El Gabinete de Seguridad del Gobierno de Ciudad de México ha comparecido este jueves ante la prensa para presentar los últimos avances en las pesquisas por el asesinato de José Muñoz y Ximena Guzmán, colaboradores cercanos de la jefa de Gobierno, Clara Brugada. Perpetrado hace casi un año, las autoridades han informado de que el número de detenidos ha aumentado a 18, parte, todos ellos, de un grupo criminal “identificado con operaciones en Ciudad de México y el Estado de México”, según el jefe de la policía local, Pablo Vázquez. La fiscal, Bertha Alcalde, ha añadido que 10 de los 18 están ya acusados formalmente de asesinato y asociación delictuosa agravada, por el caso de Muñoz y Guzmán.
Ejecutado a plena luz del día, en la Calzada de Tlalpan, una de las principales arterias de la capital, el ataque contra Guzmán y Muñoz golpeó profundamente al Gobierno local. Las víctimas eran muy cercanas a Brugada, Guzmán era su asistente particular y Muñoz uno de sus principales asesores. “Con Pepe luché más de 35 años, a Ximena la conocí hace 15 y siete años trabajamos juntas intensamente por la transformación de esta ciudad y este país. Compartí desvelos, preocupaciones, 1.000 historias y una gran convicción de que podíamos construir un país, un lugar mejor”, ha dicho Brugada, este jueves.
Desde el primer momento, las autoridades destacaron la sofisticación de los atacantes, que vigilaron a las víctimas durante 20 días y armaron una laberíntica operación para perderse tras el ataque, en el límite entre la capital y el Estado de México, en su vertiente nororiental. Durante la planeación, el ataque y la huida, los criminales emplearon al menos siete vehículos, según ha explicado la fiscal, Bertha Alcalde. Su conocimiento de la zona y del cerco virtual que establece el sistema de videovigilancia de la capital facilitó su huida. Hasta el momento, el autor material del ataque, el hombre que disparó a las víctimas, sigue libre.
Vázquez ha dado algunos detalles de los detenidos. Los primeros 13 fueron capturados en una operación lanzada a mediados de agosto pasado, en varios cateos simultáneos en la capital y el Estado de México. De los 13, “se han recabado elementos para determinar que seis tuvieron participación material en los hechos”, ha dicho el jefe policial. Uno de esos seis, ha añadido, “fue presuntamente parte activa de la célula de ejecución, que habría fungido como autor material de los homicidios, de haberse ejecutado el 14 de mayo de 2025. No obstante, la operación aquel día fue cancelada, por el cambio de rutina de una de las víctimas”.
Los otros cinco han caído en los meses siguientes, el primero días después de aquellos cateos y la última en febrero. “El 26 de agosto, fue detenido Isai N, en Xochimilco, es presunto integrante de la célula de ejecución y está vinculado con otro detenido, descrito como autor material”, ha explicado Vázquez. “El 1 de octubre, fue detenido Jaziel N, miembro de célula relacionada con los hechos, dedicada a extorsión y narcomenudeo. El 7 y 14 de noviembre en Tlalpan y Xochimilco, fueron detenidos Wendy N y Dylan N, involucrados en actividades de apoyo logístico y financiero. Y el 21 de febrero, fue detenida Jokabeth N, en Mante, Tamaulipas, que participó en la planeación del ataque”, ha detallado el mando policial.
Aunque el dibujo de la red criminal es ahora más detallado y extenso que en agosto, cuando se dieron los últimos detalles, la profundidad apenas ha variado. Hasta ahora se desconoce el motivo del ataque contra dos funcionarios, ajenos en general a los medios de comunicación y el debate público. “Es una pregunta que nos hacemos todos, por qué fue, quién está atrás”, ha dicho Brugada. “Es la pregunta que se trata de responder con la investigación. Lo que tenemos que seguir investigando es quiénes contrataron a estos operadores”, ha añadido.

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