El presidente ruso, Vladimir Putin, ha negado que Moscú esté preparando una acción militar contra Europa y ha acusado a los gobiernos europeos de exagerar deliberadamente la amenaza rusa para justificar el aumento del gasto en defensa y el apoyo a Ucrania. Sus palabras llegan en un momento de creciente tensión, marcado por una nueva oleada de ataques ucranianos con drones contra territorio ruso que, según Moscú, ha dejado víctimas y daños en instalaciones industriales.
“No nos estamos preparando para ningún tipo de combate con Europa. No tenemos planes de ese tipo y, lo que es más importante, no existen motivos reales que justifiquen un agravamiento de la situación”, afirmó Putin el viernes en San Petersburgo. El mandatario ruso rechazó así las advertencias lanzadas desde varios países de la OTAN sobre el riesgo de nuevas acciones híbridas o militares procedentes de Rusia. Reuters confirmó que Putin sostuvo además que todas las propuestas para una eventual negociación con Ucrania siguen sobre la mesa, aunque Moscú evaluará cualquier paso en función de sus propios intereses.
El Kremlin sostiene que los gobiernos europeos utilizan el temor a una eventual agresión rusa para reforzar sus planes de defensa. Putin acusó a los dirigentes comunitarios de intentar convencer a sus ciudadanos de que deben prepararse para una guerra con Rusia y de utilizar a Ucrania como instrumento para contener a Moscú.
Sus declaraciones se producen mientras varios miembros de la Alianza Atlántica refuerzan sus planes de contingencia ante una eventual escalada. Alemania prepara su red sanitaria para responder a posibles escenarios con un elevado número de heridos, Polonia ha reforzado su frontera oriental y Lituania continúa ampliando la presencia permanente de tropas aliadas.
Las defensas rusas neutralizan 645 drones
Al mismo tiempo, la guerra sigue trasladándose cada vez con mayor intensidad al interior de Rusia. Las defensas antiaéreas rusas aseguraron haber derribado este sábado 645 drones ucranianos durante una de las mayores oleadas registradas contra distintas regiones del país. Las autoridades informaron de daños en instalaciones industriales de Krasnodar y Rostov, así como de incendios y víctimas.
En la región de Krasnodar, bañada por el mar Negro, dos empresas resultaron afectadas y se declararon varios incendios. El gobernador regional, Beniamin Kondratiev, aseguró que se habían producido muertos, aunque inicialmente no precisó su número. En Rostov, una treintena de drones atacaron diferentes puntos durante la noche y alcanzaron instalaciones industriales, edificios residenciales, una escuela y una casa de cultura. Cinco personas resultaron heridas.
Los ataques alcanzaron además otra decena de regiones de la parte europea de Rusia, Crimea -anexionada ilegalmente por Moscú en 2014- y objetivos situados en los mares Negro y de Azov.
La ofensiva llega apenas unos días después de otra gran oleada de drones contra Moscú y otras zonas rusas durante las elecciones legislativas del pasado fin de semana. En aquella ocasión, las autoridades rusas aseguraron haber interceptado más de 1.600 aparatos y confirmaron al menos tres fallecidos en la región de Moscú, además de impactos contra infraestructura energética.
Putin ha utilizado esos ataques para cuestionar una eventual reanudación de las negociaciones con Kiev. El viernes aseguró que Rusia estaba dispuesta a estudiar la vuelta al diálogo tras las elecciones, pero acusó a Ucrania de haber atacado Moscú y colegios electorales durante esos comicios. Estados Unidos había planteado la posibilidad de retomar en octubre las conversaciones trilaterales entre Washington, Moscú y Kiev, paralizadas desde febrero.
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