Figure ha llevado varios de sus robots humanoides F.02 hasta una fundición de Imatra, en Finlandia, para hacerlos desaparecer en un horno de acero fundido. Una escena que recuerda, y mucho, a Terminator 2. La compañía necesitaba retirar buena parte de esta generación después de la llegada de los nuevos F.03 y buscaba una forma de destruir las máquinas sin comprometer componentes propios ni arriesgar información confidencial. El procedimiento elegido dista mucho del desmontaje convencional: las unidades debían desplazarse por sus propios medios hasta el punto de lanzamiento y acabar suicidándose.
Mantener los Figure F.02 operativos había dejado de resultar práctico para la empresa, mientras que desmontarlos individualmente habría consumido parte del tiempo de ingeniería destinado al desarrollo de la siguiente generación. Había otro problema: Figure quería impedir que su equipo físico y sus componentes personalizados quedaran expuestos durante el proceso de retirada. Esa necesidad descartó buena parte de las opciones habituales para gestionar las máquinas y obligó a buscar una instalación capaz de recibirlas prácticamente completas. La solución apareció en una fundición finlandesa equipada con un horno eléctrico de arco de 75 toneladas.
Encontrar una planta dispuesta a aceptar los robots tampoco fue sencillo debido a las baterías de iones de litio instaladas en su interior. Según Interesting Engineering, instalaciones de Estados Unidos y México habían rechazado previamente la propuesta por ese motivo. La compañía llegó incluso a solicitar ayuda a antiguos integrantes de MythBusters durante la búsqueda de una alternativa que permitiera ejecutar el plan. Arnold Schwarzenegger animó posteriormente a Figure a fundir las máquinas y terminó participando también en el proyecto.
Here are some of the behind the scenes for the F.02 Decommission
To be clear: we actually trained our robots to jump autonomously, shipped them to Finland, and had them leap into a vat of molten steel pic.twitter.com/snm3Mz2v8z
— Brett Adcock (@adcock_brett) September 30, 2026
Antes de viajar a Finlandia, los ingenieros tuvieron que resolver una dificultad adicional: enseñar a los F.02 a saltar hasta el interior del horno. Figure instaló grandes bolsas de aire en su sede de San José y utilizó ese sistema para entrenar a los humanoides en saltos realizados desde la segunda planta de un edificio. Especialistas en escenas de acción sirvieron como referencia para los movimientos, mientras el equipo desarrollaba después un modelo de control mediante simulación. El objetivo era conseguir que cada unidad alcanzara una zona de caída precisa dentro de una instalación que los robots no habían recorrido previamente.
Un salto con apenas margen de error
La fundición disponía de solo seis ciclos de fusión durante una ventana de 24 horas, lo que reducía considerablemente el margen para repetir una maniobra fallida. En cada ciclo existían alrededor de 20 minutos antes de que el acero fundido se enfriase lo suficiente para formar una costra sólida sobre la superficie. El horno empleaba tres grandes electrodos de grafito para fundir la chatarra de acero, mientras los humanoides debían aproximarse y ejecutar la secuencia aprendida. Figure afrontó además la prueba sin haber ensayado previamente los movimientos de los robots dentro de aquella fundición.
El entorno añadió dificultades que iban más allá de la temperatura extrema. Los campos electromagnéticos afectaron a cámaras y otros equipos electrónicos situados alrededor del horno durante la operación. Parte de esos dispositivos dejó de funcionar, pero los F.02 continuaron ejecutando las políticas de movimiento que habían sido entrenadas antes del traslado. Las unidades avanzaron hasta el punto previsto y saltaron al interior del horno, donde terminaron integradas en el metal fundido durante los sucesivos ciclos. Figure sostiene que las imágenes corresponden a una operación física real y no a una secuencia creada digitalmente.
La historia de esos robots no terminó completamente en Finlandia. Figure recuperó el metal resultante y lo envió de vuelta a Estados Unidos en forma de barras. La empresa planea mecanizar ese material para producir una serie limitada de piezas conmemorativas fabricadas con restos de los propios F.02 retirados. La mayor parte de la flota de esta generación ya ha sido destruida mediante este proceso, aunque algunas unidades permanecen almacenadas en la sede de la compañía. El método ha permitido a Figure eliminar sus máquinas sin dedicar el mismo volumen de recursos técnicos que habría exigido su desmontaje individual.
La retirada coincide con el relevo tecnológico iniciado por Figure F.03, presentado en octubre de 2025 como la siguiente generación de sus robots humanoides. Ese modelo incorpora un sistema sensorial y unas manos rediseñadas específicamente para Helix, la plataforma propia de visión, lenguaje y acción de la empresa. También introduce materiales exteriores más blandos, carga inalámbrica, mejoras de audio y cambios relacionados con la seguridad de la batería para trabajar cerca de personas. Mientras Figure continúa preparando el futuro F.04, el acero recuperado de los F.02 conservará una parte física de la generación que acaba de retirar.
Figure ha llevado varios de sus robots humanoides F.02 hasta una fundición de Imatra, en Finlandia, para hacerlos desaparecer en un horno de acero fundido. Una escena que recuerda, y mucho, a Terminator 2. La compañía necesitaba retirar buena parte de esta generación después de la llegada de los nuevos F.03 y buscaba una forma de destruir las máquinas sin comprometer componentes propios ni arriesgar información confidencial. El procedimiento elegido dista mucho del desmontaje convencional: las unidades debían desplazarse por sus propios medios hasta el punto de lanzamiento y acabar suicidándose.

Leave a Reply