Un dirigible no tripulado de la empresa estadounidense Sceye ha sobrevolado el Pacífico desde EEUU hasta Japón y ha regresado tras pasar 30 días flotando en la estratosfera y demostrando que puede dar cobertura a móviles como los que tenemos todos en el bolsillo. La tecnología está todavía en fase de pruebas, pero está muy cerca de empezar a operar y llevar internet a rincones donde hoy no llega la cobertura.
Estas torres de telefonía volantes se conocen como HAPS (estación en plataforma a gran altitud por sus siglas en inglés) y están montadas en aeronaves que las elevan hasta la estratosfera, la capa de la atmósfera que queda por encima de la altura a la que vuelan los aviones comerciales.
La plataforma de HAPS de Sceye arrancó la misión de prueba —Service Test 1 (ST1)— el pasado 9 de agosto desde Nuevo México. Su dirigible llegó a Japón 13 días después y recorrió casi 30.000 kilómetros en total. Volvió a territorio continental estadounidense el 4 de septiembre. El día 5, cerca de la sede de Sceye en Moriarty, completó más pruebas y aterrizó.
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Según la compañía, pasó más de siete días sobre espacio aéreo japonés, voló entre 16,5 y 17 kilómetros de altura y se mantuvo sobre la costa con un margen de hasta 5 kilómetros.
Una red en tres dimensiones
El dirigible llevaba dentro el sistema de comunicaciones SceyeCELL. Cuando llegó a Japón, y apoyado en la red de la empresa de telecomunicaciones local SoftBank, permitió a los técnicos de la empresa japonesa enviar mensajes, hacer llamadas, navegar por internet y reproducir vídeo desde móviles normales y corrientes sin modificaciones espaciales. Según la Sceye, los técnicos de SoftBank lo hicieron al aire libre, bajo los árboles y en interiores sin encontrar limitaciones. También se probó un sistema de alertas pensado para grandes catástrofes y la comunicación con drones, con la idea de construir una red en tres dimensiones.
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El rendimiento, aseguran, fue equivalente al de las torres de tierra. El tiempo medio de respuesta fue de 68 milisegundos, más de un 40% menos que al procesar los datos en servidores remotos por internet. Además, instalaron en la plataforma un servidor y parte del núcleo de la red móvil, de forma que los datos se procesaban allí mismo y la respuesta volvía al teléfono. Las compañías lo presentan como la primera prueba de este tipo en el mundo.
Cuando el HAPS de Sceye funcione a plena escala, cada plataforma cubriría el área de unas 500 torres terrestres, según la compañía. Hemos hablado con su director de tecnología, Johnny Truong, que matiza un poco esta cifra. Truong asegura que no hay que confundir el número de torres con la capacidad. Dice que la superficie que se cubre, “no es una medida de la capacidad de la red ni del número de personas que pueden usar el servicio a la vez”. Por lo que la cobertura final dependerá de las frecuencias disponibles, de la conexión con la red central del operador y de cuánta gente esté conectada a la vez.
Sceye no propone sustituir el internet satelital ni las torres de tierra, sino repartir el trabajo entre las tres. Según Truong, las redes de tierra ofrecen mucha capacidad donde se concentra la gente, los satélites cubren grandes extensiones y las plataformas de la estratosfera se colocan entre ambos para llegar a sitios donde la cobertura llega con dificultad o caros de atender.
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La estrafosfera es el punto intermedio: lo bastante cerca del suelo para dar buena cobertura y lo bastante lejos como para cubrir mucho territorio. Según Truong función como los satélites de comunicaciones geoestacionarios (Starlink), pero 1.800 veces más cerca y a una pequeña parte del coste, aunque no ofrece cifras que permitan compararlos.
Ahora falta lo más ambicioso: unir las tres capas. Sceye trabaja para enlazar los satélites con la plataforma mediante láser. Desde allí, los datos bajarían al suelo por un enlace óptico cuando el tiempo lo permita, o por radio cuando las nubes lo impidan. Así se aprovecharía la mayor capacidad de la luz sin quedarse sin servicio con mal tiempo.
Un primer paso para su puesta en marcha ya se ha dado con las pruebas del ST1. SoftBank, la Universidad de Hitotsubashi y el Instituto Nacional de Investigación Polar de Japón lanzaron pulsos láser desde tierra hacia la plataforma, que llevaba un reflector diseñado por el instituto. El equipo recibió de forma continua la luz devuelta mientras el globo se movía. Lograrlo ha sido un reto difícil, equivalente a “mantener centrado un puntero láser en una moneda que se mueve a diez millas [16 km] de distancia, a través de una atmósfera que desvía constantemente el haz”, dice Truong. Los datos sobre cuánta luz se pierde por el camino servirán para definir la futura tecnología de comunicación óptica que llevará el sistema a bordo.
Sceye no es la única
El dirigible de Sceye no es la única propuesta de torres de telefonía volantes. Uno de sus competidores más importantes es AALTO HAPS, filial de Airbus que fabrica y explota el Zephyr, un avión estratosférico de ala fija con propulsión solar y eléctrica. Según Airbus, es la plataforma más persistente de su tipo. Vuela por encima de los 60.000 pies (unos 18 km) y va por su octava generación.
AALTO también busca dar 5G directo a los móviles, cubrir zonas rurales sin señal y restablecer las comunicaciones tras desastres. En junio de 2024, un consorcio japonés formado por NTT Docomo y Space Compass, con Mizuho Bank y el Development Bank of Japan, se comprometió a invertir 100 millones de dólares en su unidad HAPS. Su primer centro operativo está en Laikipia (Kenia) y planea otro en el norte de Australia. Compite en el mismo mercado japonés donde Sceye trabaja con SoftBank, pero con un gigante aeroespacial detrás.
Hay más. AeroVironment y SoftBank desarrollan Sunglider, un ala volante solar no tripulada pensada para alojar estaciones base de 4G y 5G. La británica Stratospheric Platforms Limited prueba plataformas de hidrógeno para dar 5G y 6G sobre miles de kilómetros cuadrados. La baza de Sceye ante esta competencia es que su plataforma es más ligera que el aire y puede cargar grandes conjuntos de antenas, aseguran.
Sceye habla de llegar al mercado mediante acuerdos con operadores como SoftBank, no de vender directamente al público. Truong afirma que el objetivo ahora es dar servicio a más gente y durante más tiempo. Por ahora no hay precios ni plan de cobertura concretos, aunque SoftBank asegura que pretende avanzar hacia su comercialización en Japón a partir de 2027. Para eso todavía tendrá que mejorar la calidad de las comunicaciones y desarrollar el marco operativo.
“Esta demostración muestra lo que se puede lograr cuando establecemos una capa fiable de infraestructura en la estratosfera», afirma Mikkel Vestergaard Frandsen, fundador y director ejecutivo de Sceye. “La capacidad de conectar la superficie terrestre, la estratosfera y el espacio a través de enlaces ópticos podría cambiar radicalmente la forma en que la información circula de forma segura por todo el mundo”.
Un dirigible no tripulado de la empresa estadounidense Sceye ha sobrevolado el Pacífico desde EEUU hasta Japón y ha regresado tras pasar 30 días flotando en la estratosfera y demostrando que puede dar cobertura a móviles como los que tenemos todos en el bolsillo. La tecnología está todavía en fase de pruebas, pero está muy cerca de empezar a operar y llevar internet a rincones donde hoy no llega la cobertura.

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