Se acerca la temporada de otoño y las celebridades lo saben. En el marco de la Semana de la Moda de Nueva York, hemos visto diversas tendencias que se alinean con el cambio de estación. Desde el romanticismo renovado hasta las capas y superposiciones. Entre cambios y evoluciones, hay una prenda atemporal que se mantiene y se adapta a cada época del año con magnificencia: los jeans. Y claramente no hay mejor perfil que el de Anne Hathaway para demostrarnos que el denim nunca es demasiado, y menos aún cuando alguien sabe dominar su arte.
Anne Hathaway deslumbra en las calles de Nueva York con un atuendo de denim completo.
Anne Hathaway hace del total denim su apuesta de estilo mientras presume su embarazo
Para la ciudad de Nueva York, estas últimas semanas han sido movidas. Eventos como el US Open y NYFW se han posicionado como el centro de atención, dirigiendo todas las miradas a la Gran Manzana. Como parte de las actividades realizadas durante este lapso, la tienda insignia de Moncler en la Quinta Avenida ha abierto sus puertas al público. Personalidades como Anne Hathaway se encontraban dentro de la lista de invitados para el evento de apertura, al cual asistió con un lookdenim sobre denim complementado con unas sandalias de pescador negras.
Anne Hathaway reafirma la atemporalidad de los jeans.
Sin ser el estilo más habitual, la protagonista de El diablo viste a la moda pone de manifiesto que no siempre lo seguro es sinónimo de elegancia. Muchas veces, asumir un riesgo puede resultar en un éxito estilístico total. Combinando dos piezas de silueta holgada, la actriz —quien espera su tercer hijo— logró un look desenfadado y armonioso. Encontró la fórmula para convertir un atuendo monocromático en el máximo referente de estilo.
¿Cómo llevar denim sobre denim con elegancia?
La clave para llevar denim sobre denim radica en entender que, lejos de ser una tendencia predecible, es una forma de experimentar con el estilo, siempre agregando tu toque personal. Puedes optar por un accesorio con un acento de originalidad o por un cinturón grande y protagónico. Asimismo, puedes jugar con las tonalidades. Un pantalón de denim claro con una blusa de un tono un poco oscuro; no buscan competir, sino acompañar.
Las sandalias de pescador han retomado su lugar como una de las piezas favoritas de la temporada. Son la manera perfecta de elevar un conjunto sin resultar excesivo. Sus tiras y su diseño original hacen que cualquier atuendo luzca fresco y ligero. ¿Y qué mejor que llevar un calzado de este tipo con la prenda atemporal de nuestro armario: los jeans?
La apuesta está en usar jeans más ajustados, como los straight-leg, cigarette o incluso boyfriend. Un gran consejo es que uses pantalones con dobladillo para que los zapatos luzcan mejor. Así como lo hizo Anne Hathaway.
Todo look monocromático puede ser la clave para crear una imagen más depurada. Por supuesto, el denim nos ha demostrado ser uno de esos tejidos que puede con eso y más. La clave está en combinar las tonalidades, texturas y accesorios adecuados para lograr un conjunto de alto impacto, digno de estrellas de cine como Anne Hathaway.
El ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, ha informado este martes de que las autoridades están reforzando su zona fronteriza con Ucrania, que tiene una longitud de más de 500 kilómetros, tras el ataque ruso del pasado domingo en territorio ucraniano aunque muy cerca de la frontera con Polonia.
“Estamos reforzando la protección de nuestros pasos fronterizos con Ucrania”, ha señalado en sus redes sociales, apuntando al aumento de la “infraestructura” empleada por la Guardia Fronteriza, informa Europa Press.
Kosiniak-Kamysz, que ha indicado que ya están en ello los militares del 18º Regimiento de Ingenieros, ha destacado que la decisión del Ejecutivo de Donald Tusk se produce ante las acciones de Rusia de “los últimos días”, las cuales “suponen una amenaza para la seguridad de toda Europa”.
Sus declaraciones llegan después de que un tren con más de 200 personas a bordo –según las autoridades ucranianas– fuera alcanzado por un ataque lanzado el domingo contra un punto situado un punto del territorio ucraniano situado cerca de la frontera con Polonia, lo que provocó que el primer ministro polaco, Donald Tusk, convocara una reunión de urgencia del Gabinete de Seguridad ese mismo día.
El tren circulaba en una vía empleada poco antes por otro en el que viajaban los ex primeros ministros británico y sueco Boris Johnson y Carl Bildt junto a otros diplomáticos europeos tras acudir a una conferencia de seguridad celebrada en la capital ucraniana, Kiev.
Este mismo lunes, el Gobierno ruso ha rechazado las acusaciones en su contra por este ataque, que no dejó dejó víctimas, asegurando que fue lanzado “exclusivamente contra instalaciones militares y el transporte militar y la infraestructura logística usada por el régimen de Kiev, también en el oeste de Ucrania”, en palabras de la portavoz de Exteriores rusa, Maria Zajarova.
El exministro venezolano Alex Saab, señalado por EE UU como presunto testaferro del depuesto presidente Nicolás Maduro, se declaró culpable este martes de conspiración para lavado de dinero y transacciones financieras ilícitas, tras un acuerdo con la Fiscalía estadounidense en una corte federal en Miami.
La policía turca ha detenido a entre 80 y 90 personas, entre ellas al menos dos periodistas, al intervenir en una manifestación ante los tribunales de Estambul en protesta por el arresto de activistas del colectivo LGBTI, informa la prensa turca.
Una amplia redada policial contra asociaciones, activistas y locales de ocio del ambiente homosexual, realizada el domingo bajo el nombre ‘Mi familia está segura’, resultó en la investigación de 162 sospechosos y la detención de unas 70 personas, entre ellas 26 en Estambul y 18 en Esmirna, donde un tribunal ya decretó el lunes el ingreso en prisión preventiva de 16 detenidos.
Numerosos activistas se reunieron este martes ante el Palacio de la Justicia de Estambul para protestar por las detenciones, con pancartas que rezaban ‘Ser LGBTI y organizarse no es un delito. Libertad para nuestros compañeros’, y leyeron un manifiesto por la liberación de los detenidos.
