Pie de foto, Maryam Moshiri es una de las presentadoras más conocidas de BBC News.Información del artículo
La presentadora de la BBC, Maryam Moshiri, ha revelado que padece un cáncer en la sangre.
Moshiri, que se unió a la BBC en 2003 y es una de las presentadoras más conocidas del canal de noticias, declaró que quería compartir su diagnóstico para concientizar sobre la enfermedad.
“Han pasado dos años desde mi diagnóstico y siento que he empezado a comprender mucho mejor la enfermedad y cómo afecta mi vida. Ya la controlo hasta cierto punto, así que me pareció muy importante concientizar a la gente”, dijo la comunicadora de 49 años.
“Voy a tener que pasar el resto de mi vida recibiendo tratamiento por esto”, añadió.
A Moshiri le diagnosticaron policitemia vera en noviembre de 2024, un tipo de cáncer en la sangre poco común pero tratable. Si bien no tiene cura, se puede controlar eficazmente.
En la policitemia vera, el cuerpo produce demasiados glóbulos rojos, lo que hace que la sangre sea más espesa de lo normal.
Esto conlleva un mayor riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos, que pueden provocar un derrame cerebral, un ataque cardíaco o una trombosis venosa profunda (TVP).
Los síntomas pueden incluir dolores de cabeza, confusión, mareos y visión borrosa.
“Mi médico especialista me dijo que tengo un cáncer de sangre incurable”, dijo.
“En general no tuve síntomas, y ese es uno de los problemas de esta enfermedad”, explicó.
“La única razón por la que detectaron mi problema fue porque mi médico de cabecera era muy meticulosa en la forma en que me hacía los análisis de sangre rutinarios y los enviaba inmediatamente para un diagnóstico más exhaustivo”, agregó.
Sobre el tratamiento
Como parte de su tratamiento inicial, la presentadora de la BBC se sometió a varias sesiones “debilitantes” de flebotomías de una hora de duración.
La flebotomía es un procedimiento en el que se introduce una aguja en una vena del brazo para extraer la sangre lentamente.
Esta sangría puede ser una forma eficaz de reducir la viscosidad de la sangre.
Fuente de la imagen, BSIP/Universal Images Group via Getty Images
Pie de foto, Al principio la comunicadora se sometió a sesiones de flebotomía, las cuales la dejaban extremadamente agotada.
“En un lapso de cinco meses, me hicieron venopunciones siete u ocho veces. Así que pueden imaginar que mis niveles de hierro cayeron en picado y me sentía aún más agotada”, relató.
“Al cabo de un tiempo empecé a sentirme muy mal y cansada. Se me empezó a caer el pelo, me picaba todo el cuerpo, pero el síntoma principal era la fatiga”, agregó.
Posteriormente, Moshiri pudo acceder a un tratamiento de inmunoterapia llamado interferón a través del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés), y tras algunos ajustes, aseveró que se encuentra mejor.
“Solo he necesitado una venosección en unos 15 meses, así que ha sido realmente bueno. Los últimos dos meses han sido mejores que los dos últimos años”, comentó.
“Creo que es muy importante que la gente entienda que este cáncer de sangre es incurable, pero que se puede controlar con el tratamiento adecuado y que se puede llevar una vida relativamente sana”, apuntó.
“Se trata simplemente de encontrar el tratamiento adecuado y asegurarse de que funcione para usted”, dijo.
La comunicadora reconoció que “no es la persona que era hace dos años”, pero aseguró que se siente “mucho mejor”.
Una batalla contra la fatiga
En algunos casos, la policitemia vera puede evolucionar a otro tipo de cáncer de sangre llamado mielofibrosis, e incluso, con menos frecuencia, puede evolucionar a un tipo de leucemia llamada leucemia mieloide aguda (LMA), según la organización benéfica Blood Cancer UK, que financia la investigación sobre cánceres de sangre.
La comunicadora, quien es madre de tres hijos, afirmó que ha tenido que adaptarse a la vida con su enfermedad, y que a veces no puede asistir a reuniones familiares ni jugar con sus hijos porque está agotada.
“Es ese tipo de fatiga que no se parece a estar simplemente cansada porque no he dormido bien; sientes que te han quitado la batería por completo, y por mucho que duermas, da igual”, explicó.
“Aunque me siento mejor que en los últimos dos años, no sé cómo estaré dentro de seis meses, un año o dos años”, confesó.
“Las personas con policitemia vera tienen mayor probabilidad de sufrir un derrame cerebral, un ataque cardíaco o una trombosis venosa profunda, por lo que es algo que siempre debo tener presente y asegurarme de mitigar”, dijo.
Fuente de la imagen, Maryam Moshiri
Pie de foto, Moshiri ha seguido cubriendo las noticias más importantes mientras vive con el cáncer.
A pesar del cansancio, Moshiri ha seguido viajando por todo el mundo cubriendo las noticias más importantes de los últimos dos años para la BBC: presentó el programa desde Qatar al comienzo de la guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán, cubrió la elección del nuevo Papa desde el Vaticano y viajó a Groenlandia para la visita del vicepresidente JD Vance.
La comunicadora agradece a su esposo Jonathan, a quien considera “un gran apoyo y ayuda”, a la dirección de la BBC y a sus hijos Iris, de 13 años, Vivienne, de 11, y Caspian, de 9.
“Me costó mucho tiempo poder contarles sobre esta enfermedad, porque no quiero preocuparlos, pero han sido muy comprensivos”, dijo.
“Cuando les digo cosas como ‘mamá está demasiado cansada para jugar con ustedes’, lo entienden y no insisten”, ilustró.
Helen Rowntree, directora ejecutiva de Blood Cancer UK, declaró: “Estamos muy agradecidos a Maryam por compartir valientemente su historia. Cuando las figuras públicas hablan abiertamente sobre su diagnóstico, se rompe el silencio que suele rodear al cáncer de sangre, el quinto cáncer más común en Reino Unido y la tercera causa principal de muerte por cáncer”.
Pie de foto, Moshiri ha cubierto desde la elección del papa León XIV hasta el anuncio de que el rey Carlos III estaba recibiendo tratamiento contra el cáncer.
Rowntree afirmó que el cáncer de sangre puede parecer un cáncer “silencioso”, ya que los pacientes pueden presentar síntomas vagos y difíciles de detectar, y destacó que muchos de quienes padecen esta enfermedad gestionan su dolencia, el tratamiento y los efectos secundarios junto con el trabajo y la vida familiar.
“Necesitamos urgentemente el apoyo continuo del público y de las autoridades para financiar la próxima generación de tratamientos más eficaces y menos agresivos, con menos efectos secundarios, de modo que más personas con cáncer de sangre puedan disfrutar de una buena calidad de vida, dedicar menos tiempo a afrontar las consecuencias del tratamiento y estar presentes en los momentos importantes”, añadió.
“Se están realizando muchas investigaciones sobre el cáncer de sangre y hay avances científicos prometedores. Ojalá haya algún tipo de avance que ayude incluso más que los medicamentos que me han recetado”, remató Moshiri.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
Fuente de la imagen, Cortesía Jared Duker Lichtman
Pie de foto, El matemático Jared Duker Lichtman de la Universidad de Stanford recibió la respuesta que buscaba en un inesperado correo.Información del artículo
Durante cientos de años, los matemáticos han puesto a prueba sus cerebros enfrentándose a endiablados problemas matemáticos que nadie ha logrado resolver.
Reflexionan sobre ellos, los debaten, publican artículos al respecto. Solucionarlos puede ser el trabajo de toda una vida.
Pero el 13 de abril de este año fue la inteligencia artificial (IA) la que resolvió un problema matemático que hasta entonces se había resistido a los simples mortales: el problema 1196 de Erdős.
Los expertos en la materia se sorprendieron y, por supuesto, se interesaron. Mucho.
“Después de quizás una hora de leer y revisar el resultado en bruto que había producido la IA, me quedó muy claro que era correcto y que la idea era muy buena”, cuenta el matemático Jared Duker Lichtman, de la Universidad de Stanford.
Lichtman llevaba siete años trabajando en ese enigma que acababa de ser resuelto por un aficionado de las matemáticas que ingresó un solo prompt en una IA.
Pero ¿en qué consiste este problema y qué significa para las matemáticas que la IA lo resolviera?
Si crees que ya sabes adónde conduce esta historia, recuerda que en el mundo de las matemáticas las respuestas suelen ser sorprendentes.
Un genio itinerante
Los problemas matemáticos sin resolver tienen un cierto halo de misterio.
El que quizá hayas oído mencionar más a menudo es el último teorema de Fermat, que apareció en una nota manuscrita en el margen de una página de un libro escrito por el matemático del siglo XVII Pierre de Fermat.
Además del rompecabezas que dejó para la posteridad, escribió: “Tengo una solución, pero es demasiado larga para que quepa en el margen”.
Hasta donde sabemos, se llevó esa solución a la tumba.
“Tuvieron que pasar varios cientos de años antes de que finalmente se resolviera, en 1994, y el matemático que lo logró utilizó ramas de las matemáticas que ni siquiera existían en tiempos de Fermat”, señala la matemática Katie Steckles.
Y hay muchísimos más, con toda clase de nombres extraños. La conjetura de Collatz, la hipótesis de Riemann, los problemas de Hilbert y los problemas del milenio…
“¡Oh, hay montones!”, exclama Steckles. “Y cada día encontramos más. Cada rama de las matemáticas tiene sus grandes preguntas”.
Entre todos esos retos hay una enorme colección conocida como los problemas de Erdős, planteados por una de las mentes más prolíficas y afables de las matemáticas.
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Pie de foto, Paul Erdős era un matemático que, aparte de una maleta semivacía, nunca tuvo posesiones materiales, pues las consideraba una molestia.
El húngaro Paul Erdős (1913-1996) fue un genio extraordinario, no solo por las cuantiosas huellas que dejó en las matemáticas, sino por su estilo de vida.
Nunca tuvo casa ni posesiones más allá de una maleta semivacía, pues lo que quizo ser fue un turista matemático, viajando a cualquier lugar del mundo en el que estuviera pasando algo interesante y hubiera espacio para pensar y compartir ideas.
Durante las décadas de peregrinaje matemático, no solo planteó más de 1.200 problemas, sino que también resolvió muchos de ellos y encontró demostraciones sorprendentemente sencillas para teoremas que ya se creían resueltos.
