El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó este martes una nueva oleada de ataques contra suelo ruso, en una madrugada en la que Rusia también ha continuado sus bombardeos cruzados.
La escalada se produce pese al acuerdo de tregua en infraestructuras energéticas anunciado en la víspera por Donald Trump, un pacto que ni Kiev ni Moscú han confirmado, si bien Zelenski se mostró dispuesto a detener los ataques civiles si Rusia da el mismo paso.
Según detalló el mandatario, las Fuerzas Armadas ucranianas alcanzaron una refinería en Sizrán (Samara), una fábrica de drones en Taganrog, una plataforma de lanzamiento en Oriol y varios objetivos no especificados en el mar Negro, recoge la agencia Efe.
Zelenski aprovechó además para aplaudir las últimas sanciones de EE UU contra el banco ruso VTB (castigado por Washington por sus vínculos con Irán), al que definió como una herramienta clave del Kremlin para financiar la guerra.
Ofensiva en el norte
En paralelo, el Tercer Cuerpo de Asalto del Ejército ucraniano anunció una operación ofensiva en el norte de la región oriental de Donetsk en la que habría recuperado una pequeña localidad, de nombre Serednie, y un total de 10 kilómetros cuadrados de territorio.
En esta misma operación, las fuerzas ucranianas habrían limpiado de grupos de soldados rusos 75 kilómetros cuadrados en los que se incluyen los pueblos de Novoselivka, Oleksandrivka y Yarova, según la agencia Efe.
A través de su comandante, Andrí Biletski, militar del antiguo regimiento Azov, el Tercer Cuerpo de Asalto del Ejército ucraniano dice asimismo haber infligido un “golpe devastador” a los Ejércitos 20 y 25 de las fuerzas rusas.
Según Biletski, varias rutas logísticas rusas se han visto comprometidas por la acción de los drones ucranianos. La operación lleva por nombre ‘Vivaldi’ y en ella han participado, además del Tercer Cuerpo de Asalto, otras unidades ucranianas.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, encargó a finales de agosto a Biletski y al líder del otro cuerpo de las fuerzas ucranianas en que se ha dividido el regimiento Azov, Denís Proponenko, que reforzaran el frente de Donetsk, donde Rusia concentra más recursos para seguir ganando territorio.
El servicio ferroviario en el centro, norte y este de los Países Bajos sufre graves interrupciones desde primera hora de este martes debido a una serie de incidentes que podrían estar relacionados con un sabotaje. La compañía ferroviaria nacional, NS, ha informado de problemas en 23 rutas, varias de las cuales han tenido que ser suspendidas por completo. Las principales afecciones se concentran en los trayectos con origen o destino en Zwolle, Deventer y Amersfoort, recoge el medio NL Times.
La situación también ha afectado a otras zonas del país, incluida Ámsterdam, después de que el operador de infraestructuras ferroviarias, ProRail, alertara de una posible interrupción intencionada del servicio “por acciones humanas”.
ProRail advirtió de que los pasajeros del centro y norte de los Países Bajos debían esperar cancelaciones y retrasos durante toda la jornada del martes. Además, el cierre de algunos pasos a nivel podría provocar problemas de circulación en las carreteras.
Según medios locales, se habrían colocado tuberías sobre las vías en varios puntos de la red ferroviaria. En un comunicado, ProRail señaló que los incidentes parecían responder a una “interrupción intencionada” causada por la acción humana, lo que ha llevado a las autoridades a investigar un posible sabotaje. La compañía añadió que, por el momento, no se habían identificado sospechosos ni se había determinado el posible motivo de los hechos. La unidad nacional de la Policía de los Países Bajos ha abierto una investigación.
El agua que expulsan los aparatos de aire acondicionado podría tener un uso muy distinto al habitual. Un proyecto denominado Urban Dew plantea recuperar ese condensado y devolverlo a la fachada del edificio para aprovechar su baja temperatura y su posterior evaporación. La propuesta busca reducir la carga térmica de las paredes exteriores, de modo que el sistema de climatización tenga que combatir menos calor procedente del exterior. Su desarrollo figura entre los proyectos presentados al James Dyson Award 2026.
La idea parte de una escena habitual durante los meses más cálidos: mientras el aire acondicionado funciona, el agua generada por condensación termina normalmente en un desagüe o cayendo al exterior. Urban Dew no pretende almacenarla para regar ni reutilizarla en una cisterna, sino emplearla directamente como recurso de refrigeración pasiva. El agua se recoge desde el tubo de drenaje del equipo, atraviesa un filtro y después circula por conducciones verticales instaladas detrás de unos paneles incorporados a la fachada.
El elemento decisivo se encuentra dentro de esos módulos. Cada panel integra una estructura geométrica de tipo giroide, diseñada para distribuir el líquido por una superficie curva y continua en lugar de permitir que se acumule en un único punto. De esta manera se forma una fina película de agua que permanece expuesta al aire exterior. Cuando comienza a evaporarse, absorbe calor y puede disminuir la temperatura superficial del revestimiento, reduciendo así la transferencia térmica hacia el muro original del edificio.
