Category: Actualidad

  • Semana Santa en México 2026: cuándo son las vacaciones, cuánto duran, días clave y tradiciones de la temporada

    Semana Santa en México 2026: cuándo son las vacaciones, cuánto duran, días clave y tradiciones de la temporada

    La Semana Santa de 2026 será a finales de marzo y principios de abril. Este periodo vacacional tiene una gran relevancia cultural y religiosa, pero también representa una oportunidad de descanso, especialmente si se considera que México es uno de los países que otorgan menos días de vacaciones en el mundo laboral. La celebración de este año coincide además con el ingreso de la Pasión de Cristo de Iztapalapa a la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

    Cada año, uno de los aspectos que genera confusión es la diferencia entre los días de descanso para los trabajadores y el receso escolar. Mientras los estudiantes disfrutan de un periodo vacacional continuo y mandatorio, la mayoría de empleados no tiene garantizado ninguno de los días y otros solamente descansan jueves y viernes.

    Fechas clave de la Semana Santa

    De acuerdo con el calendario litúrgico, las fechas clave de la Semana Santa de 2026 son las siguientes:

    • Domingo de Ramos (29 de marzo);
    • Jueves Santo (2 de abril);
    • Viernes Santo (3 de abril);
    • Sábado de Gloria (4 de abril);
    • Domingo de Resurrección (5 de abril);

    El 18 de febrero se llevó a cabo el miércoles de ceniza, conocido como el primer día de la Cuaresma, las seis semanas que anteceden a la Pascua.

    Días festivos para trabajadores

    La Ley Federal del Trabajo (LFT) establece los días de descanso obligatorio en México. En términos generales, la norma no reconoce toda la Semana Santa como periodo de descanso forzoso; sin embargo, algunas empresas y organismos contemplan dos fechas de descanso dentro de esta conmemoración, el jueves y viernes 2 y 3 de abril, respectivamente pese a que no se encuentran en el calendario oficial de días festivos.

    El Sábado de Gloria y el Domingo de Pascua tampoco están incluidos como días de descanso obligatorio, aunque muchas personas los consideran parte de las “vacaciones de Semana Santa”. Desde el punto de vista legal no existe la obligación de suspender labores en esas fechas. Sin embargo, es común que algunas empresas otorguen días adicionales, incluso las dos semanas que se contemplan para los estudiantes.

    Vacaciones escolares

    El panorama es distinto para los estudiantes de educación básica. La Secretaría de Educación Pública (SEP) establece en su calendario oficial un periodo vacacional más amplio con motivo de la Semana Santa.

    Para el ciclo escolar correspondiente, el último día de clases antes de Semana Santa será el jueves 26 de marzo; el viernes 27 de marzo no habrá clases debido a la realización del Consejo Técnico Escolar. Las vacaciones de Semana Santa irán del lunes 30 de marzo al viernes 10 de abril, y el regreso a clases será el lunes 13 de abril.

    Este calendario aplica para estudiantes de preescolar, primaria y secundaria, tanto en escuelas públicas como en planteles privados incorporados a la SEP.

    Tradiciones de Semana Santa en México

    Más allá del descanso escolar o los viajes, la Semana Santa mantiene un profundo significado cultural y religioso en México. En numerosas ciudades y comunidades se realizan celebraciones que combinan rituales litúrgicos, expresiones populares y representaciones históricas.

    Una de las más conocidas es la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, en Ciudad de México, considerada una de las escenificaciones religiosas más grandes del mundo y que cada año convoca a miles de asistentes. En 2025, este evento reunión a más de un millón de personas.

    Otras tradiciones incluyen:

    • Procesiones y viacrucis en parroquias y barrios durante el Viernes Santo.
    • Quema de Judas el Sábado de Gloria, una costumbre popular en la que se queman figuras simbólicas.
    • Platillos tradicionales, como el pescado, los romeritos o la capirotada, que forman parte de la gastronomía de la temporada.

    Otra de las tradiciones más extendidas durante la Semana Santa es evitar el consumo de carne, especialmente el Viernes Santo. Esta práctica proviene de la tradición de la Iglesia Católica y está vinculada con el significado religioso de la fecha.

    El Viernes Santo conmemora la muerte de Jesucristo en la cruz, por lo que históricamente se considera un día de ayuno, recogimiento y penitencia. Dentro de estas prácticas, la Iglesia estableció la abstinencia de carne como una forma simbólica de sacrificio. La carne roja, en particular, se asociaba en la tradición cristiana con celebraciones y banquetes. Evitar su consumo durante este día representa un gesto de austeridad y reflexión espiritual.

    En cambio, algunas personas creyentes optan por comer pescado o mariscos, alimentos que no están incluidos en la restricción tradicional. Con el paso del tiempo, esta práctica religiosa también se ha convertido en una costumbre cultural ampliamente extendida en México, incluso entre personas que no necesariamente siguen las normas religiosas de forma estricta.

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  • Sheinbaum asegura que se están revisando todas las instalaciones de Pemex en el Golfo de México para descartar fugas

    Sheinbaum asegura que se están revisando todas las instalaciones de Pemex en el Golfo de México para descartar fugas

    EL PAÍS publicó que el barco Árbol Grande, contratado por la petrolera para reparar ductos submarinos, estuvo anclado ocho días sobre un oleoducto, con una gran mancha de petróleo alrededor, en uno de los lugares de origen del desastre ambiental

    Claudia Sheinbaum, en el Palacio Nacional, en Ciudad de México, este martes.Mario Guzmán (EFE)
    Carlos Carabaña

    La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha asegurado que están revisando las instalaciones del campo de Cantarell en busca de una posible fuga como causa del desastre ambiental que sufre desde hace más de un mes el Golfo de México. Durante su conferencia de prensa diaria, Sheinbaum ha anunciado que el miércoles se reunirá con el grupo creado para atajar esta crisis y que, en caso de encontrar algún problema en las instalaciones, se informará a la población. La mandataria ha dicho que, en colaboración con científicos, están analizando si las emanaciones que se dieron en la zona de Cantarell, en la Sonda de Campeche, uno de los lugares de origen del petróleo que ha manchado principalmente las costas de Veracruz y Tabasco, son emanaciones naturales o alguna fuga de las instalaciones. EL PAÍS publicó el lunes que el barco Árbol Grande, contratado por la petrolera para reparar ductos submarinos, estuvo anclado ocho días sobre un oleoducto, con una gran mancha de petróleo alrededor, que comunica esas instalaciones con la terminal marítima de Dos Bocas.

    Información en desarrollo.

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  • Qué tanto aliviará la crisis energética de Cuba la llegada de un buque ruso con petróleo

    Qué tanto aliviará la crisis energética de Cuba la llegada de un buque ruso con petróleo

    El petrolero Anatoly Kolodkin

    Fuente de la imagen, Sovcomflot Group (SCF)

    Pie de foto, El petrolero Anatoly Kolodkin ya se encuentra en Cuba.

      • Autor, Atahualpa Amerise
      • Título del autor, BBC News Mundo
    • Tiempo de lectura: 6 min

    Un buque ruso cargado de petróleo acaba de llegar a Cuba, que atraviesa una profunda crisis energética con apagones diarios y escasez de combustible.

    El Anatoly Kolodkin, que transporta un contingente de petróleo destinado a la isla, atracó en la terminal de Matanzas, donde descargará más de 700.000 barriles, según autoridades rusas y datos de seguimiento marítimo.

    Es el primer cargamento de crudo que llega a Cuba en varias semanas. Estados Unidos intensificó en enero la presión económica sobre la isla al bloquear de facto los envíos de crudo.

    Cuba produce aproximadamente 40.000 barriles al día y su consumo mínimo estimado para funcionar con normalidad es de 100.000.

    El Estado comunista caribeño, cuyas arcas están vacías y tiene prácticamente cortado el acceso a crédito internacional, trataba de cubrir ese déficit hasta hace poco con los envíos de algunos de sus aliados como Venezuela o México -interrumpidos por las presiones de Trump y los cambios geopolíticos en la región- así como cargamentos ocasionales rusos.

    La llegada del Anatoly Kolodkin supone el primer salvavidas petrolero a Cuba desde que el presidente estadounidense Donald Trump impusiera el bloqueo de facto.

    Cubanos frente a la terminal de Matanzas

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Cubanos frente a la terminal de Matanzas, donde llegó el buque ruso.

    Preguntado por periodistas a bordo del Air Force One sobre el petrolero ruso en Cuba, Trump aseguró no tener “ningún problema” con que otros países enviaran crudo a la isla.

    “No nos importa que alguien lleve un cargamento porque lo necesitan (…) tienen que sobrevivir”, afirmó.

    Alegó que Cuba está “acabada” y no le preocupa si Rusia u otros países quieren suministrarle hidrocarburos.

    Se desconoce si es una flexibilización temporal o un cambio de rumbo en la política de bloqueo petrolero de la administración Trump hacia Cuba.

    Analizamos, en todo caso, cuáles son las implicaciones del nuevo cargamento ruso para el futuro de Cuba.

    Cuál es el valor del envío

    El Anatoly Kolodkin transporta unas 100.000 toneladas de crudo, equivalentes a más de 700.000 barriles de petróleo, un volumen considerable que podría dar un breve respiro a un país que atraviesa una escasez crónica de combustible.

