La campaña para las elecciones presidenciales francesas empieza a coger carrerilla a siete meses de la cita con las urnas. Mientras la líder ultraderechista Marine Le Pen ha iniciado una gira por los platós de televisión, el centrista Gabriel Attal, antiguo protegido de Emmanuel Macron y actual líder de Renacimiento, ha optado por un recorrido a pie de calle entre pueblos y empresas.
El jueves, durante una visita a una startup aeroespacial en la campiña francesa, el ex primer ministro avanzó su intención de impulsar unos “Estados Unidos de Europa” si logra llegar al Elíseo. “La gran misión de mi generación es realizar el sueño europeo y dar origen a los Estados Unidos de Europa”, declaró en un discurso publicado en las redes sociales, en el que evocó la célebre visión formulada en su día por el escritor Victor Hugo.
“No quiero que mi generación presencie cómo Europa se convierte en el estado 51 de EE UU o en la provincia 24 de China”, añadió en referencia a las amenazas de Donald Trump respecto a sus vecinos, como Canadá o México. Desde el arranque del curso político en verano y una campaña que arrancó en marzo, el exprimer ministro francés de 37 años busca posicionarse como la opción inequívocamente europeísta dentro de un espectro electoral hiperpoblado. De momento, sin embargo, parece que le cuesta abrirse paso. Y es que los sondeos lo sitúan de forma recurrente por detrás de Édouard Philippe, su principal rival en la órbita centrista, y de la favorita en las encuestas, la euroescéptica Marine Le Pen.
Hacia una potencia mundial
Para Attal, su iniciativa no busca difuminar las identidades nacionales, sino forjar “una fusión económica y ecológica, ante todo, entre un núcleo duro de países europeos”. En este sentido, el candidato centrista ha indicado que su proyecto responde a las limitaciones del modelo actual: “Europa ha construido la paz. La Unión Europea ha creado normas. Los Estados Unidos de Europa construirán nuestro poderío”, ha resumido, al tiempo que perfilaba un nuevo bloque que aspire a ser “la mayor potencia económica, tecnológica y ecológica de nuestra época”.
En esta nueva arquitectura institucional, Attal aboga por “levantar todas las barreras que impiden que las economías europeas se fusionen”. Entre otras cosas porque, sostiene, la Europa de los 27 Estados miembro ha topado con sus propios límites prácticos. Según el ex primer ministro, la unanimidad “permite a un solo gobierno retener a todos los demás” y ha convertido al continente en una “verdadera vetocracia europea”.
Un presidente europeo
Consciente del debate sobre la soberanía nacional, Attal ha insistido en que el proyecto debe nacer del respaldo directo de la ciudadanía. “Los pueblos europeos son soberanos y libres de su destino. Cada país, cada nación que desee integrarse a los Estados Unidos de Europa podrá hacerlo tras haberlo decidido por referéndum“, ha asegurado.
Asimismo, Attal ha llevado sus propuestas al terreno de las instituciones supranacionales defendiendo una profunda democratización del liderazgo continental. “La gobernanza de los Estados Unidos de Europa debe encontrar su legitimidad en las urnas. Propongo elegir por sufragio universal directo al primer presidente de Europa, para que disponga de un mandato claro y fuerte para actuar”, ha sugerido.
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