Una fachada que utiliza la evaporación
El funcionamiento aprovecha un principio físico conocido sin añadir un sistema de refrigeración mecánica específico. Tras recoger el condensado del aire acondicionado, el agua llega al núcleo del panel y se distribuye por su amplia superficie interna. La evaporación necesita energía y la obtiene en forma de calor del entorno inmediato, provocando un efecto de refrigeración sobre la fachada. A su vez, una cámara de aire trasera de 90 mm favorece una corriente ascendente natural que permite evacuar el aire húmedo y mantener el proceso.
Ilustración que muestra cómo funciona el sistema (Urban Dew)
La propuesta ha sido concebida además como una solución modular para edificios existentes. Los módulos descritos alcanzan unas dimensiones de 900 × 735 × 50 mm e incorporan juntas abiertas de 10 mm destinadas a facilitar la ventilación, el drenaje, la expansión y las tolerancias de montaje. Las conexiones rápidas permiten retirar individualmente cada panel para limpiarlo o sustituirlo sin tener que desmontar toda la instalación. Las tuberías y los elementos de fijación quedan ocultos mediante remates laterales.
El ahorro energético aún debe probarse
La posibilidad de rebajar la factura de la luz procede de la lógica térmica del sistema: si la superficie exterior recibe menos calor y transmite una menor carga térmica hacia el interior, el aire acondicionado podría necesitar menos energía para mantener la temperatura. No obstante, el propio proyecto deja claro que esta fase todavía debe validarse mediante ensayos. Urban Dew es por ahora una propuesta en desarrollo y no aporta resultados que permitan cuantificar cuánto podría disminuir el consumo eléctrico de un edificio.
La fachada de un pequeño edificio en el con los paneles (Urban Dew)
Los siguientes pasos contemplan fabricar un modelo a escala y un prototipo de un solo panel para comparar su comportamiento con el de una fachada convencional mediante cámaras térmicas y sensores. Las pruebas deberán estudiar también la estabilidad del suministro de agua, la filtración, el riesgo de obstrucciones, el drenaje, la resistencia a los rayos ultravioleta y el comportamiento del material en condiciones húmedas. Una instalación piloto en un edificio antiguo serviría finalmente para comprobar si reutilizar el agua residual del aire acondicionado puede convertirse en una herramienta práctica para reducir el calentamiento de las fachadas y, con ello, la demanda de refrigeración.
El agua que expulsan los aparatos de aire acondicionado podría tener un uso muy distinto al habitual. Un proyecto denominado Urban Dew plantea recuperar ese condensado y devolverlo a la fachada del edificio para aprovechar su baja temperatura y su posterior evaporación. La propuesta busca reducir la carga térmica de las paredes exteriores, de modo que el sistema de climatización tenga que combatir menos calor procedente del exterior. Su desarrollo figura entre los proyectos presentados al James Dyson Award 2026.
Las fichas del tablero global de la industria de la inteligencia artificial no dejan de cambiar de casilla. A pesar de los llamamientos de las empresas líderes en IA de Estados Unidos a pisar el ‘freno’ al desarrollo descontrolado de esta tecnología, la Casa Blanca abogó por continuar con los avances ante la necesidad de ganarle la carrera a China. Ahora, Pekín se ha pronunciado sobre el camino a seguir para llevarse el primer puesto y, al mismo tiempo, evitar las “amenazas” de la IA. El ministro chino de Seguridad, Chen Yixin, ha hecho hincapié en dar prioridad a la innovación y al marco normativo.
Yixin, que es también jefe de los servicios de inteligencia del país, ha explicado que el comité central del Partido Comunista Chino (PCCh) otorga una “gran importancia” al desarrollo de la IA y que para conseguir una innovación adecuada es necesario seguir las “instrucciones” del líder del país, Xi Jinping. Entre estas, el ministro ha remarcado la puesta en práctica de una serie de “mecanismos regulatorios para la IA” y “acelerar la construcción de un sistema de prevención y control de riesgos de seguridad para la IA”, tal y como ha detallado en un artículo publicado en la revista Ciberespacio.
El líder de la inteligencia china ha detallado que, para ganar la partida mundial de la IA, hay que “considerar la innovación como el principal motor y la seguridad como requisito fundamental”. Por otro lado, Yixin ha mencionado la necesidad de “mejorar el diseño estratégico” de esta herramienta y de “promover un avance integral y sistemático en la capacidad general de Pekín en inteligencia artificial”, entre otros aspectos.
Además, el ministro chino ha hablado de un “plan de acción IA+”, que consiste en apostar por la integración de la IA en el desarrollo industrial de su país, pero también en la “construcción cultural” y la “gobernanza social”. En cuanto al ámbito de la tecnología pura, el plan de Yixin pasa por “superar barreras tecnológicas fundamentales” como los “chips de alta gama”, así como por la construcción de un sistema de “hardware y software de IA básico, independiente y controlable”.