La policía procedió a disolver la protesta y practicó numerosas detenciones, arrestando a un total de unos 80 manifestantes, según la Asociación de Juristas Progresistas (ÇHD), mientras que el diario Cumhuriyet habla de unos 90 detenidos.
Según el periódico BirGün, una de sus reporteras y un empleado turco de la cadena alemana de televisión ARD se encuentran entre los detenidos hoy.
Ayer mismo, la Justicia turca había ordenado, además, el bloqueo de una veintena de cuentas en la red social X tanto de activistas LGBTI como de feministas y grupos de derechos humanos, además de impedir el acceso a la web de la asociación KAOS GL, una de las mas antiguas y prestigiosas de Turquía en la defensa de los derechos del colectivo LGBTI.
El comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O’Flaherty, expresó en un comunicado difundido este martes su “preocupación” por “las noticias sobre una serie de detenciones, redadas y el bloqueo de páginas web y cuentas en redes sociales de la sociedad civil LGBTI y activistas de derechos humanos en toda Turquía”.
Recordó que “las organizaciones LGBTI llevan a cabo un trabajo de derechos humanos” expresamente protegido por la Convención Europea de Derechos Humanos, de la que Turquía es parte, y que “una simple referencia a ‘valores de la familia’ o ‘protección de la infancia’ no puede servir como justificación legal para restringir los derechos humanos”.
O’Flaherty pidió a las autoridades turcas “poner en libertad a toda persona detenida por participar en un trabajo de sociedad civil o (de defensa de) derechos humanos y garantizar procesos judiciales justos”.
La homosexualidad es legal en Turquía desde 1858, pero la Fiscalía acusa a los detenidos de difundir “contenidos obscenos” o de “facilitar la prostitución”.
Lo que debía ser un regreso tranquilo terminó convirtiéndose en una auténtica pesadilla para Maya Nazor. La influencer y modelo mexicana reveló que el avión en el que viajaba sufrió una falla en uno de sus motores mientras se encontraba en el aire, provocando momentos de tensión, miedo y una fuerte crisis de ansiedad. A través de sus redes sociales compartió detalles de la angustiante experiencia que vivió junto al resto de los pasajeros.
¿Qué pasó en el vuelo de Maya Nazor y por qué explotó un motor?
De acuerdo con el propio relato de Maya Nazor, el avión en el que regresaba a casa despegó con retraso y, apenas unos minutos después de haber iniciado el trayecto, ocurrió la falla en uno de los motores, que terminó por explotar en pleno aire.
Ante esta emergencia técnica, la aeronave tuvo que dar media vuelta y permanecer sobrevolando la zona mientras la tripulación esperaba indicaciones para poder aterrizar de manera segura, lo que disparó la angustia entre todos los pasajeros a bordo.
“Despegamos tarde. Al despegar unos minutos pasaron y explotó el motor en el aire. El avión estuvo dando vueltas esperando indicaciones para poder regresar y aterrizar”
Maya Nazor
La propia creadora de contenido detalló que varios de los presentes comenzaron a experimentar fuertes momentos de ansiedad, e incluso algunas personas se sintieron mal físicamente debido a los nervios y al miedo colectivo que generó la situación.
“Mucha mucha gente del vuelo con ansiedad, también algunas personas se pusieron mal. Los nervios y el miedo colectivo GAD estamos bien.”
“Me dio un ataque de ansiedad terrible. El avión en el que iba de regreso explotó uno de los motores en el aire. Fue horrible la ansiedad que me dio. Regresamos esperando a que nos den indicaciones”, fue lo que compartió la famosa con sus seguidores.
La modelo había compartido previamente varios momentos de su viaje a Las Vegas en redes sociales, sin embargo, el regreso a casa terminó convirtiéndose en una experiencia completamente distinta a la que esperaba, debido al susto que vivió arriba del avión.
Hasta el momento, la creadora de contenido no ha informado que haya sufrido alguna lesión física como consecuencia del incidente. La aerolínea involucrada tampoco ha emitido un comunicado oficial detallando las causas técnicas de la falla.
Raúl Aldana, conocido como ‘El piloto de las estrellas’, recuerda algunas anécdotas con los famosos que ha trasladado: “Empecé a volar a los 18 años, en una aerolínea comercial. Luego, con políticos y después con los artistas. Volando a distintas celebridades fue como empecé a meterme en el medio (artístico) y me ha ido bien. He tenido la gran fortuna de conocer a grandes amigos. Dios me dio esa oportunidad”.
¿Pablo Montero no le pagó al ‘Piloto de las estrellas’?
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Redes sociales
¿Por qué acusa a Pablo Montero de no pagar la renta de un avión?
Montero fue el primer famoso con quien tuvo contacto. “Él me enseñó la fiesta (ríe), pero yo dije: ‘Ya me voy a portar bien’. A Pablo lo conocí en 2016 o 17. Fue como mi bautizo con los medios de comunicación, porque en esa época él estaba en una telenovela y tuvo un tema polémico. Estuve en una rueda de prensa como piloto, exponiendo por qué se había demorado. Es buena persona”.
Raúl Aldana ‘El piloto de las estrellas’ conviviendo con famosos
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Liliana Carpio, cortesía y archivo TVNotas
¿Cómo es la relación de Raúl Aldana ‘El piloto de las estrellas’ y Alejandra Guzmán?
Otra de las celebridades a las que le encanta la fiesta y el rock and roll es Alejandra Guzmán, quien, asegura, hasta le tiró la onda. “Es otro rollo. Muy inteligente. Su vibra me encanta y el tiempo que estuve volando con ella hicimos muy buena química y linda persona”. ¿Hubo besos? “Sí, besa rico. Son de esos vuelos que nunca se olvidan y me trató muy bien. Muy coqueta. Tengo buen recuerdo de ella”.
Habla maravillas de 2 cantantes: “Con Paulina Rubio fuimos a un palenque a Tuxtla Gutiérrez. Muy guapa y linda. Sí paga (ríe)”. Y comentó de Gloria Trevi: “Con ella también volé. Es una persona muy tranquila. Volamos a Guadalajara y la pasé muy bien con ella”.