    Es un cargamento de petróleo Urales, la principal mezcla exportadora de Rusia.

    Se trata de un crudo de densidad media y con un contenido relativamente alto de azufre obtenido al mezclar petróleo más pesado de la región de los Urales y el Volga con hidrocarburos más ligeros de Siberia occidental.

    El experto en energía Jorge Piñón, investigador de la Universidad de Texas en Austin, destaca la alta calidad de este crudo.

    “Producido al norte de Rusia, se carga en el mar Báltico. Es quizás el petróleo de mejor calidad que tienen los rusos: 32 API, 1,5 de azufre. Es un petróleo muy bueno, de buena calidad”, explica a BBC Mundo.

    El cargamento también es significativo desde el punto de vista económico: Piñón calcula que su valor ronda los US$84 millones de dólares.

    El académico cree, sin embargo, que el impacto de este envío por sí solo será limitado y solo aportará un efímero parche a la crisis energética de la isla.

    Gasolinera en Cuba

    Fuente de la imagen, EPA

    Pie de foto, Las estaciones de servicio en Cuba están cerradas estos días por falta de combustible.

    Qué limitaciones hay

    Según Jorge Piñón, el cargamento tardará semanas en convertirse en combustible utilizable, producirá un volumen relativamente reducido de diésel y, además, parte de ese combustible podría no llegar a la economía civil.

    El experto destaca en primer lugar que este petróleo recién llegado de Rusia no podrá utilizarse de inmediato.

    “Tras descargarse en la terminal de Matanzas después, dentro de un par de días, tienen que volver otra vez a cargar todo ese volumen en dos pequeños tanqueros para llevarlo a la refinería de La Habana, que es donde se va a procesar el crudo”, explica Piñón.

    A partir de ahí comienza el procesamiento del hidrocarburo en gasolina, diésel u otros derivados, lo que llevará entre 15 y 20 días, según cálculos del académico.

    Incluso una vez refinado, apunta, el combustible no estará disponible inmediatamente para la economía: “Que ese combustible, ese diésel, esté disponible para suministrar a los sectores de la industria cubana que el gobierno decida -quién lo necesita más urgentemente- tomará aproximadamente otros 10 días”.

    Así, los cubanos podrían tardar entre 20 y 30 días en percibir el alivio que supondría la llegada del cargamento del Anatoly Kolodkin.

    Piñón menciona un importante problema en el proceso: la limitada capacidad de refinamiento de Cuba, con instalaciones antiguas y de mantenimiento deficiente.

    “La refinería de La Habana, que es la antigua refinería de Exxon, fue construida en los años 50. Así que es una refinería simple, antigua, ineficiente”, explica, lo que ralentizaría el proceso y limitaría el aprovechamiento del petróleo.

    “Seguro que lo que se va a poder producir no es más de 200.000 o 250.000 barriles de diésel”, pronostica.

    Hasta qué punto aliviará la crisis

    Una vez producido, el diésel se distribuirá según las prioridades del gobierno: “yo creo que el sector transporte es importante, ya sea por carretera, los camiones, los trenes; el sector agrícola, para los tractores; y también los hospitales y otros lugares así”, indica Piñón.

    Incluso en el mejor de los casos, puntualiza, el efecto será provisional.

    “Se va a terminar pronto. No es suficiente para suministrar a toda Cuba, desde Cabo San Antonio a Cabo Maisí, todo el diésel que necesita”, sentencia.

    Apagón en Cuba

    Fuente de la imagen, Reuters

    Pie de foto, Los apagones son constantes en Cuba en los últimos meses.

    Por último, el experto advierte de que una parte importante del combustible podría no llegar al consumo civil y quedarse como reserva del régimen para el caso de una contingencia extrema.

    “Si hubiera un conflicto militar entre los Estados Unidos y Cuba, el gobierno va a necesitar su propia contingencia o sus propias reservas estratégicas de diésel. Así que yo no dudo que se quede con parte de esa producción de diésel”.

    En definitiva, concluye, el envío ruso puede aliviar momentáneamente la situación, pero difícilmente cambiará el panorama energético del país.

    “Todo el mundo tiene grandes esperanzas por si la ayuda humanitaria que trae este petrolero, pero es un capítulo. Es decir, cuando terminas ese capítulo y le das la vuelta a la página, no hay más nada. Ya se terminó, final”.

    ¿Habrá más envíos?

    La llegada del Anatoly Kolodkin, en todo caso, ha abierto para Cuba la posibilidad de sentar un precedente y dar luz verde a nuevos envíos de petróleo.

    Pero, de momento, no hay señales claras de que otros cargamentos estén en camino.

    Según datos de rastreo marítimo y expertos consultados, no se han detectado nuevos petroleros rumbo a Cuba tras la salida del Anatoly Kolodkin.

    La incertidumbre sobre posibles represalias estadounidenses y las limitaciones económicas de Cuba para pagar futuros cargamentos -especialmente ahora que el precio del crudo está en máximos- son importantes factores disuasorios para quienes se planteen enviar crudo a la isla.

    Aún así, tras el visto bueno de Trump a la entrada de petróleo ruso, otros países -o la misma Rusia- podrían animarse a donar combustible al país caribeño.

    Desde Moscú el cargamento se ha presentado como un gesto de apoyo político a Cuba, su aliado histórico al que ha prometido seguir respaldando pese a las sanciones occidentales.

    “En condiciones de un durísimo bloqueo, nuestros amigos cubanos necesitan productos derivados del petróleo”, declaró el lunes el portavoz presidencial ruso Dimitri Peskov.

    Expertos vaticinan, en todo caso, que sin un suministro regular de petróleo o reformas profundas en su sistema energético, la crisis de combustible que sufre la isla difícilmente podrá resolverse.

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  • Momento del impacto de un dron ucraniano contra un edificio gubernamental en Rusia

    Las Fuerzas Armadas de Ucrania han atacado con un dron el edifico del Gobierno de la provincia rusa de Bélgorod, denunció este martes el gobernador local, Viacheslav Gladkov, compartiendo el momento del impacto en su canal de Telegram.

    Tres personas han resultado heridas en el “ataque terrorista” y fueron trasladadas a un hospital, comunicó Gladkov. Un hombre sufrió heridas de metralla en las piernas, el abdomen y los brazos, mientras otras dos mujeres fueron diagnosticados con lesiones por explosión de mina y barotraumas.

    El gobernador agregó que la fachada y los cristales del edificio resultaron dañados en el ataque. La información completa sobre las consecuencias del impacto aún está por determinarse, concluyó. 

  • Entre lo malo y lo peor: las opciones de Trump para salir de la guerra en Irán sin perder la cara

    Donald Trump sigue afirmando que está logrando sus objetivos en la guerra contra Irán, a pesar de que el conflicto ya lleva más de un mes. Durante este tiempo, el presidente estadounidense ha anunciado al menos en doce ocasiones que la guerra está a punto de terminar, proclamando de hecho la victoria mucho antes de que se haya producido.

    Su equipo se esfuerza por mantener este tono. Así, el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró este lunes que todos los objetivos se están logrando “según lo previsto o antes de lo previsto” y que pueden completarse en unas pocas semanas.

    El propio Trump va aún más lejos, afirmando que ya se ha producido un cambio de régimen en Teherán y que Washington está negociando con las nuevas autoridades. Sin embargo, la parte iraní desmiente la existencia de tales contactos.

    En este contexto, cada vez más expertos hablan de un panorama diametralmente opuesto: Estados Unidos no está ganando la guerra, y el margen para salir de ella sin perder prestigio se está reduciendo rápidamente, si es que no ha desaparecido por completo.

    En busca de una salida aceptable

    Las presiones de EE.UU. no hacen más que intensificarse. Trump fijó el 6 de abril como fecha límite para la reapertura del estrecho de Ormuz y el lunes lanzó un nuevo ultimátum, amenazando con “destruir por completo” la infraestructura energética de Irán en caso de que fracasen las negociaciones.

    Reportes: Trump está dispuesto a terminar la guerra contra Irán incluso si el estrecho de Ormuz permanece cerrado

    Sin embargo, como señalan distintos analistas, en lo que respecta a una escalada, la iniciativa recae cada vez más en Teherán. “El hecho es que los iraníes tienen un interés profundamente arraigado en que esta guerra continúe, porque les está yendo muy bien. Y cuanto más se prolongue la guerra, más influencia tendrán. El presidente Trump, a pesar de lo que dice en público, seguramente entiende que las cosas no van bien y está buscando una salida“, valoró John Mearsheimer, profesor de la Universidad de Chicago. 

    Stephen Walt, profesor de la Universidad de Harvard, también adopta una postura similar. “La razón por la que los iraníes tienen tanto interés en que esto continúe es que, en esencia, están tratando de restablecer la disuasión. Quieren que Estados Unidos pague un precio lo suficientemente alto como para que aprendamos a no hacer este tipo de cosas en el futuro. Y hasta que no estén seguros de haber restablecido la disuasión, es probable que sigan adelante con esto”, vaticinó.

    Un ultimátum sin efecto

    El último ultimátum de Trump vino acompañado de la amenaza de un ataque contra la isla de Jarg, un estratégico enclave por el que pasa hasta el 90 % de las exportaciones de petróleo iraní. Es más, en Washington no descartan la posibilidad de su captura, según demuestra el despliegue de unidades especiales estadounidenses en la región.