Amenazas a la seguridad nacional e “ideológica”
El máximo responsable de la seguridad china también ha expuesto con claridad la otra cara de la moneda: los riesgos que tiene para Pekín esta tecnología. Ha sido claro. Los chinos no conciben el desarrollo de la IA sin fortalecer antes tanto las “leyes y reglamentos” como la “prevención de riesgos potenciales” en la inteligencia artificial y en la “seguridad nacional”.
Un punto que choca frontalmente con la visión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha insistido durante este lunes en que, para regular correctamente esta tecnología, basta con él mismo: “Solo hace falta un presidente fuerte e inteligente (¡con un coeficiente intelectual alto!) y EEUU lo tiene, ¡y de sobra!”.
En el plano político, el ministro chino ha subrayado que existen “diversas fuerzas e individuos hostiles con segundas intenciones” que abusan de la IA para hacer ‘deepfakes’, así como para fabricar “trolls” encargados de esparcir rumores. Además, Yixin ha dicho que estas personas se aprovechan para “difundir información dañina e incitar a la confrontación” librando una “guerra cognitiva” contra China, amenazando así a la “seguridad política, institucional e ideológica“.
Aunque entre los “riesgos” para China Yixin no cita a su rival más directo en el desarrollo de la IA, Washington, sí detalla que la evolución de esta tecnología está transformando radicalmente la forma de “lucha militar”, llevando la guerra hacia una era “inteligente“. Se trata de algo a lo que deberían adaptarse, puesto que “quien logre una percepción más refinada, un juicio más preciso y ataques más certeros mediante algoritmos, obtendrá la iniciativa”. Es en este apartado cuando se menciona a Estados Unidos, al señalar su “aplicación militarizada de la IA” en la guerra contra Irán.
China también fija en su mira a las “agencias de inteligencia extranjera”, puesto que, según Yixin, se valen de la “minería de datos inteligente” para recopilar información confidencial, como “datos nacionales clave” o “secretos comerciales“. En este campo apunta directamente a los usuarios que “carecen de suficiente conocimiento de seguridad” y, sin quererlo, exportarían estos datos al extranjero, provocando “filtraciones”.
Las palabras del ministro de Seguridad chino llegan después de que durante el pasado fin de semana, el CEO de Anthropic, Dario Amodei, pidiese “bajar el ritmo” en el desarrollo sin frenos de la industria de la IA, aludiendo a varios “riesgos”. Sin embargo, el dueño de Claude también insistió en que las empresas de EEUU no podían desacelerar la industria tanto como para permitir “que proyectos autoritarios, principalmente del Partido Comunista Chino, tomen la delantera”. Ante esto, Amodei pidió explícitamente “restringir la venta de chips potentes a China, evitar la ‘destilación’ de modelos (robos de propiedad intelectual) y fortalecer la ciberseguridad”.
Estas palabras sentaron como una jarra de agua fría en Pekín y, por ello, el ministro chino de Exteriores, Guo Jiakun, ha sostenido durante este lunes que la difusión de narrativas de “amenaza” solo obstaculiza el proceso de gobernanza global de la IA: “Concierne al bienestar de toda la humanidad“.
En este sentido, Yixin ha expuesto que las “prácticas monopolísticas exacerban el desequilibrio en el desarrollo” de la IA. Además, ha explicado que “algunos países” aprovechan sus ventajas para restringir la “introducción de tecnologías y equipos de vanguardia”.
Ante la visión de Amodei de castigar al mercado chino para salvaguardar la ventaja estadounidense en esta industria, Yixin lo tiene claro. Hay que apostar por la “cooperación internacional“, reforzando las contribuciones conjuntas a la industria y, con ello, los “beneficios compartidos“, sin olvidarse de un “sistema normativo internacional justo y abierto”.
Las fichas del tablero global de la industria de la inteligencia artificial no dejan de cambiar de casilla. A pesar de los llamamientos de las empresas líderes en IA de Estados Unidos a pisar el ‘freno’ al desarrollo descontrolado de esta tecnología, la Casa Blanca abogó por continuar con los avances ante la necesidad de ganarle la carrera a China. Ahora, Pekín se ha pronunciado sobre el camino a seguir para llevarse el primer puesto y, al mismo tiempo, evitar las “amenazas” de la IA. El ministro chino de Seguridad, Chen Yixin, ha hecho hincapié en dar prioridad a la innovación y al marco normativo.
México se ha rezagado en las metas de la Secretaría de Economía para los años 2025 y 2026 en el Índice de Competitividad Mundial (ICM), que elabora el Instituto para el Desarrollo Gerencial (IMD, por su sigla en inglés), con sede en Suiza.
En 2025, México mejoró su posición en el ICM, al pasar del lugar 56 al 55, lo que para el gobierno federal reflejó un desempeño relativamente favorable en un entorno internacional complejo.
Pero el país registró un resultado de 48.84 en el ICM frente a una meta establecida por la Secretaría de Economía de 50.1. Mientras que para 2026, se alcanzó un resultado de 42.85 puntos respecto de una meta de 50.4. Con ello, cayó de la posición 55 a la 62.
Este comportamiento responde a la evolución de los factores considerados en la medición, así como al contexto económico nacional e internacional. Durante los cuatro años previos, la clasificación de México se mantuvo estable entre las posiciones 55 y 56.
