Cerca de 50 muertos por enfrentamientos entre las disidencias de Calarcá y Mordisco en Guaviare

Una nueva escena de terror han dejado los enfrentamientos de las disidencias en el departamento del Guaviare, al suroeste de Colombia. Los combates entre dos de las disidencias de las extintas FARC que se disputan el control de zonas de esta región amazónica, una bajo el mando de alias Iván Morisco y la otra de Calarcá Córdoba, han dejado cerca de 50 muertos. Así lo ha confirmado el alcalde de San José del Guaviare, Willi Rodríguez, en una entrevista con Caracol Radio. El mandatario de la capital departamental ha asegurado que, si bien las autoridades aún no han podido entrar al área para verificar la magnitud de lo ocurrido, la información preliminar apunta a que los muertos se cuentan por decenas.

Los combates se registraron este miércoles en el sector de Barranco Colorado, a más de 100 kilómetros al oriente del casco urbano de San José, según confirmó el ministro de Defensa, Pedro Sánchez. Las autoridades nacionales no han hecho ninguna declaración oficial sobre el posible número de fallecidos, ni sobre quiénes habrían muerto. Por ahora, solo Rodríguez confirma que hay más de 50 fallecidos.

Debido a las dificultades para entrar a la zona, a la que solo se puede acceder por trochas y ríos, Medicina Legal no ha podido identificar a los fallecidos. Sin embargo, en medios locales ha trascendido información que señala que habrían muerto alias Negro Primo, uno de los cabecillas del frente Carolina Ramírez, de las disidencias de Mordisco (que se denominan a sí mismas Estado Mayor Central), y alias Pescado, del Bloque Amazonas del mismo grupo. De confirmarse dicha información, sería un fuerte golpe a la disidencia que Petro ha señalado como su mayor blanco militar, y que se sumaría a los asestados recientemente por el Ejército.

“Nuestras tropas se desplazan al punto selvático para restablecer la seguridad en esta remota región y mantener el control institucional”, indicó Sánchez a través de X, donde especificó que “una vez se consolide la información oficial, será comunicada oportunamente a la opinión pública”. El ministro también señaló que entre las víctimas podría haber menores de edad; dentro de estos grupos, el reclutamiento de menores —muchos de ellos de comunidades indígenas— es una práctica usual. “Estos graves hechos evidencian, una vez más, el desprecio de estas estructuras por la vida humana desde edades muy tempranas, y ratifican que siguen cometiendo crímenes de guerra y de lesa humanidad”.

Esta escena se suma a otra igualmente siniestra ocurrida en enero de este año, cuando los cuerpos de 26 personas fueron encontrados en el municipio de El Retorno, también en el Guaviare. Lo que inicialmente parecía un choque entre ambas disidencias fue tomando los tintes de una masacre. La Fiscalía ha hallado indicios que apuntan a que todos fueron asesinados en estado de indefensión, y que pudieron haber sido envenenados, pues las víctimas no estaban armadas al momento del ataque, y presentaban tiros de gracia. Los asesinados pertenecían al Estado Mayor Central y entre ellos había cuatro menores de edad. Los hechos, que apuntan como responsable a la disidencia de Calarcá, siguen siendo investigados.

Néstor Gregorio Vera Fernández, Iván Mordisco, jefe del Estado Mayor Central, y Alexander Díaz Mendoza o Calarcá Córdoba, fueron compañeros de filas en la extinta guerrilla de las FARC. Pero se convirtieron en fervientes enemigos desde el 2024, cuando tomaron posturas opuestas con respecto al Gobierno de Gustavo Petro. Ambos habían decidido permanecer en armas y no acogerse al Acuerdo de La Habana, firmado en 2016. Luego, Calarcá decidió hacer parte de las conversaciones con Petro, en el marco de su política de Paz Total. Mordisco continuó en guerra frontal contra el Estado, hasta convertirse en un hombre cercado, y en el más buscado del país.

El Guaviare es hoy la muestra de esa guerra de disidencias. Como entrada a la selva amazónica, el departamento es atravesado por corredores estratégicos de narcotráfico y explotación ilegal de madera, que luego se conectan con las fronteras de Perú y Brasil. Una extensa zona selvática en la que las Fuerzas Armadas no pueden ejercer suficiente control territorial, y en la que soldados y población civil están en permanente riesgo. Hace dos semanas, cuatro soldados murieron y otros tres resultaron heridos en la vereda Buenos Aires, también en la zona rural de San José del Guaviare, pero más adentro de la selva. Entraron a un campo con explosivos improvisados instalado por las disidencias de comandadas por Calarcá Córdoba, con quien el presidente insiste en negociar.

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