    Cuán importante es la joya petrolera de Irán y qué pasará si EE.UU. decide destruirla

    Sin embargo, este tipo de declaraciones parecen cada vez más a un farol. Según los expertos, una operación de este tipo podría asestar un golpe mucho mayor a la economía mundial —y al propio Estados Unidos— que a las exportaciones de petróleo iraní.

    Mearsheimer señala directamente esta contradicción: “¿Son capaces de detenerlas [las exportaciones de petróleo]? No quieren detenerlas. Queremos que exporten petróleo. Hay que entender que nos estamos acercando al precipicio en lo que respecta al estado de la economía internacional. No queremos caer por el precipicio. Y para evitarlo, tenemos que sacar la mayor cantidad de petróleo posible a los mercados mundiales. Por eso levantamos las sanciones a los rusos y hemos levantado las sanciones a los iraníes. Y, además, estamos permitiendo que los iraníes envíen petróleo desde la isla de Jarg a través del estrecho hacia los mercados mundiales. ¿Por qué, en nombre de Dios, cortaríamos ahora el flujo de ese petróleo, cuando es probable que tenga consecuencias económicas desastrosas?”.

    Por su parte, Stephen Walt describe ese posible escenario de manera aún más directa, como un “tiro en la cabeza”, subrayando que no resolvería los problemas fundamentales.

    Operación terrestre con riesgo de convertirse en un nuevo Irak

    A medida que el conflicto se prolonga, Trump se enfrenta cada vez con mayor claridad a la disyuntiva a la que ya se enfrentaron sus predecesores, desde Vietnam hasta Afganistán: retirarse o dar un nuevo paso hacia la escalada, lanzando incluso una operación terrestre. Sin embargo, el contingente actual es claramente insuficiente para llevar a cabo un plan así.

    Trump frente a su momento Vietnam: una decisión sin salida fácil

    Mearsheimer establece paralelismos directos con el pasado: “Entramos en Irak con unos 200.000 soldados, y la mayoría de esos soldados formaban parte de divisiones de infantería mecanizada y divisiones blindadas. En la primera guerra del Golfo, allá por 1991, entramos con más de 700.000 soldados, de nuevo, divisiones de infantería mecanizada y divisiones blindadas. Ahora estamos hablando de entrar en un país que es mucho más grande que Irak, tiene mucha más población que Irak y cuenta con un terreno desalentador, y vamos a entrar allí con unos 10.000 soldados de infantería ligera y marcar la diferencia. Es un argumento ridículo”. 

    Según Walt, ni siquiera los posibles éxitos tácticos garantizarían una victoria estratégica. “El hecho de que hayamos logrado mermar las capacidades de Irán de diversas maneras no significa que estemos ganando. Ganamos todas las batallas de la guerra de Vietnam contra los norvietnamitas; perdimos la guerra. Los talibanes nunca derrotaron al Ejército estadounidense en combate abierto. Tampoco lo hizo la insurgencia iraquí, y perdimos ambas guerras”, recordó, destacando que para Irán este conflicto es existencial, mientras que para EE.UU. es “opcional”. 

    ¿Qué queda?

    A Washington le quedan cada vez menos opciones para poner fin al conflicto y presentarlo como una victoria. Según Walt, ante el riesgo de una catástrofe económica mundial, Trump podría poner término a la guerra y encontrar en ella argumentos que intentaría presentar como pruebas de un triunfo. “Quizás el hecho de que hayan podido eliminar al ayatolá, digamos, deshacerse de la persona a la que siguen llamando el líder más malvado del planeta, y argumentar, tratar de convencer a la gente de que eso es suficiente. No creo que eso convenza a mucha gente”, planteó.

    Sin embargo, incluso en ese caso, Irán seguiría teniendo el control de la situación y a Estados Unidos solo le quedaría esperar que las exigencias de Teherán no resulten excesivas.

    “Creo que tienen que esperar, y, de nuevo, con los dedos cruzados, que los iraníes no intenten mucho más, que finalmente se den por satisfechos con haber humillado a Estados Unidos, haber demostrado nuestra incapacidad para imponerles nuestra voluntad, y que empiecen a intentar restablecer unas relaciones más normales y luego reconstruir sus propias capacidades para poder amenazar de manera creíble con volver a hacerlo si los perseguimos”, concluye el experto.

    EE.UU. acecha el petróleo iraní y Teherán le planta cara, MINUTO A MINUTO

  • Artemis II: recursos naturales valiosos y otras 4 razones por las cuales la NASA quiere volver a la Luna después de 50 años

    Artemis II: recursos naturales valiosos y otras 4 razones por las cuales la NASA quiere volver a la Luna después de 50 años

    Una ilustración digital muestra nubes rojas y hielo de agua en la superficie de Marte, con el abismo negro del espacio como telón de fondo.

    Fuente de la imagen, Getty Images

      • Autor, Rebecca Morelle
      • Título del autor, Editora de ciencia de la BBC

      • Autor, Alison Francis
      • Título del autor, Periodista sénior de ciencia de la BBC
    • Tiempo de lectura: 8 min

    Este 1 de abril, la NASA tiene previsto lanzar la misión Artemis II, que enviará a cuatro astronautas a la Luna.

    Su viaje alrededor de nuestro vecino más cercano allanará el camino para un alunizaje y, con el tiempo, para una base lunar.

    El programa Artemis de la NASA ha requerido años de trabajo, ha contado con la participación de miles de personas y se calcula que ha costado, hasta la fecha, US$93.000 millones de dólares.

    Pero para algunos, hay una clara sensación de “ya estuvimos allí, ya lo hicimos”.

    Hace más de 50 años, las misiones Apolo de Estados Unidos hicieron historia cuando los primeros seres humanos pisaron la superficie lunar. Con seis alunizajes en total, parecía que la Luna se había tachado definitivamente de la lista de tareas espaciales pendientes.

    Entonces, ¿por qué Estados Unidos está dedicando tanto tiempo, esfuerzo y dinero a la carrera por volver?

    Recursos valiosos

    Imágenes detalladas de los cráteres de impacto en la superficie lunar.

    Fuente de la imagen, NASA

    Pie de foto, “La Luna contiene los mismos elementos que tenemos aquí en la Tierra”, afirma la profesora Sara Russell.

    El terreno parece seco, polvoriento y bastante árido, pero no hay nada más alejado de la realidad.

    “La Luna contiene los mismos elementos que tenemos aquí en la Tierra”, afirma la profesora Sara Russell, científica planetaria del Museo de Historia Natural de Londres.

    “Un ejemplo son los elementos de tierras raras, que son muy escasos en la Tierra, y podría haber zonas de la Luna donde se concentren lo suficiente como para poder extraerlos”.

    También hay metales como el hierro y el titanio, además hay helio, que se utiliza en todo tipo de aplicaciones, desde superconductores hasta equipos médicos.

    Pero el recurso que más atrae es el más sorprendente: el agua.

    “Tiene agua atrapada en algunos de sus minerales, y también cuenta con cantidades sustanciales de agua en los polos”, afirma Russell.

    Hay cráteres que permanecen constantemente a la sombra, explica, donde puede acumularse hielo.

    Tener acceso al agua es vital si se quiere vivir en la Luna. No solo proporciona agua potable, sino que también puede separarse en hidrógeno y oxígeno para proporcionar aire respirable para los astronautas, e incluso combustible para las naves espaciales.

    La carrera por el dominio del espacio

    El astronauta Buzz Aldrin saluda a la bandera estadounidense en la superficie lunar en 1969.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El astronauta Buzz Aldrin saluda a la bandera estadounidense en la superficie lunar en 1969.

    Las misiones estadounidenses Apolo que ocurrieron en los años sesenta y setenta estuvieron impulsadas por una carrera por el dominio espacial con la Unión Soviética. Esta vez, el rival es China.

    China ha avanzado rápidamente con su programa espacial. Ha logrado aterrizar con éxito robots y vehículos robóticos especializados en la Luna, y afirma que llevará seres humanos allí para 2030.

    Aunque sigue habiendo prestigio en ser el primero en plantar la bandera en el polvo lunar, ahora lo que realmente importa es dónde se plante.

    Tanto Estados Unidos como China quieren acceder a las zonas con más recursos, lo que significa hacerse con los mejores terrenos lunares.

    En la imagen aparece el módulo lunar chino de aterrizaje y ascenso, captado por la

    Fuente de la imagen, CNSA HANDOUT via EPA

    Pie de foto, China plantó su bandera en la Luna cuando hizo aterrizar una nave espacial no tripulada en 2020.

    El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas, de 1967, establece que ningún país puede ser propietario de la Luna.

    Sin embargo, en lo que respecta a lo que se encuentra en la Luna, la cuestión no es tan simple.

    “Aunque no se puede poseer un pedazo de terreno debido al tratado de la ONU, básicamente se puede operar en ese terreno sin que nadie interfiera”, afirma Helen Sharman, la primera astronauta británica.

    “Así que lo importante ahora mismo es intentar hacerse con un pedazo de terreno. No se puede poseer, pero se puede utilizar. Y una vez que estás allí, lo tienes todo el tiempo que quieras”.

