La propuesta impulsada por la administración de Donald Trump para destinar cerca de $1.000 millones a la seguridad en la Casa Blanca y mejoras relacionadas con un nuevo salón de baile presidencial comenzó a fracturarse dentro del propio Partido Republicano. Senadores conservadores advirtieron que el proyecto no cuenta con los votos suficientes y que podría ser retirado del paquete legislativo que busca reforzar el presupuesto de inmigración y deportaciones masivas.
De acuerdo con información publicada por Los Angeles Times, la iniciativa contemplaba incluir los recursos dentro de un proyecto de ley de aproximadamente $70 mil millones enfocado en fortalecer operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Patrulla Fronteriza. Sin embargo, el elevado costo y la falta de detalles sobre el uso específico del dinero desataron críticas incluso entre legisladores republicanos.

El senador John Kennedy, republicano por Luisiana, reconoció que el plan “volvió al punto de partida” porque simplemente “no hay votos suficientes”. Mientras tanto, el senador Thom Tillis calificó como una “mala idea” intentar mezclar recursos para seguridad presidencial con fondos destinados a inmigración y control fronterizo.
Republicanos cuestionan gasto millonario
La discusión se da en un momento particularmente sensible para el Congreso. La inflación, el precio de los alimentos y el costo de vida siguen dominando las preocupaciones de millones de familias, por lo que varios legisladores consideran políticamente riesgoso respaldar un gasto de esa magnitud relacionado con la Casa Blanca.
Según la solicitud presentada por el Servicio Secreto, unos $220 millones serían utilizados específicamente para reforzar la seguridad en el salón de baile impulsado por Trump. El resto financiaría controles de acceso, entrenamiento y otras medidas de protección presidencial.

“El problema es la percepción”, admitió el senador republicano Jim Justice, quien dijo respaldar la seguridad del presidente, aunque reconoció que muchos ciudadanos están preocupados por “cómo van a poner gasolina en el auto” mientras Washington discute gastos millonarios.
El senador Bill Cassidy fue todavía más directo al cuestionar públicamente la propuesta. “La gente no puede permitirse comprar alimentos, gasolina ni atención médica, ¿y vamos a gastar mil millones de dólares en un salón de baile?”, declaró.
La inmigración y deportación se vuelven temas centrales
Aunque el debate comenzó por temas de seguridad presidencial, la discusión gira nuevamente alrededor de inmigración y deportación. Los republicanos buscan avanzar con un enorme paquete presupuestario para reforzar detenciones migratorias, deportaciones y vigilancia fronteriza, una de las principales banderas de Trump rumbo al nuevo ciclo electoral.

Sin embargo, los demócratas aprovecharon el conflicto interno republicano para aumentar la presión política. El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, anunció que buscarán forzar votaciones relacionadas con otro polémico fondo promovido por Trump: un programa de compensación económica para personas investigadas o procesadas por el gobierno federal, incluidos participantes del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
Ese fondo, valuado en $1.800 millones, también ha provocado divisiones dentro del Partido Republicano. Algunos senadores consideran inaceptable que personas acusadas de agredir policías durante los disturbios puedan recibir dinero del gobierno.
El senador Thom Tillis advirtió que sería “absurdo” permitir pagos a quienes participaron en los hechos violentos del Capitolio. Incluso dos agentes de policía que defendieron el Congreso durante aquel ataque ya presentaron una demanda para intentar bloquear posibles compensaciones.
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