El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y la ministra de Educación de Panamá, Lucy Molinar, firmaron este viernes un acuerdo que confirma definitivamente a Panamá como el país organizador del XI Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), que se celebrará en 2028. El acto protocolario se realizó en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores panameño, en pleno casco antiguo. Con una pintura de Simón Bolívar de fondo, García Montero hizo un breve repaso de la historia de estos congresos impulsados por el Gobierno español para “defender la cultura española y en español”. El director del Cervantes aprovechó para lanzar un dardo político a los sectores de derecha española más nostálgicos: “España abandonó todo el imperialismo de la época del franquismo, y hace el ridículo el que en nombre del 9% quiere ser el emperador del resto de 530 millones de hablantes de español”.
La firma de este viernes, adelantada por este periódico, pone fin a una polémica que viene desde los desencuentros entre el director del Cervantes y el director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, en el último CILE, celebrado en Arequipa (Perú), el pasado octubre. El congreso del año pasado se cerró sin que se anunciara la ciudad que debía tomar el relevo, a pesar de que los representantes de las 23 academias de la lengua habían acordado que fuera Panamá, que fue la única candidatura formal que se presentó y que cumplía con los requisitos formales para ello.
Sin embargo, García Montero, escritor y columnista de EL PAÍS, mostró en Arequipa su disconformidad con la opción de Panamá porque, señaló, no se le había comunicado de manera oficial ni se había consensuado con el Cervantes, tal y como establecen los protocolos institucionales. Fuentes de la RAE reconocieron que no se le había trasladado oficialmente la decisión a García Montero en Arequipa “porque la situación de tensión y desencuentro que el director del Cervantes había provocado hizo que no fuese el mejor momento para el anuncio”.

Al acto protocolario de la firma del convenio, que ha coincidido con la celebración en la capital panameña del festival cultural Centroamérica Cuenta (CAC), asistieron también el viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación Internacional del Gobierno panameño, Carlos Guevara Mann; el presidente de la Academia Panameña de la Lengua, Jorge Eduardo Ritter. También contó con la asistencia del embajador español en Panamá, Guzmán Palacios Fernández, y del presidente y fundador del CAC, Sergio Ramírez. El escritor nicaragüense, premio Cervantes, acaba esta misma semana de ingresar en la Real Academia Española.
El congreso a celebrarse en 2028 no cuenta aún con fechas confirmadas. La ministra panameña de Cultura apuntó que “el reto de hacer este encuentro un punto de inflexión en lo que somos para pensar en lo que queremos ser”. El director del Cervantes, adscrito al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, subrayó su compromiso para “poner en marcha con la Academia todo lo que sea posible para hacer un gran encuentro”. Aunque avisó que para 2028 habrá concluido ya su mandato y que regresará a su “cátedra en la Universidad de Granada”.
Con este acuerdo se fijan los compromisos para la celebración del Congreso, en fechas aún por concretar, con el consenso del Cervantes, Panamá, la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de Lengua Española (Asale). Esta será la segunda ocasión en la que Panamá acoja un CILE. La primera fue en 2013, inaugurada por el príncipe Felipe de España, hoy rey, y el entonces presidente de Panamá, Ricardo Martinelli. A aquel sexto CILE acudieron dos centenares de profesionales y expertos de la lengua española y, como novedad desde que habían comenzado estas cumbres de la lengua, en 1997, en Zacatecas (México), fue una edición virtual, abierta a la participación del público asistente a las sesiones y de los internautas de todo el mundo.





