Aunque México mantiene fortalezas asociadas, a la integración comercial, capacidad exportadora y atractivo para la relocalización de cadenas productivas, el gobierno federal reconoce que persisten limitantes vinculadas con la mejora de la productividad y el crecimiento económico, entre otras.
Durante el último trimestre de 2025, la Secretaría de Economía elaboró el Reporte de Inhibidores 2025 como un insumo técnico para la toma de decisiones y el diseño de políticas orientadas a fortalecer la competitividad y el desempeño económico del país.
El análisis incorporó los resultados del ICM 2025 y del Índice de Competitividad Estatal 2025 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
A partir de este ejercicio se identificaron áreas prioritarias para mitigar la incertidumbre comercial, fortalecer la productividad, mejorar el entorno de negocios y reducir las brechas de competitividad entre las entidades federativas y en el ámbito nacional.
A juicio de la Secretaría de Economía, los resultados generaron elementos de diagnóstico para orientar acciones dirigidas a detonar la inversión productiva, robustecer las capacidades económicas regionales y contribuir al cumplimiento de los objetivos del Plan México en materia de competitividad y desarrollo económico.
El perfil competitivo de México refleja una tensión estructural entre una economía grande e integrada comercialmente, con un mercado laboral excepcionalmente ajustado, y profundas debilidades institucionales que se agravaron notablemente en 2026.
El deterioro registrado este año en materia de desempeño fiscal, estado de derecho, productividad y entorno empresarial indica que las deficiencias de gobernanza están contrarrestando cada vez más las ventajas estructurales de la economía en los sectores manufacturero y del mercado laboral.
Como puntos fuertes, el empleo en México es uno de los activos competitivos más destacados del índice (12.º). El desempleo se sitúa en 2.39%, ocupando el 7.º peldaño a nivel mundial.
La gobernadora del estado mexicano de Morelos, Margarita González Saravia, ha asegurado que las autoridades trabajan para encontrar al responsable del asesinato de Claudia Tacoronte Aguilera, la estudiante española de 21 años que se encontraba en México realizando una estancia académica. “Estoy segura que vamos a dar con el responsable y vamos a hacer justicia”, afirmó.
González Saravia ha señalado que el Gobierno de Morelos mantiene una coordinación directa con la Fiscalía del Estado y el Consulado de España en México. Precisamente, la gobernadora recibió este lunes en el Palacio de Gobierno de Cuernavaca al cónsul general de España en México, Marcos Rodríguez Cantero, con quien compartió “avances significativos” de la investigación, según publicó la propia mandataria en sus redes sociales.
También aseguró que las autoridades continuarán trabajando de forma coordinada para “hacer justicia para Claudia”.
Tacoronte Aguilera estudiaba cuarto de Educación Infantil en la Universidad de Granada y llevaba alrededor de un mes de intercambio en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).
El crimen ocurrió el sábado en la Casa de la Cultura de Cuautla, municipio situado a unos 120 kilómetros al sur de Ciudad de México. La Fiscalía de Morelos investiga el asesinato bajo el protocolo de feminicidio, mientras trata de esclarecer las circunstancias de la muerte y determinar si existieron razones de género.
Las primeras informaciones apuntan a que la joven fue atacada con un arma blanca en un presunto intento de asalto en las inmediaciones de la Casa de la Cultura, donde habría tratado de resguardarse antes de ser alcanzada por su agresor.
La Fiscalía no ha descartado ninguna línea de investigación y, por el momento, no ha trascendido la identidad del presunto responsable ni se han detallado públicamente los avances de las pesquisas.
Periodista especializado en cine, ciencia y pensamiento crítico.
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En 2026, usamos inteligencia artificial para redactar, programar, buscar información o generar imágenes. Nada de eso parece el principio de una película apocalíptica. Sin embargo, responsables e investigadores de laboratorios punteros hablan abiertamente de amenazas catastróficas y de un progreso que podría desbordar nuestra habilidad para mantener estas tecnologías bajo control.
Lo desconcertante es el horizonte temporal. No se discute únicamente sobre un futuro remoto, sino sobre la próxima década. Algunas previsiones contemplan saltos extraordinariamente rápidos antes de 2030; otras consideran injustificado prolongar así las tendencias actuales. Entre ambas posiciones, queda un enorme margen de incertidumbre.
La pregunta interesante no es si un chatbot de hoy puede destruirnos. Es otra: ¿qué tendría que ocurrir entre lainteligencia artificialde hoy y una máquina que llegara a amenazar nuestra supervivencia? Para responderla, conviene reconstruir esa trayectoria y comprobar qué peldaños están ya ahí, cuáles empiezan a perfilarse y cuáles siguen siendo hipotéticos.
Antes de calcular el fin del mundo, hay que entender qué significa “riesgo existencial”
Una avería informática, una campaña de desinformación o incluso un gran ciberataque pueden causar daños enormes sin poner en peligro la continuidad de la humanidad. Un riesgo existencial es otra cosa: un acontecimiento que provoque nuestra extinción o destruya de forma irreversible las posibilidades futuras de la civilización.
