El gran aterrizado de los dos amistosos que perdió la Selección Colombia no fue Néstor Lorenzo, que pudo planificarlo mejor y conducirlo con más arrojo, pero sabía exactamente el riesgo que corría al enfrentar a dos selecciones que han estado entre las cuatro mejores del mundo en los últimos dos Mundiales.
Ese es el peligro de comprar la euforia de ser tercero de las Eliminatorias, aunque solo haya podido superar con algo de autoridad a las eliminadas Venezuela y Bolivia: sabía bien, por su pasado con Pékerman, que la anestesia de un Kuwait o un Zambia antes de una Copa Mundo siempre es más cómoda que un rival de peso que exponga todas las costuras. Pero los partidos estaban firmados y eran rentables… qué más daba. El detalle es que el costo fue empeñar la confianza suya y de sus dirigidos y puede que en los dos meses y medio que le queden no termine de recuperarla.
El peligroso caso James Rodríguez
Y aún así el golpe no cayó tanto sobre él, aunque haya sido el más expuesto, como sobre la figura de James Rodríguez.
El verdadero baño de realidad le tocó a un jugador que sabe ahora, con total certeza, que no le basta llamarse capitán para llenar el saco de responsable de la selección nacional. Nadie cuestiona su pasado, ni su efecto en la Colombia finalista de Copa América, ni la aplastante realidad de haber pasado las Eliminatorias necesitando de sus chispazos de genialidad para asegurar el cupo. Pero la realidad le mostró que no es el ‘super boy’ que le vende su séquito y que si no se esfuerza y juega a tope y se vuelve titular, no de Real Madrid, ¡de Minnesota United!, su último Mundial será un trago muy amargo.
James Rodríguez, en acción contra Francia Foto:Getty Images via AFP
Antes no jugaba en Sao Paulo, está bien. Pero tenía fondo competitivo de Grecia y de todas sus fallidas excursiones anteriores. A esta cita, en cambio, llegaba con 41 minutos de juego en todo el año 2026, con un lejanísimo recuerdo de 90 minutos jugados contra Australia el 19 de noviembre de 2025 y con una rotunda inactividad que le impidió estar disponible para su equipo en 5 partidos de los 9 que lleva en la temporada. Aquel ‘little problem’ que hizo famoso Ancelotti sobre sus constantes ausencias en Inglaterra se volvió un ‘big problem’ a dos meses del debut contra Uzbekistán.
James Rodríguez, en acción contra Francia Foto:Getty Images via AFP
Dirán que Muñoz tan lento, que Mojica tan desequilibrado, que Ríos no convence, que Suárez tan impreciso. Pero cuando se funde James el directo perjudicado es Díaz, nuestro buque insignia, porque pierde a su único socio. Y esa es una condena anticipada. Si James para de pensar en él y privilegia a su equipo, sabrá, tras las bofetadas de realidad de Croacia y Francia, que no está hoy al nivel de un jugador siquiera convocable a un Mundial, aunque sea el más firme de todos en la lista de 26. El reloj, como el de todos los mortales a cierta edad, corre en contra…
¿Vivir sin James?
Ahora, donde sí que hay una culpa grande para Lorenzo es en la enorme cobardía de aprovechar los amistosos, viendo lo pobre imagen que para todos fue elocuente, para aprender a vivir sin James.
James Rodríguez Foto:EFE
El maestro es su compatriota, lo tiene en su WhatsApp y no necesita ir a rebuscar ninguna estrategia rara para saber cómo se hace: Scaloni lleva años aprendiendo a vivir sin Messi y ya no solo le dio el título mundial que merecía, sino que lo aprovechó como escuela para todos los que ha probado en estos años al frente de Argentina. Vive sin él, con él en el banquillo. Un genio.
¿Por qué en Colombia hay tanto pánico de intentar algo así? ¿Por qué no sale de suplente un día contra Croacia y de titular otro ante Francia (o al revés, el DT sabrá)? ¿Por qué si todos esperábamos la triste imagen que dio ante jugadores de la élite mundial -por pura inactividad- no lo protegió en vez de exponerlo? ¿Acaso la realidad de sus diferencias con Rueda y Queiroz son tan aterradoras como para creer que puede no sobrevivir a los ‘pucheros’ en el banquillo?
James Rodríguez Foto:EFE
El infortunio es que la única oportunidad que había para probar la vida sin James se perdió contra los suplentes de Francia. Ahora no queda más que apurar, mandar una parte del cuerpo técnico a Minnesota (como antes de la Copa América fueron a Brasil) y presionar la preparación física para jugar en cancha, sintética o la que toque, porque ya no puede elegir. James se puso donde está por su interinidad y su inconsistencia. Si realmente lo que importa es Colombia le queda una última bala. Él y su escudero Lorenzo sabrán cómo usarla.
Jenny Gámez
Editora de Futbolred
@Jennygameza










