DHS evalúa restringir vuelos internacionales en ciudades que desafían al ICE

La administración del presidente Donald Trump estudia una medida que podría alterar el tráfico aéreo internacional en Estados Unidos: reducir operaciones federales en aeropuertos ubicados en ciudades consideradas “santuario”, es decir, aquellas que limitan su cooperación con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

La información fue revelada por The Atlantic, que citó fuentes cercanas a reuniones privadas encabezadas por el nuevo secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin.

Según el reporte, Mullin sostuvo recientemente un encuentro con ejecutivos de aerolíneas y representantes del sector turístico en Washington, donde expuso la posibilidad de disminuir personal de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en aeropuertos de ciudades que no colaboren plenamente con ICE.

Los aeropuertos bajo presión migratoria

Entre los aeropuertos mencionados durante la conversación aparecen el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, el Aeropuerto Internacional Newark Liberty, el Aeropuerto Internacional Washington Dulles y el Aeropuerto Internacional de Portland, en Oregón.

La propuesta implicaría reducir personal encargado de procesar pasajeros y carga internacional, una decisión que, según expertos citados por The Atlantic, podría provocar retrasos, cancelaciones y desvíos de vuelos hacia otras ciudades.

“El mensaje fue que se trata de una propuesta real que la administración está considerando”, dijo una fuente con conocimiento de la reunión al medio estadounidense. Otro de los participantes calificó el posible impacto como “devastador” para la industria aérea.

Mullin ya había adelantado esta idea semanas atrás durante una entrevista en Fox News, donde aseguró que el gobierno debía “analizar detenidamente” si las ciudades santuario debían seguir recibiendo vuelos internacionales mientras se niegan a colaborar con políticas migratorias federales.

Sector turístico teme impacto económico

Representantes de aerolíneas y del sector turístico han expresado preocupación por las consecuencias económicas y logísticas de la medida.

John Rose, analista de riesgos y consultor de la agencia Altour, afirmó al medio antes citado que el plan podría afectar no solo a las ciudades santuario, sino a toda la red aérea estadounidense.

“Perjudica a las aerolíneas. Perjudica a los aeropuertos. Pero no sé si ejercerá mucha presión sobre las ciudades”, explicó.

Expertos también advirtieron que aeropuertos alternativos en estados conservadores como Texas o Florida no cuentan con capacidad suficiente para absorber operaciones internacionales desviadas desde centros como Nueva York o Los Ángeles.

DHS aún no toma una decisión definitiva

Aunque el Departamento de Seguridad Nacional evitó responder directamente sobre el contenido de las reuniones, un alto funcionario citado por The Atlantic señaló que la administración todavía analiza distintas opciones para presionar a las ciudades santuario.

Entre las medidas bajo evaluación también estaría restringir algunos programas migratorios y beneficios federales administrados por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración.

La discusión ocurre en medio de la nueva ofensiva migratoria impulsada por Trump y de la presión interna de sectores conservadores que exigen deportaciones más agresivas.

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