Los republicanos están afinando su estrategia para definir hasta dónde llegará el financiamiento destinado a la política migratoria del presidente Donald Trump, en medio de tensiones internas sobre el alcance del próximo proyecto de ley de gastos.
El debate gira en torno a si se debe aprobar un paquete amplio que financie al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) durante varios años o si conviene impulsar una iniciativa más acotada, enfocada directamente en el fortalecimiento de ICE y CBP, las principales agencias encargadas de la aplicación de las leyes migratorias.

De acuerdo con reportes de Semafor, algunos senadores republicanos impulsan financiar al DHS hasta por tres años, con el objetivo de evitar otro cierre gubernamental como el que ya suma 53 días (y contando). Sin embargo, otros legisladores consideran que un proyecto más específico tendría mayores posibilidades de ser aprobado en el Congreso.
El presidente del Comité de Presupuesto del Senado, Lindsey Graham, dejó clara su postura al señalar que busca dotar a las agencias migratorias de recursos suficientes a largo plazo. “Queremos darles todo lo que necesitan durante tres a diez años”, afirmó el senador republicano, quien además adelantó que sostendrá reuniones con la Casa Blanca para afinar la propuesta.
No obstante, dentro del propio partido existen diferencias. La senadora Joni Ernst reconoció que los líderes republicanos prefieren un enfoque limitado, aunque advirtió que el alcance del proyecto suele ampliarse conforme se busca sumar apoyos. “Queremos que sea lo más específico posible, pero tiende a crecer”, explicó.

Mientras tanto, la Cámara de Representantes aún no ha tomado medidas sobre el proyecto aprobado en el Senado que financia al gobierno hasta septiembre, excluyendo a ICE y CBP. Este escenario podría cambiar una vez que el Senado avance con el componente migratorio.
En paralelo, los demócratas han mostrado una postura más cohesionada. Según CNN, legisladores de ese partido expresaron en reuniones privadas su respaldo al proyecto actual, aunque reconocen que no controlan los tiempos ni su eventual votación en la Cámara.
El desenlace de esta negociación será clave no solo para el futuro de la política migratoria de Trump, sino también para evitar un nuevo bloqueo legislativo en Washington.
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