De Jenni Rivera (†) cuenta: “Súper linda. Las veces que la volé, sin ninguna queja. Siempre fue muy positiva. Me daba consejos y buena vibra”.
‘El piloto de las estrellas’ y su relación con Pablo Montero y Alejandra Guzmán
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Liliana Carpio, cortesía y archivo TVNotas
¿Qué sustos ha tenido Raúl Aldana ‘El piloto de las estrellas’ durante un vuelo?
Ha tenido sobresaltos en el aire: “Varios, por mal tiempo, desviaciones, alguna falla de motor. La aviación es el medio de transporte más seguro en México y en todo el mundo. Yo les digo que no tengan ningún miedo, que viajen siempre tranquilos. Los protocolos de seguridad y las políticas siempre se van a seguir”.
Actualmente, trabaja en una aerolínea privada, pero se da tiempo para todo. El próximo 3 de octubre, será el DJ encargado de abrir el concierto de Marc Anthony en Jardines de México, Morelos.
Aunque pareciera un cambio radical en su carrera, la música fue su primera pasión: “Puestísimo para tocar con Marc. Es un gran artista. Ser DJ me encanta, aparte de volar. Ahorita me tocó la fortuna de poder compartir escenario”.
La música llegó primero a su vida: “Estudié en la G Martell, una escuela de música, desde los 11 años. Cuando me volví piloto y empecé a ser mediático con el tema de los famosos con los que he volado, la misma vida me permitió poder tener contacto con grandes artistas y que me invitaran a ser parte de sus shows. Tuve la oportunidad de aprender y prepararme a muy temprana edad, y ahora, a mis 34 años, puedo regresar a la música y con power y buena vibra”.
Raúl Aldana ‘El piloto de las estrellas’ inicia carrera como DJ
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Liliana Carpio, cortesía y archivo TVNotas
¿Raúl Aldana ‘El piloto de las estrellas’ deja su carrera en la aviación para ser DJ?
¿Qué le gusta más, ser piloto o DJ? “Ser piloto me encanta, porque lo hago desde muy chavo. Es una desconexión, disfrutas y te concentras al 100% en lo que estás haciendo. DJ también, porque la música me hace conectar con la gente”.
“No soy DJ de esos de ahora. Empecé a tocar con acetatos y vinilos. Sé tocar en vivo y he hecho colaboración con Sussie 4, de César Gudiño, en Guadalajara. Es una banda mexicana que me ha jalado y me ha abierto las puertas para tocar en varios eventos. Disfruto las 2 cosas. Ahora, con lo de Marc me pagaron muy bien. ¡Qué presumido! Todo va ‘viento en popa’”.
Finalmente, nos dijo que vienen más eventos en los que lo veremos como DJ: “Voy a estar con Moenia el 31 de octubre, y el 5 de diciembre con Don Omar, en Jardines de México. Se me están abriendo muchas puertas. Le agradezco a la vida y a Dios”.
Mediante un acuerdo con Gilead Sciences, la Organización facilitará el acceso a esta innovación en 14 países a través de sus Fondos Rotatorios Regionales, complementando los acuerdos de licencias voluntarias existentes y apoyando una estrategia de acceso sostenible a más largo plazo.
Washington, D.C., 15 de septiembre de 2026 (OPS) – La Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció hoy una nueva vía de acceso al lenacapavir para la prevención del VIH en América Latina y el Caribe a través de sus Fondos Rotatorios Regionales, en virtud de un acuerdo con Gilead Sciences. La iniciativa permitirá que este medicamento de acción prolongada para la prevención del VIH esté disponible en 14 países, complementando los mecanismos de acceso existentes y apoyando los esfuerzos para ampliar las opciones de prevención del VIH en la región.
Cada año se producen aproximadamente 140.000 nuevas infecciones por VIH en América Latina y el Caribe, lo que pone de relieve la necesidad de ampliar el acceso a opciones de prevención eficaces.
El lenacapavir es una profilaxis preexposición (PrEP) inyectable de acción prolongada que se administra dos veces al año. En 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó el lenacapavir como una opción adicional para la prevención del VIH, tras los resultados de ensayos clínicos que demostraron una eficacia cercana al 100% para prevenir la infección por VIH. Su administración semestral ofrece una alternativa para las personas que enfrentan dificultades para seguir esquemas de prevención más frecuentes.
En virtud del nuevo acuerdo, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela podrán adquirir lenacapavir a través de los Fondos Rotatorios Regionales de la OPS, sujeto a los procesos regulatorios y programáticos nacionales que correspondan.
Esta nueva vía complementa los acuerdos de licencias voluntarias que ya cubren a 24 países de América Latina y el Caribe dentro de un marco mundial más amplio que abarca a 120 países. En conjunto, estos mecanismos ofrecen rutas complementarias para que los países de la región accedan al lenacapavir.
“Hoy, las Américas cuentan con herramientas cada vez más eficaces para prevenir el VIH, pero estas innovaciones solo tendrán impacto si llegan a las personas que las necesitan”, afirmó el Director de la OPS, doctor Jarbas Barbosa. “Esta iniciativa representa un paso importante para reducir las brechas de acceso al lenacapavir, ampliar las opciones de prevención disponibles para los países y avanzar en los esfuerzos para poner fin al VIH como problema de salud pública”, añadió.
Los países podrán adquirir lenacapavir mediante los procedimientos establecidos de los Fondos Rotatorios Regionales de la OPS, que consolidan la demanda y apoyan una adquisición eficiente y confiable para los Estados Miembros en condiciones favorables.
Como parte de esta iniciativa, Gilead también se ha comprometido a impulsar un proceso de transferencia de tecnología en Brasil con el objetivo de facilitar la producción local de lenacapavir en el futuro. El proceso aún se encuentra en desarrollo y todavía deben definirse sus plazos y mecanismos específicos. A más largo plazo, una mayor capacidad regional de producción podría contribuir a aumentar la disponibilidad de lenacapavir y a lograr condiciones de adquisición más sostenibles.
