Paloma Valencia apela a la unidad de la derecha en su cierre de campaña: “No estamos para ganar encuestas sino para ganar elecciones”

Con cautela y arropada de su numeroso equipo político, Paloma Valencia ha cerrado este domingo su campaña en Bogotá. Alrededor de 12.000 personas han asistido a la cita en el Movistar Arena, un recinto que tardó en entrar en calor, pero que terminó gritando de algarabía ante la candidata uribista que, dice, sigue convencida en poder ganar la Presidencia de Colombia. Los sondeos, que antes la catapultaban a una competida segunda vuelta, la muestran a una semana de la primera vuelta electoral en un distante tercer puesto. “No estamos para ganar encuestas sino para ganar elecciones”, ha respondido la senadora desde la tarima. Durante su discurso, la aspirante ha mantenido el guion de su campaña: se ha centrado en las mujeres, la seguridad y la necesidad de unir ideologías variopintas para gobernar un país tan polarizado.

La cita, para asistentes y medios, era a las 11.00, pero la atracción principal no llegaría sino hasta casi tres horas después. Con una entrada al ritmo de We Will Rock You convertida en jingle político, apareció Valencia vestida con un traje blanco. Gran parte de su intervención ha sido dedicada a agradecerle a los políticos que, junto con ella, forman parte de una coalición llamada la Gran Consulta, con la que a través de un mecanismo interpartidista se decidió cuál iba a ser el candidato que iba a aglutinar a la derecha tradicional. Uno a uno, han subido al escenario el exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa; el exgobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria; o el exsenador David Luna. La foto de la jornada es la de la tarima agolpada de políticos que representan esa unidad que busca Valencia.

“Que nos muestren otra selección Colombia en otra campaña”, se ha vanagloriado la candidata, que ha vuelto a destacar su decisión de elegir al centrista Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial. “Algunos dicen que me equivoqué [al escogerlo], pero les digo todo lo contrario. Yo no quiero ser una presidente solitaria y encerrada en peceras, quiero ser una presidente al lado de la ciudadanía, que tenga equipo, que gobierne para transformar a Colombia”. En su escuadrón, ha incluido también a caras visibles de la Colombia de los años noventa: el expresidente liberal César Gaviria y Gloria Pachón, la viuda de Luis Carlos Galán.

Las pullas a sus contendientes han llegado después, aunque no en exceso. “El propósito es defender nuestra democracia de los violentos, de la tiranía que representa Iván Cepeda”, ha señalado del candidato petrista, sobre el que también achaca “querer destruir la Constitución para imponer un régimen neocomunista”. De paso, Valencia ha asegurado que recompondrá el sistema de salud en 100 días y que acabará con la política de la paz total impulsada por el presidente de izquierda, Gustavo Petro: “Al ELN, al Clan del Golfo y a las FARC les digo: los voy a cazar como a ratas. Van a sentir el puño de acero de la mujer colombiana”.

Las referencias sobre el competidor a su derecha, Abelardo de la Espriella, han sido aún más veladas. Y ni siquiera han sido en voz propia. Amapola, su hija de nueve años, ha subido brevemente al escenario y, tímida con el micrófono puesto a las malas, ha dicho: “No estoy firme por la patria”, negando el eslogan de campaña del candidato ultraderechista. El recinto ha estallado en risas, que se han apagado con rapidez, incómodas. La mayoría de los asistentes se enfrentan a la realidad más plausible de tener que respaldar al aspirante outsider en una previsible segunda vuelta. Preguntados por su voto en un escenario de balotaje entre Cepeda y De la Espriella, varios responden al unísono: “La derecha siempre”.

Al finalizar, Valencia ha recogido brevemente lo que había dicho la niña: “Tenemos por un lado tener que entregarnos a los violentos con la continuidad de la paz total y destruir a la salud y tenemos, por el otro, el odio furioso de los que quieren destripar a otros. Nosotros queremos una Colombia grande”.

Más crítico ha sido Oviedo durante su intervención, antes de la llegada de la candidata. Su primera víctima fue Vicky Dávila, la comunicadora que hizo parte de la Gran Consulta, pero que se acabó alejando y que se inclina más por la ultraderecha. Tras haber nombrado a los ocho participantes de la consulta, ironizó: “Mejor no hablemos de la novena”. “Hay ocho personas de nueve que decidimos cumplir la palabra, que decidimos mojarnos, que sabemos que es difícil, pero que tenemos un solo propósito: demostrarles que sí se puede pensar en un gobierno serio”.

Después, el candidato a vice fue contra Sergio Fajardo, que se reunió con Valencia el sábado en Barranquilla para “un café” que la uribista quería convertir en alianza. “Lo que paso ayer en ese café va a marcar la historia de este país. Lo que demostró nuestra presidenta es lo que se merece Colombia: dejar los egos, dejar de moralizar tanto la política. Se necesita mas carácter para sumar que para dividir”. Por último, se refirió a De la Espriella, con el que ha chocado en varias ocasiones y que goza de gran popularidad en el Caribe: “Otras campañas se ufanan de que el Caribe es de ellos, pero el Caribe va a ser nuestro porque la gente no piensa solo en la mondá, sino gente que quiere trabajo”.

En el evento también han intervenido otras figuras como Gabriel Vallejo Chujfi, director nacional del Centro Democrático, el partido de Valencia; o el expresidente Álvaro Uribe, que ha hablado por video. El exmandatario, padrino político de la aspirante, comparaba a Cepeda “candidato y promotor del terrorismo” con Valencia, que “honra la autoridad y la firmeza”.

Después de los de Valencia y Oviedo, el nombre más mencionado ha sido el de Miguel Uribe Turbay, el senador que murió asesinado el pasado agosto en un mitin político. Su viuda, María Claudia Tarazona, se ha tomado la tarima para manifestar su apoyo a la senadora “para honrar la palabra de Miguel”. “Paloma Valencia no apareció 15 minutos antes, ella conoce el país. Aquí no hay tiempo para improvisar. Es el momento de darle el momento a una mujer para gobernar”, ha recalcado.

El cierre de campaña de Valencia, a diferencia de los eventos de sus contendientes, no estuvo centrado en apelar a la épica de vencer en primera vuelta, un objetivo inalcanzable según las encuestas. Aun así, la candidata se aferra a la fuerza que ha demostrado el uribismo en la última década con triunfos como el no al plebiscito por la paz o las elecciones de 2018.

“El uribismo hoy es más grande que nunca porque tiene a su lado al Partido Liberal, al Conservador, al Nuevo Liberalismo, a La U, a Cambio Radical, a Verde Oxígeno, al Mira”, ha rematado. Según las proyecciones, el rosario de partidos que la apoyan y su inmensa maquinaria detrás no han conseguido frenar una ola auspiciada por De la Espriella, que se ha llevado a los votantes más derechizados y que serán claves para decidir la primera vuelta.

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