Alma Guillermoprieto, en Festival de EL PAÍS: “Estamos viviendo el fracaso de la utopía del capitalismo”

A sus 76 años, y pese a que reconoce que vivimos tiempos “realmente oscuros”, la gran cronista mexicana Alma Guillermoprieto sigue manteniendo la esperanza en América Latina, la región compleja y diversa que lleva contando durante más de cuatro décadas con todos sus matices a la audiencia estadounidense en las páginas de The New Yorker, The New York Review of Books o The Washington Post, entre otros medios. “Parece como que todo estuviera mal en el mundo. Lo único que está bien, a pesar de todo, es la gente, que es la que me mueve y la que me hace persistir. Porque uno puede pensar que todos los mexicanos son narcos. Pero la mayoría somos gente decente. Somos gente muy luchona, muy fiestera, y eso he querido captarlo para Colombia, para Cuba… esa capacidad de resistir alegremente en nuestros países”, ha dicho este sábado en la mesa del Festival de EL PAÍS Crónica de un continente.

En conversación con Guillermo Altares, redactor jefe de internacional de este diario, con motivo de la celebración de su 50 aniversario, Guillermoprieto, que el próximo miércoles presenta en España el que dice que será su último libro de crónicas (Esta improbable tierra prometida. Historias de América Latina en este siglo), ha lamentado también el dolor que le produce haber visto el fracaso de las revoluciones de Cuba y Nicaragua. Ellas cubrió ambos sucesos al inicio de su carrera en los años 80, cuando llegó al oficio del periodismo de casualidad, tras perseguir un sueño frustrado como bailarina en La Habana.

“El dolor profundo que me provoca lo que ocurre en Nicaragua y Cuba —lo de Venezuela fue más bien rabia— fueron los grandes sueños últimos del socialismo y sencillamente no basta con echarle la culpa a los gringos”, ha dicho la periodista, que en 2018 recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. “El socialismo resultó incapaz de crear riqueza, de resolver ciertos problemas claves en la Unión Soviética, en los países satélites, en Nicaragua, en Cuba, como es el problema de la vivienda. Resolvió el problema de la salud y no resolvió el problema de la representación y la diversidad de pensamiento. Y por no resolver el problema de los pensamientos divergentes, cayó en estos autoritarismos que llevaron a la ruina de Cuba y al desastre de Nicaragua”.

La periodista se refirió específicamente al caso de Nicaragua. En los años 80, tras el triunfo de la revolución sandinista, conoció de cerca a Daniel Ortega y a su mujer Rosario Murillo, la pareja presidencial que ha eliminado toda oposición y a todas las voces críticas en el país y a quienes ha definido como “gente capaz de cualquier mentira y de cualquier horror”. “Eran bastante mediocres. Esa mediocridad unida al poder absoluto les dio la capacidad de ir eliminando a enemigos y aliados, y hoy ya solo queda la familia”.

Para Guillermoprieto, el siglo XX fue el de “las grandes utopías” y, en el XXI, estamos viendo “sus fracasos absolutos”: “La utopía del socialismo, la del nazismo. Estamos también viviendo el fracaso de la utopía del capitalismo. Porque ninguno puede lidiar con los problemas de la modernidad”.

“Una revolución”

Pese a no formar parte de la plantilla de EL PAÍS, Alma Guillermoprieto escribe en este diario esporádicamente y ha asegurado que también lo siente como suyo. La periodista ha recordado los tiempos en que empezó a venderse la edición de papel los domingos en los quioscos mexicanos. “Lo vi como algo muy profesional porque los periódicos mexicanos eran profundamente corruptos, y uno no se enteraba de cómo estaba el país”, ha dicho.

Después, con la llegada a los quioscos mexicanos de EL PAÍS, que ahora tiene ediciones online en países como México, Colombia, Chile o Estados Unidos, empezó lo que Guillermoprieto ha denominado una “revolución”. “En América Latina, desde los 60 ó 70, se juntaban los periodistas de todos los países, y decían: ‘Tenemos que hacer un periódico latinoamericano’, pero no se podía hacer por falta de dinero. Cuando empieza la edición latinoamericana, eso fue la revolución, porque teníamos la cobertura de lo que no es un país, sino una región muy unida que es América Latina”.

Guillermoprieto dice que el que presentará el próximo miércoles en España será su último libro de reportajes porque, a sus 76 años, ya no tiene las condiciones físicas para seguir con el oficio del reporterismo. Pero eso no significa que se acabe la escritura. “Ahora voy a hacer una cosa que me ha interesado mucho de Frida Kahlo: cómo dio el salto de ser una gran pintora a convertirse en aretes y colchas en todo el mundo”, bromea.

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