“El acuerdo entre Gilead y la OPS refleja nuestro compromiso compartido de ayudar a los países a avanzar lo más rápidamente posible desde la innovación científica hasta el acceso real a la prevención del VIH y su impacto en la salud pública”, señaló Johanna Mercier, directora de Asuntos Comerciales y Corporativos de Gilead Sciences. “Las alianzas estratégicas son esenciales para nuestra aspiración de contribuir al fin de la epidemia de VIH. Este acuerdo demuestra cómo la colaboración entre gobiernos, organizaciones de salud pública e industria puede ampliar el acceso, acelerar la implementación y crear las condiciones para una expansión sostenible.”
La incorporación del lenacapavir a los programas nacionales de VIH se realizará de manera progresiva y dependerá de los procesos regulatorios nacionales, los protocolos clínicos, la capacitación del personal de salud y la planificación programática. La OPS está brindando cooperación técnica para apoyar a los países en la evaluación y cuantificación de necesidades, la elaboración de directrices, el monitoreo y la preparación de los sistemas de salud, con el fin de asegurar una introducción basada en evidencia y adaptada a los contextos nacionales.
El acuerdo forma parte de los esfuerzos más amplios de la OPS para acelerar el acceso a nuevas tecnologías de prevención del VIH y fortalecer la capacidad regional de producción de tecnologías sanitarias. También está alineado con la Alianza para la Eliminación del VIH, una plataforma regional de coordinación en el marco de la Iniciativa de la OPS para la Eliminación de Enfermedades.
El lenacapavir se suma a una creciente gama de opciones para la prevención del VIH, entre ellas la PrEP oral diaria o a demanda, el cabotegravir de acción prolongada y los preservativos, junto con el diagnóstico temprano y el acceso oportuno al tratamiento antirretroviral. Ofrecer a las personas una variedad de opciones de prevención puede ayudar a responder a diferentes necesidades y preferencias, y favorecer enfoques más centrados en las personas para la prevención del VIH.
Ampliar el acceso a herramientas eficaces de prevención, diagnóstico y tratamiento, y garantizar que lleguen a todas las personas que las necesitan, seguirá siendo fundamental para reducir las nuevas infecciones por VIH y avanzar hacia la meta de poner fin al VIH como problema de salud pública para 2030.
En abril de este año, 12 de las mayores compañías tecnológicas y financieras del mundo –Amazon, Apple, Cisco, Google, Microsoft, NVIDIA, Palo Alto Networks, JPMorganChase y otras– se sentaron a la misma mesa que Anthropic con carácter de urgencia. El objetivo era responder a una pregunta no tan inesperada como incómoda: ¿qué hacer cuando la inteligencia artificial se vuelve mejor que nosotros encontrando los fallos que llevamos décadas sin ver?
La pregunta no era retórica. Anthropic acababa de poner a prueba Mythos, un modelo de IA capaz de rastrear vulnerabilidades de software con una eficacia sin precedentes. En sus primeras semanas de pruebas, el modelo encontró miles de fallos de tipo “zero-day”, vulnerabilidades que nadie, ni siquiera el fabricante del programa, conocía hasta ese momento.
Estos errores reciben ese nombre porque el equipo responsable tiene, literalmente, cero días de margen antes de que puedan explotarse en sistemas operativos y programas de uso masivo. Entre ellos, una vulnerabilidad de 27 años en OpenBSD, un sistema operativo que goza de fama, precisamente, por su obsesión histórica con la seguridad y por haber sido auditado línea a línea durante décadas; y otra de 16 años en FFmpeg, la pequeña librería de código abierto que procesa vídeo y audio dentro de una lista interminable de productos que la inmensa mayoría de sus usuarios nunca sabrán que la llevan dentro.
Agujeros que habían sobrevivido a generaciones enteras de auditorías, revisiones de código y programas de recompensas por errores, precisamente en el software del que más se fiaba el propio sector. El veredicto de los expertos fue unánime. La ventana entre que se descubre una vulnerabilidad y que se explota, que antes se medía en meses, ha pasado a medirse en minutos.
Ese cambio de escala explica lo que vino después. Y aquí conviene detenerse, porque es el dato más interesante de toda esta historia: no fue un regulador quien reaccionó primero, ni hubo que esperar a una directiva, una norma o una multa ejemplarizante. Fue el propio sector, moviéndose por puro interés propio bien entendido, el que se puso a resolver un problema que en teoría es de todos y, por tanto, de nadie. Es la vieja intuición liberal funcionando en tiempo real: cuando el incentivo es lo bastante claro, el mercado organiza la respuesta más rápido de lo que cualquier Estado sabría legislarla.
La coordinación sectorial frente a amenazas comunes no es nueva: la banca lleva décadas compartiendo inteligencia de fraude a través de sus propios centros de análisis, y la industria eléctrica hizo algo parecido tras los primeros apagones causados por ciberataques. Lo distinto esta vez es la velocidad y el tamaño del cheque.
El propio sector ha sido el que ha resuelto un problema que, en teoría, es de todos
La coalición no se limitó a compartir información: comprometió 100 millones de dólares en créditos de acceso a su propio modelo para que investigadores de seguridad pudieran usarlo antes de que lo hicieran los atacantes, y destinó varios millones adicionales a las fundaciones que sostienen buena parte del código abierto del planeta, como Apache o OpenSSF.
Semanas después, OpenAI anunció su propio programa paralelo, Trusted Access for Cyber, dando acceso controlado a modelos especializados en ciberdefensa a organismos y equipos de seguridad. Dos competidores directos, moviéndose casi al unísono, no por generosidad, sino porque ambos entendieron que un ecosistema de software inseguro es, tarde o temprano, un problema para todos.
El capítulo más revelador de esta historia, sin embargo, llegó un mes después, y tiene un protagonista distinto. El 28 de mayo, IBM y Red Hat anunciaron un compromiso conjunto de 5.000 millones de dólares para construir lo que han llamado una “cámara de compensación” del código abierto, bautizada Project Lightwell. Una infraestructura capaz de identificar, validar y corregir vulnerabilidades en las librerías de software libre que sostienen, sin que casi nadie lo sepa, buena parte de la economía digital.
