El primer ministro británico, Andy Burnham, prometió este martes un ambicioso programa para reformar el sector de la vivienda, para que deje de ser visto como un factor de “mercado con ganadores y perdedores” y se considere “un bien esencial que todo el mundo necesita”.
En su discurso central ante el congreso del Partido Laborista, muy esperado por ser el primero en que se ‘estrena’ como jefe de partido y de Gobierno, Burnham convirtió la vivienda en uno de los puntos centrales, y proclamó que “tenemos que restaurar un control democrático más estrecho sobre nuestro parque de viviendas”.
Y, así, prometió actuar contra las viviendas vacías (se calcula que hay 300.000), dando a los gobiernos municipales el poder de “tomar control de ellas y devolverlas al parque público de viviendas”; del mismo modo, dijo que su Gobierno construirá vivienda pública “en tierras sin uso”.
Anunció también medidas contra los propietarios que alquilan viviendas en estado defectuoso, los cuales recibirán una primera advertencia y, en caso de que se nieguen a implementar reformas, dará poder a los ayuntamientos para confiscarlas y ponerlas de nuevo en el mercado.
También prometió un programa de ayuda a quienes buscan su primera vivienda, un programa cuyos detalles el partido ya adelantó en días pasados: un préstamo de hasta el 20 % del valor total con un periodo inicial libre de intereses y con el requisito de un depósito inicial de solo el 2,5 %.
Ese programa irá dirigido a las personas con ingresos más bajos, excluyendo específicamente a los primeros compradores con ingresos altos.
El programa, llamado ‘Tu primera casa’, busca acabar con el modelo de “el banco de mamá y papá”, que se había convertido en el mecanismo principal para adquirir una vivienda para quienes se lo pudieran permitir, resaltó.
Para aquellos que optan por el alquiler, Burnham prometió una nueva ley integral sobre el alquiler antes de fin de año “con las reformas largamente debidas”, y dijo a los titulares de alquiler: “Se acabaron los días en que os exprimían hasta el último céntimo”.
Como es habitual en estos discursos, las promesas de Burnham fueron generales, y habrá que esperar a los próximos días para ver el detalle de cifras y plazos, y observar igualmente cuál es la reacción de otros partidos y de otros grupos de poder como los propietarios inmobiliarios o los bancos.
Burnham anunció también la creación de Great British Grid (GB Grid), una entidad pública que permitirá “recuperar el control” de la red eléctrica mediante nuevas infraestructuras para acelerar las conexiones y reducir los costes energéticos.
El premier británico presentó la iniciativa como “la primera entrada de un nuevo actor público en las redes eléctricas 36 años después de su privatización bajo el Gobierno conservador de Margaret Thatcher”, según explicó ante el congreso anual del Partido Laborista en Liverpool.
El nuevo organismo, integrado en Great British Energy (GB Energy) -una compañía energética estatal creada en 2025 para impulsar la generación de energía limpia-, tendrá como objetivo “habilitar las infraestructuras necesarias para conectar viviendas, empresas y grandes proyectos a la red”, así como acelerar el despliegue de energías renovables.
GB Grid podrá competir por proyectos de transmisión eléctrica y colaborar e invertir con las empresas privadas que actualmente operan las redes, las cuales mantendrán sus funciones, de acuerdo con un comunicado gubernamental.
Según la nota, la iniciativa “pretende afrontar mediante una combinación de inversión pública y privada los retrasos y el aumento de los costes en la construcción de infraestructuras eléctricas”.
La intención del primer ministro es que permita al Reino Unido rebajar la factura eléctrica “al nivel de otros países europeos en un plazo de diez años”.
Según Burnham, “el precio de la energía está asfixiando a las empresas” y los consumidores británicos pagan “algunos de los costes energéticos más altos de Europa”.
En su opinión, “se debe reformar un mercado energético roto para que esté al servicio del interés público”.
Con la puesta en marcha primero de GB Energy y ahora de GB Grid, el Gobierno laborista, en el poder desde 2024, aspira a aumentar la participación pública en el sistema eléctrico, sin sustituir a las empresas privadas que seguirán operando las redes, en línea con el modelo de colaboración entre los sectores público y privado promovido por el Partido Laborista.
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