El problema
En 2023 esta cantidad extraordinaria de problemas fueron recopilados en una página web para que los matemáticos pudieran ver cuáles necesitaban resolver y compartir sus demostraciones.
“La primera vez que escuché hablar sobre la conjetura del conjunto primitivo de Erdős estaba en el último curso de la carrera”, recuerda Lichtman.
“Y me enamoré completamente del problema”.
Los problemas de Erdős que nos atañen en esta historia tienen que ver con conjuntos primitivos.
Probablemente conozcas los números primos, números enteros que solo se pueden dividir exactamente entre sí mismos y entre 1. Un conjunto primitivo se parece un poco a eso: se escogen números de manera que ninguno de ellos sea divisible exactamente por otro, aunque no tienen que ser necesariamente primos.
Por ejemplo, 4, 5 y 6 forman un conjunto primitivo: no puedes dividir 4 entre 5 o entre 6 y obtener un número entero. Y lo mismo ocurre con 5 y 6.
Y no hace falta que nos adentremos más en las matemáticas de estos problemas de Erdős: todo lo demás es demasiado complicado.
Así que volvamos a nuestra historia.
“En mi tiempo libre y por las noches, seguía pensando en este problema y no podía dejarlo. Y acabé resolviéndolo después de 4 años de negarme a desistir”, cuenta Lichtman.
Lo que le había tomado todos esos años resolver fue el problema 164 de Erdős, que más tarde le serviría para su tesis doctoral.
Pero ese no era el único que le interesaba. Había un grupo de otros problemas de Erdős relacionados, entre ellos el problema 1196.
También había estado pensando en él durante todo ese tiempo.
“¿Qué ocurre si todos los números de un conjunto primitivo son mayores que X y queremos entender cómo puede crecer su puntuación a medida que X tiende a infinito?”.
Y siguió pensando en ello y trabajando en el problema durante otros tres años.
Hasta que se despertó una mañana y encontró un correo electrónico en su computadora.
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Pie de foto, “Creo que hemos llegado al punto en el que la IA puede aportar ideas e intuiciones, como lo haría un colega de confianza”, dice Lichtman.
Decía que un matemático aficionado había planteado este problema a GPT-5.4 Pro, un modelo de inteligencia artificial, y había obtenido unos resultados que, según él, podían ser una solución.
“Empecé a leer lo que había producido. El resultado parecía muy preliminar y muy desestructurado”, recuerda.
La demostración había sido obtenida por Liam Price, un británico de 23 años que no tenía un título universitario en matemáticas.
“Utilicé una IA de OpenAI para resolver el problema 1196 de Erdős”, contaba.
“Se me ocurrió un prompt ingenioso, se lo di a la IA y, después de unos 80 minutos pensando, me dio una solución. Entonces se la pasé a otra versión del modelo y le dije: ‘Aquí tienes la solución. ¿Puedes comprobarla y verificar que sea correcta?’. Y la respuesta fue que, en esencia, no había encontrado ningún error en el razonamiento”, agregaba.
Lichtman estaba perplejo y feliz a la vez.
El saber
La IA ya había ayudado a resolver otros problemas de Erdős, de hecho, varias decenas. Pero muchos de ellos eran problemas relativamente sencillos y poco conocidos.
El problema 1196 era distinto. No solo llevaba décadas desafiando a los matemáticos, sino que GPT-5.4 Pro había encontrado una idea nueva para abordarlo, un método que parecía haber pasado por alto la literatura matemática durante décadas. Y aquel método no solo resolvió el 1196, sino también otras cuestiones relacionadas.
A Lichtman no le molestó que un modelo de IA llegara a la meta antes que él: “Si otro matemático resuelve un problema que te interesa, no creo que nadie te pregunte si te molesta”, explica.
“Uno sencillamente quiere saber la respuesta y tener acceso a ella, independientemente de cómo se haya obtenido”, agrega.
Además, la IA necesitó a alguien como Lichtman, que entendiera tan profundamente las matemáticas como para ver aquel resultado en bruto y darse cuenta de que allí había algo valioso.
“Inmediatamente me alegré mucho y, de hecho, empecé a trabajar en esos otros grupos de problemas para ver si podía aplicar esta idea”, cuenta.
Pronto empezaron a aparecer otros avances. Pocas semanas después, un modelo de OpenAI refutó una conjetura de Erdős que llevaba casi 80 años sin resolverse.
Y el 1° de agosto, la compañía anunció otros diez avances en problemas matemáticos de larga data, desarrollados con participación de matemáticos humanos que ayudaron a analizar, desarrollar y formalizar los resultados.
“Creo que hemos llegado al punto en el que la IA puede aportar ideas e intuiciones, como lo haría un colega de confianza, y a veces esas ideas realmente van a dar fruto”, señala Lichtman.
“Estamos en una etapa en la que la IA empieza a funcionar, en cierto modo, como una especie de colaborador con el que intercambiar ideas y recibir comentarios”.
Pie de foto, Aunque pequeñas, las úlceras bucales pueden ser muy dolorosas. Información del artículo
Si alguna vez has tenido una úlcera bucal, sabrás cuánto puede afectar tu día una pequeña llaga. Estas pequeñas y dolorosas lesiones que aparecen de repente dentro de la boca hacen que comer, beber e incluso hablar resulten sorprendentemente incómodos.
La buena noticia es que la mayoría se curan por sí solas en una o dos semanas. Pero entender por qué aparecen y qué se puede hacer para prevenirlas puede marcar una gran diferencia.
Las úlceras bucales son increíblemente comunes. Hasta una cuarta parte de la población las experimentará en algún momento de su vida, y son especialmente frecuentes en adolescentes y adultos jóvenes.
Algunas personas tienen una o dos al año; otras descubren que aparecen todos los meses. No son contagiosas y, por lo general, son inofensivas, pero aun así pueden ser muy molestas.
Causas
Entonces, ¿por qué ocurren? En muchos casos, se debe a algo simple. Un traumatismo en la zona, como morderse accidentalmente la mejilla, rozarse las encías con un cepillo de dientes o la irritación causada por brackets o dentaduras postizas, puede desencadenar una úlcera.
Ciertos alimentos, especialmente los picantes, salados o ácidos, también pueden irritar el revestimiento de la boca. El estrés, el cansancio y los cambios hormonales también influyen, y algunas personas notan que las úlceras aparecen alrededor de su periodo menstrual o durante épocas de presión en el trabajo o en casa.
A veces la causa es menos evidente. Las úlceras pueden estar relacionadas con niveles bajos de hierro, zinc, folato, vitaminas del grupo B o vitamina D, o con afecciones subyacentes como la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn o un sistema inmunitario debilitado.
Si parece probable que exista una deficiencia, vale la pena pedirle a tu médico de cabecera un análisis de sangre para que puedas recibir los suplementos adecuados.
Los medicamentos, incluidos algunos antiinflamatorios, medicamentos para el corazón como los betabloqueantes y medicamentos para los pulmones como los broncodilatadores, también pueden desencadenarlas.
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Pie de foto, Los alimentos ácidos, como el tomate, pueden irritar el revestimiento de la boca.
Y para algunas personas, las úlceras recurrentes son simplemente parte de su composición genética, ya que tienden a ser hereditarias.
Las personas que dejan de fumar suelen notar la aparición de úlceras bucales durante las primeras dos semanas. Son un efecto de la abstinencia, y alrededor de dos de cada cinco personas que dejan de fumar las desarrollan. Por lo general son leves y desaparecen en el plazo de un mes.
Si tienes la mala suerte de padecer úlceras de forma habitual, es posible que tengas estomatitis aftosa recurrente, un patrón de aparición repetida de úlceras. Estas úlceras pueden ser pequeñas y de corta duración, o más grandes y graves, llegando a durar varias semanas.
Se cree que están relacionadas con una respuesta inmunitaria hiperactiva en la boca, que hace que el revestimiento bucal sea más vulnerable a los desencadenantes cotidianos.
Cómo deshacerse de ellas
Aunque no existe una cura instantánea y la mayoría de las úlceras desaparecen por sí solas en una o dos semanas, hay varias formas de aliviar el dolor y ayudar a que cicatricen más rápido. Hacer enjuagues con agua tibia y sal puede aliviar las molestias y reducir la inflamación.
Los tratamientos tópicos de venta libre pueden ayudar a aliviar el dolor de las úlceras bucales y, en ocasiones, acortar su duración. Los geles y aerosoles con anestésicos locales, como la lidocaína y la benzocaína, adormecen la zona durante un breve periodo, haciendo que comer y beber resulte más cómodo.
Los enjuagues bucales antisépticos y antiinflamatorios, incluidos los que contienen clorhexidina y bencidamina, también pueden ayudar a reducir las molestias y podrían acortar ligeramente el tiempo de cicatrización.
Para las úlceras más persistentes o dolorosas, se pueden comprar comprimidos de esteroides que se disuelven en la boca. Los médicos o dentistas pueden recetar aerosoles con esteroides o enjuagues bucales más potentes para reducir el dolor y la inflamación, y acelerar la cicatrización.
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Pie de foto, Los enjuagues bucales pueden ayudar a reducir las molestias.
Si las úlceras aparecen con frecuencia, vale la pena revisar la pasta de dientes que utilizas. El laurilsulfato sódico (SLS, por sus siglas en inglés), un agente espumante presente en muchas marcas, se ha relacionado con la aparición de úlceras bucales en algunas personas. Cambiar a una pasta dental sin SLS puede ayudar a reducir el dolor y el tiempo de cicatrización de las úlceras.
Consumir alimentos más blandos, beber líquidos fríos con pajita y evitar comidas picantes o ácidas, así como alimentos duros y crujientes como las patatas fritas, también puede hacer la vida más llevadera mientras cicatriza una úlcera.
La prevención suele ser más fácil que el tratamiento. Utilizar un cepillo de dientes de cerdas suaves, acudir regularmente a revisiones dentales y llevar una dieta equilibrada puede ayudar a proteger el revestimiento de la boca.
Controlar el estrés y dormir lo suficiente puede reducir la frecuencia con la que aparecen las úlceras. Y si sospechas que determinados alimentos desencadenan tus úlceras, como el chocolate, el café, los frutos secos o los tomates, llevar un registro puede ayudarte a identificar patrones.
Si una úlcera bucal dura más de tres semanas, sigue reapareciendo o tiene un aspecto inusual, es importante que te la revisen. Una úlcera persistente puede ser ocasionalmente un signo de una afección subyacente, incluido el cáncer oral, así que no ignores nada que te parezca fuera de lo normal.