Mariposas de alas transparentes y pozos de luz
La coalición que Anthropic anunció aquel abril recibió un nombre curioso, Project Glasswing, tomado de la mariposa de alas transparentes que vive en las selvas de Centroamérica. Sus alas, explican quienes le pusieron el nombre, no tienen color ni escamas, solo una estructura de nanopilares que deja pasar la luz casi sin reflejarla, lo que le permite camuflarse en pleno vuelo y pasar inadvertida ante sus depredadores.
La analogía es evidente y, hay que reconocerlo, bastante lograda: las vulnerabilidades más peligrosas, como esa mariposa, no se esconden, están ahí, a la vista de todos, y aun así nadie las ve, hasta que alguien -o algo- aprende a mirar de otra manera.
A diferencia de Anthropic, ni IBM ni Red Hat han contado la historia detrás de su nombre; pero un lightwell es, en arquitectura, ese hueco vertical, a veces de siglos de antigüedad (los usaban ya los egipcios y los romanos), que se abre en el centro de un edificio para que la luz natural llegue hasta las plantas o las habitaciones interiores que de otro modo quedarían siempre a oscuras.
La lectura se hace sola: si Glasswing era la mariposa que servía para explicar por qué las vulnerabilidades pasan desapercibidas, Lightwell es la infraestructura que se propone, precisamente, iluminar esos rincones internos del código donde nadie mira nunca. Más del 90% de las grandes empresas del mundo dependen hoy decomponentes de código abiertoque nadie mantiene de forma sistemática. Infraestructura crítica sin propietario. Cuando aparece un fallo grave en una de esas librerías, miles de organizaciones quedan expuestas simultáneamente, sin que exista un responsable claro que lo repare a la velocidad necesaria.
Hay una lectura de fondo en todo esto que trasciende a cualquiera de sus protagonistas, y que a mí, personalmente, es la que más me interesa. Durante años, la ciberseguridad se ha tratado como un coste que cada organización gestiona puertas adentro, y en la provisión de bienes que nadie posee en exclusiva -el típico “problema de acción colectiva” de cualquier manual de economía– se ha asumido casi por reflejo que solo el Estado puede resolverla.
El mercado, decían, no tiene incentivos para financiar aquello de lo que todos se benefician sin pagar. Lo que Mythos ha puesto sobre la mesa es una situación que cuestiona esta regla: cuando el riesgo se vuelve lo bastante concreto y lo bastante veloz, las propias empresas descubren que proteger lo común es, sencillamente, la forma más barata de protegerse a sí mismas. Nadie ha tenido que obligarlas. Se han adelantado.
Queda por ver si esta lógica de coalición se extiende más allá de la banca y la gran tecnología, y si las administraciones públicas -que dependen del código abierto tanto como cualquier corporación, y disponen de muchos menos recursos y, hasta ahora, de mucha menos urgencia para protegerlo- saben leer a tiempo la lección: que en esta carrera, quien espera a que llegue la norma para actuar, probablemente ya llega tarde.
En abril de este año, 12 de las mayores compañías tecnológicas y financieras del mundo –Amazon, Apple, Cisco, Google, Microsoft, NVIDIA, Palo Alto Networks, JPMorganChase y otras– se sentaron a la misma mesa que Anthropic con carácter de urgencia. El objetivo era responder a una pregunta no tan inesperada como incómoda: ¿qué hacer cuando la inteligencia artificial se vuelve mejor que nosotros encontrando los fallos que llevamos décadas sin ver?
La carrera de la IA tiene tanto de competencia tecnológica como de drama y enfrentamiento personal. Anthropic, la empresa liderada por Dario Amodei, fue fundada hace un lustro por un grupo de exempleados de OpenAI con la creencia de que Sam Altman era un tipo demasiado irresponsable para regir los designios de una tecnología que prometía tener un impacto mayúsculo en la historia de la humanidad. Pero si hay una relación tortuosa es la que mantiene con Elon Musk, que otrora colaboró con él para fundar la compañía que daría a luz a ChatGPT. Se han picado, han discutido y se han insultado en público e incluso han acabado en los tribunales.
Por eso sorprende tanto el rápido consenso, casi instantáneo, que alcanzaron los tres líderes una vez que Amodei movió pieza y llamó a establecer un gran pacto para ralentizar los avances desbocados de la inteligencia artificial. Demis Hassabis, cofundador de DeepMind y el hombre fuerte en la materia de Google, se unió a esta corriente y dijo que era el “camino correcto” a seguir. Microsoft hizo tres cuartos de lo mismo.
El debate y el miedo a que esta tecnología se saliera de control se precipitaron a mediados de la pasada semana después de que un investigador de Anthropic abandonase la empresa afirmando que esta y otras compañías eran conscientes de que lo que tenían entre manos podía salirse de madre y “podría matarnos antes de que acabe la década”. Aquello provocó un efecto dominó donde muchos colegas de profesión le apoyaron.
Hay varias cosas que han acelerado esta situación. Todo empezó con el ataque a Hugging Face por parte de agentes inteligentes de OpenAI que consiguieron hackear y escaparse de un entorno seguro. Episodios similares fueron reconocidos por Meta y Anthropic. A esto hay que sumar el aviso de Amodei de que habían tenido que bloquear varias peticiones a Claude porque corrían riesgo de ser posibles intentos de crear armas biológicas. La guinda ha sido el avance en materia de IA recursivas o autorreflexivas, esas que son capaces de analizar su propio código o arquitectura, identificar fallos o ineficiencias y modificarlas para hacerse más inteligentes sin supervisión humana. La sensación que existe, tras el lanzamiento de Astra y otros modelos de frontera recientemente, es que la monitorabilidad (vigilar y comprender qué hacen) de estos desarrollos se ha complicado un poco a los tutores y carne y hueso.
Una vez la propuesta estaba sobre la mesa, no tardó en recibir un primer y sonoro portazo. El del presidente estadounidense, Donald Trump. Con un argumento que podía haber salido del Despacho Oval o de un parroquiano de barra de bar. Y China, ¿qué? “Estamos por delante de China. Somos el país más avanzado del mundo y, francamente, quiero que siga siendo así, porque quien gane en IA, gana”, afirmó el mandatario, que criticó las “fuerzas negativas” que están sacando el tema “cuando no toca hacerlo”. Este lunes ya se supo a quién se refería. Concretamente a Amodei, al que acusó de querer ser “un angelito perfecto” con toda esta polémica.