Esa diferencia importa porque el debate mezcla niveles distintos. Que una inteligencia artificial pueda cometer errores graves no implica que vaya a causar una catástrofe planetaria.
Aquí encontramos una expresión habitual: p(doom), forma informal de representar la probabilidad subjetiva que alguien atribuye a una hecatombe causada por esta tecnología. Ese porcentaje no puede medirse como la posibilidad de obtener un seis al lanzar un dado.
La mejor analogía es una escalera. El último peldaño lleva escrito “extinción humana”, y abordar la cuestión rigurosamente no consiste en imaginar ese final, sino en averiguar si hay una sucesión plausible de escalones que permita alcanzarlo. Y cada uno debe examinarse por separado.
El último peldaño de esta escalera lleva escrito “extinción humana”, y abordar la cuestión rigurosamente no consiste en imaginar ese final, sino en averiguar si hay una sucesión plausible de escalones que permita alcanzarlo.
No existe una probabilidad empírica que permita afirmar que el riesgo sea del 5, del 10 o del 20 %
Las encuestas muestran que parte de losespecialistasconsidera no despreciable el peligro de resultados extremos. Por ejemplo, el proyecto LEAP, una iniciativa dedicada a comparar pronósticos sobre la inteligencia artificial, consulta a esos mismos expertos, a superpronosticadores —personas con un historial muy bueno de predicciones probabilísticas— y al público general sobre distintos escenarios de avance y consecuencias adversas. Su novena ronda, llevada a cabo en 2026, contó con 194 especialistas, 53 superpronosticadores y 612 ciudadanos.
Ante la posibilidad de que un acontecimiento impulsado principalmente por inteligencia artificial causara al menos 50 muertes o 100.000 millones de dólares en daños antes de 2050, la mediana de las respuestas fue del 62por cientoentre los expertos, del 70 entre los superpronosticadores y del 35 entre el público general.
Esas estimaciones son útiles, pero expresan juicios formulados bajo incertidumbre, no probabilidades inferidas a partir de datos empíricos repetidos. Para calcular la siniestralidad de los automóviles disponemos de millones de viajes y accidentes. Nunca hemos observado cien civilizaciones desarrollar superinteligencias para averiguar cuántas sobrevivieron.
Las estimaciones de los expertos expresan juicios formulados bajo incertidumbre, no probabilidades inferidas a partir de datos empíricos.
Por eso, sería incorrecto escribir que “la ciencia calcula un 10 por ciento de posibilidades de extinción”. Ningún instrumento ha medido semejante cifra. Lo que sí podemos conocer es cuántas personas informadas consideran razonable reservar una expectativa determinada a ese desenlace.
Distinguir esto cambia toda la conversación. Un riesgo puede merecer investigación aunque no dispongamos de esos datos empíricos que permitan calibrar si es o no probable y cuánto. Una estimación subjetiva no se convierte por ello en una probabilidad medida, aunque los métodos de pronóstico sirvan para recoger, comparar y evaluar esos juicios de forma sistemática.
El primer peldaño ya existe: máquinas capaces de actuar, no solamente de responder
Durante años, la imagen popular de la inteligencia artificial fue la de un sistema que esperaba una pregunta y devolvía una respuesta. Los agentes modifican ese esquema. Reciben una meta, la dividen en subtareas, emplean herramientas, consultan páginas web, ejecutan código, guardan información y deciden qué hacer después con mucha menos intervención humana.
Recreación artística de un agente de inteligencia artificial trabajando de forma autónoma. ChatGPT, César Noragueda.
El International AI Safety Report 2026, una evaluación científica internacional elaborada con la participación de más de 100 especialistas independientes, señala que estas prestaciones han avanzado con rapidez. En determinadas pruebas con tareas bien especificadas de ingeniería de software, la duración de las que los agentes completan con un 80 por ciento de éxito se ha duplicado aproximadamente cada siete meses durante los últimos años.
Si esa tendencia continuara, podrían completar primero tareas que a una persona le llevarían varias horas y, hacia el final de la década, otras que requerirían varios días.
Pero prolongar una curva no equivale a conocer el futuro. Los sistemas disponibles hoy todavía fallan cuando una misión exige muchos pasos, pierden el hilo, se atascan ante imprevistos y necesitan supervisión. El desarrollo, además, puede tropezar con límites de datos, energía, chips, inversión o arquitectura.
Las IA fallan hoy cuando una misión exige muchos pasos, pierden el hilo, se atascan ante imprevistos y necesitan supervisión, y el desarrollo puede tropezar con límites de datos, energía, chips, inversión o arquitectura.
La autonomía, por tanto, ya tiene manifestaciones concretas. Lo que no tenemos es una máquina que persiga de forma general, fiable y prolongada objetivos complejos en el mundo real.
Ser más inteligente que nosotros tampoco bastaría para exterminarnos
Imaginemos ahora el supuesto más favorable para quienes anticipan avances rápidos: antes de 2036, surge una inteligencia artificial que supera a los humanos en casi todas las tareas intelectuales relevantes. Incluso entonces, la historia no termina.
