El puesto más poderoso de Naciones Unidas está a punto de cambiar de manos en uno de los momentos más delicados de sus 80 años de historia. António Guterres, al frente de la organización desde 2017, abandonará la Secretaría General el 31 de diciembre y, tras la retirada de la expresidenta de Chile Michelle Bachelet, siete candidatos aspiran a sucederle. Por primera vez una mujer podría dirigir la ONU y, además, América Latina y el Caribe reclaman su turno por rotación regional. Sin embargo, la elección va mucho más allá de los simbolismos, el próximo secretario general deberá superar el filtro del Consejo de Seguridad y lograr que sus cinco miembros permanentes, incapaces de ponerse de acuerdo en las guerras que sacuden el planeta, coincidan en un nombre capaz de dirigir una organización sumida en una grave financiera y de credibilidad.
La tercera votación informal, celebrada el viernes, situó en cabeza a la costarricense Rebeca Grynspan. María Fernanda Espinosa obtuvo tres votos a favor, seis en contra y seis sin opinión. Los resultados no son vinculantes, pero sí sirven para medir tendencias, y la suya, asegura la exministra ecuatoriana, «es sólida, no ha cambiado y eso es un muy buen indicador», revela la expresidenta de la Asamblea General en una entrevista con LA RAZÓN.
En un momento tan complejo, ¿cuál es la gran apuesta que distingue su programa?
Yo creo en la prevención, es decir, que la ONU llegue a tiempo, que no llegue cuando es demasiado tarde y no hay nada que hacer. En el mundo de hoy, los espacios para la solución política y para la acción diplomática son muy pequeños. Los análisis más conservadores hablan de que cada dólar que el mundo ha invertido en prevención representa de siete a cien dólares en respuesta, por ejemplo, humanitaria, en reconstrucción. etc. Tiene todo el sentido político, diplomático y financiero.
Cada vez más países actúan como mediadores. ¿Qué espacio le queda a la ONU?
El mundo ha cambiado, ahora los países tienen esa iniciativa. Qatar ha definido como una de las prioridades de su política exterior la mediación en conflictos en todo el mundo. ¿Cuál es el rol de la ONU? Sigue siendo imprescindible, debe hacer una lectura adecuada de cuáles son los actores, de quién puede hacer un mejor trabajo y generar los mecanismos de apoyo, participación y activación. Y ¿cuál es el rol de una secretaria general? Hacer que esta Organización de Naciones Unidas sea una plataforma universal, una plataforma donde el mundo acude para debatir sus diferencias, para llegar a acuerdos sobre los temas principales de la humanidad.
Una plataforma que no atraviesa su mejor momento. ¿Es consciente de que hereda lo que en España llamamos un caramelo envenenado?
Sé que los fondos no van a aumentar, y que la ONU tiene que adaptarse, tiene que modernizar la manera en la que hace las cosas. El tema de la disciplina presupuestaria es fundamental, saber dónde está el presupuesto, cómo proyectar el presupuesto, cuáles son los aportes y la transparencia en el uso de los recursos. Además, es importante una fuerza laboral, que es, yo pienso, el mayor activo que tiene la organización, pero un equipo humano motivado que vuelva a sentir que tiene una misión que cumplir. En paz y seguridad, sí, la ONU tiene una deuda pendiente, tiene que estar presente donde los conflictos son más agudos y están afectando a las personas civiles, porque este es un rol que tiene la organización.
Con el presidente Donald Trump reclamando una organización más pequeña, ¿Cómo se reforma sin debilitarla?
Es imposible recortar instituciones, recortar personal, sin saber exactamente cuáles son las prioridades, cuáles son las ventajas comparativas que trae una organización como la ONU. No es simplemente recortar presupuestos y achicar la organización, es tener una organización que sea más moderna, más eficaz, que rinda cuentas, más transparente, que sea más efectiva en el terreno y que priorice hacer las cosas que nadie más puede hacer.
¿Le preocupa que Trump tenga otro candidato favorito y que la política condicione el proceso?
Creo que eso es normal cuando aportas una suma importante para que la organización opere y funcione. No solamente es un tema presupuestario, es un tema de apoyo político y de la legitimidad y la confianza del país anfitrión en la organización, en este caso Estados Unidos. No creo que se trate de una campaña, como pensamos, de disuasión, de convencer, sino de presentar credenciales serias, planes y programas serios; de saber que una secretaria general es predecible, sin sorpresas.
¿Qué cualidades debe tener un secretario general?
Es una gran gerente, pero también es una gerente con iniciativa diplomática y una gran abogada, una gran defensora de la Carta y del Derecho Internacional. El rol de una secretaria general es facilitar la conversación, ofrecer escenarios y, en el caso de ser requerida, utilizar los buenos oficios de una secretaria general para acercar posiciones.
Para eso hace falta dinero y la ONU atraviesa una grave crisis financiera, ¿Cómo se resuelve este problema?
Buenas noticias, China ha hecho un pago muy importante de sus contribuciones, estamos escuchando que Estados Unidos va a hacer lo mismo, pero es una maquinaria de 193 países y es muy importante que todos paguen y lo hagan a tiempo. No se trata de un tema aritmético y de presupuesto, sino de un tema de apropiación de la organización por parte de los Estados y se trata de confianza en la organización y de saber que los recursos públicos que están invirtiendo están siendo bien empleados.