    Allanando el camino hacia Marte

    La imagen muestra las regiones más altas del Monte Sharp en Marte. En primer plano se aprecian algunas zonas más oscuras con pequeños montículos, y a la izquierda se observa una pendiente ligeramente más pronunciada. En el centro de la foto hay algunas zonas rocosas más claras y de aspecto escarpado. A lo lejos se ven colinas más grandes, de formas más redondeadas y con pendientes suaves. El cielo, que se divisa en la parte superior, es de color gris oscuro.

    Fuente de la imagen, NASA

    Pie de foto, Vivir en Marte será mucho más difícil que en la Luna

    La NASA tiene la mirada puesta en Marte y quiere enviar personas allí en la década de 2030.

    Teniendo en cuenta los obstáculos tecnológicos que debe superar, se trata de un calendario bastante ambicioso. Pero como hay que empezar por alguna parte, Estados Unidos ha decidido que ese lugar sea la Luna.

    “Ir a la Luna y permanecer allí durante un periodo prolongado es mucho más seguro, mucho más barato y mucho más fácil como banco de pruebas para aprender a vivir y trabajar en otro planeta”, afirma Libby Jackson, directora del departamento espacial del Museo de la Ciencia de Londres.

    En una base lunar, la NASA puede perfeccionar la tecnología necesaria para proporcionar el aire y el agua que necesitan los astronautas. Tendrán que averiguar cómo generar energía y construir hábitats para proteger a las personas de las temperaturas extremas, así como de la peligrosa radiación espacial.

    “Todas estas son tecnologías que, si se prueban por primera vez en Marte y salen mal, podrían tener consecuencias catastróficas. Es mucho más seguro y fácil probarlas en la Luna”, afirma Jackson.

    Misterios por descifrar

    El astronauta Harrison Schmitt, de la misión Apolo 17, está recogiendo muestras de roca en la Luna. La roca es ligeramente más alta que él y aproximadamente tres veces más ancha. Aparece a la izquierda de la foto, de espaldas a la cámara, y lleva un traje espacial blanco de la NASA mientras intenta recoger la muestra con el brazo derecho. Su cuerpo proyecta una sombra sobre la gran roca de color gris oscuro. En la parte superior de la foto se puede ver la oscuridad del espacio.

    Fuente de la imagen, NASA

    Pie de foto, Los astronautas del Apolo recogieron muestras de rocas durante sus misiones.

    Las rocas traídas a la Tierra por los astronautas del Apolo transformaron nuestra comprensión de nuestro vecino celestial.

    “Nos revelaron que la Luna se formó a raíz de un acontecimiento increíblemente dramático, en el que un cuerpo del tamaño de Marte chocó contra la Tierra y los fragmentos que se desprendieron formaron la Luna. Lo sabemos gracias a las rocas del Apolo”, afirma la profesora Sara Russell.

    Pero añade que aún queda mucho por descubrir.

    Dado que la Luna formó alguna vez parte de la Tierra, conserva un registro de 4.500 millones de años de la historia de nuestro propio planeta. Y al no haber placas tectónicas, ni viento, ni lluvia que borren este registro, la Luna es una cápsula de tiempo perfecta.

    “La Luna es un fantástico archivo de la Tierra”, afirma Russell. “Una nueva remesa de rocas de una zona diferente de la Luna sería increíble”.

    Inspirando a una nueva generación

    El Artemis II se encuentra en el Edificio de Ensamblaje de Vehículos del Centro Espacial Kennedy de la NASA, mientras tres trabajadores con cascos blancos miran hacia el cohete

    Fuente de la imagen, Joe Raedle/Getty Images

    Pie de foto, Se espera que las misiones Artemis despierten el interés de la gente por las carreras profesionales en el ámbito de la ciencia, la tecnología y la ingeniería.

    Las imágenes en blanco y negro, de baja calidad, transmitidas desde las misiones Apolo convirtieron el sueño del espacio en realidad.

    Y aunque solo unos pocos de los espectadores afortunados llegarían a ser astronautas, muchos de ellos acabaron dedicándose a la ciencia, la tecnología y la ingeniería.

    Fotografía en blanco y negro de la misión Apolo 12 de 1969 en la que se ve a uno de los astronautas en la superficie lunar sosteniendo un recipiente con suelo lunar. En el casco se refleja la imagen del otro astronauta.

    Fuente de la imagen, NASA

    Pie de foto, Las imágenes en blanco y negro transmitidas desde las misiones Apolo convirtieron la ciencia ficción en realidad.

    Se espera que las misiones Artemis, retransmitidas en directo y en 4K, sirvan de inspiración para una nueva generación.

    “Vivimos en un mundo tecnológico. Necesitamos científicos, ingenieros y matemáticos, y el espacio tiene una capacidad extraordinaria para despertar el interés de la gente por esas materias”, afirma Libby Jackson.

    Los nuevos puestos de trabajo y una economía espacial floreciente reportarán a Estados Unidos beneficios por los miles de millones de dólares que ha invertido en Artemis. Al igual que cualquier derivado de la tecnología desarrollada para las misiones que tenga una aplicación en la Tierra.

    Pero Helen Sharman afirma que el regreso a la Luna también dará al mundo un impulso muy necesario.”Si realmente nos unimos, podemos lograr muchas cosas que beneficien a la humanidad”, dice.

    “Es una muestra de lo que somos capaces los seres humanos”.

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  • Qué supone la llegada de un buque ruso con petróleo a una Cuba en situación límite tras meses de bloqueo de EE.UU.

    Qué supone la llegada de un buque ruso con petróleo a una Cuba en situación límite tras meses de bloqueo de EE.UU.

    El petrolero Anatoly Kolodkin

    Fuente de la imagen, Sovcomflot Group (SCF)

    Pie de foto, El petrolero Anatoly Kolodkin ya se encuentra en Cuba.

      • Autor, Atahualpa Amerise
      • Título del autor, BBC News Mundo
    • Tiempo de lectura: 6 min

    Un buque ruso cargado de petróleo acaba de llegar a Cuba, que atraviesa una profunda crisis energética con apagones diarios y escasez de combustible.

    El Anatoly Kolodkin, que transporta un contingente de petróleo destinado a la isla, atracó en la terminal de Matanzas, donde descargará más de 700.000 barriles, según autoridades rusas y datos de seguimiento marítimo.

    Es el primer cargamento de crudo que llega a Cuba en varias semanas. Estados Unidos intensificó en enero la presión económica sobre la isla al bloquear de facto los envíos de crudo.

    Cuba produce aproximadamente 40.000 barriles al día y su consumo mínimo estimado para funcionar con normalidad es de 100.000.

    El Estado comunista caribeño, cuyas arcas están vacías y tiene prácticamente cortado el acceso a crédito internacional, trataba de cubrir ese déficit hasta hace poco con los envíos de algunos de sus aliados como Venezuela o México -interrumpidos por las presiones de Trump y los cambios geopolíticos en la región- así como cargamentos ocasionales rusos.

    La llegada del Anatoly Kolodkin supone el primer salvavidas petrolero a Cuba desde que el presidente estadounidense Donald Trump impusiera el bloqueo de facto.

    Cubanos frente a la terminal de Matanzas

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Cubanos frente a la terminal de Matanzas, donde llegó el buque ruso.

    Preguntado por periodistas a bordo del Air Force One sobre el petrolero ruso en Cuba, Trump aseguró no tener “ningún problema” con que otros países enviaran crudo a la isla.

    “No nos importa que alguien lleve un cargamento porque lo necesitan (…) tienen que sobrevivir”, afirmó.

    Alegó que Cuba está “acabada” y no le preocupa si Rusia u otros países quieren suministrarle hidrocarburos.

    Se desconoce si es una flexibilización temporal o un cambio de rumbo en la política de bloqueo petrolero de la administración Trump hacia Cuba.

    Analizamos, en todo caso, cuáles son las implicaciones del nuevo cargamento ruso para el futuro de Cuba.

    Cuál es el valor del envío

    El Anatoly Kolodkin transporta unas 100.000 toneladas de crudo, equivalentes a más de 700.000 barriles de petróleo, un volumen considerable que podría dar un breve respiro a un país que atraviesa una escasez crónica de combustible.

    Es un cargamento de petróleo Urales, la principal mezcla exportadora de Rusia.

    Se trata de un crudo de densidad media y con un contenido relativamente alto de azufre obtenido al mezclar petróleo más pesado de la región de los Urales y el Volga con hidrocarburos más ligeros de Siberia occidental.

    El experto en energía Jorge Piñón, investigador de la Universidad de Texas en Austin, destaca la alta calidad de este crudo.

    “Producido al norte de Rusia, se carga en el mar Báltico. Es quizás el petróleo de mejor calidad que tienen los rusos: 32 API, 1,5 de azufre. Es un petróleo muy bueno, de buena calidad”, explica a BBC Mundo.

    El cargamento también es significativo desde el punto de vista económico: Piñón calcula que su valor ronda los US$84 millones de dólares.

    El académico cree, sin embargo, que el impacto de este envío por sí solo será limitado y solo aportará un efímero parche a la crisis energética de la isla.

    Gasolinera en Cuba

    Fuente de la imagen, EPA

    Pie de foto, Las estaciones de servicio en Cuba están cerradas estos días por falta de combustible.

