Bancos centrales ya acumulan 17% del oro del mundo ¿dónde está el resto?

  • La mayor parte del oro sigue en manos privadas, con 43% en joyería.

  • Lingotes, monedas y fondos cotizados en bolsa concentran el 23% del suministro total.

El oro continúa consolidándose como un activo estratégico para los Estados. Hasta finales de 2025, los bancos centrales globales acumulaban aproximadamente 38.666 toneladas, lo que representa cerca del 17% del suministro total de oro existente.

Este crecimiento los posiciona como actores clave en el mercado. Datos publicados el 22 de abril de 2026 por el boletín financiero The Kobeissi Letter, muestran una realidad más amplia: el oro sigue estando mayoritariamente en manos privadas.

La mayor porción corresponde a la joyería: unas 97.645 toneladas (equivalentes al 43% del total) se encuentran en forma de piezas utilizadas para consumo, especialmente en mercados como India y China, donde el oro cumple una doble función cultural y financiera.

En segundo lugar aparecen las tenencias vinculadas a inversión. Los lingotes, monedas y fondos cotizados en bolsa (ETF) suman unas 50.978 toneladas, lo que representa el 23% del total.

Esta categoría refleja el uso del oro como reserva de valor por parte de inversores individuales e institucionales.

El resto del suministro, unas 32.602 toneladas (14%), se distribuye en otras categorías, que incluyen aplicaciones industriales y reservas privadas no clasificadas dentro de los segmentos anteriores.

Cabe aclarar que este avance de los bancos centrales como compradores, no implica que controlen el mercado, pero sí influye en su dinámica.

Tal como reportó CriptoNoticias el 9 de abril, por primera vez desde 1996 el valor del oro en manos de los bancos centrales superó al de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, marcando un quiebre en un ciclo de casi tres décadas en el que la deuda estadounidense funcionó como principal refugio de reserva.

Según ese análisis, el fenómeno responde a una combinación de factores. Por un lado, el oro alcanzó precios récord en enero de 2026, mientras que los bonos del Tesoro perdieron atractivo en un entorno de tasas de interés elevadas.

Si bien ese escenario aumenta los rendimientos nominales, también reduce el valor de mercado de los bonos en cartera y eleva el riesgo de pérdidas no realizadas, algo especialmente relevante para los bancos centrales.

Por otro, creció la búsqueda de activos que no dependan de un gobierno emisor, en un contexto donde el uso del dólar como herramienta de sanción reforzó la diversificación de reservas, especialmente en economías emergentes.

Este movimiento es liderado por China, cuyo banco central encadenó 17 meses consecutivos de compras de oro. A ese proceso se suman otros países como Polonia e India, consolidando una tendencia en la que el metal precioso gana peso como activo estratégico dentro del sistema monetario global.

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