El oficialista PAM gana unas elecciones legislativas marroquíes marcadas por la elevada abstención

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El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), se impuso en las elecciones legislativas marroquíes al lograr 97 de los 395 escaños de la Cámara de Representantes, superando al liberal Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI), que acusó el desgaste del Gobierno y se dejó 36 diputados respecto a los 66 de 2021. De acuerdo con lo establecido en la Constitución de 2011, de la formación tecnocrática y oficialista, el rey Mohamed VI tendrá que elegir el próximo jefe del Gobierno, quien, a su vez, habrá de elegir a los miembros del gabinete salvo en las carteras de soberanía (Defensa, Interior, Exteriores y Asuntos religiosos, que son atribución real).

La otra gran noticia de la jornada es la elevada abstención, del 62%, la más alta desde 2007, que confirma la desafección de la mayoría de la población marroquí.

Tras PAM y RNI se sitúa, como en 2021, el nacionalista-conservador -nacido de la independencia de Marruecos- Istiqlal, con apenas un escaño menos que la formación liberal. El retroceso del RNI del jefe del gobierno saliente, Aziz Akhannouch, y de otras formaciones lo capitaliza también el islamista PJD, que obtiene 54 escaños en la nueva cámara baja del Parlamento de Marruecos, logrando una espectacular subida, sobre todo en las ciudades, tras la debacle de 2021 (en 2016 los islamistas moderados lograron 125 escaños). Los de Abdelillah Benkirane, que regresó a la secretaría general de su partido a comienzos del año pasado, liderarán la oposición parlamentaria al futuro gobierno.

Así las cosas, con los resultados de ayer, PAM -la formación fue fundada en 2008 por un consejero real-, que fue segundo en las elecciones legislativas de 2021, y RNI -las dos formaciones, junto al nacionalista Istiqlal, han gobernado en forma de tripartito durante estos cinco años- intercambiarán puestos en la jefatura del ejecutivo. En los próximos días, el monarca, que ostenta amplias atribuciones ejecutivas y es también líder religioso del país, hará pública su elección para la jefatura del gabinete. Los dos nombres que suenan con más fuerza son el ministro y presidente de la Federación Marroquí de Fútbol Fouzi Lekjaa -quien se sumó al PAM semanas antes de los comicios- y la también ministra de Ordenación del Territorio y alcaldesa de Marrakech Fatima Ezzahra el Mansouri.

“Han sido resultados previsibles teniendo en cuenta la ley y la arquitectura electoral de Marruecos”, recuerda a LA RAZÓN el escritor y doctor especialista en relaciones hispano-marroquíes Nabil Driouch. “Ha habido un castigo a la coalición gubernamental, aunque, con todo, sorprende que el RNI logra resistir la tormenta y quedar en segundo lugar, lo que significa que la maquinaria electoral del partido sigue funcionando bien”, explica Driouch.

“Ese castigo ha sido capitalizado por el PJD, que logró salir de la crisis organizativa que atravesaba desde 2021 y multiplicó por cuatro sus escaños. Creo que el mérito se debe principalmente a su líder, Abdelilah Benkirane, y a su discurso político de oposición al Gobierno saliente. Estamos ante un partido que ha salido de la unidad de cuidados intensivos y ha vuelto a la vida política con fuerza. A mi juicio, PJD es el vencedor político de estas elecciones”, asevera el autor marroquí.

La otra gran novedad en lo puramente electoral es el surgimiento de la conocida como Alianza de la Izquierda, que irrumpe en la Cámara de Representantes con ocho diputados. “Se trata de un partido conocido por sus duras críticas a las políticas públicas de los sucesivos gobiernos marroquíes, y su presencia en el Parlamento elevará el nivel del debate político. Es también un cambio importante”, asegura Driouch.

Pero la baja participación -que es la más exigua desde la aprobación de la Constitución de 2011, impulsada por el monarca alauí en plena Primavera Árabe como reacción a la ola de descontento- supera los augurios de los especialistas y confirma la desafección de una gran parte de la población marroquí, sobre todo los jóvenes, hacia el actual sistema de partidos, a los que percibe como ineficaces a la hora de afrontar los problemas -empezando por el encarecimiento de la vida cotidiana y la pérdida de poder adquisitivo- de la vida cotidiana. Además, la abstención no oculta el hecho de que el censo en Marruecos es de inscripción voluntaria, y que menos de 16 millones de personas tuvieron ayer la posibilidad de votar, lo que supone que hay otro 40% de los mayores de 18 años al margen del proceso electoral.

A juicio de Driouch, “la baja participación es un mensaje de una parte importante de la sociedad marroquí que expresa su descontento con todo el proceso político. Estos ‘indignados’ se expresaron de esta manera, y creo que representan principalmente a los jóvenes. De los 15 millones de marroquíes inscritos, solo votaron seis millones, es decir, la mayoría de los inscritos no votó. Son cifras realmente preocupantes y un mensaje político del que el próximo gobierno debe tomar nota”, concluye a LA RAZÓN.

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