    Qué limitaciones hay

    Según Jorge Piñón, el cargamento tardará semanas en convertirse en combustible utilizable, producirá un volumen relativamente reducido de diésel y, además, parte de ese combustible podría no llegar a la economía civil.

    El experto destaca en primer lugar que este petróleo recién llegado de Rusia no podrá utilizarse de inmediato.

    “Tras descargarse en la terminal de Matanzas después, dentro de un par de días, tienen que volver otra vez a cargar todo ese volumen en dos pequeños tanqueros para llevarlo a la refinería de La Habana, que es donde se va a procesar el crudo”, explica Piñón.

    A partir de ahí comienza el procesamiento del hidrocarburo en gasolina, diésel u otros derivados, lo que llevará entre 15 y 20 días, según cálculos del académico.

    Incluso una vez refinado, apunta, el combustible no estará disponible inmediatamente para la economía: “Que ese combustible, ese diésel, esté disponible para suministrar a los sectores de la industria cubana que el gobierno decida -quién lo necesita más urgentemente- tomará aproximadamente otros 10 días”.

    Así, los cubanos podrían tardar entre 20 y 30 días en percibir el alivio que supondría la llegada del cargamento del Anatoly Kolodkin.

    Piñón menciona un importante problema en el proceso: la limitada capacidad de refinamiento de Cuba, con instalaciones antiguas y de mantenimiento deficiente.

    “La refinería de La Habana, que es la antigua refinería de Exxon, fue construida en los años 50. Así que es una refinería simple, antigua, ineficiente”, explica, lo que ralentizaría el proceso y limitaría el aprovechamiento del petróleo.

    “Seguro que lo que se va a poder producir no es más de 200.000 o 250.000 barriles de diésel”, pronostica.

    Hasta qué punto aliviará la crisis

    Una vez producido, el diésel se distribuirá según las prioridades del gobierno: “yo creo que el sector transporte es importante, ya sea por carretera, los camiones, los trenes; el sector agrícola, para los tractores; y también los hospitales y otros lugares así”, indica Piñón.

    Incluso en el mejor de los casos, puntualiza, el efecto será provisional.

    “Se va a terminar pronto. No es suficiente para suministrar a toda Cuba, desde Cabo San Antonio a Cabo Maisí, todo el diésel que necesita”, sentencia.

    Apagón en Cuba

    Fuente de la imagen, Reuters

    Pie de foto, Los apagones son constantes en Cuba en los últimos meses.

    Por último, el experto advierte de que una parte importante del combustible podría no llegar al consumo civil y quedarse como reserva del régimen para el caso de una contingencia extrema.

    “Si hubiera un conflicto militar entre los Estados Unidos y Cuba, el gobierno va a necesitar su propia contingencia o sus propias reservas estratégicas de diésel. Así que yo no dudo que se quede con parte de esa producción de diésel”.

    En definitiva, concluye, el envío ruso puede aliviar momentáneamente la situación, pero difícilmente cambiará el panorama energético del país.

    “Todo el mundo tiene grandes esperanzas por si la ayuda humanitaria que trae este petrolero, pero es un capítulo. Es decir, cuando terminas ese capítulo y le das la vuelta a la página, no hay más nada. Ya se terminó, final”.

    ¿Habrá más envíos?

    La llegada del Anatoly Kolodkin, en todo caso, ha abierto para Cuba la posibilidad de sentar un precedente y dar luz verde a nuevos envíos de petróleo.

    Pero, de momento, no hay señales claras de que otros cargamentos estén en camino.

    Según datos de rastreo marítimo y expertos consultados, no se han detectado nuevos petroleros rumbo a Cuba tras la salida del Anatoly Kolodkin.

    La incertidumbre sobre posibles represalias estadounidenses y las limitaciones económicas de Cuba para pagar futuros cargamentos -especialmente ahora que el precio del crudo está en máximos- son importantes factores disuasorios para quienes se planteen enviar crudo a la isla.

    Aún así, tras el visto bueno de Trump a la entrada de petróleo ruso, otros países -o la misma Rusia- podrían animarse a donar combustible al país caribeño.

    Desde Moscú el cargamento se ha presentado como un gesto de apoyo político a Cuba, su aliado histórico al que ha prometido seguir respaldando pese a las sanciones occidentales.

    “En condiciones de un durísimo bloqueo, nuestros amigos cubanos necesitan productos derivados del petróleo”, declaró el lunes el portavoz presidencial ruso Dimitri Peskov.

    Expertos vaticinan, en todo caso, que sin un suministro regular de petróleo o reformas profundas en su sistema energético, la crisis de combustible que sufre la isla difícilmente podrá resolverse.

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  • Trump está librando contra Irán una guerra basada en el instinto y no está funcionando

    Trump está librando contra Irán una guerra basada en el instinto y no está funcionando

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu en una imagen montada.

    Algunas viejas verdades sobre la guerra han estado golpeando la puerta del Despacho Oval en el mes desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, enviaron aviones de combate estadounidenses e israelíes a bombardear Irán.

    La incapacidad de aprender del pasado significa que Donald Trump se enfrenta ahora a una disyuntiva determinante. Si no logra alcanzar un acuerdo con Irán, puede intentar declarar una victoria que no engañará a nadie, o bien escalar la guerra.

    La más antigua de esas viejas verdades proviene del estratega militar prusiano Helmuth von Moltke el Viejo: “Ningún plan sobrevive al primer contacto con el enemigo”. Escribía esto en 1871, el año en que Alemania se unificó como imperio, un momento que fue tan decisivo para la seguridad de Europa como esta guerra podría serlo para la seguridad de Medio Oriente.

    Quizás Trump prefiera la versión moderna del boxeador Mike Tyson: “Todo el mundo tiene un plan hasta que recibe un golpe”.

    Aún más relevantes para Trump resultan las palabras de uno de sus predecesores, Dwight Eisenhower, el general estadounidense que comandó los desembarcos del Día D en 1944 y que ejerció dos mandatos como presidente republicano de EE.UU. en la década de 1950.

    La versión de Eisenhower decía: “Los planes no valen nada, pero la planificación lo es todo”. Con ello quería decir que la disciplina y el proceso de elaborar planes para librar una guerra hacen posible cambiar el rumbo cuando ocurre lo inesperado.

    Para Trump, ese factor inesperado ha sido la resiliencia del régimen de Irán. Al parecer, él esperaba que se repitiera la operación relámpago mediante la cual el ejército estadounidense secuestró en enero al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores.

    Ambos se encuentran ahora detenidos en Nueva York a la espera de juicio. La vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, lo ha sustituido en la presidencia y acata órdenes de Washington.

    Esperar que se repita la victoria obtenida sobre Maduro denota una abismal falta de comprensión de las diferencias existentes entre Venezuela e Irán.

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el secretario de Estado, Marco Rubio.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Trump ha dado la impresión de improvisar sobre la marcha, dice Bowen.

    El aforismo de Eisenhower sobre la importancia de planificar con anticipación surgió en un discurso de 1957. Había sido el responsable de planificar y comandar la mayor operación militar anfibia de la historia, el desembarco de Normandía, así que sabía de lo que hablaba.

    Explicó que, ante una emergencia inesperada, “lo primero que hay que hacer es desechar todos los planes y empezar de cero. Pero si no se ha planificado, no se puede empezar a trabajar, al menos no de forma inteligente”.

    “Por eso es tan importante planificar, para mantenerse al tanto de la naturaleza del problema que algún día se nos pueda pedir que resolvamos o que ayudemos a resolver”.

    Lejos de capitular o colapsar tras el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, en el primer ataque aéreo de la guerra, a manos de Israel y Estados Unidos, el régimen de Teherán sigue funcionando y contraatacando. Está jugando bien sus cartas, a pesar de su debilidad.

    Por el contrario, Trump ha dado la impresión de improvisar sobre la marcha. Se guía por su intuición, no por las páginas de inteligencia y asesoramiento estratégico que otros presidentes han estudiado a fondo.

    El punto final de Trump

    Trece días después del inicio de la guerra, Fox News Radio le preguntó a Trump cuándo terminaría el conflicto. Respondió que no creía que la guerra “vaya a ser larga”. En cuanto a su finalización, esta ocurriría “cuando lo sienta, lo sienta en los huesos”.

    Trump se apoya en un círculo íntimo de asesores cuya función consiste en respaldar sus decisiones y hacerlas realidad. Decirle la verdad al poder no parece figurar, al parecer, en la descripción de sus puestos de trabajo.

    Depender de los instintos del presidente —en lugar de un conjunto de planes bien elaborados, aun cuando estos deban ser adaptados o descartados— dificulta la conducción de una guerra. La falta de una dirección política clara resta filo al devastador poder de fuego y a la eficacia de las fuerzas armadas de Estados Unidos.

    Hace cuatro semanas, Trump y Netanyahu depositaron su confianza en una feroz campaña de bombardeos que acabó no solo con la vida del líder supremo, sino también con la de sus asesores más cercanos, y que hasta la fecha ha causado la muerte de 1.464 civiles iraníes, según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), un grupo con sede en Estados Unidos que monitorea las violaciones de los derechos humanos en Irán.

