La infraestructura de los activos digitales comienza a ganar terreno frente a los canales administrativos tradicionales en América Latina. En este contexto, la compañía argentina Takenos anunció su presencia en Bolivia mediante la inauguración de una oficina comercial en Santa Cruz de la Sierra, en los llanos orientales del país, tras completar un año de operaciones digitales, modificando el mapa regional de la firma.
El movimiento responde a un crecimiento reportado de 350.000 usuarios en territorio boliviano desde abril de 2025; este volumen ha posicionado al país como el mercado con mayor actividad para la plataforma, superando las expectativas iniciales.
“En solo doce meses, Bolivia se convirtió en el principal mercado de Takenos en la región”, afirmó la compañía. El fenómeno coincide con un periodo de alta demanda de alternativas financieras por parte de los consumidores locales, quienes recurren a las stablecoins, como lo viene reportando CriptoNoticias. Esto para mitigar los efectos de las restricciones cambiarias y los costos operativos de la banca internacional.
A través de redes de bajo costo como Polygon, la infraestructura de liquidación con stablecoins permite la recepción de pagos transfronterizos, que luego pueden convertirse a moneda local.

Aunque el uso de stablecoins reduce tiempos y costos frente a las transferencias bancarias tradicionales, también conlleva riesgos para los usuarios, como la dependencia de la solvencia de los emisores y la posibilidad de bloqueos de fondos.
Este avance operativo se produce en un entorno de cautela institucional: aunque el Banco Central de Bolivia flexibilizó el uso de criptoactivos a mediados de 2024, las autoridades mantienen una vigilancia estricta sobre las plataformas de intercambio para prevenir riesgos de capital.
El caso de Takenos en Bolivia se suma a la tendencia observada en Venezuela y Argentina, donde las fintech que operan con stablecoins ganan terreno en economías con controles estrictos de divisas, como el dólar estadounidense.
Con la apertura en Santa Cruz, la integración entre las soluciones de nueva generación y el sistema tradicional entra en una fase de consolidación. Así, el éxito de este modelo en Bolivia refleja una tendencia regional donde la tecnología digital intenta suplir las deficiencias de la banca corresponsal, aunque su sostenibilidad a largo plazo sigue sujeta a la evolución de los marcos regulatorios locales.

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