Drones rusos sobre Europa: la nueva prueba para la OTAN

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La campaña rusa contra los países europeos de la Alianza Atlántica comenzó poco después de su invasión a Ucrania. Aunque no se ha llegado a un enfrentamiento militar directo, la intensidad de los ataques ha ido aumentando hasta poner a prueba, de forma explícita, a la OTAN. El ataque más importante tuvo lugar la madrugada del 10 de septiembre de 2025 en Polonia, cuando diecinueve drones rusos llegaron a penetrar en su espacio aéreo, hecho que exigió la intervención de aviones de combate polacos y holandeses.

Esa sería la primera vez que cazas de la OTAN derribaran drones rusos sobre territorio de la Alianza, un hecho descrito por el primer ministro polaco, Donald Tusk, como la situación “más cercana a un conflicto abierto desde la Segunda Guerra Mundial”. Varsovia llegó a activar el Artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte, que conlleva consultas de emergencia entre aliados cuando un miembro considera amenazada su integridad territorial.

La flota fantasma y el lanzamiento de drones

Según un informe del International Institute for Strategic Studies (IISS), publicado en julio de este mismo año, se han llegado a avistar 144 drones en toda Europa entre 2024 y 2026, en países como Alemania, Francia, Bélgica, Países Bajos, Reino Unido y Dinamarca. El estudio asegura que la campaña rusa ha sido planificada de manera específica para evitar una respuesta colectiva de la OTAN, exponiendo graves carencias en la defensa aérea europea contra la incursión de drones. Según ese informe, Moscú habría recurrido a su “flota fantasma” de buques de mercancías para utilizarlos como plataformas de lanzamiento de drones, con el fin de sobrevolar y vigilar instalaciones militares sensibles y bases con armamento nuclear.

Uno de los episodios más graves ocurrió el pasado cinco de agosto en el aeropuerto de Leipzig/Halle, un nodo logístico clave para el envío de material bélico a Ucrania. Esa noche, un empleado descubrió un dron en la zona de seguridad de carga. Según informaron medios alemanes, la nave cargaba con 800 gramos de explosivo y había sido fabricada con PETN y Semtex, el mismo material utilizado en el atentado de Lockerbie, que no llegó a explosionar porque el detonador falló.

Crece la amenaza

El hallazgo, junto con un segundo objeto volador no identificado que colisionó con un avión de carga, paralizó el tráfico aéreo durante dos horas y desvió otros vuelos. Fue la primera vez que se hallaba un dron armado con explosivos en Europa, lejos de la frontera con Ucrania; el embajador ucraniano en Berlín no dudó en señalar a Moscú como responsable, aunque las autoridades alemanas no llegaron a confirmar oficialmente la autoría.

La presión rusa no se ha limitado al espacio aéreo occidental. Hace unos días, un dron ruso atacó un tren de pasajeros a apenas dos kilómetros de la frontera entre Polonia y Ucrania. Horas después, cazas de la OTAN llegados a la región pudieron derribar otro dron sobre Kaunas, en territorio lituano, lo que encendió todas las alarmas en la capital, Vilna. Semanas antes, satélites de defensa revelaron que Rusia había construido nuevas plataformas de lanzamiento de drones en diez bases cercanas a territorio europeo, capaces de poner al alcance de sus Geran-5 (una versión mejorada del modelo Shahed iraní, con 1.000 km de autonomía) a once países de la Alianza Atlántica.

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