Comprender el mundo mejor que nosotros no concede automáticamente acceso a centrales eléctricas, laboratorios biológicos, arsenales, fábricas, robots o redes de transporte. La superioridad intelectual no equivale al poder material. Einstein entendía la física nuclear de un modo extraordinario, pero ese conocimiento no le daba por sí solo una bomba atómica.
Para llegar desde una superinteligencia hasta una amenaza existencial tendrían que concurrir varias condiciones. La máquina necesitaría fines incompatibles con los nuestros, suficiente autonomía para elaborar planes, medios para ocultar determinadas acciones, acceso a recursos externos, resistencia frente a intentos de apagado y alguna vía física que pudiera provocar una catástrofe global.
Los investigadores analizan sendas relacionadas con ciberataques, armas biológicas, infraestructuras críticas o sistemas militares. Algunas piezas auxiliares ya son observables; que puedan combinarse hasta desembocar en un desastre existencial sigue siendo hipotético. Estudios sobre escenarios extremos también han examinado cómo la inteligencia artificial podría amplificar amenazas ya existentes, como la escalada nuclear.
Esta distinción desmonta un atajo frecuente: “más inteligente que nosotros” no significa “omnipotente”. Entre saber qué hacer y llevarlo a la práctica queda otro tramo de la escalera.
La IA necesitaría fines incompatibles con los nuestros, autonomía para elaborar planes, medios para ocultar sus acciones, acceso a recursos externos, resistencia frente a intentos de apagado y una vía física para provocar una catástrofe global.
Lo inquietante es que algunas piezas pequeñas de esa escalera empiezan a aparecer
Las pruebas recientes sí han encontrado comportamientos que merecen atención. Algunas inteligencias artificiales encuentran formas inesperadas de maximizar una recompensa, identifican que están siendo examinadas o, en entornos experimentales concretos, producen estrategias engañosas para cumplir una finalidad. El International AI Safety Report incluye precisamente estos fenómenos emergentes entre los elementos que deben vigilarse al analizar posibles escenarios de pérdida de control.
Nada de eso prueba conciencia, miedo o deseo de supervivencia. Una máquina puede generar una conducta que, en la práctica, induzca a error sin experimentar emociones ni albergar intenciones humanas. Confundir ambos niveles convertiría un problema técnico en una historia de ciencia ficción.
Pensemos en un navegador GPS. No “quiere” llevarnos por una carretera concreta: optimiza una función según los criterios que le hemos dado. Un modelo mucho más competente podría dar con atajos que sus creadores no anticiparon sin sentir absolutamente nada.
Recreación artística de la progresión hipotética desde la inteligencia artificial actual hasta un riesgo global. ChatGPT, César Noragueda.
Aquí entra el concepto de alineamiento: lograr que aquello que unainteligencia artificialtrata de maximizar siga siendo compatible con lo que las personas realmente pretendemos. La preocupación no consiste en que los chatbots actuales estén planeando una rebelión, sino en preguntar qué sucedería si facultades hoy rudimentarias —autonomía, planificación, ocultación o persistencia— aumentaran y terminaran combinándose.
La evidencia relevante está en esas piezas intermedias. Son observables. El salto desde ellas hasta una catástrofe de alcance existencial sigue sin estar probado.
Hay una enorme distancia entre “podría ocurrir” y “ocurrirá antes de 2036”
El argumento escéptico comienza señalando cuántos supuestos necesita una versión extrema de pérdida autónoma de control. Tendría que mantenerse un ritmo acelerado de avance, aparecer sistemas mucho más competentes que los disponibles hoy y, como decimos, adquirir suficiente autonomía, perseguir objetivos perjudiciales, ocultarlos, obtener recursos, superar nuestras defensas y encontrar además un mecanismo capaz de provocar un desastre de alcance existencial.
Otra posibilidad sería que seres humanos utilizaran herramientas de IA para amplificar amenazas biológicas, cibernéticas o militares sin que la tecnología necesitase actuar por iniciativa propia.
Una cadena depende de sus eslabones. Si alguno resulta imposible, el desenlace completo se rompe. Por eso, encadenar escenarios plausibles individualmente no implica que el resultado final sea probable.
Esa, sin embargo, no es la única familia de riesgos catastróficos. Otra posibilidad sería que seres humanos utilizaran herramientas de inteligencia artificial muy potentes para amplificar amenazas biológicas, cibernéticas o militares, sin que la tecnología necesitase actuar por iniciativa propia. En ese caso, algunos peldaños de la cadena anterior ni siquiera serían necesarios.
Tampoco podemos invertir el razonamiento y concluir que tantos pasos vuelven imposible la secuencia. Algunos podrían facilitar los siguientes. Una inteligencia artificial de rendimiento excepcional quizá acelerase la investigación, escribiera mejor software, automatizara tareas o contribuyera a crear sucesores aún más capaces.
Google DeepMind, por ejemplo, ha explorado distintos caminos teóricos desde una inteligencia artificial general hasta una superinteligencia, incluida la mejora recursiva y los colectivos de múltiples agentes.