Por su parte, Pekín también ha rebajado las expectativas de un acuerdo entre las dos potencias al señalar el movimiento como parte de una “agenda oculta” de Washington para estrangular su tecnología. Una tecnología que en los últimos meses ha demostrado estar más cerca de lo que se podía suponer hace un año. El portavoz de Exteriores, Guo Jiaku, explicó que el régimen de Xi Jinping aboga por no levantar el pie del acelerador y continuar desarrollando una “IA abierta y transparente” que beneficie a toda la humanidad.
Tanto Jinping como Trump no quieren meter mano a la IA. (Reuters)
El propio Amodei afirmaba en una entrevista que era “extraño” que la creación de una tecnología así “estuviera en manos de una empresa privada” y que el Gobierno debería tener “algún tipo de participación”. Pero, preguntado por el tipo de participación, el directivo también se mostraba incómodo con que esta dependiera de un solo Gobierno. En su opinión, deberían ser “un grupo de gobiernos democráticos” los que ejercieran el control. El dilema es similar al que planteó Jack Clark, uno de los siete cofundadores de Anthropic, que abogó por “un interruptor general” para la IA. Pero, ¿quién lo controlaría? ¿La empresa, un consejo independiente, el Gobierno de EEUU, los gobiernos de medio Occidente…?
Descartada la vía gubernamental de los países que lideran la carrera de la IA, las miradas se dirigen hacia la autorregulación y que sean las propias empresas implicadas las que se ajusten la correa. Una idea que quedaba perfectamente resumida en la publicación de X de David Sacks, asesor del Gobierno y mano derecha de Trump en temas de ciencia y tecnología.
“Dejen de fingir”
“Dario ha escrito que necesitamos ‘pausar el ritmo de frontera’, y Sam ha estado de acuerdo. La gente puede sorprenderse por mi respuesta: adelante”, escribió en su cuenta de la red social. “Pero deja de fingir que necesitas el permiso de alguien más”, añadió. Sacks además dejó un recado adicional al decir que si esta desaceleración sucede, estarán “ganando crédito” de cara a futuras conversaciones con las autoridades. Si no lo hacen, para él será una prueba de que solo pretenden manipular a los reguladores o influir en las promesas electorales en Estados Unidos.
Esa idea de que estos gigantes se controlen a sí mismos parece también más un brindis al sol que una promesa desinteresada. Es cierto que Anthropic y OpenAI han asegurado que darán acceso a nivel de empleados a investigadores externos para que puedan realizar las auditorías necesarias. Pero a la hora de la verdad, esto parece un apósito temporal que puede colocarse y retirarse a discreción en función de las urgencias y problemas del negocio.
Un buen termómetro de cómo los intereses particulares están por encima de esta alerta general es lo que pretende hacer cada empresa con su salida a bolsa. Sam Altman descartó la oferta pública de venta de OpenAI en 2026. “Dado el actual escenario en materia de seguridad, no sería el momento adecuado”, apuntó el directivo. Anthropic, en cambio, sigue con sus planes intactos y en las últimas horas se ha sabido que ha escogido el Nasdaq como pista de despegue para su lanzamiento bursátil.
OpenAI ha detenido su salida a Bolsa. Anthropic no. ¿El motivo? Sale mucho mejor en la foto que su rival como para retrasarlo
¿Por qué no ha seguido el mismo camino? Porque, básicamente, sale mucho mejor en la foto que muchos rivales. Según adelanta el Financial Times, la compañía asegura que volverá a ser rentable por segundo trimestre consecutivo. Teniendo en cuenta que aspira a igualar o superar los casi 87.000 millones de dólares que consiguió SpaceX en su salida a bolsa, es hasta comprensible que Amodei no quiera jugársela. Retrasar la operación podría significar que, cuando llegue el momento, la euforia se haya reducido, esté en otra parte o que incluso haya reventado la burbuja que muchos temen.
El CEO de OpenAI, Sam Altman. (EFE)
Otro buen ejemplo eslo ocurrido durante la operación militar que dio pie a la guerra de Irán. Anthropic se opuso a que el Pentágono utilizase sus modelos para aplicaciones militares, como armas letales autónomas o vigilancia masiva. El discurso que defendía la empresa era que la tecnología no estaba madura para cargar su responsabilidad sobre los hombros sin el riesgo de que fallase.
Eso desató una tormenta. Donald Trump cortó los lazos con Anthropic, al que metió en el listado de proveedores de riesgo, una decisión que fue impugnada ante la justicia. No hicieron falta más que unas pocas horas para que OpenAI pescase en aguas revueltas y firmase un acuerdo propio con las autoridades militares de EEUU para ocupar su lugar. Cuando tuvo que salir a defender el movimiento, alegó que había negociado sus salvaguardas de forma independiente. Google siguió su ejemplo.
La gran contradicción de Anthropic
Hay otro episodio extra para entender que existen intereses ocultos y contradicciones. En febrero de este mismo año, Anthropic cambió sus ‘textos sagrados’ y abandonó su compromiso central de seguridad. Los documentos que regían esto se engloban en la Política de Escalado Responsable que, tanto en su edición de 2024 como de 2025, recogían explícitamente que se retrasaría el despliegue o se detendría el entrenamiento si las capacidades superaban los medios de la empresa para controlarlos.
Pero en la edición lanzada a principios de año, introdujo una serie de cambios. Eliminó esa promesa de pausa obligatoria y convirtió sus compromisos de prevención en“objetivos públicos no vinculantes”. Además, separó sus planes internos de lo que a partir de ese momento pasaron a ser recomendaciones generales para todo el mundo. La justificación oficial ya dejaba intuir los barros que han dado pie a los lodos en los que esta industria ha metido los pies en los últimos días. Un negocio en el que los rivales no se autoponen límites y quien frena puede quedar en desventaja.