Las úlceras bucales pueden ser pequeñas, pero pueden tener un gran impacto. La buena noticia es que cambios sencillos, desde usar otra pasta de dientes hasta controlar el estrés, pueden hacer que aparezcan con mucha menos frecuencia.
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Pie de foto, El argumento presentado por la defensa de Lindsay Clancy para explicar los crímenes de los que se le acusa ha polarizado a la sociedad estadounidense.Información del artículo
Advertencia: Esta historia contiene detalles perturbadores y habla de un intento de suicidio.
Jodi Fournier pasó quince días en el juzgado, sentada, escuchando y esperando. Sentía que era su deber personal mostrar su apoyo a Lindsay Clancy, la madre de Massachusetts acusada de asesinar a sus tres hijos.
Katelyn Kazmirci, de Carolina del Norte, convenció a su madre para que hicieran una parada en el juzgado de Plymouth de camino a un funeral familiar, intrigada por el caso que había seguido en TikTok.
A su alrededor, decenas de mujeres vestidas de rosa se manifestaron en apoyo de Clancy.
Sin embargo, no todos comparten la misma opinión y, en el país, en las redes sociales y en las mesas familiares, los estadounidenses han estado debatiendo el caso con vehemencia.
Durante casi siete semanas, el juicio mantuvo a la nación en vilo y la dividió en torno a si Clancy era una víctima o un criminal que merece estar entre rejas.
La defensa de la enfermera de 36 años argumentó que sufría de psicosis posparto cuando estranguló a sus hijos pequeños y, por lo tanto, no podía ser considerada penalmente responsable.
La fiscalía, por su parte, alegó que los asesinatos fueron intencionales y premeditados.
El viernes, el juez declaró nulo el juicio después de que el jurado, que había escuchado el testimonio de decenas de testigos y deliberado durante 40 horas, no lograra llegar a una decisión unánime.
Su incapacidad para llegar a un acuerdo reflejaba el debate más amplio en torno al juicio, un debate que Maryanne Drysdale, de 65 años y asistente al mismo, presenció desarrollarse en el seno de su propia familia.
La mujer y su hija de 28 años creen que Clancy necesita un tratamiento de salud mental y no ser encarcelada, mientras que sus tres hijos adultos, que tienen hijos de edad similar a los de Clancy, discrepan completamente.
“Para ellos es blanco y negro: (Clancy) mató a los niños y punto”, dijo.
“Yo crié a estos niños, ¿cómo podemos pensar de forma tan diferente sobre esto?”, se preguntó.
Pie de foto, Jodi Fournier pasó más de dos semanas frente al juzgado para mostrar su apoyo a Clancy.
Fournier cree que Clancy fue perjudicada por el sistema de salud estadounidense y se sintió obligada, como mujer y madre, a presentarse en un caso que ha puesto de relieve las dificultades del posparto.
“Basta con una sola persona para cambiar la narrativa”, afirmó.
“Este es un problema global. No se trata solo de un pueblo pequeño de Massachusetts. Se trata de mujeres de todo el mundo”, agregó.
Clancy afirma que sufrió alucinaciones y delirios antes de estrangular a sus tres hijos —Cora, de cinco años, Dawson, de tres, y Callan, de ocho meses— y luego saltar desde la ventana de un segundo piso, quedando parapléjica.
Durante el juicio, el tribunal escuchó el testimonio de más de 10 peritos sobre la salud mental y posparto de Clancy.
Sin embargo, algunos de ellos parecían rebatir la alegación de la defensa de que la psicosis posparto —un trastorno poco frecuente que se produce tras el parto y se caracteriza por la manía y la depresión— eximía a Clancy de responsabilidad penal.
Jennifer Tufts, quien trató a Clancy durante más de una docena de sesiones a lo largo de cinco meses, testificó que ella no había mostrado signos de psicosis.
El psiquiatra Avram Mack testificó posteriormente que la Asociación Estadounidense de Psiquiatría no reconocía la psicosis posparto como una condición.
Fuente de la imagen, The Boston Globe via Getty Images
Pie de foto, Los partidarios de Clancy, muchos de ellos vestidos de rosa, se congregaron a las afueras del juzgado a lo largo del juicio para darle su apoyo.
Estas declaraciones no hicieron sino afianzar las firmes opiniones de muchos, en ambos bandos.
Nicole Russell, madre de cuatro hijos y residente de Texas, que siguió el juicio de forma remota, destacó la presentación que hizo la fiscalía sobre la cantidad de atención médica y apoyo que Clancy había recibido (de médicos, su esposo, niñera y familia), calificándolo de “mucha más ayuda” de la que reciben la mayoría de las madres.
Se dice que los problemas de Clancy comenzaron tras el nacimiento de su hijo menor.
La mujer buscó ayuda repetidamente, acudiendo a la sala de urgencias de un hospital, a diferentes profesionales médicos e incluso llamando a una línea de ayuda para la prevención del suicidio.
Muchos observadores interpretaron eso como prueba de que Clancy había sido proactiva y había hecho todo lo posible por curarse, pero que el sistema le había fallado, lo que provocó la compasión de algunos.
Fuente de la imagen, The Boston Globe via Getty Images
Pie de foto, También muchos de los estadounidenses que creen que Clancy debe rendir cuentas por los asesinatos se congregaron a las fueras del tribunal.
Melissa Merrill había recibido tratamiento en el mismo hospital que Clancy tras el nacimiento de su hijo.
“Me veo reflejada en ella, como una madre que tuvo pensamientos suicidas”, declaró a la BBC a las afueras del juzgado de Plymouth.
A lo largo de las semanas de emotivos testimonios, se pudo ver a Clancy, que usa silla de ruedas, llorando, agarrando la mano de su abogada y haciendo declaraciones angustiosas en el tribunal mientras se compartían detalles a veces desgarradores.
Tras uno de los días del juicio, Merrill se apresuró a acercarse al abogado defensor de Clancy fuera del tribunal y le entregó un sobre rosa con un mensaje de apoyo y esperanza para su cliente, pues creía que Clancy era una “mujer triste y derrotada”.
Pero otros padres, como Russell, una madre de Texas, arremetieron contra la “empatía tóxica”, insistiendo en que Clancy “no era una mártir ni un símbolo para las madres cansadas”.
“Lindsay Clancy no puede ser el ejemplo paradigmático de lo que significa la maternidad difícil, porque millones de madres dan a luz a hijos y soportan todo tipo de dificultades, y no les hacen daño a sus hijos”, argumentó Russell.
Pie de foto, Melissa Merrill asegura que ella, al igual que Clancy, sufrió de pensamientos suicidas después de dar a luz.
El debate en torno al juicio de Clancy tuvo una gran repercusión en las redes sociales, y a muchos usuarios les resultaba difícil encontrar una plataforma donde no se mencionara el caso, o donde no fuera objeto de innumerables teorías conspirativas.
La madre, la hermana y el exmarido de Clancy testificaron sobre el deterioro de su estado mental en el período previo a los asesinatos, pero su exmarido, Patrick Clancy, fue el blanco de fuertes ataques en internet, donde recibió acusaciones de encubrimiento y comentarios virulentos.
Se le acusó de ser el culpable de los asesinatos, a pesar de que su esposa nunca negó haber matado a sus hijos ni que ella fuera la única adulta en casa en ese momento. Esto lo catapultó al centro de atención, y los tabloides publicaron fotos de él viajando y con su nueva esposa.
Los abogados del exmarido emitieron un comunicado a CNN en agosto calificando los hechos de “indiscutibles”.
“Patrick Clancy ha sufrido una pérdida indescriptible e inimaginable”, declararon.
“Lamentablemente, la tragedia que ha vivido Patrick se ha visto agravada por declaraciones públicas manifiestamente falsas, difamatorias e injuriosas”, agregaron.
Fuente de la imagen, John Tlumacki/The Boston Globe via Getty Images
Pie de foto, El juicio de Clancy ha ocupado la atención de los medios de comunicación durante semanas.
El caso también se convirtió en un punto álgido del debate sobre género, con opiniones a menudo divididas según líneas de género.
Vincenzo Vázquez, padre de tres hijos, que siguió el juicio desde Illinois, cree que el género tiene mucho que ver con el trato que recibió Clancy, y duda que el público mostrara la misma simpatía si un padre estuviera siendo juzgado por los mismos cargos.
“Sea cual sea la situación por la que esté pasando una persona, no creo que haya un momento apropiado, ni una excusa, ni una justificación para, ya saben, matar a los propios hijos, ni para matar a ningún niño”, aseveró.
El hombre admitió sentirse “muy triste y un poco disgustado al ver cuánta gente está apoyando” a la acusada.
“Creo que la gente debería estar manifestándose para exigir justicia para los niños. Son tres niños preciosos que tenían un futuro por delante”, explicó.
La decisión de declarar nulo el juicio tras siete días de deliberaciones estancadas del jurado ha dejado en la incertidumbre el caso y el futuro de Clancy.
Una audiencia a finales de mes podría determinar si la fiscalía seguirá adelante con un segundo juicio o intentará llegar a un acuerdo con la defensa.
Por ahora, los debates en otros lugares sin duda continuarán.
Si sufres angustia o desesperación y necesitas apoyo, puedes hablar con un profesional de la salud o con una organización que ofrezca ayuda. En Befrienders Worldwide puedes encontrar información sobre la ayuda disponible en muchos países.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
Título del autor, BBCNewsMundo@HayFestivalQuerétaro
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Hace seis años, Marta Jiménez Serrano se levantó una mañana de sábado de invierno en la casa donde vivía con su pareja. Horas después, se desplomó en el suelo del baño.
Ni ella ni él sabían que estaban muriendo. Una caldera sin los controles adecuados del departamento que alquilaban llevaba tiempo liberando monóxido de carbono dentro de la vivienda y, poco a poco, los estaba intoxicando en silencio.
Pasaron varios años hasta que Jiménez Serrano pudo “colocar el trauma en su lugar” y encontrar las palabras para contar aquella experiencia. Con el tiempo, entendió que ese encuentro cercano a la muerte le había cambiado su forma de mirar la vida.
“En el fondo, el libro habla del duelo por aquella niña que no sabía que iba a morir”, dice la escritora española, de 35 años, nacida en Madrid.
“Durante un tiempo vivimos sin ser realmente conscientes de nuestra propia muerte, y ese es un tiempo feliz del que, de alguna manera, hay que despedirse”, agrega.