    Ambos líderes esperaban una victoria rápida. Los dos desafiaron a los iraníes a dar continuidad a los bombardeos mediante un levantamiento popular para derrocar al régimen.

    Restos de un edificio bombardeado.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, El ataque a Irán no solo acabó con la vida del líder supremo, sino también con la de sus asesores más cercanos.

    La intransigencia de Irán

    Sin embargo, el régimen de Teherán sigue en pie, sigue resistiendo, y Trump está descubriendo por qué sus predecesores nunca estuvieron dispuestos a unirse a Netanyahu en una guerra de elección para destruir la República Islámica.

    Los opositores al régimen no se han alzado. Todos ellos son plenamente conscientes de que en enero pasado las fuerzas gubernamentales mataron a miles de manifestantes y esta vez se han difundido advertencias oficiales diciendo que cualquiera que contemple la posibilidad de intentar repetir las protestas será tratado como un enemigo del Estado.

    El régimen iraní es un adversario obstinado, despiadado y bien organizado. Fundado tras la revolución de 1979 que derrocó al Sah, se forjó posteriormente en la más sanguinaria miseria de la guerra de ocho años contra Irak.

    El régimen se sustenta en instituciones, no en individuos, y se ve reforzado por creencias religiosas inquebrantables y una ideología del martirio. Esto significa que el asesinato de líderes, si bien resulta indudablemente impactante y desestabilizador, no constituye, a su vez, una sentencia de muerte para el régimen.

    Tras las muertes de enero, considerarán la muerte de muchos más iraníes —ya sea a manos de las propias fuerzas del régimen o por efecto de las bombas estadounidenses e israelíes— como un precio aceptable para su supervivencia.

    El líder supremo de Irán, Alí Jameneí, quién perdió la vida tras los ataques de EE.UU. e Israel.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    El régimen iraní no podría aspirar a igualar la potencia de fuego de Estados Unidos e Israel. Sin embargo, al igual que Moltke, Tyson y Eisenhower, ha estado elaborando planes: amplió el conflicto atacando tanto a sus vecinos árabes del Golfo —así como a las bases estadounidenses situadas en sus territorios— como a Israel, extendiendo el sufrimiento tan ampliamente como fuera posible.

    El cierre efectivo del estrecho de Ormuz —la angosta entrada al Golfo— por parte de Irán ha interrumpido aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y ha sumido a los mercados financieros globales en el caos.

    Irán dedicó años y miles de millones de dólares a construir la red de aliados y grupos afines que denominó “el eje de la resistencia”, que incluía a Hezbolá en el Líbano y a Hamás en Gaza y Cisjordania, con el objetivo de amenazar y disuadir a Israel. Los israelíes han golpeado esta red con gran dureza y eficacia desde que estalló la guerra en Gaza, tras los ataques perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023.

    Sin embargo, Irán está demostrando ahora que un accidente geográfico —el estrecho de Ormuz— puede constituir un elemento disuasorio y una amenaza incluso más eficaces que su ruinoso y costoso sistema de alianzas militares. Irán puede ejercer su control sobre el estrecho mediante drones baratos, capaces de ser lanzados desde cientos de kilómetros de distancia, desde el montañoso interior del país.

    Los aliados mueren. La geografía permanece inalterable. A menos que se capturen y ocupen los acantilados que flanquean el estrecho —así como una extensa franja de territorio iraní más allá de ellos—, tanto Estados Unidos e Israel —como el resto del mundo— están descubriendo que el régimen iraní exigirá tener una voz decisiva en la reapertura del estrecho de Ormuz.

    Un cartel con la imagen de los líderes iraníes.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La geografía es un elemento central a la hora de analizar el conflicto.

    Tal como señaló el excomandante adjunto de la OTAN, el general Richard Shirreff, en el programa Today de BBC Radio 4, cualquier ejercicio de simulación bélica destinado a analizar las consecuencias de un ataque contra Irán habría revelado que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica procedería a cerrar el estrecho de Ormuz.

    Esto nos remite, una vez más, a la importancia de planificar cómo iniciar una guerra, cómo ponerle fin y cómo gestionar el escenario posterior a su conclusión. Donald Trump y su círculo íntimo, embriagados ante la perspectiva de una victoria rápida y sencilla, parecen haber pasado por alto estos pasos fundamentales.

    El “eje de la resistencia” incluye también a los hutíes en Yemen. El viernes, estos lanzaron una andanada de misiles contra Israel; se trataba de la primera vez que lo hacían desde que la actual contienda bélica se desencadenara con los ataques aéreos contra Irán el pasado 28 de febrero.

    Si los hutíes reanudaran sus ataques contra el tráfico marítimo en el mar Rojo, Arabia Saudita perdería su ruta marítima occidental para la exportación de petróleo hacia Asia.

    El mar Rojo cuenta con su propio punto de estrangulamiento: el estrecho de Bab el-Mandeb, cuya importancia para el comercio mundial es equiparable a la del estrecho de Ormuz. Si los hutíes decidieran intensificar el conflicto atacando a los buques en Bab el-Mandeb —y más al sur—, tal como hicieron durante la guerra de Gaza, interrumpirían la ruta que conecta Asia con Europa a través del canal de Suez.

    Ello desencadenaría una emergencia económica mundial de consecuencias aún más graves.

    La claridad de Netanyahu

    Netanyahu, a diferencia de Trump, ha estado pensando en detalle sobre esta guerra desde que inició la carrera política que lo ha convertido en el primer ministro de Israel con el mandato más largo.

    En el primer día completo de la guerra contra Irán, Netanyahu grabó una declaración en video desde la azotea del edificio de gran altura en Tel Aviv conocido como la Kirya, sede del cuartel general militar de Israel. Lo hizo con la claridad sobre los objetivos bélicos de Israel que le ha resultado esquiva a Trump.

    Esto no debería sorprender. Entrar en guerra con Irán constituye una perspectiva más directa para Israel que para Estados Unidos. Las preocupaciones de una potencia regional difieren de los desafíos globales, mucho más amplios, que enfrenta Estados Unidos.

    Netanyahu está convencido de que puede garantizar la seguridad futura de Israel infligiendo el mayor daño posible a la República Islámica. La guerra, afirmó en el video, tenía como fin “asegurar nuestra existencia y nuestro futuro”. Netanyahu siempre ha considerado a Irán como el enemigo más peligroso de Israel.

    Sus críticos sostienen que dicha obsesión fue una de las razones por las que Israel no logró detectar ni detener los ataques de Hamás lanzados desde Gaza el 7 de octubre de 2023.

    El primer ministro israelí agradeció a las fuerzas armadas estadounidenses y a Trump por su “asistencia”, y pasó a abordar el punto que, para él, constituye el meollo de la cuestión.

    “Esta coalición de fuerzas nos permite hacer lo que he anhelado hacer durante 40 años: golpear al régimen del terror sin piedad. Esto es lo que prometí, y esto es lo que haremos”.

    Netanyahu y la cúpula militar israelí habían analizado, en diversos momentos a lo largo de sus muchos años en el cargo, distintas formas de entrar en guerra con Irán, destruyendo sus instalaciones nucleares y sus misiles balísticos, así como cualquier otro elemento que representara una amenaza para ellos.

    La conclusión a la que siempre se llegó en Israel fue que, si bien podrían infligir un daño considerable a Irán, ello no supondría más que un revés para el régimen. Se convirtió en una convicción generalizada la idea de que la única manera de aniquilar la capacidad militar de Irán —dejándola inoperativa durante una generación o más— era hacerlo en alianza con Estados Unidos.

    El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Netanyahu siempre ha considerado a Irán como el enemigo más peligroso de Israel.

    Pero eso requería un presidente en la Casa Blanca que estuviera dispuesto a ir a la guerra junto a Israel, algo que nunca había sucedido, a pesar de la estrecha relación entre ambos países y de la dependencia de Israel respecto al apoyo militar y diplomático de Estados Unidos.

    Netanyahu nunca logró convencer a un presidente estadounidense de que ir a la guerra con Irán redundara en los intereses de Estados Unidos, hasta el segundo mandato de Donald Trump.

    A pesar de la amarga y tóxica relación entre Estados Unidos e Irán —vigente desde que el Sha, un firme aliado estadounidense, fuera derrocado en 1979—, los sucesivos presidentes estadounidenses consideraron que la mejor manera de tratar con la República Islámica de Irán era contenerla.

    Durante la ocupación estadounidense de Irak, Estados Unidos no entró en guerra con Irán, ni siquiera cuando Teherán estaba equipando y entrenando a milicias iraquíes que daban muerte a las tropas estadounidenses. La única justificación posible, según sus cálculos, sería una amenaza inminente, en particular, la existencia de información que indicara que Irán estaba cerca de desarrollar un arma nuclear.

    Trump incluyó la amenaza nuclear en su cambiante lista de motivos para ir a la guerra. Sin embargo, no existe prueba creíble alguna de que Irán estuviera a punto de adquirir un arma nuclear o de obtener los medios para lanzarla.

    De hecho, la Casa Blanca mantiene todavía en su sitio web una declaración del 25 de junio de 2025 bajo el titular: “Las instalaciones nucleares de Irán han sido aniquiladas; cualquier sugerencia en sentido contrario constituye ‘noticias falsas’”.

