Ni para regar ni para la cisterna: descubren cómo usar el agua residual del aire acondicionado para bajar la factura de la luz

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El agua que expulsan los aparatos de aire acondicionado podría tener un uso muy distinto al habitual. Un proyecto denominado Urban Dew plantea recuperar ese condensado y devolverlo a la fachada del edificio para aprovechar su baja temperatura y su posterior evaporación. La propuesta busca reducir la carga térmica de las paredes exteriores, de modo que el sistema de climatización tenga que combatir menos calor procedente del exterior. Su desarrollo figura entre los proyectos presentados al James Dyson Award 2026.

La idea parte de una escena habitual durante los meses más cálidos: mientras el aire acondicionado funciona, el agua generada por condensación termina normalmente en un desagüe o cayendo al exterior. Urban Dew no pretende almacenarla para regar ni reutilizarla en una cisterna, sino emplearla directamente como recurso de refrigeración pasiva. El agua se recoge desde el tubo de drenaje del equipo, atraviesa un filtro y después circula por conducciones verticales instaladas detrás de unos paneles incorporados a la fachada.


El elemento decisivo se encuentra dentro de esos módulos. Cada panel integra una estructura geométrica de tipo giroide, diseñada para distribuir el líquido por una superficie curva y continua en lugar de permitir que se acumule en un único punto. De esta manera se forma una fina película de agua que permanece expuesta al aire exterior. Cuando comienza a evaporarse, absorbe calor y puede disminuir la temperatura superficial del revestimiento, reduciendo así la transferencia térmica hacia el muro original del edificio.

Una fachada que utiliza la evaporación

El funcionamiento aprovecha un principio físico conocido sin añadir un sistema de refrigeración mecánica específico. Tras recoger el condensado del aire acondicionado, el agua llega al núcleo del panel y se distribuye por su amplia superficie interna. La evaporación necesita energía y la obtiene en forma de calor del entorno inmediato, provocando un efecto de refrigeración sobre la fachada. A su vez, una cámara de aire trasera de 90 mm favorece una corriente ascendente natural que permite evacuar el aire húmedo y mantener el proceso.

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Ilustración que muestra cómo funciona el sistema (Urban Dew)

Ilustración que muestra cómo funciona el sistema (Urban Dew)

La propuesta ha sido concebida además como una solución modular para edificios existentes. Los módulos descritos alcanzan unas dimensiones de 900 × 735 × 50 mm e incorporan juntas abiertas de 10 mm destinadas a facilitar la ventilación, el drenaje, la expansión y las tolerancias de montaje. Las conexiones rápidas permiten retirar individualmente cada panel para limpiarlo o sustituirlo sin tener que desmontar toda la instalación. Las tuberías y los elementos de fijación quedan ocultos mediante remates laterales.

El ahorro energético aún debe probarse

La posibilidad de rebajar la factura de la luz procede de la lógica térmica del sistema: si la superficie exterior recibe menos calor y transmite una menor carga térmica hacia el interior, el aire acondicionado podría necesitar menos energía para mantener la temperatura. No obstante, el propio proyecto deja claro que esta fase todavía debe validarse mediante ensayos. Urban Dew es por ahora una propuesta en desarrollo y no aporta resultados que permitan cuantificar cuánto podría disminuir el consumo eléctrico de un edificio.

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La fachada de un pequeño edificio en el con los paneles (Urban Dew)

La fachada de un pequeño edificio en el con los paneles (Urban Dew)

Los siguientes pasos contemplan fabricar un modelo a escala y un prototipo de un solo panel para comparar su comportamiento con el de una fachada convencional mediante cámaras térmicas y sensores. Las pruebas deberán estudiar también la estabilidad del suministro de agua, la filtración, el riesgo de obstrucciones, el drenaje, la resistencia a los rayos ultravioleta y el comportamiento del material en condiciones húmedas. Una instalación piloto en un edificio antiguo serviría finalmente para comprobar si reutilizar el agua residual del aire acondicionado puede convertirse en una herramienta práctica para reducir el calentamiento de las fachadas y, con ello, la demanda de refrigeración.

El agua que expulsan los aparatos de aire acondicionado podría tener un uso muy distinto al habitual. Un proyecto denominado Urban Dew plantea recuperar ese condensado y devolverlo a la fachada del edificio para aprovechar su baja temperatura y su posterior evaporación. La propuesta busca reducir la carga térmica de las paredes exteriores, de modo que el sistema de climatización tenga que combatir menos calor procedente del exterior. Su desarrollo figura entre los proyectos presentados al James Dyson Award 2026.

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