Abelardo de la Espriella anuncia a Miguel Gómez Martínez como el próximo ministro de Hacienda de Colombia

Este martes se ha conocido el segundo nombre del gabinete del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella. Se trata del economista Miguel Gómez Martínez, quien será su ministro de Hacienda, encargado de enfrentar un creciente déficit fiscal mientras aterriza la promesa de reducir los impuestos. Excongresista por el partido de La U, nieto del expresidente conservador Laureano Gómez y embajador en París durante el primer cuatrienio de mandato del presidente Álvaro Uribe Vélez, el bogotano de 65 años fue vicerrector de la Universidad Sergio Arboleda, donde de la Espriella estudió Derecho y la que fundó su tío Álvaro Gómez como parte de un proyecto educativo de clara raigambre conservadora.

Pese a esa hoja de vida, y a ser hermano del senador elector Enrique Gómez, el presidente electo lo ha presentado como parte del gobierno de “los nunca”, como llamó el político en campaña a quienes opinaban a “los de siempre”. Así lo presentó oficialmente De la Espriella en el comunicado en el que anunció su designación, a fines de la tarde de este martes. ”Gómez Martínez representa a los NUNCA, el que nunca se ha rendido ante la crisis, nunca se ha achicado ante los grandes retos y nunca ha dejado de decir la verdad. Su misión será recuperar la confianza institucional, defender el dinero de los colombianos trabajadores y ordenar las finanzas públicas con transparencia, disciplina y responsabilidad”.

El reto que enfrentará el dos veces decano de Economía de la Universidad del Rosario, claustro del que fue rector el vicepresidente electo José Manuel Restrepo, es grande. De un lado, recibe un Estado con un déficit creciente y una deuda total equivalente al 60,6% del PIB proyectado para este año. A esto se suma un brote inflacionario, con el alza de precios acercándose al doble de la meta del 3%; un fenómeno de El Niño que tiene el potencial de afectar los precios de los alimentos y de la energía; una inversión notoriamente debilitada; y problemas sectoriales que demandan inversiones en salud, seguridad o infraestructura. Del otro lado, recibe datos positivos en materia de empleo, la pobreza más baja en la historia de Colombia y un crecimiento modesto pero consistente, alimentado por el creciente gasto de las familias y las empresas.

Gómez tiene en su trayectoria el manejo de Bancoldex, la institución financiera pública encargada de promover el comercio exterior, durante el cuatrienio del presidente conservador Andrés Pastrana, bachiller como él del colegio San Carlos de Bogotá. Ha tenido liderazgo gremial, como presidente de Asocolflores en los años 90; de la Cámara de Comercio Colombo Americana, entre su cargo diplomático y su paso por el Congreso; y del gremio asegurador, Fasecolda, entre 2020 y 2022. Ese bagaje puede resultar fundamental a la hora de llevar a cabo una de las propuestas más sonadas, vistosas y difíciles de llevar a cabo del presidente electo: el recorte en un 40% de la burocracia estatal, lo que equivale a eliminar los contratos de unas 700.000 personas.

Todo mientras el presupuesto del año que corre nació desfinanciado y el Gobierno saliente no ha hecho el recorte necesario, tasado por el Ejecutivo en 16,3 billones de pesos o un 1,4% del PIB, lo que dejará en manos de De la Espriella y Gómez la impopular medida. Y, sobre todo, cuando el gasto inflexible, el que define normas diferentes al presupuesto anual o incluso la Constitución, ronda el 93% de los gastos, según el Comité Autónomo de la Regla Fiscal o CARF, un conjunto de expertos independientes que evalúan si los Gobiernos se sobreendeudan.

Para lograrlo, probablemente deberá sacar adelante leyes, un paso que será indispensable para otro desafío: un recorte de impuestos a las empresas para estimular la inversión y la generación de empleo. Con el déficit fiscal encima, un recorte es difícil de sacar adelante en lo técnico. Una propuesta que reduzca algunas cargas para subir otras, rebarajando un siempre frágil statu quo de quién paga más al Estado, tiene desafíos políticos; y si la solución llegara a pasar por impuestos a las personas, ya el Gobierno de Iván Duque sufrió las consecuencias de masivas protestas contra ellas.

Para enfrentar esa dificultad, Gómez tiene la ventaja de conocer el Congreso, aunque el Legislativo ha cambiado sustancialmente en los 12 años que lleva por fuera, y aún más desde que su papá, Enrique, o su tío Álvaro fueran senadores. La izquierda pasó de ser una oposición marginal a la bancada más grande; el partido Conservador dejó de ser uno de los más grandes; e incluso La U, en el que militó como parte del ala más uribista, ha pasado de ser la mayor bancada a un partido pequeño.

Las metas son ambiciosas para el economista del Instituto de Estudios Políticos de París con maestría en Economía Internacional y Ciencia Política de la misma universidad, según el programa de gobierno de De la Espriella. Debe estabilizar el déficit por debajo del 3,5% del PIB para 2030, cuando Hacienda lo calcula actualmente en 5,3% y el tanque de pensamiento ANIF ha calculado que cerrará el año en 6,5%.

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