    Ahora, Trump está descubriendo por qué sus predecesores concluyeron que los riesgos de optar por la guerra serían simplemente demasiado elevados.

    Guerra asimétrica

    La guerra parece estar convirtiéndose en un ejemplo clásico de cómo una potencia más pequeña y débil puede combatir a un enemigo más grande y fuerte: el tipo de conflicto que los estrategas denominan guerra asimétrica.

    Es aún demasiado pronto -apenas ha transcurrido un mes- para compararla con otras guerras que, sobre el papel, Estados Unidos parecía estar ganando en términos de enemigos abatidos y misiones de bombardeo completadas, como las de Vietnam, Irak y Afganistán.

    Sin embargo, es importante recordar que, tras años de derramamiento de sangre, todas ellas concluyeron de un modo que en los hechos supuso una derrota para Estados Unidos.

    Las próximas decisiones que tomen Trump y Netanyahu podría determinar si la guerra en Irán se convierte en otro grave tropiezo para EE.UU. Trump ha pospuesto ya en dos ocasiones su amenaza de destruir la red eléctrica de Irán; una acción que, tal como él mismo la ha descrito, podría constituir un crimen de guerra.

    Trump sostiene que el motivo es que Irán está desesperado por alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto, dado que el régimen ha sufrido un duro golpe a causa de los daños y las muertes que Estados Unidos ya ha infligido, y ante el temor de que pueda causar aún más estragos.

    Actualmente se están llevando a cabo contactos entre ambas partes, con la mediación de Pakistán y otros actores. Los iraníes niegan que se trate de una negociación.

    Aún no se ha publicado un texto oficial del plan de paz de 15 puntos propuesto por Trump. No obstante, las versiones filtradas revelan un documento que constituye una recopilación de todas las exigencias que Estados Unidos e Israel han planteado a Irán a lo largo de muchos años. Su contenido se asemeja más a unas condiciones de rendición que a una base para la negociación.

    Irán ha respondido con sus propias exigencias, igualmente inaceptables para la otra parte, entre las que se incluyen el reconocimiento de su control sobre el estrecho de Ormuz, el pago de reparaciones por los daños de guerra y la retirada de las bases militares estadounidenses de Oriente Medio.

    Reza Pahlavi, con 10 años, a la izquierda de su padre el sha Mohamed Reza Pahlavi.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Reza Pahlavi, con 10 años, a la izquierda de su padre el sha Mohamed Reza Pahlavi.

    A menos que ambas partes logren dar un salto gigantesco hacia un terreno intermedio inexplorado de compromiso, resulta difícil vislumbrar la consecución de un acuerdo. No es imposible. El régimen iraní cuenta con un historial de negociación.

    Fuentes diplomáticas árabes me aseguraron que Irán estaba ofreciendo una vía hacia un acuerdo sobre su programa nuclear justo cuando Estados Unidos abandonó abruptamente la diplomacia al iniciar la guerra el 28 de febrero.

    Una fuente me dijo: “Los iraníes lo estaban ofreciendo todo”. Esto suena a una simplificación excesiva y los estadounidenses niegan que se estuvieran logrando avances. Sin embargo, los indicios sugieren que aún existía margen para la diplomacia cuando Estados Unidos e Israel ordenaron sus bombarderos.

    La guerra se encuentra en un punto crítico. Si no se alcanza un acuerdo entre estadounidenses e iraníes, a Trump le quedarán muy pocas opciones. Podría declarar la victoria, alegando que Estados Unidos ha destruido el ejército iraní y que, por tanto, la misión ha sido cumplida. Así sostener que la apertura del estrecho de Ormuz no es responsabilidad suya.

    Tal medida podría provocar el colapso de los mercados financieros mundiales y consternar a sus aliados —ya de por sí descontentos— en Europa, Asia y el Golfo. Un régimen iraní herido y furioso dispondría de un amplio margen de maniobra para ejercer una mayor presión sobre la economía global.

    Lo más probable es que Trump decida intensificar la guerra. Los estadounidenses cuentan con más de 4.000 infantes de marina a bordo de buques que se dirigen hacia el Golfo, tienen a paracaidistas de la 82da División Aerotransportada en estado de alerta y están evaluando el envío de refuerzos adicionales.

    Imágenes de los bombardeos sobre Irán.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Nadie habla de una invasión a gran escala de Irán. No obstante, es posible que los estadounidenses intenten tomar el control de algunas islas del Golfo, incluida la isla de Kharg, la principal terminal petrolera de Irán. Ello implicaría llevar a cabo una serie de desembarcos anfibios sumamente complejos y peligrosos.

    Esta estrategia podría incluso convenir a Irán, cuyo objetivo es arrastrar a los estadounidenses hacia una guerra de desgaste prolongada. Teherán calcula que la capacidad de resistencia del régimen ante el sufrimiento es superior a la de Trump.

    En Irán, Trump está topándose con los límites de su poder. El régimen iraní tiene una definición de victoria y derrota distinta a la suya. Para ellos, la mera supervivencia constituye una victoria.

    Pero ahora aspiran a más, convencidos de que el control del estrecho de Ormuz les otorga una nueva baza para plantear exigencias y tal vez incluso para obtener ventajas estratégicas. Los iraníes han reclamado, entre otras cosas, la promesa de no ser atacados en el futuro, así como el reconocimiento de su control sobre el estrecho de Ormuz, a cambio de permitir el tránsito de todo tipo de embarcaciones por sus aguas.

    La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo el miércoles que “el presidente Trump no hace bluff (amenazas vacías) y está dispuesto a desatar el infierno. Irán no debería volver a cometer un error de cálculo”.

    “Si Irán se niega a aceptar la realidad del momento actual, si no logra comprender que ha sido derrotado militarmente —y que seguirá siéndolo—, el presidente Trump se asegurará de que reciban un golpe más contundente que cualquiera que hayan sufrido jamás”, agregó.

    Una mujer iraní llorando.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Para Trump, ser derrotado en la guerra no es una opción.

    Ser derrotado en la guerra no es una opción. Si Irán hubiera sufrido un golpe tan severo como asegura Trump y su equipo, el régimen de Teherán ya habría colapsado a estas alturas. El presidente de EE.UU. no necesitaría entonces recurrir a las amenazas para obligarlos a aceptar su destino.

    Estados Unidos e Israel tienen la capacidad de infligir mucho más daño y causar muchas más bajas en Irán. En el Líbano, Israel prosigue con su ofensiva contra Hezbolá, el principal aliado de Irán.

    A falta de un alto el fuego, calculan que pueden elevar el nivel de fuerza hasta que los iraníes no tengan más remedio que ceder.

    Eso dista mucho de ser seguro.

    Cuanto más se prolongue la guerra, mayores serán las consecuencias para la región y para el resto del mundo. Un destacado analista sobre Irán, Ali Vaez del International Crisis Group, me comentó que podrían ser “catastróficas”.

    En 1956, el Reino Unido y Francia entraron en guerra junto a Israel después de que el presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser, nacionalizara el Canal de Suez. Una vía marítima de alcance mundial que constituía un punto de estrangulamiento para la economía global tan significativo como lo es hoy el estrecho de Ormuz.

    Lograron todos sus objetivos militares, pero se vieron obligados a retirarse por orden del presidente de Estados Unidos, Eisenhower.

    Para los británicos, aquello supuso el principio del fin de su dominio imperial en Medio Oriente.

    Estados Unidos se enfrenta al auge de China. Cuando se escriba la historia de su pugna por convertirse en la potencia más poderosa del mundo, la mal planificada guerra de Trump contra Irán podría ser vista como un punto de inflexión, una etapa en el camino hacia el declive, tal como lo fue el Canal de Suez para Reino Unido.

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  • “Es el mejor regalo de mi vida”: Céline Dion anuncia su vuelta a los escenarios tras ser diagnosticada con el “síndrome de la persona rígida”

    “Es el mejor regalo de mi vida”: Céline Dion anuncia su vuelta a los escenarios tras ser diagnosticada con el “síndrome de la persona rígida”

    Céline Dion.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La cantante es conocida por éxitos como The Power of Love.

      • Autor, Mark Savage
      • Título del autor, Corresponsal de Música, BBC News
    • Tiempo de lectura: 5 min

    Céline Dion anunció su regreso a los escenarios, cuatro años después de haber sido diagnosticada con una enfermedad incurable que afectó su voz para cantar y su capacidad para caminar.

    La estrella, conocida por potentes baladas como My Heart Will Go On y Because You Loved Me, ofrecerá una serie de 10 conciertos en el Paris La Défense Arena con capacidad para 40.000 espectadores en septiembre y octubre.

    El anuncio se dio el mismo día de su cumpleaños número 58. En un mensaje publicado en su cuenta de Instagram, Dion calificó su regreso como “el mejor regalo de mi vida”.

    “Estoy más que lista para hacer esto”, les dijo a sus seguidores. “Me siento bien, me siento fuerte, me siento emocionada y, por supuesto, un poco nerviosa”.

    Refiriéndose a su estado de salud, Dion comentó: “Me encuentro muy bien. Estoy administrando mi salud y me siento bien. Vuelvo a cantar e incluso me animo a bailar un poco”.