Es precisamente esa pirueta la que alimenta la tesis de que las grandes tecnológicas están instrumentalizando una preocupación real y evidente, llevándola a terror existencial. Para una buena parte del gremio, el patrón resulta previsible. Agitar el fantasma del apocalipsis justo ahora podría conducir a una regulación de hierro. Una regulación que buscaría salvaguardar a la humanidad sobre el papel, pero que en la práctica puede traducirse en unas medidas de seguridad con unos inmensos costes de cumplimiento, unas auditorías permanentes y una burocracia tan asfixiante que dejaría fuera de juego a los competidores más pequeños. Por supuesto, supondría un disparo directo a la línea de flotación del movimiento del código abierto, que tantos dolores de cabeza están provocando a empresas como Anthropic u OpenAI últimamente.
Logo de Deepseek. (Reuters)
Los modelos abiertos que más destacan son chinos. Es el caso de DeepSeek o Kimi, que están consiguiendo un rendimiento cercano a los modelos de frontera, pero a costes muy inferiores y ofreciendo disponibilidad global. Eso erosiona los márgenes de negocio y, por tanto, su capacidad para justificar valoraciones multimillonarias. En este punto se entiende mejor la negativa de Pekín, pero también se comprende el discurso de Amodei atacando los modelos open source, especialmente los chinos, en los últimos meses.
Según el CEO y fundador de Anthropic, el problema que existe con este tipo de desarrollos es que cualquiera puede descargarlos libremente y manipularlos, lo que dificulta el control. En el otro lado del ring, muchos recuerdan lo ocurrido con Hugging Face. Cuando la plataforma empezó a recibir el ataque coordinado de más de mil agentes de OpenAI, intentó protegerse con un modelo comercial estadounidense.
El problema fue que no pudo hacer nada, porque las limitaciones impuestas por la empresa propietaria no le permitían realizar determinadas acciones. La solución pasó por un modelo chino de pesos abiertos. Por eso, los defensores de esta corriente aseguran que, si la IA queda en manos de unas pocas empresas, faltará transparencia para conocer estos incidentes o el criterio con el que se establecen las limitaciones y las normas.
Cada uno defiende lo suyo
“Hagamos que la IA sea más segura haciéndola más transparente”, ha asegurado en su cuenta de X Clément Delangue, consejero delegado de Hugging Face. “No vayas llorando al gobierno y rogándole que ralentice los modelos de código abierto”, afirmaba Jason Calacanis en una publicación en la que no mencionaba explícitamente a nadie, pero etiquetaba a Amodei.
La lista de declaraciones similares es larga. “Se puede distribuir la IA de forma amplia y segura sin tener que centralizar en unas pocas compañías”, dijo Gavin Baker, inversor de riesgo, en su cuenta de X. Es por esto que muchos miran con recelo el organismo de control que están intentando montar Anthropic, OpenAI y Google. Según The Information representantes de las tres empresas se están viendo regularmente desde el pasado verano.
La que ha subido el tono fue Timnit Gebru, exingeniera de Google, donde llegó a ocupar el cargo de jefa de ética de IA. Fue, precisamente, despedida por alertar de los peligros de esta tecnología. “Esta narrativa del dios-máquina tiene como objetivo desviarnos de lo realmente importante”, aseguró en una entrevista con el medio especializado Wired.
Timnit Gebru. (Archivo)
Gebru avisa de que centrar el debate en la extinción humana a años vista lo que hace es funcionar como cortina de humo sobre el uso militar de esta tecnología, el despido de miles de personas en su nombre o el consumo de agua y electricidad desproporcionado que requiere. “¿Puede un puente decidir derrumbarse? (…) Cuando un puente se derrumba, no estudias si era un ser ético o consciente. Estudias quién lo construyó de forma tan endeble. Hay permisos que obtener y hay pruebas que hacer”, afirmaba Gebru en referencia a lo de las inteligencias artificiales que se han vendido como rebeldes. “Cuando te preguntas si el puente decidió derribarse por sí solo, has perdido el hilo”.
No todo el mundo fue tan crítico con las dos empresas de moda de la IA. Hay una tercera vía que defiende que es necesario poner medidas, pero que el verdadero problema está en que no se sabe cómo hacerlo de forma correcta. “El término ‘ritmo’ puede resultar algo polémico, ya que suena a ralentizaciones arbitrarias o una forma de poner obstáculos a la competencia gracias a una regulación excesiva”, explicaba también en internet Aaron Levy, CEO de la startup de IA, Box.com. Este emprendedor afirmaba que lo que sugiere Amodei “es absolutamente necesario”. Medicina, gobierno, ejército… Son muchos los campos en los que impactará esta tecnología y, por eso, cree necesario establecer formas de que la IA sea segura y esté “alineada”. “Cómo lograrlo sin ralentizar la innovación ni la competencia es una de las preguntas más complejas del siglo XXI”.
Quizá la pregunta ya no sea si la IA necesita límites, sino quién está en condiciones de decidir dónde ponerlos. Porque en una carrera en la que cada avance puede convertirse en una ventaja difícil de recuperar, pedir que todos levanten el pie al mismo tiempo parece mucho más sencillo sobre el papel que en la realidad. Y mientras nadie quiera ser el primero en hacerlo, la carrera seguirá.
Después de años de trabajo, semanas de preparativos y dos últimas horas de infarto, dos nuevos satélites europeos ya orbitan a unos 820 kilómetros de altitud, preparados para empezar a tomar datos que nos ayuden a vigilar la salud del planeta Tierra y nuestra seguridad alimentaria. Sentinel-3C, el tercero de los Sentinel-3 de Copernicus, y FLEX se han lanzado a las 03:21 CEST del 15 de septiembre (14 de septiembre a las 22:21 hora local) desde el Puerto Espacial Europeo de la Guayana Francesa, en Kurú (Kourou, en francés). Esta misión conjunta es uno de los hitos más complejos del año y más esperados para la Agencia Espacial Europea (ESA).
“Go Vega-C, go Sentinel-3C, go FLEX!”, era la frase que Géraldine Naja, directora de Transporte Espacial de la ESA, adelantaba que sería la más repetida durante las etapas del lanzamiento. Este se ha realizado a bordo de un Vega-C, operado por la empresa italiana Avio, en el vuelo VV30. Todo un reto técnico porque el cohete, de unos 35 metros de altura y 210 toneladas, tenía que acomodar a los dos satélites en un único viaje.
