Una denuncia por abuso sexual contra el mediático sacerdote Omar Sánchez sacude de nuevo a la Iglesia peruana

Un nuevo caso de presunto abuso sexual sacude a la Iglesia católica. El sacerdote peruano Omar Sánchez Portillo ha sido denunciado por un joven que lo acusa de haber abusado de él entre 2019 y 2020, luego de invitarlo a participar como voluntario en la Asociación de las Bienaventuranzas, una organización de acción social ubicada en Tablada de Lurín, en Villa María del Triunfo, al sur de Lima. Sánchez Portillo, de 59 años y actual secretario general de Cáritas Lurín, se ha caracterizado además por mantener un perfil de confrontación y una activa presencia en medios masivos y plataformas digitales, donde suele pronunciarse más sobre asuntos políticos que sobre temas vinculados a la fe.

Durante la pandemia se destacó su labor para recolectar dinero con el fin de instalar plantas de oxígeno para los contagiados por covid-19. Se solía resaltar su solidaridad con las personas vulnerables; pero, al mismo tiempo, Sánchez Portillo dividía aguas con sus opiniones políticas. Lanzaba dardos contra el comunismo, defendía el estilo de Trump y Milei, y aseguraba ser de “una derecha verdadera como VOX [partido de ultraderecha español]”. Antes de la primera vuelta de las últimas elecciones, condujo un programa por internet donde entrevistó a un grupo de candidatos a la presidencia, entre ellos Keiko Fujimori, con quien mantiene una amistad desde los años noventa. Además, abogaba por la candidatura del ultraderechista Rafael López Aliaga al considerar que “era el único que podía combatir la corrupción”.

El portal de investigación Epicentro TV reveló esta denuncia ante el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en el Vaticano, la cual permaneció en el secretismo absoluto. El proceso se inició en 2023 y está firmado por la víctima y por un familiar suyo. Sostienen que el sacerdote manipuló al joven —en ese entonces de 26 años—, aprovechándose de que era adicto a las drogas desde los 16. Se presentó como su “salvador” y lo llevó a vivir a la Asociación de las Bienaventuranzas, pero, según afirman, todo fue un engaño con fines sexuales.

“Nos hizo creer que sería su cuidador y, al cabo de tenerlo un tiempo bajo su cargo, ya lo tenía en su cama, abusando sexualmente de él como persona vulnerable que era, y es. El consentimiento de una persona vulnerable está viciado […] es alguien que no sabe distinguir ya nada en la vida”, ha contado el familiar con quien elevó el oficio hasta la Santa Sede. “Tejió una tela de araña alrededor de él, y de nosotros mismos, para satisfacer sus más bajos deseos. Todo fue una farsa”, agrega.

Según el relato, la víctima careció de figura paterna, recibió maltratos durante su infancia, su madre fue víctima de un secuestro y su juventud transcurrió en diversos centros de rehabilitación.

El sacerdote Sánchez Portillo no ha respondido a la denuncia y se ha limitado a compartir en sus redes sociales una imagen de Juan Pablo II con la Madre Teresa de Calcuta. La diócesis de Lurín, donde ejerce como secretario, emitió un comunicado firmado por el obispo de dicha jurisdicción y presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Carlos García Camader. Mencionan que están al tanto de lo sucedido y que se están “ejecutando las medidas pertinentes con la debida diligencia y celeridad, a fin de garantizar el procedimiento, la tutela de los derechos de las partes y el esclarecimiento de los hechos”.

La Sustancia, el programa digital donde el reverendo entrevistó a los aspirantes a la presidencia y opinaba sobre la coyuntura como un analista político rabioso, emitió un oficio donde aclaró que ya no tenía ningún vínculo laboral con él, pues este finalizó poco antes de la primera vuelta. Omar Sánchez Portillo estudió Derecho en la Universidad de Lima y recibió el llamado de la Iglesia a los 24 años, luego de vivir en Nueva York. Es diocesano. “Se enamoró de una chica vegetariana y se hizo 17 tatuajes que destacan el nombre de su entonces novia, una frase atribuida a Julio César y el número de una ley que dictó Adolf Hitler para perseguir y encarcelar homosexuales en los campos de concentración”, describe la periodista Paola Ugaz, quien ha destapado el caso.

José Enrique Escardó, el primer denunciante de los abusos del Sodalicio de Vida Cristiana, ha deslizado la posibilidad de que existan más víctimas de Omar Sánchez Portillo. “Hace un tiempo me enteré de la denuncia y solo estaba esperando que se hiciera pública. Espero que se le investigue bien porque, quien tiene una víctima así, tiene más”, ha señalado. Luciano Revoredo, director del portal La Abeja, ha salido en defensa del cura alegando que la denuncia es una estrategia de desprestigio para “neutralizar a los buenos pastores”. Sea como fuere, el cuestionado sacerdote continúa sin pronunciarse.

Finalmente, desde el entorno de la víctima insisten en que debe interponerse una pena canónica por el delito contra el Sexto Mandamiento con personas vulnerables, el delito de abuso de poder y el delito contra las obligaciones especiales. “Solo queremos evitar que este sacerdote pueda engañar a otras personas y las pueda utilizar como instrumentos de sus acciones delictivas”, afirman los familiares.

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