Tras su primera novela “Los nombres propios” (Sexto Piso, 2021) Jiménez Serrano se convirtió en una de las nuevas y más talentosas voces de la literatura en español.
En su último libro, “Oxígeno” (Alfaguara, 2025), la autora parte de una experiencia traumática para explorar la incertidumbre que define a su generación, desde las nuevas formas de entender el amor y la familia hasta los problemas materiales más elementales como es el acceso a la vivienda.
Marta Jiménez Serrano habló con BBC Mundo en el marco del Hay Festival, que se celebra del 4 al 6 de septiembre en Querétaro, México.
“Oxígeno” es un relato íntimo sobre una experiencia cercana a la muerte. Después de casi seis años de aquel episodio, ¿qué cambió en tu manera de mirar la vida?
Me obligó a hacerme preguntas propias de la crisis de la mediana edad, como por qué se mueren nuestros padres o por qué enfermamos, pero en mi caso todas se concentraron en un mismo momento.
También me llevó a reflexionar de una manera más profunda sobre la muerte, lo que me hizo valorar más la vida y, paradójicamente, tomármela con menos prisa.
A veces damos por hecho que los placeres y los disgustos nos vienen dados, o que algo que la sociedad considera un placer necesariamente tiene que serlo para nosotros. Ahora pienso más en lo que realmente quiero y necesito. Está bien preguntarse qué es lo que de verdad nos hace sentir a gusto.
Así que sí, aquella experiencia me llevó a hacerme todas esas preguntas.
Antes de aquel episodio te definías como hipocondríaca. ¿Crees que atravesar una experiencia así te ayudó a mirar los problemas en perspectiva?
Sí, totalmente, aunque creo que hubo dos tiempos. No me gusta ir a la segunda etapa sin recordar primero que hubo un momento en el que los miedos se dispararon, algo bastante común después de una experiencia cercana a la muerte.
Tuve que trabajar esos miedos en terapia, entender de dónde venían, hasta que llegó un momento en que empecé a sentirme mejor. Diría que ahora estoy incluso mejor que antes del accidente y creo que todo pasa por la aceptación.
En el fondo, el libro habla del duelo por aquella niña que no sabía que iba a morir. Durante un tiempo vivimos sin ser realmente conscientes de nuestra propia muerte, y ese es un tiempo feliz del que, de alguna manera, hay que despedirse.
Aceptar que uno va a morir, que no sabe cómo ni cuándo ocurrirá y que no puede hacer nada para impedirlo terminó por quitarme el miedo a la muerte.
De algún modo, llegas a un punto en el que primero piensas: “No hay nadie al volante”. Y entras en pánico. Pero después entiendes que tampoco te corresponde conducir. Entonces simplemente miras por la ventana y disfrutas del viaje mientras dure.
Fuente de la imagen, Alfaguara
¿El miedo a la muerte crees que nos protege o nos limita?
Es una buena pregunta. Seguramente, un poco de ambas. El miedo a la muerte es lo que nos hacía salir corriendo cuando aparecía un tigre y lo que nos ha permitido llegar hasta aquí.
El miedo puede ser una emoción muy útil, pero hay que saber calibrarlo, educarlo y reconocer cuándo conviene escucharlo.
También creo que la conciencia de la finitud es algo personal, porque como especie llevamos aquí miles de años. En ese sentido, esa limitación que impone la conciencia de la propia muerte puede aliviarse a través de un cierto sentido de comunidad.
Creo que pensar a la muerte únicamente como una limitación es individualista, si entendemos que la vida continúa después de nosotros. No nuestra vida, sino la vida de los otros. Así creo que podemos relacionarnos con ella de una manera más amable.
“El susto no es morirse: el susto es que te dé igual”, escribes. ¿Qué significa que la muerte pueda llegar a dejar de darnos miedo?
Sí, cuando estaba intoxicada y me estaba muriendo, lo más impresionante fue que no sentía angustia ni miedo. Tampoco tenía del todo claro lo que estaba pasando.
Lo que me dio miedo después, al mirar atrás, fue darme cuenta de que me habría quedado allí. No tenía ningún impulso de resistencia ni de huida. Estaba completamente entregada a esa partida.
Eso es muy impresionante, sobre todo, cuando vuelves a tomar conciencia y a aferrarte a la vida.
Has convertido una experiencia traumática en un libro. ¿Qué puede aportar la escritura a la hora de procesar un trauma?
La escritura puede ayudar a colocar el trauma en su lugar. También a acompañar ese proceso.
De todos modos, siempre digo que hice mucha terapia. La terapia no son las sesiones de terapia, sino también lo que pasa entre una sesión y otra. Y entre una y otra sesión, yo escribí un libro.
A mí la escritura me ayuda a relacionarme conmigo misma, a relacionarme con la introspección y a entender el mundo que me rodea. Entonces, en un evento traumático, creo que es una herramienta útil.
También creo que toda literatura surge de un evento traumático o de un conflicto. Si estuviéramos súper felices y conformes, no nos ponemos a escribir, nos pedimos una cerveza y ya. Toda escritura nace de un conflicto.
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Pie de foto, Entre 5.000 y 10.000 personas se intoxican con monóxido de carbono cada año en España.
¿Escribir sobre esta experiencia te sirvió para cerrar algo?
Sí, a mí la escritura me ayuda a cerrar. Siempre que termino un libro siento que cierro ese tema en mi cabeza, aunque sea por un tiempo, aunque después vuelva a él desde otro lugar.
Hubo muchos momentos en los que pensé que no iba a terminarlo, porque no lograba ordenar lo que había vivido. Hasta que entendí lo que me había pasado. Entonces me eché a llorar y pude terminarlo.
En la docencia se suele decir que uno entiende realmente algo cuando es capaz de explicárselo a los demás. Con un libro ocurre algo parecido. Creo que poder contárselo a los demás demuestra que, de alguna manera, lo has ordenado y comprendido.
El trauma suele dejar una memoria fragmentada, llena de lagunas. ¿Cómo conviertes esa memoria incompleta en una historia?
Ese ha sido uno de los retos del libro.
La literatura es, por naturaleza, una forma de ordenar la experiencia. El lenguaje es secuencial: una palabra va detrás de otra. Y, de algún modo, quería transmitir esa fragmentación de la memoria, ese desorden del duelo y esa lógica propia del tiempo traumático.
“Que sepa el lector que toda ilusión de sentido es una fantasía”, escribo en mi libro. Y lo hago porque creo que cuando uno cuenta algo caótico o devastador, siempre tiene la sensación de estar narrándolo de una forma más ordenada y coherente de lo que ha sido.
Es cierto que combinas fragmentos y saltos hacia atrás y hacia adelante en el tiempo.
Sí, uno de los retos era intentar transmitir ese desorden. De ahí la fragmentación, los saltos hacia atrás y hacia adelante en el tiempo. De ahí también la incorporación de voces ajenas o incluso de extractos de periódicos.
En definitiva, intentaba transmitir, en la medida de lo posible, una vivencia desordenada. Y eso es difícil a la hora de hacer en un libro, porque la escritura te pide precisamente lo contrario: ordenar la experiencia para poder contarla.
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El episodio en el que se centra tu novela ocurrió dentro de la vivienda donde vivías, un lugar supuestamente seguro.
Sí, esta experiencia cercana a la muerte la viví en mi propia casa, un sábado por la mañana. Entonces, de repente, sentí que no existía ningún lugar verdaderamente seguro y que uno podía morir en cualquier momento y en cualquier sitio.
También apuntas a la crisis de la vivienda en España, dado que ocurre en un departamento alquilado al que le faltaban ciertos controles. ¿Cómo crees que la dificultad para acceder a una vivienda marca a tu generación?
Nos afecta muchísimo. Yo creo que lo que intenté en el libro es justamente vincular esa necesidad material con sus consecuencias emocionales e íntimas.
Todos conocemos las cifras y los datos, pero el problema es que no poder contar con un hogar en el que descansar afecta nuestra idea de futuro, condiciona la posibilidad de formar una familia e incluso erosiona nuestro sentido de la estabilidad.
Hay una pregunta de fondo que atraviesa todo esto: ¿dónde puedo echar raíces?, ¿dónde puedo poner el pie y quedarme? Y creo que esa incertidumbre está teniendo muchísimas consecuencias en nuestra generación.
Dices que es difícil llamar hogar a un lugar donde ni siquiera puedes colgar un cuadro y lo comparas con nuestras abuelas que podían llegar a vivir toda la vida en la misma casa. ¿Cómo piensas ese contraste?
Marco ese contraste entre nuestra vida y la de nuestras abuelas porque también pienso que ellas pudieron sentirse asfixiadas por no salir nunca de su pueblo. Tampoco se trata de idealizar aquella realidad.
Aun así, contar con una base mínima de estabilidad es fundamental para construir un futuro, una intimidad y una rutina. El precio de la vivienda ha aumentado enormemente en comparación con los salarios, algo que no ha ocurrido en la misma medida con otros aspectos de la vida.
Entiendo que se trata de un problema transversal que afecta a España, pero también a otros países de Europa y a buena parte de América Latina.
Hemos terminado metiendo la vivienda en el mismo saco que cualquier otra propiedad o bien de consumo. Pero no hay que perder de vista que, además de ser una propiedad privada, también responde a una necesidad básica y cumple una función social.
Al final, todo el mundo debería poder contar con un techo bajo el que vivir.
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Pie de foto, Jiménez Serrano reflexiona sobre el desafío del acceso a la vivienda en España.
El problema de la vivienda parece reflejar una de las tensiones centrales de nuestra generación. ¿Crees que disfrutamos de más libertad, pero también de una mayor sensación de incertidumbre?
Sí, totalmente. En el caso de la vivienda, la diferencia está en si uno se muda porque quiere o porque no le queda más remedio.
Me parece peligroso idealizar la vida de nuestras abuelas, porque muchas veces no era que no quisieran mudarse, sino que no podían. Tampoco podían salir de sus pequeños entornos rurales ni acceder a estudios que hoy damos por sentados.
Pero, claro, esta situación también nos llena de incertidumbre.
Lo ideal sería poder mudarse por elección y no por obligación. Sin embargo, la precariedad de muchos contratos hace que vivamos con el temor constante de que el casero nos eche de casa o de que surja algún problema que escape por completo a nuestro control.
¿Cómo crees que la crisis de la vivienda afecta el modo de pensar una familia?
