Acapulco, una de las joyas turísticas más emblemáticas del turismo en México en el Pacífico, ha vivido un operativo que ha derivado en la caída de una banda de extorsionadores ligados al crimen organizado. El secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, ha informado este miércoles de que han detenido a 11 personas por extorsionar a prestadores de servicios turísticos. Entre ellos está Jesús Zamora Cervantes, el presunto líder que obligaba a los comerciantes a usar un uniforme y credenciales, así como a pagar sanciones si no le obedecían. El grupo secuestraba a los trabajadores y los encerraba en domicilios donde eran golpeados con tablas para someterlos.
Fuentes cercanas a la investigación han señalado a EL PAÍS que relacionan a Zamora y su banda con el asesinato del activista Marco Antonio Suástegui, defensor ambiental y trabajador turístico que había denunciado la presión que el crimen organizado ejercía sobre la comunidad. Sin embargo, esta hipótesis todavía no ha podido ser confirmada por las autoridades. “La extorsión no será tolerada. Se continuará actuando con determinación para desmantelar organizaciones criminales, proteger a la ciudadanía y garantizar la seguridad de quienes viven del turismo”, ha prometido Harfuch, quien ha pedido a la ciudadanía que, si reconoce a alguno de los detenidos y ha sido víctima de ellos, que tenga la tranquilidad de denunciar bajo la protección del Gabinete de Seguridad.
De hecho, el operativo de la Secretaría de la Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Fiscalía General de la República inició con una denuncia anónima. En 2020 llegó la primera alerta de que en la Costera Miguel Alemán Valdés en el puerto de Acapulco existía un grupo encabezado por Zamora que “intimidaba, amenazaba y extorsionaba a prestadores turísticos de la zona”. El mecanismo era el de siempre: exigir multas a punta de pistola para poder trabajar. Sin embargo, la banda de Zamora lo hacía bajo la fachada de una organización civil llamada Frente de Defensa Zofemat Acapulco.
Los comerciantes que se negaban a pagar o participar en los barridos de la organización eran secuestrados, llevados a diversos domicilios repartidos por la ciudad costera y tableados. Las autoridades han cateado nueve inmuebles de Acapulco, entre ellos la casa de Zamora y de varios de sus secuaces, así como los restaurantes El Camarón Jackie, Malibú Sun y Los Panchos. Entre los miembros de la banda detenidos están Marco Antonio Velázquez Jirón, Javier Velázquez Ocampo, Benito Castro Palma, Antonia López Lorenzo, Nancy León Barrios, Arturo Pantoja Guatemala, Liliana Delgado Alvarado, Lorelei Ontiveros Pedraza, Abad Esperza Bustos y Julio César Melo Lozano. Cuando fueron arrestados, los agentes requisaron dosis de marihuana y cristal, tres armas cortas, tres vehículos, cartuchos, documentos y dinero en efectivo.
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