La dificultad científica reside en que desconocemos tanto la velocidad futura del desarrollo de la IA como la relación entre unas facultades suyas y otras.
Ahí reside la dificultad científica: desconocemos tanto la velocidad futura del desarrollo como la relación entre unas facultades y otras. El International AI Safety Report insiste precisamente en esa falta de certeza y señala que los sistemas de hoy todavía carecen de la autonomía sostenida que exigirían los escenarios de pérdida de control.
Entonces, ¿la inteligencia artificial podría acabar con nosotros en diez años?
La respuesta más rigurosa, por lo tanto, contiene tres partes.
No hay evidencia que permita afirmar que la inteligencia artificial vaya a extinguir a la humanidad antes de 2036. Tampoco disponemos de un método capaz de estimar con precisión y calibración conocidas la probabilidad de semejante desenlace. Los porcentajes que circulan expresan valoraciones humanas ante una incertidumbre extraordinaria, no frecuencias medidas.
Eso no permite, sin embargo, establecer que el riesgo sea exactamente cero. Algunas facultades relevantes para los escenarios de pérdida de control están avanzando y admiten evaluación empírica. Otras continúan lejos de lo necesario y varias quizá nunca lleguen a desarrollarse.
Volvamos entonces a la escalera. En 2026, vemos algunos escalones inferiores; otros apenas empiezan a dibujarse y los últimos permanecen únicamente en modelos hipotéticos. Nadie sabe todavía si todos ellos pueden conectarse hasta alcanzar el final.
Eso explica por qué el asunto importa incluso sin una predicción apocalíptica fiable. Normalmente, investigamos un peligro después de observarlo. Con un riesgo existencial, esperar una prueba inequívoca podría significar obtener la respuesta demasiado tarde. La cuestión científica no pasa por adivinar el fin del mundo, sino por comprender con suficiente anticipación qué factores podrían acercarnos a él y cómo impedir que lleguen a combinarse.
Tim Genewein, Matija Franklin, Alexander Lerchner, Laurent Orseau, Samuel Albanie, Adam Bales, Cole Wyeth, Stephanie Chan, Iason Gabriel et al. “From AGI to ASI“. Google DeepMind, 12 de junio de 2026.
Yoshua Bengio, Stephen Clare, Carina Prunkl, Malcolm Murray, Maksym Andriushchenko, Ben Bucknall, Rishi Bommasani, Stephen Casper et al. “International AI Safety Report 2026“. Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología del Reino Unido (DSI), 3 de febrero de 2026.
El Tesla Cybercab ya circula por Austin como parte de la nueva apuesta de la compañía de Elon Musk por los taxis completamente autónomos, pero su llegada ha abierto una incógnita inesperada entre quienes deben actuar cuando algo sale mal. Y es que, según NBC News, los bomberos de la ciudad han probado el vehículo y consideran que la ausencia de volante, pedal de freno y acelerador puede convertirse en un serio inconveniente durante una emergencia, especialmente si uno de estos coches queda detenido bloqueando el paso de los equipos de rescate.
Tesla ha impartido formación a bomberos, policías y otros servicios de emergencia para enseñarles a desplazar el Cybercab sin recurrir a los mandos tradicionales. La alternativa se encuentra en la pantalla táctil del salpicadero, donde puede aparecer un control digital similar a un joystick que permite ordenar pequeños movimientos al vehículo. Sin embargo, el capitán de bomberos, Matthew McElearney, mantiene sus dudas sobre este sistema: “No creo que sea la solución definitiva para aliviar las preocupaciones que tienen los servicios de emergencia por no disponer de controles para el conductor”.
El problema, según McElearney, aparece precisamente cuando se piensa en las condiciones reales de una intervención. Un bombero podría llevar guantes, tener las manos mojadas por el sudor o trabajar entre polvo y suciedad, mientras que la pantalla podría estar dañada o incluso quedarse sin alimentación eléctrica. “Obviamente, tiene algunos inconvenientes“, señaló el capitán, que también explicó que el sistema presenta limitaciones de velocidad y requiere cierta formación y precisión para poder utilizarlo correctamente.
Una pantalla para mover el Cybercab
La preocupación no significa que los servicios de emergencia de Austin carezcan de alternativas. Los bomberos disponen de gatos hidráulicos y plataformas con ruedas para desplazar vehículos cuando resulta necesario despejar una calle. Además, el plan de interacción con primeros intervinientes elaborado por Tesla contempla la posibilidad de solicitar asistencia a la propia compañía y utilizar los controles internos del automóvil. En determinados escenarios, la documentación de la empresa reconoce incluso que el Cybercab podría tener que ser empujado.
Las dificultades también pueden trasladarse a las operaciones de retirada mediante grúa. Según las instrucciones de Tesla, los operarios podrían verse obligados a girar manualmente las ruedas delanteras para colocar correctamente el coche antes de cargarlo. La ausencia de volante y pedales ha llamado además la atención de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de EEUU, que está examinando si el diseño del Cybercab cumple los requisitos federales de seguridad aplicables a este nuevo tipo de vehículo autónomo.
