La poscomunista Elif Eralp, hija de refugiados políticos turcos, hace historia al vencer en Berlín

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La izquierda postcomunista de Die Linke ha conseguido la primera victoria de la formación en unas elecciones desde su creación en 2007. La formación de la descendiente de padres turcos Elif Eralp alcanza el 25,1 %, por delante de la cristianodemócratas CDU del canciller Friedrich Merz con el 19,8%. En tercer lugar quedaba la extrema derecha de AfD, que obtenía el 15,7 %, seguida de los Verdes con el 14,9%, los socialdemócratas del SPD con el 12% y el partido de Sahra Wagenknecht BSW entraría en el parlamento regional con el mínimo necesario del 5%.

El resultado supone un vuelco respecto a 2023, ya que entonces los cristianodemócratas habían obtenido una amplia mayoría del 28,2% y ahora pierden de una tacada hasta nueve puntos porcentuales y quedan segundos. El SPD, que formaba hasta ahora con los conservadores una gran coalición en el gobierno de la capital, cae del 18,4% al 12%. Los Verdes también retroceden, mientras que Die Linke alcanza su mejor resultado histórico en Berlín, que duplican sus últimos resultados.

Resultados Berlín
Resultados Berlín A. Cruz La Razón

La victoria de Die Linke tiene además una dimensión simbólica: Elif Eralp podría convertirse en la primera alcaldesa gobernante de la izquierda radical en Berlín. La formación ha construido buena parte de su campaña alrededor de la vivienda, los alquileres y el coste de vida, precisamente los asuntos que más han preocupado a los electores durante la campaña. Según los análisis previos a la votación, la vivienda era, con diferencia, el principal problema señalado por los berlineses.

Die Linke ha repetido que apostará por la posibilidad de recuperar para el estado grandes carteras inmobiliarias. El partido puede apoyarse en el referéndum celebrado en 2021, en el que una mayoría de los votantes se pronunció a favor de “expropiar” a las grandes empresas inmobiliarias. Sin embargo, la aplicación de dicha decisión no sería posible sin una compensación y el coste para las arcas públicas será uno de los principales obstáculos para llevar aquella propuesta a la práctica y es posible que en el futuro se vuelva contra la propia formación.

El desgaste de la CDU tiene, por su parte, además, una razón estrictamente berlinesa, además de la crisis que atraviesa en el resto del país. La formación llegaba a estas elecciones después de haber tenido que sustituir a su candidato durante la campaña. Kai Wegner, alcalde gobernante de Berlín y hasta entonces cabeza de lista de la CDU, renunció en julio a presentarse a la reelección tras semanas de críticas por su gestión del gran apagón que afectó al suroeste de la ciudad. Entre las controversias estuvo su decisión de abandonar durante aproximadamente una hora la zona afectada para jugar al tenis y las posteriores explicaciones sobre aquel episodio.

Wegner no abandonó, sin embargo, la alcaldía inmediatamente: permaneció como alcalde hasta la celebración de las elecciones. La CDU tuvo que recurrir a Stefan Evers, senador de Finanzas, para sustituirlo como candidato principal. Evers dispuso de apenas unas diez semanas para construir una candidatura y darse a conocer entre los electores. Su perfil era mucho menos conocido que el de Wegner y llegaba a una campaña ya marcada por la controversia.

El SPD también se ha visto afectado por otro escándalo. El candidato socialdemócrata, Steffen Krach, está siendo investigado por corrupción. Durante la contienda electoral registraron su domicilio y la Policía se llevó su móvil y su ordenador.

Los candidatos a las elecciones de Berlín eran todos, por lo general, poco conocidos, lo que ayuda a explicar una campaña en la que los programas y los problemas cotidianos pesaron más que las figuras. Una encuesta de Infratest dimap publicada antes de las elecciones señalaba que únicamente el 20% de los berlineses estaba satisfecho o muy satisfecho con el trabajo del Senado, mientras que el 77 % se declaraba insatisfecho. Era el nivel más bajo registrado en Berlín antes de una elección regional desde que comenzó esta serie de mediciones en 1998.

El resultado abre ahora una negociación compleja. Hasta ahora, la CDU se niega a entrar en coaliciones con los postcomunistas de Die Linke. Las combinaciones posibles pasan, por dos bloques de tres partidos. Por un lado, Die Linke, SPD y Verdes; por otro, CDU, SPD y Verdes. Ambas fórmulas pueden alcanzar una mayoría parlamentaria con los resultados de las primeras estimaciones. Lo cual deja de manifiesto que Die Linke aún no tiene claro el acceso a la alcaldía.

El partido de Eralp tiene ahora que convencer a la SPD y a los Verdes para formar un Gobierno de izquierdas. Al mismo tiempo, la CDU de Evers puede intentar conservar el poder pese a haber perdido la primera posición, negociando con esos mismos dos partidos. La AfD mejora considerablemente su resultado de 2023, cuando obtuvo el 9,1 %. Sin embargo, el resto de las formaciones ha descartado una coalición con ella. El SPD afronta una caída hasta el 12%.

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