. Putin acusó a los dirigentes comunitarios de intentar convencer a sus ciudadanos de que deben prepararse para una guerra con Rusia y de utilizar a Ucrania como instrumento para contener a Moscú.
Sus declaraciones se producen mientras varios miembros de la Alianza Atlántica refuerzan sus planes de contingencia ante una eventual escalada. Alemania prepara su red sanitaria para responder a posibles escenarios con un elevado número de heridos, Polonia ha reforzado su frontera oriental y Lituania continúa ampliando la presencia permanente de tropas aliadas.
Las defensas rusas neutralizan 645 drones
Al mismo tiempo, la guerra sigue trasladándose cada vez con mayor intensidad al interior de Rusia. Las defensas antiaéreas rusas aseguraron haber derribado este sábado 645 drones ucranianos durante una de las mayores oleadas registradas contra distintas regiones del país. Las autoridades informaron de daños en instalaciones industriales de Krasnodar y Rostov, así como de incendios y víctimas.
En la región de Krasnodar, bañada por el mar Negro, dos empresas resultaron afectadas y se declararon varios incendios. El gobernador regional, Beniamin Kondratiev, aseguró que se habían producido muertos, aunque inicialmente no precisó su número. En Rostov, una treintena de drones atacaron diferentes puntos durante la noche y alcanzaron instalaciones industriales, edificios residenciales, una escuela y una casa de cultura. Cinco personas resultaron heridas.
Los ataques alcanzaron además otra decena de regiones de la parte europea de Rusia, Crimea -anexionada ilegalmente por Moscú en 2014- y objetivos situados en los mares Negro y de Azov.
La ofensiva llega apenas unos días después de otra gran oleada de drones contra Moscú y otras zonas rusas durante las elecciones legislativas del pasado fin de semana. En aquella ocasión, las autoridades rusas aseguraron haber interceptado más de 1.600 aparatos y confirmaron al menos tres fallecidos en la región de Moscú, además de impactos contra infraestructura energética.
Putin ha utilizado esos ataques para cuestionar una eventual reanudación de las negociaciones con Kiev. El viernes aseguró que Rusia estaba dispuesta a estudiar la vuelta al diálogo tras las elecciones, pero acusó a Ucrania de haber atacado Moscú y colegios electorales durante esos comicios. Estados Unidos había planteado la posibilidad de retomar en octubre las conversaciones trilaterales entre Washington, Moscú y Kiev, paralizadas desde febrero.
China y Estados Unidos acordaron establecer un canal de diálogo sobre “superinteligencia” para intercambiar puntos de vista sobre los riesgos y beneficios de la inteligencia artificial (IA), así como un nuevo acuerdo por el que Pekín importará carbón estadounidense.
Según un comunicado de la Casa Blanca sobre lo alcanzado durante la visita de Estado del presidente chino, Xi Jinping, a Washington esta semana, el próximo intercambio del ‘Diálogo EEUU-China sobre Superinteligencia (SI)’ tendrá lugar en noviembre de 2026, y ambos países pactaron además establecer un canal de comunicación bilateral para incidentes relacionados con esta tecnología.
De acuerdo con el texto, los dos países acordaron referirse a esta tecnología emergente como “superinteligencia”, la fórmula con la que el presidente estadounidense, Donald Trump, rebautizó este martes a la inteligencia artificial durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU. La IA ganó peso en la reunión entre ambos mandatarios después de que Trump haya desoído las advertencias de los líderes del sector para regularla por temor a que China sobrepase a Estados Unidos.
Mientras el estadounidense dijo en redes sociales que esta tecnología debe “dejarse tal y como está”, Xi apostó durante la cita por garantizar que “permanezca bajo control humano y beneficie a la población“.
China importará carbón estadounidense
En el plano comercial, se pusieron en marcha el Consejo de Comercio EEUU-China y el Consejo de Inversión EEUU-China, constituidos durante la visita de Trump a Pekín en mayo de 2026, y se anunció que China importará al menos 10 millones de toneladas métricas de carbón procedente de Estados Unidos en 2027 y de nuevo en 2028. Asimismo, ambos países alcanzaron un consenso sobre recomendaciones para aplicar un trato arancelario más favorable a 30.000 millones de dólares en bienes no sensibles en cada dirección. Entre las exportaciones estadounidenses figuran productos agrícolas, madera o cosméticos y entre las importaciones electrodomésticos o juguetes.