Para McElearney, la cuestión va más allá del modelo de Tesla y afecta al despliegue generalizado de los robotaxis sin controles convencionales. El responsable de los bomberos de Austin también ha trasladado inquietudes similares sobre los vehículos de Zoox y ha reclamado estándares nacionales que definan cómo deben comportarse los coches autónomos ante policías, bomberos y sanitarios. Sobre la posibilidad de depender exclusivamente de una pantalla táctil para apartar un vehículo durante una emergencia, dejó clara su preocupación: “Lo que no querría es que alguien pusiera las yemas de los dedos sobre ella e intentara moverlo lentamente y entonces girase hacia un lado cuando debería hacerlo hacia el otro“.
El Tesla Cybercab ya circula por Austin como parte de la nueva apuesta de la compañía de Elon Musk por los taxis completamente autónomos, pero su llegada ha abierto una incógnita inesperada entre quienes deben actuar cuando algo sale mal. Y es que, según NBC News, los bomberos de la ciudad han probado el vehículo y consideran que la ausencia de volante, pedal de freno y acelerador puede convertirse en un serio inconveniente durante una emergencia, especialmente si uno de estos coches queda detenido bloqueando el paso de los equipos de rescate.
Cazas de la OTAN derribaron un dron que entró en el espacio aéreo lituano, probablemente desde Bielorrusia, dijo el presidente del país báltico, Gitanas Nauseda. “Un dron que acababa de entrar en el espacio aéreo lituano fue destruido por aviones de combate de la OTAN”, escribió en su cuenta de la red social X.
“Agradezco al personal aliado su rápida respuesta. Mientras Rusia intensifica su agresión contra Ucrania, este nivel de preparación es vital para nuestra región. Junto con nuestros aliados de la OTAN, Lituania defenderá su espacio aéreo”, añadió. El Ministerio lituano de Defensa explicó por su parte en X que fueron pilotos italianos de la OTAN los que neutralizaron el dron.
“Las Fuerzas Armadas de Lituania y los pilotos italianos que participan en la Misión de Defensa Aérea de la OTAN demostraron una respuesta rápida y responsable. ¡Gracias!”, escribió. Según el medio lituano LRT, pocos minutos después de la medianoche, el Departamento de Protección contra Incendios y Rescate informó de que un dron había entrado en territorio lituano y se declaró una posible alerta aérea en varios distritos del país.
Unos 30 minutos después, se informó de que el dron había sido destruido en el aire. El director del Centro Nacional de Gestión de Crisis, Vilmantas Vitkauskas, precisó a LRT Radio que el dron fue derribado en el condado de Kaunas, en el centro-sur del país báltico que comparte frontera con Bielorrusia y Rusia a través del exclave de Kaliningrado.
Según Vitkauskas, el dron fue neutralizado en una zona rural, cerca de la laguna de Kaunas. La Policía Militar de las Fuerzas Armadas de Lituania, la policía y agentes de otros servicios se dirigían rápidamente al lugar del incidente para identificar el origen y el tipo de dron.
Según los datos preliminares, es probable que el dron entrara en Lituania desde territorio de Bielorrusia, indicó Vitkauskas a LRT Radio.
“Sí, desde Bielorrusia. Después pasó por Lentvaris, en el distrito de Trakai, y el objeto se desplazaba hacia el oeste”, explicó. Los aeropuertos lituanos (LTOU) informaron de que, debido a la posible amenaza aérea, las operaciones y el espacio aéreo del aeropuerto de Vilna fueron temporalmente restringidos.
En los últimos meses se han producido varios incidentes de drones en los tres países bálticos, el más grave en mayo, cuando dos vehículos aéreos no tripulados impactaron contra una instalación de almacenamiento de petróleo vacía en la localidad de Rezekne, en el este de Letonia.
El Gobierno danés ha acusado a una fragata rusa de lanzar el lunes dos bengalas contra un helicóptero de su fuerza aérea mientras este realizaba una misión de vigilancia en aguas internacionales. Copenhague considera el incidente un acto de acoso y, como señal de protesta, ha convocado al embajador ruso.
Según informó el Ejército danés en un comunicado, uno de sus helicópteros Fennec recibió dos disparos de bengalas durante una operación rutinaria de cobertura fotográfica de una fragata rusa que navegaba por aguas internacionales frente a Gedser, en el sur del país.
Las autoridades danesas señalaron que una de las bengalas pasó a poca distancia del helicóptero, aunque el incidente no causó daños materiales ni personales, recoge la agencia Efe.
“Es completamente inaceptable. Por eso, el embajador ruso ha sido convocado a una reunión para abordar lo ocurrido“, afirmó este martes en la red social X el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen.
El jefe de la diplomacia danesa advirtió de que el incidente podría haber puesto en peligro «vidas humanas» y subrayó que Dinamarca trabaja para garantizar que el tráfico marítimo pueda navegar «en paz» por sus aguas.
Sin embargo, Rasmussen acusó a Rusia de estar modificando progresivamente los límites de lo que considera un comportamiento aceptable. “No podemos consentir eso”, afirmó.