Los científicos argentinos sospecharon pronto que el brote de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius podía haber sido causado por una de sus variantes más agresivas, la Andes sur (ANDV), porque es la única capaz de transmitirse persona a persona. Vieron de lo que era capaz en 2018, cuando hubo 34 contagios y 11 muertos en una pequeña localidad patagónica. La confirmación por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que la infección en el crucero fue con la especie Andes (a la que pertenece la variante Andes sur) ha dado fuerza a una de las hipótesis: el primer infectado pudo contraer la enfermedad por el contacto con un roedor —el virus se contagia al inhalar partículas procedentes de heces, orina o saliva de un animal infectado— en alguno de los lugares de Argentina o Chile en los que circula esta variante y, tras embarcarse, contagiar a otros ocupantes de la embarcación. Hasta ahora hay ocho infectados, de los que tres han muerto.
La noticia ha puesto en la mira al Gobierno de Javier Milei por la retirada de la OMS y un recorte presupuestario en salud cercano al 30% que complica la vigilancia epidemiológica. Además, ha arrojado luz sobre el aumento de casos en los últimos meses y refrescado el recuerdo del brote de hantavirus de Epuyén de 2018, el peor hasta la fecha.
Requisitos sanitarios
El puerto de Ushuaia, del que zarpó el pasado 1 de abril el MV Hondius con más de 150 personas a bordo, está en Tierra del Fuego, la provincia más al sur de Argentina. Desde allí, a lo largo de todo el verano austral, parten cruceros con destino a la Antártida, un destino remoto para el que se extreman las precauciones en materia de salud.
Las navieras exigen a los pasajeros rellenar un formulario médico con anticipación, les recomiendan contar con un seguro que les cubra una evacuación de urgencia, llevar toda la medicación que crean que van a necesitar y estar en buen estado físico para realizar “actividades que pueden requerir un esfuerzo moderado”, según informa el Instituto Fueguino de Turismo. El último balance cerró con más de 60 cruceros y 150.000 pasajeros.
La sorpresa inicial por el brote en el MV Hondius tuvo que ver con el punto de partida. Tierra del Fuego es una región excluida de las cuatro áreas endémicas de hantavirus en Argentina, en la que nunca se ha registrado un caso de esta enfermedad. La situación es distinta mil kilómetros al norte, en la provincia de Chubut, donde sí hay presencia del virus y de la variante Andes sur.
“El hantavirus tiene un período de incubación de unos 15, 20 días”, detalla el biólogo especializado en roedores Raúl González Ittig. Ese plazo permite pensar que el primer infectado pudo ingresar al crucero sin síntomas y comenzar a sentirse mal ya en alta mar. “Se están evaluando las rutas y trayectorias [que hizo el caso testigo] en la Patagonia argentina y chilena”, cuentan desde el Ministerio de Salud de Argentina.
Desde la cartera sanitaria advierten que falta información para descartar otro posible origen del brote, la presencia de un ratón con el virus dentro del barco. Los epidemiólogos consultados creen que esa segunda hipótesis es más improbable. Enzo Lavarra, infectólogo del hospital de Esquel, subraya que la variante Andes sur tiene un reservorio muy específico, el oligoryzomys longicaudatus, más conocido como ratón colilargo, que habita en zonas boscosas y de sotobosque de la Patagonia muy alejadas del puerto de Ushuaia. “Pensar que un roedor pueda haber llegado del lado de Chile o de nuestra región hasta la costa y se haya subido a un barco no es imposible, pero es difícil”, asegura.
Lavarra formó parte del equipo de médicos que atendió el brote letal de Epuyén, a finales de 2018, en el que se probó que el virus se había propagado de persona a persona. Aunque esa vía de contagio es mucho menos frecuente que la ambiental —a través de respirar partículas de heces, orina o saliva de roedores infectados—, el último caso de transmisión entre personas se registró hace sólo un par de meses, con tres nuevos casos, según Lavarra. Ser conscientes de esa vía de contagio lleva a tomar medidas de aislamiento radicales, muy distinto a lo que pasó en el crucero, según algunos pasajeros, donde en un primer momento se les dijo que no había riesgo de infección. “Existe un escepticismo a nivel mundial de que existe transmisión interhumana [de hantavirus], quizás ahora se verá de otra manera”, señala este infectólogo, en referencia a la repercusión mundial del brote del MV Hondius.
Más roedores por las lluvias
En Argentina se han registrado 101 casos de hantavirus y 32 muertes en lo que va de temporada, desde el último trimestre de 2025 hasta la actualidad. La cifra es casi el doble que en la temporada 2024-2025. “En el último año estuvo lloviendo mucho más y, a partir de las lluvias, hay mayor abundancia de alimento con roedores, lo que facilita que haya más roedores y aumenta las posibilidades de que un humano entre en contacto con orina, heces o saliva de un animal infectado”, detalla González Ittig, investigador independiente del Conicet y profesor asociado de genética de poblaciones y evolución de la Universidad Nacional de Córdoba.
La mayor preocupación es que han comenzado a detectarse casos fuera de las cuatro áreas endémicas. Así ocurre en la provincia de Buenos Aires, la más extensa y poblada de Argentina, donde el virus se ha alejado de las cuencas de los ríos para extenderse a otras zonas. “Falta una vigilancia epidemiológica más fina, vamos corriendo detrás de la enfermedad”, lamenta González Ittig. “El desfinanciamiento actual del Ministerio de Salud complica analizar muestras e ir de campaña para capturar roedores”, critica.
Lavarra coincide en el efecto negativo del recorte presupuestario del sistema sanitario y científico. “Se han resentido todas las estructuras de la salud pública; lo que se mantiene es porque la gente le sigue poniendo el pecho”, opina. “Son trabajos que se hacen en terreno. No se está desfinanciando el último recurso, que es el insumo, pero si no puedes llegar a tomar la muestra porque el vehículo no funciona porque no tiene mantenimiento, no puedes llegar a tomar la muestra”, pone este infectólogo a modo de ejemplo.
Los profesionales que trabajan día a día con enfermedades infecciosas engloban la retirada de la OMS dentro del declive generalizado de la salud pública por el ajuste gubernamental. Para la oposición, en cambio, se trata de un nuevo motivo de descrédito del país en el exterior. “¿Cuánta vergüenza internacional más deberemos soportar en este experimento distópico que nos toca vivir?”, criticó el médico y diputado peronista Pablo Yedlin a través de las redes al recordar que Argentina oficializó la salida de la organización responsable de supervisar la evolución del brote en aguas internacionales. El ministro de Sanidad argentino, Mario Lugones, mantiene la comunicación bajo mínimos, mientras el MV Hondius se dirige rumbo a las islas Canarias.

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