El comunicado también señala que ambas partes “seguirán trabajando” en las preocupaciones estadounidenses sobre las exportaciones chinas de tierras raras y minerales críticos a Estados Unidos, “con el objetivo de garantizar que los niveles de envío vuelvan a ser adecuados”. El texto también recoge que Estados Unidos instó a Pekín a seguir luchando contra los precursores químicos del fentanilo y a aumentar la producción de productos petrolíferos para “estabilizar el suministro mundial”, mientras que Trump abogó por negociaciones trilaterales de control de armamento entre Estados Unidos, Rusia y China.
El documento estadounidense no menciona a Taiwán, un asunto delicado para China sobre el que Xi presionó a Trump para que expresara un rechazo explícito a la independencia de la isla, cuya soberanía reclama Pekín, mientras el presidente estadounidense mantiene bloqueado un paquete de armamento defensivo para Taipéi que pretende utilizar como “moneda de cambio” en sus negociaciones.
Según los dos mandatarios, el viaje ha servido para reforzar la relación bilateral de las dos potencias, con Trump destacando en sus palabras de bienvenida la “extraordinaria amistad” que lo une al mandatario chino y Xi pidiendo una competencia sin conflictos y mutuamente beneficiosa. Más allá de estos anuncios, la cita se ha saldado con la prórroga hasta enero de la tregua arancelaria anunciada justo antes de la llegada del presidente chino a Washington.
Un paseo por la calle en esta última semana basta para encontrarse con más de una muñeca agitando un abanico. Pese a que muchas empresas llenan ya sus escaparates de gabardinas y guantes y las cafeterías promocionan cafés con sabor a calabaza con carteles adornados con hojas de otoño, lo cierto es que la última semana de septiembre ha superado de largo los treinta grados -e incluso llegado a los cuarenta- en varios puntos de España.
Con este mapa de temperaturas, soltar el café y volver al bañador hubiera sido lo más adecuado. Pero ni siquiera usar esta prenda es ya posible en muchas ciudades españolas: la gran mayoría de piscinas públicas de uso recreativo llevan cerradas desde principios de mes.
La Aemet lanzó el pasado lunes un aviso por altas temperaturas, pero para los ciudadanos ha resultado complicado encontrar espacios en los que refrescarse, aunque el veranillo de San Miguel haya pedido a gritos que le quiten el diminutivo.
El sábado 19 de septiembre de este año los termómetros de Sevilla marcaban 39 grados. La capital hispalense solo tiene cinco piscinas públicas: todas ellas habían cerrado el seis de septiembre. El cierre no responde necesariamente a que haya dejado de hacer calor. En Sevilla, el propio Ayuntamiento explica en su web que el calendario de baño recreativo se diseña para coincidir con las vacaciones escolares: comenzó el 23 de junio y terminó el 6 de septiembre. Paradójicamente, el Consistorio sí decidió adelantar excepcionalmente la apertura durante dos fines de semana de junio de este año ante las elevadas temperaturas previstas.
El mismo día de septiembre cerraron sus puertas las albercas madrileñas tras un verano récord de afluencia, pese a que en esta última semana la Aemet reconocía temperaturas superiores a las normales que llegaron a superar los treinta grados. En este caso, el alcalde de Madrid, Jose Luis Martínez Almeida, aseguraba que estudiarían alargar la temporada de piscinas de cara a 2027 tras las quejas de la portavoz del PSOE, Reyes Maroto.
Y aunque Barcelona ha estado por encima de los treinta grados, sus piscinas también despedían la temporada el mismo seis de septiembre. Esta vez fue el grupo municipal de Junts, liderado por Jordi Martí, el que pedía al gobierno de Collboni que se adaptara a esta “nueva realidad climática”.
Varios bañistas llenan las piscina pública de la Casa de Campo durante una ola de calor. (Archivo)
Un estudio publicado por la agencia esta misma semana definía el período estival de 2026 como “un verano de cuatro meses”. Otros datos publicados por la Aemet confirmaban que el 23 de septiembre, día en el que supuestamente empieza el otoño meteorológico, se alcanzaron temperaturas propias de los días más calurosos del verano.
