La clasificación de Colombia fue tan emocionante que voy a tratar de contarla con la velocidad de su ataque demoledor, no me pidan pausa, no me pidan punto seguido, entiendan que escribo a la velocidad de lo que pasa en la cancha, así que para empezar, debo confesar que yo no estaba tan seguro, tenía un miedo inicial, avivado cuando vi, con los dientes apretados, cómo ese ghanés sacó ese riflazo al que Camilo no llegaba ni con la vista, la pelota pasó cerquita y solté la misma bocanada de aire que ustedes; me sentí intranquilo, desconfiado, sobre todo cuando Jhon Córdoba se fue lesionado, él, tan mole, él, tan tanque, y se va lesionado en el primer forcejeo, maldije, ¡qué mala suerte!, si alguien podía ir a chocar con ellos era Córdoba, y luego a Lucho no le pitan el penalti, eso no era un buen síntoma, pero no había por qué tener zozobra, la Selección sometía, Ghana era una muralla, pero agrietada, y ese dominio me fue dando serenidad, una certeza de que no siempre tenemos que sufrir, fue cuando Colombia lanzó su ataque más decisivo con Luis Suárez, el que entró por Córdoba, y quien demostró que los goleadores más voraces también son solidarios, no lo podía creer cuando lo vi salir del área, arrastrar la marca de tres jugadores, le grité, insensato de mi parte, que rematara o soltara la pelota, cuando Suárez sabía bien lo que tramaba: tirar un centro como lo hubiera tirado Muñoz, y en el área esperaba tan campante Jhon Arias para anotar de primera, con un temple de acero para poner el 1-0, y en medio del festejo pensé que no había anotado un jugador; había anotado todo un país, luego miré el reloj como por quinta vez, y apenas iban 14 minutos; quedaba mucho tiempo para hacer otro gol o para…
Colombia se enfrentó a Ghana Foto:EFE
… en ese momento le regalamos brevemente la pelota a Ghana, les dimos alas, pero era una trampa de Lorenzo, dejar que el rival se entusiasmara para liquidarlo, eso pensé para no sobresaltarme, porque los africanos se estaban acercando mucho, luego vino un cabezazo de Mojica que me hizo pensar en la famosa mística africana, porque ese arquero reaccionó mágicamente y sacó el balón, y en ese frenesí, Colombia no podía parar y yo tampoco, porque no había tiempo; en un parpadeo, ya era el segundo tiempo y vimos con inquietud que James ya no estaba y lo reemplazaba Ríos, Colombia buscó el segundo gol; Díaz lo hizo y le pitaron fuera de lugar, pero el equipo seguía intentando, luego entró Quintero a poner la pausa que yo no puedo en estas líneas, porque quería que el partido se acabara ya, sin drama; fue cuando el reloj marcó el minuto 90 y fue realidad: clasificamos a octavos de final sin suspenso, y ahora Colombia se ilusiona, como los equipos que no saben cuándo será su punto final, pero quieren llegar muy lejos…
Colombia se enfrentó a Ghana Foto:EFE
Pelota de papel
PABLO ROMERO
Redactor de DEPORTES
@PabloRomeroET
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