Creo que mucha gente no tiene hijos porque no puede y mucha otra tiene menos de los que le gustaría, o solo uno, porque no cabe en casa, porque no puede permitirse una vivienda más grande o porque una parte enorme de sus ingresos se va en pagar el alquiler o la hipoteca, dejando menos margen para otras necesidades básicas.
Antes una familia podía acceder a una vivienda con un solo sueldo, ahora ni siquiera dos son suficientes. Eso hace que dependamos de dos ingresos para sostener un hogar y también dificulta que una de las personas pueda dejar de trabajar durante los primeros años de crianza.
Muchas veces, sencillamente, no es una opción.
Si tuvieras que sintetizar el espíritu de tu libro en una idea, ¿dirías que tiene que ver con ese momento en que un lugar seguro deja de serlo?
Sí, totalmente. Creo que el libro habla de esa toma de conciencia de la fragilidad, incluso de aquello que dábamos por sentado. Y también de cómo me relaciono con esa certeza.
Una vez que me doy cuenta de que todo puede terminar de un día para otro, la pregunta pasa a ser: ¿cómo coloco eso en mi vida y cómo convivo con ello?
Y esto se conecta con lo que decía antes: primero llega el miedo y después, poco a poco, la aceptación.
Llega un momento en que dejas de resistirte y piensas: “Bueno, esto es lo que hay”. Entonces lo único que queda es disfrutar de la fiesta mientras las luces sigan encendidas.
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Pie de foto, En 2017 Vladimir Putin sentenció: “Quien domine la Inteligencia Artificial, dominará el mundo”. El profesor Pedro Salazar cree que el tiempo está dando la razón al líder ruso.Información del artículo
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Pedro Salazar lleva décadas estudiando la relación entre el derecho, la democracia y el poder.
Pero en los últimos años, el abogado, filósofo político y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha volcado su atención hacia la inteligencia artificial (IA) y su impacto en esos campos.
Autor de La democracia constitucional (2006), Crítica de la mano dura (2012) y Derecho y poder (2013), Salazar sostiene en su obra más reciente, Totalitarismo total (Taurus, 2026), que la inteligencia artificial está acelerando una concentración de poder sin precedentes en manos de unos pocos.
Asegura que, a diferencia de otras revoluciones tecnológicas, la inteligencia artificial no solo está transformando la economía y los modelos productivos, sino también la cultura y la opinión pública, e incluso tiene la capacidad de difuminar la realidad.
El abogado mexicano sostiene que este proceso está desdibujando las fronteras entre el poder económico, político e ideológico, y advierte que la convergencia de estas tres esferas plantea un gran desafío para las democracias liberales.
Asimismo, Totalitarismo total aborda la competencia tecnológica entre EE.UU. y China, los intentos regulatorios de Europa, y la creciente normalización de prácticas que, a su juicio, reflejan una preocupante deriva autoritaria.
Pedro Salazar habló con BBC Mundo en el marco del Hay Festival de Querétaro, que se celebra del 4 al 6 de septiembre.
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Pie de foto, Pedro Salazar, autor de Totalitarismo Total.
Usted abre su libro con los ataques de EE.UU. contra embarcaciones en el Caribe ejecutados con inteligencia artificial. Dada la repetición de estos operativos, la falta de transparencia y las dudas legales, ¿son casos aislados o se están convirtiendo en una forma normalizada de ejercer el poder?
Creo que fueron apenas el anuncio de algo que ha venido intensificándose desde entonces.
El uso de la inteligencia artificial para ejercer la violencia desde el poder se está multiplicando.
Lo vimos nuevamente en Venezuela con la intervención norteamericana para la detención y extracción del presidente [Nicolás] Maduro, que se realizó utilizando herramientas de inteligencia artificial de Anthropic. Eso incluso generó tensiones entre la empresa y el gobierno de EE.UU.
No son casos aislados. En los meses posteriores también hemos visto un mayor uso de estas herramientas en conflictos bélicos, especialmente en Medio Oriente, por países como Israel y EE.UU.
¿Estamos viendo entonces una normalización de estas prácticas?
Lamentablemente, creo que estamos viendo una normalización de estas prácticas. Recientemente un dron operado completamente por inteligencia artificial mató a tres personas en Ucrania.
La decisión y la ejecución fueron realizadas por un dron con inteligencia artificial.
Aquello que antes parecía ciencia ficción, como en Terminator, hoy empieza a convertirse en una realidad que debería preocuparnos profundamente.
¿En quién recae la responsabilidad de estos ataques cuando interviene inteligencia artificial? ¿En los gobiernos, los operadores, las empresas?
En cuanto a la responsabilidad, en el contexto bélico esta recae en el Estado que utiliza estas herramientas como armas letales. Es decir, en el gobierno que las autoriza.
El problema es que se trata de una responsabilidad muy amplia en la que se diluyen los responsables concretos.
A medida que los sistemas de inteligencia artificial adquieren mayor autonomía, la línea entre desarrolladores, diseñadores, operadores y decisiones tecnológicas se vuelve cada vez más difusa. Es un problema jurídico enorme.
Aun así, cuando hablamos de posibles crímenes de guerra, la responsabilidad última corresponde a las autoridades del Estado que ordenan y ejecutan estas acciones.
¿En qué se diferencia el “totalitarismo total” del totalitarismo del siglo XX?
Yo utilicé deliberadamente el pleonasmo “totalitarismo total” porque considero que la concentración de poder hoy es mayor que la del siglo XX.
Durante ese período, en los sistemas totalitarios ya había una concentración entre poder político, poder económico y poder ideológico, e incluso había toda una estrategia de propaganda ideológica por parte de sus Estados.
Pero hoy se ha multiplicado de manera exponencial. Los Estados tienen mayor capacidad de control de espionaje, de trazabilidad sobre la vida de sus gobernados. Tienen una capacidad enorme de interferir en sus vidas privadas.
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Pie de foto, Pedro Salazar junto a su nueva obra Totalitarismo Total.
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La capacidad actual de manipular las ideas de las personas mediante IA es algo que nunca habíamos imaginado en el pasado”.
Además, existe una alianza con la industria tecnológica, especialmente en los dos grandes polos de desarrollo de inteligencia artificial: China y Estados Unidos.
Eso permite, además, contar con cantidades ingentes de recursos económicos, concentrados en muy pocas manos.
Al mismo tiempo —y este es quizá el elemento más importante de mi tesis—, utilizan herramientas, en este caso de inteligencia artificial, que tienen una enorme capacidad para condicionar y orientar los patrones de comportamiento y la cultura de las sociedades.
Es decir, la capacidad actual de manipular las ideas de las personas mediante IA es algo que nunca habíamos imaginado en el pasado y, por supuesto, no tiene nada que ver con las estrategias propagandísticas de los Estados totalitarios de entonces.
En ese sentido, me parece que la lógica totalitaria —que, además, Hannah Arendt describe muy bien en sus textos— consiste en acumular, ampliar y conservar el poder, incluso a costa de las libertades y en contra de los derechos de las personas.
Usted habla de China y de Estados Unidos, y de las alianzas entre la industria tecnológica y el poder político en ambos países. ¿Hasta qué punto son comparables esas situaciones?
Pensemos en ello como dos polos. El Estado chino, uno de los dos grandes desarrolladores de inteligencia artificial, que está en franca y abierta competencia con el otro, EE.UU.
La lógica del Estado chino es la de controlar la vida de las personas, y hoy esa lógica se sostiene en la tecnología como un instrumento central. China, además, no pretende ni busca aparentar ser un Estado constitucional y democrático.
El otro polo fue, a lo largo del siglo XX —especialmente en su segunda mitad—, el modelo de Estado democrático que representó EE.UU. Un país que, con todas sus falencias e hipocresías, se presentaba y se ostentaba como un Estado en el que las libertades, los derechos y los límites al poder eran precisamente lo que lo distinguía del resto del mundo.
Fue, además, el modelo que muchos países comenzaron a seguir.
Hoy, sin embargo, ya no es eso. Aunque algunas instituciones resisten —y hay que reconocerlo, como en el caso del poder judicial—, el gobierno de EE.UU. ha adoptado un discurso y una retórica en la que los contrapesos al poder ejecutivo parecen estorbos y las libertades individuales pasan a un segundo plano.
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Pie de foto, Salazar advierte que es preocupante que en el mundo actual se esté concentrando tanto poder en manos de unos pocos.
Hoy es un país en el que puede existir una organización como ICE, que actúa como un brazo coercitivo del Estado y que, de manera sistemática, comete abusos y violaciones de derechos humanos contra las personas más vulnerables, especialmente migrantes.
La tendencia apunta a una competencia entre estos dos polos por dominar la inteligencia artificial que, lamentablemente, como advirtió Vladimir Putin, se está convirtiendo en una disputa por ver quién termina dominando el mundo.
En esta carrera parece que Europa está quedando regazada, ¿qué implica eso?
En Europa, desde hace algunos años, existe un importante esfuerzo regulatorio en materia tecnológica. Me refiero, en particular, a las iniciativas impulsadas por la Unión Europea, en las que España desempeñó un papel destacado.
Al intentar implementar la regulación, surgieron grandes dificultades prácticas y se hizo evidente que la velocidad de la innovación tecnológica superaba la capacidad de regulación con los instrumentos existentes.
Esto llevó a una revisión de la legislación. Europa ha quedado atrasada y con un marco regulatorio muy estrecho.
¿A que se debe el rezago de América Latina?
América Latina tiene una realidad distinta. En general, ningún Estado ha hecho un esfuerzo significativo de desarrollo propio en inteligencia artificial.
Quizá el caso más avanzado, o al menos con debates más interesantes, es Brasil, donde incluso existen marcos regulatorios más desarrollados, aunque también polémicos.
En el resto de los países, la discusión es más bien marginal. Argentina ha planteado que quiere aprovechar la industria tecnológica como motor de desarrollo económico, según ha señalado su presidente, pero en la práctica todavía no se observa un avance claro en esa dirección.
En México, hay una serie de iniciativas muy diversas. Hay leyes, sentencias judiciales, propuestas de actos administrativos, pero no parecen estar orientadas de forma coherente ni al desarrollo tecnológico ni a la innovación. Tampoco hay demasiada claridad sobre qué se quiere regular exactamente.
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Que una mayoría controle el Parlamento o cuente con respaldo electoral no garantiza que sus decisiones sean democráticas”
Usted en su libro también habla de democracia. ¿Cree que el mundo actual en el que vivimos mediado por algoritmos es compatible con la democracia liberal o la está transformando?