    “Pero tengo que decirles algo muy importante: a lo largo de estos últimos años, con cada día que pasaba, he sentido sus oraciones y su apoyo, su bondad y su amor”.

    “Les estoy profundamente agradecida a todos ustedes. ¡No veo la hora de volver a verlos!”, agregó.

    Demanda de entradas

    Céline Dion.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Céline Dion no se presentaba con un espectáculo propio desde 2020.

    Dion, una de las artistas con mayores ventas de todos los tiempos, no ha ofrecido un espectáculo propio desde su actuación en Newark, Nueva Jersey, el 8 de marzo de 2020.

    Su gira Courage se vio interrumpida por el estallido de la pandemia de covid-19, antes de que se le diagnosticara el síndrome de la persona rígida, lo que la obligó a cancelar todos sus conciertos.

    Para su regreso a los escenarios, todas las fechas están espaciadas por varios días, posiblemente para evitar una demanda excesiva en su salud física.

    Las entradas saldrán a la venta a partir del 7 de abril. Se prevé que la demanda sea astronómica. No obstante, los seguidores podrán registrarse en el sitio web oficial a partir del martes 31 de marzo.

    Los planes para el regreso de Dion fueron filtrados inicialmente por el periódico franco-canadiense La Presse la semana pasada.

    Poco después, los fans vieron carteles con letras de Dion por toda la capital francesa.

    El lunes por la noche, poco después de las 10 p. m. (hora local), la Torre Eiffel se iluminó con el mensaje “París, estoy lista” y los fans disfrutaron de una selección musical con canciones como “I’m Alive”, “Encore Un Soir” y “My Heart Will Go On”.

    Dion también grabó una versión en francés del video que anunciaba la gira, el cual se reprodujo por altavoces mientras la Torre se iluminaba con luces moradas.

    La Torre Eiffel se iluminó con luces y mensajes para anunciar el regreso de Celine Dion.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, La Torre Eiffel se iluminó con luces y mensajes para anunciar el regreso de Celine Dion.

    Dificultad para caminar

    Dion anunció en diciembre de 2022 que le habían diagnosticado el síndrome de la persona rígida (SPS, por sus siglas en inglés).

    En un emotivo video publicado en Instagram, contó a sus seguidores que la enfermedad había alterado “cada aspecto de mi vida cotidiana”.

    El SPS, que afecta a unas 8.000 personas en todo el mundo, es una enfermedad neurológica provocada por un funcionamiento incorrecto de las señales que los nervios envían a los músculos.

    La afección provoca espasmos musculares y puede afectar la movilidad. Para algunas personas, puede llegar a ser incapacitante. No se conoce ninguna cura.

    En declaraciones a BBC en 2024, Dion relató que notó los síntomas por primera vez cuando su voz empezó a fallarle durante una gira.

    “Sentí algo extraño, como un pequeño espasmo”, dijo.

    “Me costaba hablar, había empezando a forzar un poco la voz.”

    En aquel momento, sintió que le resultaba imposible tomarse un descanso, por lo que experimentó cantando en un registro más grave para aliviar la tensión en sus cuerdas vocales.

    “Estos espectáculos agotaron las entradas durante un año y medio, recorriendo el mundo. Y voy a decirle a la gente: ‘¿Disculpen mi espasmo? ¿Disculpen mi je ne sais quoi?”.

    Sin embargo, la molestia empeoró, “causándome a veces dificultades al caminar e impidiéndome utilizar las cuerdas vocales para cantar de la manera a la que estoy acostumbrada”, declaró a NBC News.

    “Es como si alguien te estuviera estrangulando. Es como si alguien te estuviera presionando la laringe, la faringe”.

    Cartel en París, Francia.

    Fuente de la imagen, EPA

    Pie de foto, La semana pasada aparecieron carteles que anticipaban su regreso en París.

    Sin embargo, Dion estaba decidida a no permitir que el SPS dominara su vida.

    En 2024, contó a la revista Vogue Francia los intensos esfuerzos que había realizado para combatir la enfermedad.

    “En mi opinión, tengo dos opciones. O entreno como una atleta y me esfuerzo al máximo, o me desconecto y se acabó”, dijo.

    “He decidido trabajar con todo mi ser, de pies a cabeza, con un equipo médico. Cinco días a la semana recibo terapia atlética, física y vocal. Trabajo mis dedos de los pies, mis rodillas, mis pantorrillas, mis dedos, mi canto, mi voz”, agregó.

    El esfuerzo valió la pena. Dion hizo un emotivo regreso en los Juegos Olímpicos de París 2024, interpretando el clásico Hymne à l’Amour (“Himno al Amor”) de Edith Piaf desde la Torre Eiffel.

    Esa fue también la primera canción que sonó cuando se anunciaron que regresarían sus conciertos en la Torre Eiffel.

    La estrella canadiense siempre ha sentido una gran afinidad por esa ciudad.

    “Quiero amar más cuando estoy en París”, dijo a Vogue en 2024. “Me hace amar más las cosas”.

    Línea.

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  • Israel aprueba una ley para aplicar la pena capital a los palestinos condenados por realizar ataques “terroristas” mortales

    Israel aprueba una ley para aplicar la pena capital a los palestinos condenados por realizar ataques “terroristas” mortales

    El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, de extrema derecha, lució un pin con forma de soga en la solapa para mostrar su apoyo al proyecto de ley

    Fuente de la imagen, Reuters

    Pie de foto, El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, de extrema derecha, lució un pin con forma de soga en la solapa para mostrar su apoyo al proyecto de ley.

      • Autor, Sebastian Usher
      • Título del autor, Analista de Medio Oriente de la BBC
    • Tiempo de lectura: 4 min

    El Parlamento israelí aprobó una ley que establecería la pena de muerte como sentencia por defecto para los palestinos condenados por atentados “terroristas” mortales.

    Los críticos han calificado la nueva ley de discriminatoria y varios países europeos advierten de que corre el riesgo de socavar los “principios democráticos”.

    Este lunes, la nueva ley superó su tercera y última lectura en la Knéset (parlamento unicameral de Israel) por 62 votos a favor y 48 en contra. Contó con el voto a favor del primer ministro, Benjamin Netanyahu.

    El proyecto de ley estipula que los palestinos condenados por tribunales militares israelíes por llevar a cabo ataques mortales considerados “actos de terrorismo”, serían ejecutados en la horca en un plazo de 90 días, con un posible aplazamiento de hasta 180 días.

    En teoría, los israelíes judíos también podrían ser ejecutados en virtud de esta ley, pero en la práctica es casi seguro que esto no ocurriría, ya que la pena de muerte solo podría aplicarse cuando la intención del ataque sea “negar la existencia del Estado de Israel”.

    La legislación fue impulsada con fuerza por la extrema derecha, con el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, como principal ponente. Tras la votación, publicó en X: “¡Hemos hecho historia! Lo prometimos. Lo hemos cumplido”.

    Limor Son-Har-Melech, pertenenciente al partido de Ben-Gvir y quien sobrevivió a un ataque perpetrado por hombres armados palestinos en el que murió su marido, defendió que la ley era necesaria, citando el ejemplo de cómo uno de los asesinos de su marido fue posteriormente puesto en libertad y participó en los ataques del 7 de octubre de 2023 contra Israel.

    “Durante años, hemos soportado un cruel ciclo de terror, encarcelamiento, liberación mediante acuerdos imprudentes y el regreso de estos monstruos humanos para volver a asesinar a judíos”, afirmó durante el debate en el Parlamento.

    “Una medida innecesaria”

    Yair Golan, líder del partido opositor Demócrata.

    Fuente de la imagen, Getty Images

    Pie de foto, Yair Golan, líder del partido opositor Demócrata.

    Yair Golan, líder del partido opositor Demócrata, criticó la nueva ley y afirmó que daría lugar a sanciones internacionales.

    “La ley de la pena de muerte para los terroristas es una medida legislativa innecesaria diseñada para que Ben-Gvir consiga más votos”, dijo. “No contribuye en absoluto a la seguridad de Israel”.

    En vísperas de la votación, el Reino Unido, Francia, Alemania e Italia expresaron su “profunda preocupación”, argumentaron que el proyecto de ley corría el riesgo de “socavar los compromisos de Israel con respecto a los principios democráticos”.

    La Autoridad Palestina, que administra Cisjordania, condenó la aprobación de la ley, afirmó que “pretende legitimar las ejecuciones extrajudiciales bajo el amparo legislativo”.

    Por su parte, Hamás, que controla Gaza, declaró en un comunicado emitido el lunes en la noche que la aprobación del proyecto de ley “amenaza la vida” de los presos palestinos en las cárceles israelíes, y pidió a la comunidad internacional que “garantice la protección de, nuestros presos”.

    La Asociación por los Derechos Civiles en Israel ya presentó un recurso contra la ley ante el Tribunal Supremo del país.

    “La ley es inconstitucional, discriminatoria por su propia naturaleza y -para los palestinos de Cisjordania- promulgada sin autoridad legal”, afirmó en un comunicado.

    El Tribunal Supremo deberá ahora decidir si admite a trámite el recurso contra el proyecto de ley.

    Israel solo ha ejecutado a dos personas en toda su historia: una de ellas fue el infame funcionario nazi Adolf Eichmann, quien desempeñó un papel importante en la perpetración del Holocausto.

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