En la primera interpelación del Congreso a un canciller chileno, impulsada por la oposición al Gobierno de José Antonio Kast, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez Mackenna, ha defendido este lunes su gestión frente a las polémicas declaraciones del embajador de Estados Unidos, Brandon Judd. El representante de la Administración de Donald Trump ha afirmado que en Chile se está “ejerciendo” la doctrina Donroe (un juego de palabras entre la doctrina Monroe de 1823 y el nombre del presidente estadounidense) y que un Ejecutivo como el de Kast facilita su implementación. Pérez Mackenna ha defendido que “ningún embajador extranjero define lo que hace este país” y que el diplomático “ya recibió una nota de protesta del Gobierno de Chile”, aunque esta fue en la Administración anterior, del izquierdista Gabriel Boric.
El diputado socialista Nelson Venegas fue el encargado de hacerle las consultas al canciller, el primer ministro del Gobierno de Kast en ser interpelado en la Cámara de Diputados y Diputadas. Venegas, le pidió al ministro que explicara cuántas veces y de qué forma había reprendido a Judd y por qué no había recurrido a una nota de protesta, como había sugerido incluso el senador Iván Moreira, del mismo sector del Gobierno. Pérez Mackenna respondió que la regla de no intervención en asuntos internos “se le aplica a todos los embajadores por igual”. Recordó que convocó a Judd a la Cancillería después de la entrevista en la que el diplomático afirmó a CNN Chile que la inteligencia estadounidense vinculaba el estallido social de 2019 con organizaciones de izquierda, dichos que luego matizó. “Lo hemos hecho con la fuerza necesaria, hemos tomado las medidas y así lo entendió el señor embajador”, sostuvo.
Al día siguiente de la reunión entre el canciller y Judd, el embajador afirmó en una entrevista con El Mercurio que Chile es vulnerable al crimen organizado y que se beneficiaría de sumarse al Escudo de las Américas, la coalición de seguridad impulsada por Trump. Ante la pregunta del diputado Venegas de si eso no era una burla, el canciller se limitó a decir que la Cancillería “tomó las medidas que estimó pertinentes”. Dos semanas después de esa entrevista, el 22 de septiembre, Chile dejó su condición de observador y adhirió al Escudo en Nueva York.
Cuando Venegas le preguntó al canciller si había revisado el texto antes de que Chile lo firmara, Pérez Mackenna respondió que “para firmar se necesita un papel y un lápiz” y que en este caso “no hubo firma”. Describió la iniciativa como una declaración política no vinculante a la que se sumaron 15 países, cuyo único objetivo es combatir el crimen organizado. El diputado le recordó que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dijo que el Escudo también busca que sus miembros voten juntos en foros internacionales y coordinen asuntos económicos y diplomáticos.
Venegas también le recordó al canciller que había dicho dos veces en una radio que no sabía qué significaba la doctrina Donroe y se la definió como la hegemonía de Estados Unidos en Occidente “con exclusión de todo otro actor”. Puso como ejemplo que el día del cambio de mando, cuando asumió Kast la presidencia de Chile, Judd anunció que “el cable chino se acabó”, en alusión al proyecto del cable chino de fibra óptica submarino, que propone unir la Región de Valparaíso con Hong Kong, y al que EE UU se opone por considerar que socava “la seguridad regional”. Pérez Mackenna esquivó la respuesta: “No corresponde a un ministro de Estado entrar a definir qué significan doctrinas de otros lugares o países”, dijo, y agregó que las políticas de Chile “son pro-Chile”.
El diputado socialista acusó a Judd de haber mandado a callar, con amenazas, a los ministros de Agricultura, Jaime Campos, y de Defensa, Fernando Barros, que en julio criticaron el alza del arancel general de Estados Unidos del 10% al 12,5%. El embajador respondió entonces que si dos ministros ajenos a la negociación querían hacer “comentarios provocativos que socaven la habilidad de sus colegas de negociar” era “tema de ellos”, y advirtió que “no habrá un acuerdo” si intervenían personas externas.
Pérez Mackenna defendió que las notas de protesta siguen disponibles, pero que es la Cancillería la que resuelve en cada caso si corresponde enviarlas. Para ilustrarlo, reveló que este lunes Chile había enviado una al embajador de Israel, Peleg Lewi, por intervenir en asuntos internos. Las dos notas de protesta conocidas a Estados Unidos las envió el Gobierno de Boric. La primera, en noviembre de 2025, llegó después de que Judd, recién llegado al país, opinara sobre la elección presidencial y dijera que había un tipo de Gobierno que sería “mejor para el pueblo chileno”. La segunda, en febrero de este año, respondió a la decisión del Departamento de Estado de retirar las visas al ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, y a dos funcionarios de su cartera por el cable chino, una sanción que Venegas le atribuyó al embajador. El actual Ejecutivo, en cambio, descartó a mediados de septiembre elevar el tono con un instrumento de ese tipo.

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