En realidad, estamos viviendo una transformación de nuestra civilización que desafía profundamente la democracia tradicional, desde el punto de vista institucional.
Uno puede mantener firmes los principios que caracterizan a una democracia —la libertad, la libertad de expresión, el acceso a la información, la deliberación pública— y seguir considerándolos bienes fundamentales que deben garantizarse.
El problema es que hoy garantizarlos es mucho más difícil, entre otras cosas porque la realidad algorítmica va moldeando la conversación pública, distorsionando los discursos y los parámetros de acuerdo sobre la veracidad de los hechos.
Los algoritmos tienen además una capacidad muy poderosa para confirmar los prejuicios de las personas, con lo cual se reduce la disposición a escuchar argumentos distintos.
Y en ese sentido se inhibe la deliberación, que es una condición necesaria para una democracia liberal digna de ese nombre.
Cada vez más personas ponen en duda quién tiene realmente el peso decisivo en las alianzas alianza entre los gobiernos y las grandes empresas tecnológicas. ¿Qué piensa usted?
En el caso de China no hay duda de que es la planificación y la lógica del Estado chino —no necesariamente solo del gobierno, sino del Estado en sentido amplio— la que se impone y termina condicionando las decisiones de una industria tecnológica también muy poderosa y con muchísimos recursos, pero claramente subsumida a la lógica del poder estatal.
En el caso de EE.UU., el juego es más abierto. Ha habido momentos de tensión entre las distintas administraciones: la primera de Trump, la de Biden y ahora la segunda de Trump.
Aunque en esta segunda administración de Trump, la alianza ha sido mucho más explícita y más pública.
Es una alianza en la que ambas partes juegan a ganar lo que quieren ganar.
La industria tecnológica, en una lógica de competencia entre actores —porque también compiten entre sí—, busca capacidades para desarrollar tecnología sin demasiados límites, sin controles o sanciones por parte del gobierno.
Pero hay una tensión estructural que probablemente se haga más visible con el tiempo en la democracia estadounidense.
Porque, a diferencia de los magnates tecnológicos, los presidentes tienen un tiempo limitado en el cargo, mientras que los dueños de las grandes empresas tecnológicas pueden proyectar su poder en un horizonte mucho más largo.
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Pie de foto, Salazar afirma que durantela segunda administración del presidente Donald Trump, la alianza entre el poder político y los grandes grupos tecnológicos ha sido “mucho más explícita y más pública”.
Algunos analistas sostienen que también estamos perdiendo la capacidad de reconocer el autoritarismo. ¿Está de acuerdo?
Sí. Puede sonar fuerte decirlo, pero me parece que nos hemos ido acostumbrando a vivir en una lógica en la que el poder se sitúa por encima de los derechos.
Y esa cultura de aceptar que nuestros derechos pueden quedar subordinados a la voluntad del poder es profundamente autoritaria.
Lo preocupante es que muchas de esas prácticas terminan normalizándose. Desde luego, existen protestas, denuncias y medios de comunicación que las señalan.
Sin embargo, hay casos que deberían generar una reflexión más profunda.
Pienso, por ejemplo, en el papel que desempeña ICE en EE.UU. Se trata de una institución que ha sido objeto de numerosas críticas por abusos, uso excesivo de la fuerza y falta de rendición de cuentas.
Cuando una sociedad acepta que determinadas personas pueden ser privadas de libertad o sometidas a abusos sin las debidas garantías, se pone en juego la cultura democrática y nuestra capacidad para reconocer los límites que el poder nunca debería cruzar.
¿Qué riesgos ve usted en América Latina frente a este fenómeno? ¿La debilidad institucional hace a la región más vulnerable?
Creo que sí. América Latina presenta vulnerabilidades particulares debido a la fragilidad de muchas de sus instituciones democráticas.
También hemos normalizado, en demasiados casos, la existencia de regímenes claramente autoritarios.
Los casos de la Nicaragua de Daniel Ortega y de El Salvador bajo el liderazgo de Nayib Bukele son emblemáticos.
En ambos, la concentración de poder, el debilitamiento de los controles institucionales y el uso expansivo de las capacidades coercitivas del Estado han sido ampliamente documentados y, sin embargo, suelen ser tolerados o incluso respaldados por amplios sectores de la ciudadanía.
Más allá de las diferencias ideológicas entre gobiernos de izquierda o de derecha, que no es la discusión central, lo cierto es que en varios países de América Latina observamos una misma tendencia: la expansión de prácticas, narrativas y políticas cada vez más orientadas hacia la vigilancia, el control y el fortalecimiento de las capacidades policiales del Estado.
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En distintas partes del mundo, y también en América Latina, observamos una creciente tolerancia hacia prácticas que concentran poder y debilitan los contrapesos institucionales”
En ese sentido, sí me parece que estamos atravesando tiempos marcados por una nueva ola de tendencias autoritarias a escala global.
En el libro usted habla del concepto de “pleonocracia”, ¿en qué momento una democracia corre el riesgo de convertirse en una pleonocracia?
El concepto pertenece al filósofo italiano Michelangelo Bovero. Él retoma la posibilidad de que las mayorías políticas también se vuelvan tiránicas.
Que una mayoría controle el Parlamento o cuente con respaldo electoral no garantiza que sus decisiones sean democráticas.
Las mayorías pueden vulnerar derechos fundamentales, y por eso los derechos humanos pueden entenderse también como límites frente al poder de las mayorías.
Esa es la razón por la que las democracias constitucionales necesitan contrapesos, límites legales e instituciones independientes capaces de contener el ejercicio del poder.
Lo que añade Bovero es que, en algunos países, los propios actores políticos han aprendido a alterar las reglas del juego para fabricar mayorías artificiales. Es decir, mayorías que no reflejan necesariamente la pluralidad de la sociedad, pero que logran apropiarse de las instituciones representativas.
Una vez instaladas en el poder, esas mayorías suelen invocar la voluntad popular para justificar decisiones que reducen derechos, debilitan controles institucionales o afectan a las minorías.
Para finalizar, la inclusión de un capítulo sobre el amor quizá puede parecer inesperada en un libro sobre poder, tecnología y autoritarismo…
Sí, y sin embargo creo que es uno de los capítulos más importantes del libro.
Estoy convencido de que las relaciones afectivas, emocionales y amorosas entre las personas han sido históricamente uno de los principales antídotos frente a la concentración del poder y frente a las lógicas totalitarias.
En ese capítulo rindo homenaje a George Orwell.
En 1984, Orwell comprendió algo fundamental: lo que resulta verdaderamente incompatible con el totalitarismo no es solo la libertad política, sino también la existencia de vínculos humanos auténticos.
El amor, entendido como solidaridad, cuidado mutuo y compromiso entre las personas, crea espacios de libertad que el poder tiene dificultades para controlar.
Lo preocupante es que muchas de las tecnologías contemporáneas están contribuyendo, de manera creciente, a sustituir esos vínculos humanos por relaciones mediadas por sistemas artificiales.
Hay personas que comienzan a establecer lazos afectivos significativos con chatbots y asistentes digitales.
A mi juicio, eso plantea un problema profundo. No porque las máquinas puedan sentir, sino precisamente porque no pueden hacerlo. La máquina no ama, no cuida y no comparte nuestra condición humana.
Sin embargo, puede generar en nosotros la sensación de cercanía, comprensión o afecto.
Al mismo tiempo, esas interacciones producen enormes cantidades de información personal que terminan alimentando modelos de negocio basados en la recopilación y monetización de datos.
De ese modo, una relación que parece emocionalmente significativa se convierte también en una fuente de valor económico para las empresas que desarrollan la tecnología.
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Pie de foto, El juicio ha visto dramáticas imágenes.Información del artículo
Autor, Ana Faguy
Título del autor, BBC News
Informa desde, desde el tribunal de Massachusetts
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Un juez de Massachusetts declaró nulo el juicio contra Lindsay Clancy, una madre acusada de matar a sus tres hijos, después de que el jurado no lograra alcanzar un veredicto.
El juez William Sullivan tomó la decisión después de que el jurado le informara que seguían en un punto muerto.
La sala quedó en silencio tras el anuncio; muchos observadores no daban crédito a que este juicio, que se prolongó durante semanas, hubiera concluido sin un veredicto.
Lindsay Clancy, una antiguaenfermera de 36 años, estranguló a sus tres hijos —Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses— en el sótano de la casa familiar en Massachusetts en 2023. Luego saltó por la ventana de un segundo piso y quedó paralítica.
Acusada de tres cargos de asesinato en primer grado, Clancy no negó haber matado a sus hijos.
Pero su abogado argumentó que en ese momento ella sufría de psicosis posparto y, por lo tanto, no podía distinguir entre el bien y el mal.
Del otro lado, la fiscalía argumentaba que Clancy tomó una decisión calculada e intencionada de matarlos y que en ese momento sabía distinguir entre el bien y el mal.
El jurado compuesto por nueve mujeres y tres hombres no logró alcanzar un veredicto unánime. Según la defensa de Clancy, eso se debió a un solo miembro del jurado que no estuvo de acuerdo con el resto.
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Pie de foto, El caso de Lindsay Clancy ha captado la atención de los estadounidenses durante semanas.
¿Qué es un juicio nulo?
Según la legislación estadounidense, el jurado debe llegar por unanimidad a una conclusión “más allá de toda duda razonable”. Si no lo logra, el juez puede declarar la anulación del juicio, lo que pone fin al proceso sin que se emita un veredicto.
Los miembros del jurado en el juicio de Clancy llevaban días sin lograr un acuerdo y comunicaron al juez en tres ocasiones que les resultaba imposible alcanzar una decisión unánime.
El juez Sullivan, quien preside el juicio, les había instado previamente a continuar deliberando hasta que no hubiera posibilidad de llegar a un veredicto.
En un último intento, emitió instrucciones adicionales, conocidas como instrucciones Tuey-Rodriguez, alentando al jurado a considerar todas las perspectivas y asegurándose de que los miembros cuestionaran y analizaran sus propias opiniones sobre el caso.
El jurado siguió manifestando su incapacidad para llegar a un consenso, lo que llevó al juez a declarar nulo el juicio.
Esto no significa que la fiscalía haya probado su caso, ni que la acusada sea inocente.
Ahora, la fiscalía podría volver a presentar la acusación y comenzar otro juicio con un nuevo jurado, o negociar un acuerdo con la defensa.
Alternativamente, la fiscalía podría retirar los cargos por completo.
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Pie de foto, El caso ha conmovido a todo EE.UU. por los escabrosos detalles que se conocen.
