El senador y candidato presidencial de la derecha y ultraderecha en Brasil, Flavio Bolsonaro, desde julio pasado que no puede visitar a su padre. El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, condenado en 2025 a 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado, se encuentra en prisión domiciliaria desde marzo, por los problemas de salud que arrastra. Esta prohibición judicial, que se extiende hasta después de las elecciones del 4 de octubre, fue firmada por el polémico juez supremo Alexandre de Moraes y se dio luego de que el expresidente le entregara a su hijo candidato una carta escrita a mano y en la que pedía a sus simpatizantes unirse en torno a la candidatura de su hijo mayor, a quien ungía como su heredero político. Flavio Bolsonaro la leyó en una transmisión de YouTube y eso le generó más respaldo, pero también la furia del juez, ya que la condena contra Jair Bolsonaro incluía la incomunicación a través de redes sociales.
Prohibir las visitas de Flavio durante la campaña es “una clara interferencia en el juego político”, reprochó en su momento el senador Rogério Marinho, líder de la oposición en el Senado. Aun sin verlo, en estos meses de campaña, Flavio Bolsonaro ha construido su candidatura a la sombra de la figura de su padre y ha ofrecido indultarlo de llegar a la Presidencia. Su campaña también está llena de símbolos que remiten a su padre. Por ejemplo, a inicios de setiembre realizó una especie de peregrinación hacia el mismo lugar donde su padre fue acuchillado en la campaña exitosa de 2018.
La figura paterna asoma en el programa de gobierno de Bolsonaro
Bolsonaro padre fue atacado y apuñalado en el abdomen por un sujeto con problemas mentales. Flavio Bolsonaro llegó hasta el hospital donde su padre fue atendido y conversó con simpatizantes, señalando. “Hoy conseguí completar la ruta que mi padre no logró completar”, afirmó durante un acto en la ciudad de Juiz de Fora, en el estado de Minas Gerais, que cuenta con 26 millones de habitantes, un bastión que ambos candidatos se disputan. Desde el fin de la dictadura militar y el restablecimiento de la democracia en 1985, se dice que ningún candidato ha llegado a la Presidencia sin ganar antes en Minas Gerais.
“Llevo sangre de los Bolsonaro” es la frase que repite con frecuencia el candidato de la derecha por el Partido Liberal e invoca a su líder y progenitor en todo acto de campaña. Como han observado varios periodistas en Brasil, la figura paterna asoma también en su programa de gobierno, un documento que no llega a las 100 páginas, y donde el exmandatario y sus obras son mencionados más de 20 veces. En sus mítines, Flavio Bolsonaro ha ofrecido gobernar como su padre, retomar sus iniciativas y profundizar sus reformas. Por ejemplo, sus principales temas de campaña, como la seguridad pública, la reducción del tamaño del Estado, la protección de la familia y una economía de orientación liberal, son los mismos que enarboló su padre en campaña y aplicó durante su gestión.
“Brasil sin miedo”
Bajo el lema ‘Brasil sin miedo’, Bolsonaro promete bajar la edad de responsabilidad penal a los 14 años para algunos delitos, reducir al menos 10 ministerios, como lo hizo el presidente de Argentina, Javier Milei y seguir el modelo carcelario del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, además de endurecer la lucha contra el narcotráfico y las principales organizaciones criminales del país. También, imitando a su padre, promete mayor cercanía de Brasil con la administración de Donald Trump. Los asesores del candidato y senador Bolsonaro restan importancia al impacto electoral de las últimas iniciativas de Lula a favor de los programas sociales dirigidos a los más pobres. Señalan que, incluso después de una serie de medidas populares, el presidente no ha logrado obtener ventaja numérica en una posible segunda vuelta.
“El pueblo brasileño está harto del engaño de Lula. Está desesperado y perderá las elecciones. Desde el uso de noticias falsas hasta tácticas de campaña, nada le ha funcionado”, dijo Alfredo Gaspar (PL-AL), candidato a la vicepresidencia, afirma que las iniciativas no han alterado el panorama electoral. Al igual que la estrategia de Lula, el equipo del senador pretende intensificar el llamamiento al voto estratégico entre los votantes de otros candidatos de derecha y buscar a quienes aún no han definido su elección. Sus asesores sostienen que, a pocos días de las elecciones, eventos como el debate de TV Globo del jueves aún podrían generar movimientos positivos entre el electorado.
La ofensiva para el voto estratégico se dirige principalmente al electorado actualmente distribuido entre otros candidatos más a la derecha. Ronaldo Caiado (PSD) y Augusto Cury (Avante) cuentan con un 4% cada uno, Renan Santos (Missão) con un 3% y Romeu Zema (Novo) con un 1%. En conjunto, suman un 12%. El componente religioso juega un partido aparte y ha terminado por coronar la polarización casi en vísperas de las elecciones. Lula da Silva es un ferviente católico que aspira a conquistar su cuarto mandato, y el senador Flavio Bolsonaro, declarado evangélico, le quiere arrebatar el gobierno. Y la Virgen, símbolo de la devoción católica en Brasil, “Nuestra Señora de la Aparecida”, quedó en el centro de una controversia digital en medio de la campaña para los comicios de este 4 de octubre.
Un antiguo proyecto
Todo comenzó con una información en redes: el candidato de la ultraderecha fue acusado de querer retirarle el título de patrona de Brasil si llegase a la Presidencia. Flavio Bolsonaro desmintió la noticia en sus redes sociales, pero en pocas horas el asunto se convirtió en uno de los episodios políticos más virales del año. Lo que había ocurrido es que durante un programa del canal de TV ‘GloboNews’, la periodista Maria Cristina Fernandes mencionó la existencia de un antiguo proyecto para retirar el estatus de patrona a Nuestra Señora de Aparecida, pero que fue archivado años después. Un caricaturista asoció el proyecto a Bolsonaro y el episodio empezó a circular en Internet vinculándolo al candidato de derecha, que poco antes había dicho que, si llega a ser presidente, decretará que “Brasil sea del Señor Jesucristo”.
El equipo de Flavio Bolsonaro acusó al Partido de los Trabajadores, del presidente Luiz Inácio Lula da Silva de estar detrás de la falsa información y también apuntaron a la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), que lo negó. Entre tanto, opositores a Bolsonaro mencionaban: “Es fantástico que, tras casi una década diseminando mentiras, ahora el clan Bolsonaro tenga que beber su propia medicina”.
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