La Agencia Estatal de Meteorología ya concluía en una publicación de 2024 que los veranos en España se estaban alargando de manera alarmante, superando el mes y medio en algunos casos. Advertían en la publicación de que nos enfrentamos a un futuro en el que los veranos sofocantes y prolongados serán la nueva norma. Pero, ¿están nuestros calendarios e infraestructuras preparados para ello?
?️ El miércoles 23, día en que comenzó el otoño astronómico, se alcanzaron temperaturas propias del período más cálido del verano.
➡️ En los valles del Guadiana y Guadalquivir quedaron muy cerca de 40 °C.
La socióloga emérita de la Universidad Carlos III Mercedes Pardo explica en una entrevista con este medio que a las ciudades españolas les queda mucho para estar correctamente adaptadas al cambio climático. Bajo su punto de vista, nuestras administraciones públicas toman más decisiones basándose en las estaciones históricas y no a las condiciones meteorológicas actuales. Comenta que son necesarios cambios variados, incluidos, por supuesto, los que competen al urbanismo. El problema, cuenta, no es solo la baja adaptación al calor, sino el aumento generalizado de los acontecimientos meteorológicos extremos, como las inundaciones o lluvias torrenciales y la falta de infraestructuras para asumir estos cambios.
“Está todo inventado, se trata de acelerar su implementación y para ello hace falta desde luego un cambio social y cultural en las personas, pero también en las instituciones, que lo hagan posible y lo más rápido posible”, cuenta. Y no solo habla de los espacios abiertos, sino también de una transformación integral de la arquitectura que pasa por utilizar materiales de construcción que no concentren el calor o implementar sistemas de drenaje urbano de cara al aumento de la intensidad de las lluvias.
La necesidad de hacer ciudades que se adapten
La arquitecta Izaskun Chinchilla cuenta en el ensayo La ciudad de los cuidados la necesidad de que las ciudades que habitamos estén preparadas para responder a todo tipo de obstáculos, ya sean repentinos o que, como en este caso, vayan surgiendo lentamente. La autora reconocía a este medio que “deberíamos estar ante el cambio más grande que deberían sufrir las ciudades, pero no tengo constancia de que los ayuntamientos vayan a reaccionar a esta necesidad de cambio”.
Una opinión similar comparte el sociólogo de la Universidad de Barcelona e investigador en políticas del clima Jordi Ortega. “El cambio climático nos muestra las disfuncionalidades sociales fuertemente arraigadas y las resistencias culturales a cambios urgentes”, cuenta a El Confidencial. Sobre el ejemplo concreto de las piscinas, apunta que el calendario debería extenderse. “Con estas inusuales temperaturas, no tiene sentido que se abran a mediados de junio y se cierren en septiembre”, cuenta antes de insistir en que las ciudades deberían ser más capaces de decidir ante imprevistos y no seguir normas, reglas y protocolos estandarizados. “Hay servicios que, con estas inusuales temperaturas, no tiene sentido que se abran a final de junio y se cierren a inicio de septiembre“, narra.
“El urbanismo tiene que estar adaptado a los desafíos del siglo XXI”, explica Ortega y declara que este tipo de cambios en las normas sociales deberían hacernos cambiar la pregunta de “qué debemos hacer” ante estos cambios a “por qué no se hace”. “La seguridad -ante estos cambios- debería residir en la capacidad de actuar ante imprevistos, no en seguir normas, reglas y protocolos”, declara.
Ortega habla también de que estos escenarios de menor gravedad deberían servirnos como una especie de entrenamiento para actuar como sociedad a los retos climáticos que vienen en el futuro y considera estos pequeños cambios que no se realizan “oportunidades perdidas” de aprender a enfrentarse a futuros retos.
Mientras los escaparates venden otoño, muchos ciudadanos se mojan la cabeza en las fuentes públicas. Serán las instituciones las encargadas de decidir si las ciudades se ajustan al calendario o al termómetro.
Un paseo por la calle en esta última semana basta para encontrarse con más de una muñeca agitando un abanico. Pese a que muchas empresas llenan ya sus escaparates de gabardinas y guantes y las cafeterías promocionan cafés con sabor a calabaza con carteles adornados con hojas de otoño, lo cierto es que la última semana de septiembre ha superado de largo los treinta grados -e incluso llegado a los cuarenta- en varios puntos de España.