¿Quedará en libertad Lindsay Clancy?
No de inmediato. Clancy permanecerá detenida bajo los mismos cargos de asesinato en el centro de salud mental donde se encuentra actualmente, mientras los abogados evalúan los siguientes pasos.
Si se programa un nuevo juicio, Clancy permanecerá en dicho centro hasta que este comience, aunque sus abogados podrían solicitar una revisión de su situación respecto a la fianza, señaló Heather Cucolo, profesora de la Facultad de Derecho de Nueva York y experta en legislación sobre salud mental.
Incluso mientras se prepara un nuevo juicio, la fiscalía aún podría negociar un acuerdo de culpabilidad con el equipo de Clancy, indicó Cucolo.
¿Solicitará la fiscalía un nuevo juicio?
En casos de delitos graves como estos, los fiscales suelen solicitar un nuevo juicio.
De hacerlo, el proceso de selección del jurado se hará nuevamente y se programará un nuevo juicio con un grupo distinto de jurados.
El tiempo necesario para programar otro juicio dependerá de factores tales como la agenda del tribunal, las solicitudes legales que presenten las partes y el tiempo que tome gestionar la participación de peritos.
El juicio de seis semanas en Massachusetts despertó un gran interés público, y en el exterior de la corte se congregaron multitudes.
“En un caso como este, que obviamente ha tenido tanta repercusión y que genera una respuesta emocional tan intensa ante los hechos, creo que es muy probable que la fiscalía solicite un nuevo juicio”, señaló Cucolo.
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Pie de foto, Cientos de mujeres le han expresado su apoyo a Clancy durante el juicio.
¿Por qué el jurado no logró alcanzar un veredicto?
No está claro, pero se ha tratado de un caso complejo en el que ambas partes han presentado una gran cantidad de testimonios de expertos.
No se ha hecho pública la identidad de los nueve miembros femeninos y tres masculinos del jurado, y el juez prohibió que se les fotografiara o filmara para preservar su anonimato.
Sin embargo, una vez concluido el caso, los miembros del jurado pueden decidir si hablan públicamente sobre el asunto y sus deliberaciones.
Tras otros juicios de gran repercusión, algunos miembros del jurado han decidido hablar sobre el caso, llegando incluso a escribir libros o ser entrevistados por medios de comunicación.
Así pues, aunque se desconoce a nivel público lo que ha ocurrido a puerta cerrada, es posible que se revelen más detalles en los próximos días o semanas.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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Pie de foto, El paciente Tim Andrews (en el centro) con el Dr. Tatsuo Kawai (a la izquierda) y el Dr. Leonardo Riella (a la derecha).Información del artículo
Un riñón trasplantado de un cerdo ha funcionado dentro de un paciente durante 271 días, el período más largo registrado hasta la fecha, según señaló un equipo de médicos estadounidenses.
Tim Andrews dijo que el trasplante le dio “esperanza” y le evitó meses de tener que ir al hospital para que le filtraran la sangre con una máquina de diálisis.
El equipo del hospital Mass General Brigham afirma que su trabajo demuestra que los órganos de cerdo pueden utilizarse como un “puente” hasta que se disponga de un trasplante humano.
Pero el órgano de cerdo acabó fallando y tuvo que ser extraído, por lo que Andrews necesitó un breve periodo de diálisis antes de que se encontrara un donante.
Fuente de la imagen, Kate Flock/Massachusetts General Hospital
Pie de foto, Tim Andrews se prepara para someterse a una cirugía en enero de 2025.
Médicos y científicos están explorando el xenotrasplante, es decir, el uso de órganos de otras especies, debido a la escasez de órganos humanos.
En Estados Unidos, alrededor de 100.000 personas están en lista de espera para un riñón, mientras que solo se realizan 25.000 trasplantes al año. En Reino Unido, por ejemplo, más de 7.000 personas se encuentran en la lista de espera para un trasplante de riñón.
Se trata de una situación generalizada que se repite en muchos lugares del mundo.
A Andrews le anticiparon que podría tardar siete años en llegar a lo más alto de la lista, pero que la gente vive, de media, solo cinco años en diálisis.
“Tenía poco tiempo… y eso resulta muy deprimente”, reconoció.
Pero describió la idea del trasplante de cerdo como “esperanzadora” y “la luz al final del túnel”.
“La esperanza es lo más importante, la oportunidad de liberarse de la máquina [de diálisis] y vivir la vida.”
Fuente de la imagen, Kate Flock/Massachusetts General Hospital
Pie de foto, El riñón donado había sido extraído de un cerdo genéticamente modificado para hacerlo apto para la donación humana.
Fuente de la imagen, Kate Flock/Massachusetts General Hospital
Pie de foto, Los cirujanos conectaron el riñón de cerdo a los vasos sanguíneos del cuerpo de Tim Andrews para que el órgano pudiera filtrar la sangre.
Los cerdos son considerados el animal ideal para el xenotrasplante. Sus órganos tienen aproximadamente el tamaño adecuado y existe una larga experiencia en su cría.
Pero no se puede simplemente ir a una granja, sacar un riñón de un cerdo e implantarlo en una persona. El cuerpo humano identificaría inmediatamente el órgano como extraño y desencadenaría un devastador ataque inmunitario que destruiría el riñón.
Se pondría negro en cuestión de minutos, ya que se perforarían todas las células y el órgano se coagularía desde el interior.
Así, los investigadores han desarrollado cerdos miniatura de Yucatán que han sido sometidos a 69 modificaciones genómicas para “humanizar” sus órganos.
Estas modificaciones eliminan algunas características de las células porcinas que nuestro sistema inmunitario detecta y ataca.
Añaden ADN humano que actúa como una red de camuflaje para ayudar a ocultar el tejido porcino del sistema inmunitario y, mediante ajustes adicionales, desactivan los virus que se esconden dentro del ADN porcino para prevenir la infección.
Enfermedad terminal
Andrews padecía una enfermedad renal terminal como consecuencia de la diabetes tipo 2 y sus riñones estaban fallando.
Tenía 66 años cuando se sometió al xenotrasplante el 25 de enero de 2025.
Según los detalles publicados recientemente en la revista médica The Lancet, el riñón de cerdo trasplantado funcionó de inmediato.
El riñón siguió funcionando durante 271 días hasta que se lo extirparon en octubre de ese año. Tim necesitó diálisis durante 82 días hasta que recibió un órgano de un donante en enero de este año. Dicho órgano ha estado funcionando correctamente.
El doctor Leonardo Riella, del centro de ciencias de trasplantes del Hospital General de Massachusetts Brigham, afirmó que la escasez de órganos disponibles para trasplante significa que “estamos en una crisis”.
“Estamos trabajando muy duro para brindar esperanza y realmente creemos que el xenotrasplante puede ser una alternativa para los pacientes que no tienen un donante vivo, ya que potencialmente podríamos evitar la diálisis y lograr que reciban un trasplante”, agregó.
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Pie de foto, Un emocionado Tim Andrews y su esposa Karen se funden en un abrazo al salir del Hospital General de Massachusetts el 1 de febrero de 2025.
Hubo indicios tempranos de que el sistema inmunológico de Andrews estaba rechazando el órgano, pero eso se trató con éxito ajustando su medicación.
Sin embargo, después de unos seis meses, los vasos sanguíneos del riñón comenzaron a dañarse, el órgano se inflamó y entonces empezó a fallar.
No está claro el motivo exacto, ya que no había indicios de anticuerpos atacando el riñón del cerdo.
En su artículo publicado en The Lancet, los médicos afirman: “Este caso ilustra tanto las promesas como los desafíos que aún persisten en el xenotrasplante renal clínico”.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
A los 14 años, Xiaomei*, una estudiante de alto rendimiento de una provincia costera de China, ingirió una sobredosis de un medicamento para la tos.
Quería impresionar a un chico mayor que le había dicho que aquello la ayudaría a relajarse.
Las pastillas solo se vendían con receta médica, pero ella logró comprarlas por internet.
Al principio, notó que le provocaban un ligero mareo.
Sin embargo, pronto se enganchó a esa sensación de leve entumecimiento que para ella suponía un breve respiro frente a la presión de los exámenes que se avecinaban.
En dosis elevadas el fármaco puede causar efectos secundarios graves, como alucinaciones y pérdida de coordinación.
Con el tiempo, probó otros medicamentos que le recomendaron en grupos de chat. Algunos eran para el dolor o para las convulsiones epilépticas.
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Pie de foto, Ante la presión de los exámenes, muchos adolescentes en China recurren a fármacos.
A veces tomaba cinco pastillas; otras, probaba con más de diez para experimentar los efectos de distintos fármacos.
Durante dos años, consumió grandes cantidades de diversos medicamentos sujetos a prescripción médica.
Ninguno de ellos había sido recetado ni a ella ni a ningún miembro de su familia; todos los compraba por internet.
“Cuando sentía demasiada presión por los estudios, me iba mal en los exámenes o incluso discutía con mis padres, tomaba estas drogas”, declaró a la BBC. “Intentaba huir de la realidad”.
El “subidón farmacéutico”
La BBC ha accedido a historias similares de decenas de adolescentes chinos en salas de chat de diversas redes sociales.
Casi todos parecían querer escapar de lo mismo: la presión. Lo hacían buscando lo que se describe como un “subidón farmacéutico”.
Una chica compartió una nota de voz tras ingerir una dosis elevada de un medicamento para el dolor neuropático.
Sus palabras sonaban arrastradas y apenas se entendían: “Siento que mi cuerpo no me pertenece. Estoy muy mareada”.
“Simplemente duerme”, le aconsejaban, “mañana estarás bien”.
Un joven se ofreció a utilizar la antigua receta de su padre que permitiera falsificar una nueva para el mismo medicamento.
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Pie de foto, Los estudiantes chinos pasan gran parte del día estudiando, lo que, según los expertos, aumenta su ansiedad.
Algunos daban consejos: “Si quieres alucinar, puedes comprar… todavía no está controlado”, decía un usuario, sugiriendo un fármaco utilizado por personas con párkinson para controlar los temblores, que en dosis excesivas puede provocar confusión o incluso delirio.
“¿Qué palabra clave debería usar para buscarlo en plataformas en línea?”, preguntaba otro usuario.
El acceso a los medicamentos
Es difícil medir la magnitud del problema, ya que existen pocas cifras oficiales.