Para conseguirlo se ha utilizado un adaptador de carga útil especial llamado Vespa, fabricado en España, en las instalaciones de Airbus Madrid. Dentro de la cofia, Sentinel-3C viajaba en la parte superior y ha sido el primero en ser inyectado en órbita. FLEX, que iba encapsulado abajo, se liberó casi una hora después. Una coreografía milimétrica, tan milimétrica como lo será el resto de su vida útil. Ambos trabajarán en tándem en la misma órbita, con FLEX entre seis y quince segundos adelantado a Sentinel-3C. Con la información que recogerán los instrumentos tecnológicos de ambos se podrá medir la temperatura de océanos, suelo y atmósfera, y monitorizar la altura del nivel del mar, el estrés hídrico y la salud de las cosechas.
“Son cientos los científicos, ingenieros y tecnólogos que llevan años trabajando para que llegue este momento. Imagina colocar años de esfuerzo encima de 190 toneladas de combustible y confiar en que todo salga bien. Es asombroso”, valoraba Phil Evans, director general de la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos (EUMETSAT), en conversación con este periódico minutos después del lanzamiento.
Tras una cuenta atrás en francés, el idioma oficial en este territorio de ultramar, el despegue ha roto el horizonte negro de la noche francoguayanesa con una luz que ha cegado a los presentes. El cohete Vega-C abandonaba la plataforma de Kurú impulsado por su colosal motor de combustible sólido P120C. En una ascensión perfecta se ha alejado entre las nubes, hasta que la luz se perdió por completo cuando, dos minutos después, el motor principal se ha separado para caer de forma segura al océano. “Ha sido tan rápido como contemplar un eclipse“, comentaban algunas espectadoras. Se encendía entonces la segunda etapa, Zefiro-40 y, a unos 110 kilómetros de altura, se ha expulsado la cofia protectora (la ‘punta’ del cohete), dejando a los satélites expuestos al vacío. Posteriormente, se encendió la tercera etapa, Zefiro-9, que se separó aproximadamente a los siete minutos.
Despegue del vuelo VV30 de la Agencia Espacial Europea. (ESA/S. Corvaja)
Tras estos encendidos y separaciones, llegaba el turno del módulo AVUM+, una etapa que funciona con combustible líquido. En varias fases de inyección que han durado casi una hora, se ha colocado al conjunto primero en una órbita de transferencia elíptica, después una fase de “vuelo libre” y por último, en órbita circular, a unos 814 kilómetros de altitud.
“En este caso el despegue del cohete no es lo más importante. La misión no se completa con éxito hasta que hayan pasado dos horas y se hayan liberado ambos satélites”, comentaban varios expertos de la ESA y de Avio en las horas previas. En efecto, a la hora y 51 segundos, una vez estabilizado en la posición, velocidad y ángulos exactos se ha liberado el primero, Sentinel-3C, y 57 minutos después, FLEX. En la primera separación, la emoción era contenida en el centro espacial de Kurú. Con la liberación de su pareja de baile, los vítores y los abrazos llegaban a la sala de control. Tanto Evans como Simonetta Cheli, directora de los Programas de Observación de la Tierra de la ESA, se mostraban emocionados ante las cámaras por disponer ahora de “una herramienta mucho más poderosa para estudiar el cambio climático“.
Momento de celebración en la sala de control tras la separación de ambos satélites. (P.R.G.)
La misión marca un punto de inflexión para la observación terrestre de la Unión Europea. Sentinel-3C llega para garantizar la continuidad de la serie Sentinel-3, cuyos modelos 3A y 3B llevan activos desde 2016 y 2018, respectivamente. Desde entonces han procurado datos topográficos y técnicos de océanos, tierra, hielo y atmósfera a los gobiernos europeos y la comunidad científica. Este año, ayudaron a analizar el episodio de calima en las Islas Canarias y la medición en Francia de la superficie terrestre durante la ola de calor que afectó a Europa.
Lanzar el satélite 3C mientras los otros dos siguen orbitando ayudará a calibrar bien el nuevo y a evitar un escalón de datos. Además, “los anteriores se lanzaron a bordo de cohetes rusos, pero hoy tenemos una misión 100 % de la Unión Europea”, ha subrayado Mauro Facchini, jefe de la Unidad de Observación de la Tierra en la DG-DEFIS, durante la rueda de prensa previa al lanzamiento. Por su parte, FLEX (FLuorescence Explorer) supone un verdadero cambio de paradigma. Esta misión científica se dedicará a medir la salud vegetal con información que nunca se ha recogido hasta ahora sobre la fotosíntesis.
El constructor principal de los satélites ha sido la compañía francesa Thales Alenia Space, pero el proyecto también tiene parte de ADN patrio, pues la industria aeroespacial española, agrupada bajo la asociación TEDAE, ha sido la responsable de diseñar y fabricar software crítico y sistemas mecánicos para ambos. Ambos desarrollos han reunido a 14 países europeos, en el caso de FLEX con la participación de 33 empresas durante nueve años de desarrollo, y para Sentinel-3C más de 80 durante siete años. Ahora les toca a ellos, los dos nuevos miembros de la familia satelital europea, recabar datos y demostrar que todo este esfuerzo conjunto ha merecido la pena.
Después de años de trabajo, semanas de preparativos y dos últimas horas de infarto, dos nuevos satélites europeos ya orbitan a unos 820 kilómetros de altitud, preparados para empezar a tomar datos que nos ayuden a vigilar la salud del planeta Tierra y nuestra seguridad alimentaria. Sentinel-3C, el tercero de los Sentinel-3 de Copernicus, y FLEX se han lanzado a las 03:21 CEST del 15 de septiembre (14 de septiembre a las 22:21 hora local) desde el Puerto Espacial Europeo de la Guayana Francesa, en Kurú (Kourou, en francés). Esta misión conjunta es uno de los hitos más complejos del año y más esperados para la Agencia Espacial Europea (ESA).