El tocadiscos ultrasilencioso (y ultracaro) que usa el magnetismo para mover el plato sin tocarlo

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La compañía japonesa Esoteric acaba de lanzar la segunda generación de tocadiscos con su tecnología MagneDrive. El sistema sustituye la correa o el eje mecánico por un campo magnético que mueve el plato sin tocarlo, evitando cualquier vibración y ruido, y prometiendo a los audiófilos una experiencia de sonido indistinguible del máster original que salió del estudio de grabación.

La firma lleva más de cinco años desarrollando el MagneDrive, según me explica Hiroyuki Machida, director de marca de Esoteric. El sistema debutó hace cuatro años en el Grandioso T1, un tocadiscos que ronda los 80.000 euros. Ahora, su nuevo modelo, el T-01, ha simplificado la idea, la forma de instalación y lo ha hecho más económico, unos 48.000.

La razón por la que estos tocadiscos cuestan el equivalente de un coche de alta gama es, según Machida, que evita uno de los problemas más comunes que afectan a este tipo de aparatos. Una cápsula de un tocadiscos, dice, actúa como un sensor extremadamente sensible, cuya señal se amplifica con una ganancia muy alta antes de llegar a los oídos del oyente. “Incluso a niveles muy débiles, si el ronroneo generado por el motor de accionamiento se mezcla con la señal musical, reduce la resolución de la reproducción del disco”, dice el ejecutivo.

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Machida sostiene que eliminar ese ruido de fondo —aunque sea de magnitud microscópica y en condiciones normales resulte inaudible— mejora la resolución y el realismo de la música, acercando los detalles sonoros al oyente. El objetivo declarado de la empresa es que el oyente no perciba diferencia alguna entre escuchar un disco de vinilo o una fuente digital de alta resolución, algo que hoy en día es una aspiración de la marca más que un resultado medido de forma independiente.

Como un tren de levitación magnética

En un tocadiscos convencional, una correa o un eje conectan el motor con el plato. En el MagneDrive, no hay contacto mecánico entre ambos. Encima del motor se monta un rotor con forma de cúpula rodeado en sus laterales por imanes que alternan polos norte y sur, como franjas magnéticas dispuestas alrededor de la cúpula.

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La cúpula magnética del tocadiscos T-01. (Esoteric)

La cúpula magnética del tocadiscos T-01. (Esoteric)

El plato, de aluminio no magnético, incorpora en su parte inferior una rueda de hierro blando —un metal que se magnetiza con facilidad pero no retiene el magnetismo— que rodea ese driver sin tocarlo. Al girar el driver, el campo magnético inducido arrastra la rueda y, con ella, todo el plato, sin transmitir vibración entre el motor y el disco. El resultado, según Esoteric, es una rotación sin ningún ruido de fondo.

A esto se suma Magne-Float, un sistema de imanes de neodimio que sostiene parte del peso del plato mediante levitación magnética, el mismo principio que emplean los trenes maglev para desplazarse a toda velocidad sin tocar la vía. En estos sistemas, los campos magnéticos opuestos se repelen o atraen para sostener un objeto en el aire y reducir así el rozamiento con la superficie de apoyo.

En el T-01, ese principio se usa para aliviar la carga que soporta el rodamiento central del plato (el eje o spindle), reduciendo la fricción en ese punto de contacto. El plato pesa 13 kg, pero gracias a este sistema solo una fracción de ese peso llega a apoyarse físicamente sobre el eje. Según Machida, la carga efectiva se fijó en 5,5 kg, frente a los 4 kg óptimos en el Grandioso T1.

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El plato pesa 13kg, pero gracias a los imanes, se reduce el peso a 5,5 kg. (Esoteric)

El plato pesa 13kg, pero gracias a los imanes, se reduce el peso a 5,5 kg. (Esoteric)

¿Por qué no aplicar una levitación total, técnicamente posible con la potencia de esos mismos imanes? Por geometría. “En un tocadiscos, es crucial mantener la geometría de los tres puntos —el pivote del brazo, el eje central y la aguja— para reproducir con precisión la fuente musical. Con una levitación magnética del 100%, la geometría del eje respecto a esos tres puntos podría volverse inestable”, explica Machida. Por eso el plato mantiene contacto controlado con el eje, aumentar la flotación, dice, “crea un sonido más abierto, pero también tiende a hacerse ligeramente más ligero”.

El conjunto —una unidad principal más una fuente de alimentación aparte— pesa unos 42 kg en total y permite instalar un segundo brazo tonal mediante un accesorio opcional, por si el usuario quiere alternar entre dos cápsulas, la pieza con la aguja que lee el surco del disco.

Dónde va realmente el dinero

El T-01 incluye una entrada BNC para conectar un reloj externo de altísima precisión, algo habitual en estudios de grabación digital, pero raro en un tocadiscos mecánico. La razón está en cómo gira el motor. En vez de recibir la corriente a golpes, como hacen la mayoría de motores, el del T-01 recibe una corriente que sube y baja de forma progresiva y continua, como una onda. Con el sistema a golpes, el motor avanza a tirones, “como un reloj de cuarzo”; con la corriente en forma de onda, gira de manera fluida, “como un reloj mecánico”, explica Machida, evitando esos pequeños tirones al pasar de un imán a otro.

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El tocadiscos admite dos brazos tonales. (Esoteric)

El tocadiscos admite dos brazos tonales. (Esoteric)

La otra capa que asegura que el sistema es silencioso y suena bien es su chasis. Combina tres capas de aluminio y fibra de madera prensada (MDF), con el chasis central en lacado de piano de alto brillo. Aunque se suelen usar materiales más económicos para componer el chasis, como la fibra de carbono o las cerámicas técnicas,

Machida defiende esta elección: “Combinar aluminio, que produce un tono natural, con madera, rica en frecuencias medias y bajas, da como resultado una calidad de sonido neutra con medios y bajos sólidos, que recuerda a una cinta máster”. Los materiales de alta tecnología, según él, son difíciles de controlar en su carácter tonal, como comprobó Esoteric con su altavoz de magnesio —premiado en los CES Innovation Award de 2009—, que exigió más desarrollo que los diseños de cono de papel para sonar neutro. El aluminio y el MDF, en cambio, garantizan un resultado sonoro previsible y estabilidad de coste y suministro, asegura.

“Gracias al gran éxito de nuestro primer modelo, el Grandioso T1, hemos recuperado los costes de desarrollo para la obtención de la patente. Por lo tanto, estos costes no están incluidos en el precio del T-01”. La mayor parte procede del acabado —mecanizado y lacado tipo piano—, con trabajo manual considerable. El propio MagneDrive añade complejidad: al ser ferromagnético, la posición del motor respecto al plato debe calcularse con precisión, y se aloja en una funda amortiguadora de vibraciones de latón hecha a mano, que permanece oculta por el chasis.

El T-01 llegará al mercado internacional a finales de septiembre en dos versiones. La estándar incluye de fábrica el brazo tonal —el brazo articulado que sostiene la aguja y se desliza sobre el disco mientras gira—, en este caso el modelo TA-9S. La otra versión, la T-01 AL, se vende sin ese brazo, pensada para quien ya tiene uno propio o prefiere instalar uno distinto. Ninguna de las dos versiones incluye la cápsula.

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