Sin embargo, la situación es lo suficientemente grave como para que el gobierno iniciara hace dos años una ofensiva a nivel nacional contra el medicamento para la tos que Xiaomei empezó a consumir, clasificándolo como un fármaco psicotrópico disponible únicamente con receta médica.
Esto dificultó considerablemente que los jóvenes pudieran comprarlo por internet.
Más tarde, en abril de este año, las autoridades observaron que los jóvenes se habían cambiado a otro fármaco e impusieron controles más estrictos sobre su prescripción y dispensación en las farmacias.
Aun así, a la BBC le ofrecieron el fármaco en un chat en línea por tan solo 10 yuanes chinos (US$1,5) el gramo.
Las sustancias no reguladas son fáciles de conseguir y, aunque las autoridades controlen un fármaco específico, los jóvenes encuentran rápidamente alternativas, según un informe de 2025 elaborado para el Instituto de Prevención del Delito del Ministerio de Justicia.
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Pie de foto, Los estudiantes practican yoga para aliviar el estrés antes del competitivo examen anual de ingreso a la universidad.
En algunos casos, la BBC descubrió que los adolescentes utilizaban nombres distintos para referirse a las drogas y evitar así ser detectados, una práctica que también señalaba el estudio de 2025.
Cada vez hay más pruebas de que los jóvenes de todo el mundo recurren a medicamentos recetados para combatir la presión y la ansiedad.
Así, el fácil acceso a medicamentos recetados baratos en China no resulta tan sorprendente, dado que el país produce la gran mayoría de los ingredientes farmacéuticos del mundo.
La presión académica
Cuando Xiaomei quiso comprar el medicamento para la tos, bastaron unos pocos clics para que le entregaran una caja entera en la puerta de su casa, según relata.
“Simplemente podías introducir tu número de identificación en las plataformas de compra y adquirirlo directamente”.
El número de identificación nacional indica su edad, pero aun así le vendieron el fármaco sin hacerle ninguna pregunta.
Además, era barato: a menudo, 50 comprimidos costaban menos de un dólar.
Sobre el papel, China está ganando la guerra contra las drogas ilegales: los datos oficiales de 2025 muestran un descenso drástico del 41% en el número de nuevos consumidores de drogas entre los menores de 35 años.
No obstante, las autoridades han tenido que reconocer que el uso indebido de medicamentos recetados se está convirtiendo en un problema generalizado.
El fenómeno ha experimentado un aumento especialmente marcado entre los menores, según advirtió la Comisión Nacional de Control de Narcóticos de China en un informe reciente.
Xiaomei cuenta que muchos estudiantes de su clase de química de alto rendimiento hablaban sobre cómo sufrir una sobredosis de medicamentos recetados para evitar sentirse unos “fracasados totales”.
“Es muy difícil aprobar los exámenes y mantenerse en las clases de élite. En nuestra escuela, estas clases funcionan mediante un sistema de eliminación: si tus calificaciones bajan, te expulsan del grupo. Cuando fracasas, te sientes un fracasado y crees que no tienes ninguna oportunidad en la vida”, afirma.
Parte de la presión proviene de los padres, que ven a sus hijos como su única esperanza para el futuro, afirma Xiang Biao, reconocido sociólogo chino y director del Instituto Max Planck de Antropología Social.
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Pie de foto, Según los expertos, la presión aumenta debido a que los padres ven a sus hijos como su única esperanza para el futuro.
Las consecuencias del consumo
Debido a la política de hijo único —que estuvo vigente en China durante décadas y finalizó en 2016— muchas familias tienen un solo hijo, añade Biao, sobre quien recaen todas sus expectativas.
“Lo que diferencia a los adolescentes chinos es su entorno de aislamiento. Pasan al menos nueve o diez horas en la escuela. Tienen muy pocas posibilidades de establecer relaciones sociales y muy pocas oportunidades de ver cómo es realmente la vida”, explica.
Más preocupante aún es el vínculo que él observa entre el abuso de medicamentos recetados y el aumento de las autolesiones: la BBC vio, por ejemplo, que en muchos chats los jóvenes se animaban mutuamente a cortarse “para sentir algo”.
A medida que se acercaba un examen de ingreso a la escuela secundaria extremadamente competitivo, Xiaomei probó otro fármaco en busca de formas de adormecer la ansiedad.
“Pero mi memoria se deterioró rápidamente”, cuenta. “No podía recordar nada con claridad y vivía en un estado de aturdimiento constante”.
Este otro medicamento suele recetarse para controlar las crisis epilépticas y también actúa contra el dolor neuropático.
Cuando Xiaomei explicó los efectos secundarios en uno de sus grupos de chat, le sugirieron otro fármaco que se utiliza para aliviar el dolor. Dice que le proporcionó cierto alivio, pero pronto necesitó dosis más altas.
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Pie de foto, Los exámenes competitivos son una característica habitual de la vida adolescente en China.
Meses antes de presentarse al examen importante, llegó demasiado lejos.
Había tomado 50 pastillas y empezó a entrar en pánico: “Temía que ocurriera algo grave, pero no quería que me hicieran un lavado de estómago, así que preferí esperar antes de decírselo a mis padres”.
Sin embargo, se sintió tan mal que tuvo que confesarlo.
Sus padres decidieron escuchar lo que consideraron una llamada de auxilio de su hija.
“Principalmente expresaron lo desgarrador que les resultaba verme así. No me regañaron ni me criticaron. Su enfoque fue amable”, asegura.
Para ella, esto ha marcado toda la diferencia.
Una crisis de salud mental
“Muchos niños reciben mucha atención, pero lo que realmente desean es que les pregunten cómo se sienten. ¿Se sienten solos o estresados? A menudo, en China, los padres restan importancia a esto y dicen que simplemente hay que ser más fuerte”, comenta Biao.
Y agrega que “se está lanzando una señal de alerta muy clara en toda la sociedad china”.
“Los adultos deben reflexionar sobre cómo asumir su responsabilidad hacia los adolescentes. Mantener una conversación abierta en familia es, probablemente, la parte más gratificante de la vida”.
Y ahí es donde reside la verdadera batalla, según los expertos.
En lugar de intentar frenar las ventas en línea de medicamentos recetados mediante medidas aisladas e ineficaces, el gobierno debería centrarse, señalan, en lo que bien podría ser una crisis de salud mental.
En 2023, un estudio para el “Libro Azul de Salud Mental de China” reveló que cerca de 95 millones de personas padecían depresión y de ellas más del 30% eran menores de 18 años.
El gobierno chino ha reconocido la necesidad de ofrecer apoyo en salud mental a los adolescentes.
Estos planes incluyen la creación de salas de orientación en todas las escuelas, servicios de psiquiatría en al menos un hospital de cada condado y un mayor número de profesionales de la salud mental.
El objetivo es establecer un sistema nacional de apoyo psicológico e intervención en crisis para el año 2030.
Hasta ahora, los resultados han sido bastante positivos: según el Consejo de Estado, el 92% de las escuelas primarias y el 95% de las de educación secundaria básica cuentan ya con un orientador.
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Pie de foto, Según los expertos en salud mental, es fundamental escuchar a los adolescentes y mantener conversaciones abiertas con ellos.
Muchas grandes ciudades, entre ellas Pekín, han comenzado a integrar la salud mental en el plan de estudios.
Sin embargo, sigue habiendo una gran escasez de psiquiatras especializados en niños y adolescentes.
Un estudio de 2020 publicado en la revista médica británica The Lancet señalaba que en el país solo había 500 psiquiatras infantiles cualificados y que muchos de ellos ejercían en grandes ciudades como Pekín y Shanghái.
Esto supone un enorme desafío en un país que ha experimentado tres décadas de cambios sociales y económicos sin precedentes.
La incertidumbre sobre el futuro
La China en la que crecieron los padres de Xiaomei es muy distinta del futuro al que ella se enfrenta.
Sus padres siguieron la pauta marcada por el Partido Comunista: trabaja duro y obtendrás una recompensa.
Ahora, aunque los jóvenes obtengan buenas calificaciones y un título universitario, no tienen garantizado un futuro próspero.
Tras las agotadoras restricciones de la pandemia, a la economía china le ha costado recuperarse; se estima que uno de cada cinco jóvenes tiene dificultades para encontrar empleo y que las familias están reduciendo sus gastos.
“La gente se ha vuelto más pesimista en general”, admite Biao, y añade que la ansiedad también afecta a los adultos.
“Creo que los padres se sienten confundidos y ansiosos porque ven un problema en sus hijos, pero no conocen una alternativa. Si mi hijo tiene un problema, es el fin del mundo. Si a mi hijo no le va bien en la escuela, es el fin del mundo. Si mi hijo no me habla, es el fin del mundo. Creo que deberíamos prestar más atención tanto a los padres como a los hijos”, declara.
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Pie de foto, Pese al enorme salto económico, muchos chinos sienten que es cada vez más difícil alcanzar la prosperidad.
Afortunadamente, Xiaomei y sus padres han logrado superar esta situación.
“Antes, mis padres no me entendían realmente y decían cosas bastante duras. Sentía que no tenía ayuda y que estaba totalmente sola”, cuenta.
Pero eso cambió cuando fue trasladada de urgencia al hospital tras la sobredosis. Empezaron a escucharla y a hablar con ella.
“Saber que había alguien a mi lado me hizo sentir muy bien”, afirma, y explica que incluso la ayudó a obtener buenos resultados en el examen de acceso que tanto temía.
“Tengo suerte de contar con su apoyo”, añade.
Salir de la adicción
Sin embargo, no todo el mundo encuentra ese apoyo, y ahí es donde Lu Jingchan espera poder ayudar.
El joven de 22 años pasó años luchando contra la depresión. Le resultaba difícil superar la euforia que le producían los medicamentos recetados y sufrió más de cuatro sobredosis en un periodo de cuatro años.
“Las drogas me llevaron al borde de la locura. Corres el riesgo de hundirte en un abismo de adicción y destruir tu salud”, afirma.
Actualmente ha dejado toda medicación recetada y dedica su tiempo en las redes sociales a instar a los demás a no empezar a consumirla.
Además, ofrece un consejo a los jóvenes que se enfrentan a las mismas presiones que él vivió en su día.
“Espero que puedan afrontar la vida de frente, sin necesidad de medicamentos para adormecerse. Si están sufriendo una sobredosis, quiero darles el valor para detenerse. Creo que sus vidas mejorarán. Creo que todos encontrarán la felicidad”, sentencia.
*Se han cambiado los nombres para proteger la identidad de los jóvenes.
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Fecha de publicación
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