¿Perdió el oro su esencia? Analista dice que ahora actúa como bitcoin

  • La correlación del oro con el S&P 500 pasó de casi cero a niveles similares a los de bitcoin.

  • Algunos analistas creen que el oro está perdiendo parte de su capacidad para diversificar carteras.

Durante generaciones, el oro ha sido visto como el activo refugio por excelencia en períodos de incertidumbre económica, tensiones geopolíticas o turbulencia financiera. Sin embargo, un reciente análisis plantea que esa característica histórica podría estar cambiando. El metal precioso estaría mostrando un comportamiento cada vez más parecido al de activos considerados de riesgo, entre ellos bitcoin, alejándose de la función defensiva que tradicionalmente le atribuían los mercados.

La correlación entre el oro y el índice S&P 500 pasó de niveles prácticamente inexistentes a registros comparables con los observados en bitcoin, esta es la conclusión a la que llegó el economista Robin Brooks en su artículo “¿Ha perdido el oro su estatus de valor refugio?”, donde asegura que el metal ya no se mueve de manera tan independiente frente a los mercados bursátiles, sino que responde cada vez más a los mismos factores que afectan a otros activos de riesgo.

Según Brooks, este cambio comenzó a hacerse evidente desde finales de 2025. En momentos de elevada tensión geopolítica, cuando históricamente el oro solía beneficiarse de la búsqueda de refugio por parte de los inversionistas, el comportamiento fue distinto, como explicó CriptoNoticias.  Los datos analizados por el economista muestran que entre 2011 y gran parte de 2025, el oro mantuvo una correlación cercana a cero con el índice S&P 500, lo que reforzaba su reputación como una herramienta efectiva de diversificación.

El cambio puede observarse con claridad en la siguiente gráfica elaborada con datos de Haver Analytics. Mientras que entre 2011 y agosto de 2025 el oro mantenía una correlación prácticamente nula con el S&P 500, durante los meses posteriores esa relación aumentó de forma significativa, especialmente en el período marcado por las tensiones geopolíticas de 2026. El comportamiento refuerza el argumento de que, al menos recientemente, ha comenzado a reaccionar a los mismos factores macroeconómicos que impulsan a otros activos, incluido bitcoin.

Evolución de la correlación diaria entre el S&P 500 y distintos activos. Azul: período histórico (2011-2025); rojo: agosto de 2025-febrero de 2026; amarillo: marzo-junio de 2026. Destaca el aumento de la correlación del oro con el mercado bursátil estadounidense. Fuente: X

El fenómeno coincidió con la expansión del llamado «comercio de devaluación», una estrategia basada en la expectativa de que los elevados niveles de deuda pública y las políticas monetarias expansivas terminarán erosionando el valor de las monedas fiduciarias. Esta narrativa atrajo una nueva ola de compradores hacia el mercado del oro, ampliando significativamente la base de inversionistas interesados en el metal.

Las cifras respaldan esa tendencia. Según el World Gold Council, la demanda mundial de oro alcanzó niveles récord durante 2025, superando las 4.900 toneladas entre inversión, joyería, tecnología y compras oficiales. Al mismo tiempo, el valor total del oro extraído y disponible en el mundo superó los 31 billones de dólares, consolidándolo como uno de los activos más importantes del sistema financiero global.

Brooks considera que parte de esta transformación puede explicarse por la creciente participación de inversionistas minoristas. A diferencia de los compradores tradicionales, estos participantes suelen reaccionar con mayor rapidez a los cambios de sentimiento y volatilidad del mercado. Como consecuencia, el oro podría estar incorporando dinámicas más propias de activos impulsados por expectativas y narrativas de inversión que por fundamentos históricos de refugio.

Otro elemento que refuerza esta tesis es el desacoplamiento entre el oro y las tasas reales de los bonos del Tesoro estadounidense. Tradicionalmente, cuando los rendimientos reales aumentaban, el atractivo del oro tendía a disminuir debido a que el metal no genera intereses. Sin embargo, durante los últimos años los rendimientos reales se mantuvieron elevados e incluso superaron el 2% en algunos momentos, mientras el oro continuó alcanzando máximos históricos. Esta ruptura sugiere que nuevas fuerzas están influyendo en la formación de precios.

Pese a ello, el economista no considera que el oro haya perdido su utilidad. Los bancos centrales continúan acumulando reservas del metal y las compras oficiales han superado las 1.000 toneladas anuales durante cuatro años consecutivos, una señal de que sigue siendo percibido como una reserva estratégica de largo plazo. Sin embargo, advierte que su comportamiento podría estar evolucionando hacia una cobertura contra la inflación más volátil y sensible al sentimiento del mercado.

No todos los analistas comparten esta interpretación. Para el economista especializado en bitcoin Daniel Arráez, el comportamiento del oro no significa necesariamente que haya perdido su condición de refugio, sino que tanto el metal como bitcoin estarían respondiendo a factores comunes como el aumento de la deuda, la expansión monetaria y la búsqueda de protección frente a la depreciación de las monedas. En la misma línea, analistas de JPMorgan sostienen que ambos activos se han beneficiado del llamado «comercio de devaluación», por lo que la mayor correlación observada podría reflejar un entorno macroeconómico compartido más que una pérdida definitiva del papel histórico del oro como reserva de valor.

La gran incógnita es si este fenómeno será temporal o si representa una transformación estructural. Lo que parece claro es que el oro ya no se comporta de forma tan predecible como en el pasado. Para los inversionistas, el debate no es menor: se trata de un mercado valorado en más de 31 billones de dólares que podría estar redefiniendo una de las características que durante generaciones sustentó su reputación como refugio seguro.

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *